Por: Domingo Caba Ramos.
“Espero que tengas una buena razón para envidiarme, pues yo tengo miles para que tu envidia no me importe” (Anónimo)
¿QUÉ ES LA ENVIDIA?
1. La «Tristeza o pesar del bien ajeno» - se lee en el diccionario académico.
2. La «Pasión de los mediocres” – apunta, entre otros conceptos, José Ingenieros (1877 – 1925 ) en su muy leída y citada obra “El hombre mediocre” ( *)
Del primer concepto se infiere que el germen moral de la envidia yace en el sufrimiento que se genera frente al triunfo ajeno, triunfo que el envidioso asume como su propia derrota. Por esa razón, al igual que los hipócritas, los envidiosos se tornan renuentes a reconocer los méritos y el éxito de de los demás, y cuando elogian, sus elogios resultan ser siempre falsos, irónicos, simulados o carentes de sinceridad. Esto quiere decir, que entre la envidia y la hipocresía, las fronteras que las diferencian son bastante difusas. La segunda constiuye lamás fiel expresión de la primera.
El gran parecido entre una y otra lacra de la personalidad, lo describe magistralmente José Ingenieros, cuando acerca de la envidia afirma que «Es pasión traidora y propicia a las hipocresías» (p.138)
La envidia – amplía Ingenieros en la precitada obra - « Es el rubor de la mejilla sonoramente abofeteada por la gloria ajena. Es el grillete que arrastran los fracasados. Es el acíbar que paladean los impotentes. Es un venenoso humor que mana de las heridas abiertas por el desengaño de la insignificancia propia» (p.137)
Los envidiosos son seres inauténticos, peligrosos, angustiados, sumidos en una tristeza eterna, avergonzados de sus fracasos y ausencia de méritos; y su agria reacción, sin sospecharlo, se traduce en el más auténtico homenaje al ser envidiado. Ingenieros así lo concibe al establecer que:
«Por sus horcas caudinas pasan, tarde o temprano, los que viven esclavos de la vanidad: desfilan lívidos de angustia, torvos, avergonzados de su propia tristura, sin sospechar que su ladrido envuelve una consagración inequívoca del mérito ajeno» (Ídem)
Entre las diversas lacras que empañan el comportamiento humano (hipocresía, envidia, traición, celos, mentira, simulación…), la envidia, para Ingenieros, es la más innoble de todas. Entiende al respecto el afamado escritor, siquiatra y sicólogo argentino que la envidia:
«Es la más innoble de las torpes lacras que afean a los caracteres
vulgares. El que envidia – argumenta Ingenieros - se rebaja sin saberlo, se confiesa subalterno. Esta pasión es el estigma psicológico de una humillante inferioridad, sentida, reconocida. No basta ser inferior para envidiar, pues todo hombre lo es de alguien en algún sentido; es necesario sufrir del bien
ajeno, de la dicha ajena, de cualquiera culminación ajena. En ese sufrimiento está el núcleo moral de la envidia: muerde el corazón como un ácido, lo carcome como una polilla, lo corroe como la herrumbre al metal…» (Ídem)
« Entre las malas pasiones – resume el autor - ninguna la aventaja…» (Ídem)
POR SU CONDUCTA LINGÜÍSTICA “LOS CONOCERÉIS”
¿Cómo identificar a los seres envidiosos?
Basta escucharlos con detenimiento y analizar lo que dicen. Siempre están recordándole el pasado de pobreza y humildad a todo aquel que en base a trabajo y sacrificio ha triunfado o escalado hasta la cima del éxito. De este siempre dirán que es “privón”, “arrogante”, “orgulloso” o “comparón”. Veamos algunas de sus rabiosas expresiones:
1. « ¡Señores, quien era Salustiano!, “un pata rajá”, y mírenlo ahora… Después que consiguió tres pesos, ya no saluda a nadie…»
2. « ¡Pero a ese “pata polvosa” parece que ya se le olvidó de dónde viene o dónde nació y se crio!»
3. « ¡No lo soporto por engreído y comparón! Parece que ya no recuerda quién era, un “rullío" …»
4. «Ese tipo era un simple operario en la Zona Franca y ahora porque tiene un cargo en el gobierno se cree que es “la última Coca-Cola”»
Todo aquel que así se expresa o constantemente vive resaltando las antiguas carencias o penurias del triunfador, es porque la envidia le está devorando el alma o quemando las entrañas. Se trata de palabras que, en su sentido profundo, entrañan pesar, sufrimiento y delatan una rabiosa resistencia a aceptar el triunfo de los demás. Palabras, en fin, que ponen de manifiesto el tormentoso dolor que sentimos cuando vemos que alguien disfruta el éxito y bienestar que tanto deseamos.
( *) - Publicaciones América, S.A., Santo Domingo, s/f, pág. 137
jueves, 5 de mayo de 2016
domingo, 24 de abril de 2016
RESPETO, PRUDENCIA Y DELICADEZA EN EL USO DE LA LENGUA
Por: Domingo Caba Ramos
Cuando yo estudiaba en la UASD ( licenciatura en Filosofía y Letras), recuerdo que uno de mis profesores que había cursado estudios lingüísticos y filológicos en Francia nos contó que recién llegado a esta nación europea, en la tarde de un domingo cualquiera, por fijar su mirada en una pareja que ardientemente o con pasión desbordada se besaba en un parque público , fue momentáneamente detenido por agentes policiales. Se le acusó de violar el derecho a la intimidad.
¿Por qué le sucedió eso a mi siempre recodado maestro?
Sencillamente, porque junto con su ropa y demás pertenencias, también metió en la maleta, y se llevó a París, el aldeanismo, la cultura de vecindario, el suburbio y el barrio de la República Dominicana. Se trata del mismo aldeanismo y subdesarrollo mental que recientemente mostró el periodista Álvaro Arvelo cuando tronó muy preocupado, porque el padre del niño que hace unos trajo al mundo la Lic. Jenny Berenice, fiscal del Distrito Nacional, no se conoce.
¿Qué le importa a este deslenguado “comunicador” quién es o quién no es el padre de la bella criatura de la eficiente funcionaria judicial o de cualquier otra mujer que haya decidido concebir hijos al margen de una relación formal?
Por conductas lingüísticas parecidas a la del señor Arvelo, hace ya varios años escribí un artículo titulado “Preguntas, afirmaciones y otras indelicadezas expresivas”, texto que por considerarlo de interés, nos permitimos compartir de nuevo con nuestros amables lectores:
PREGUNTAS, AFIRMACIONES Y OTRAS INDELIVADEZAS EXPRESIVAS.
« Si lo que usted va a decir no es más hermoso que el silencio, entonces cállese»
(Proverbio chino)
En la universidad tuve una alumna que era muy flaca, extremadamente flaca. Sus amigos, compañeros de estudio y hasta sus propios familiares no la dejaban en paz:
“¡Dios mío, qué esqueleto!”, “Tú te ves fatal”, “¡Muchacha, ponte a comer para que engordes!”, “¿Pero es el Sida que tú tienes?, eran sólo algunos de los flechazos articulatorios que diariamente recibía la brillante estudiante de mercadeo.
Tengo un amigo que es gordo, extremadamente gordo. Su figura se ha convertido en el blanco predilecto hacia el cual van dirigido los siguientes dardos o proyectiles expresivos:
“¿Y como tú conseguiste toda esa gordura?”, “¿Como cuántas libras tú pesas?”, “¡Tú te ves horrible con toda esa manteca!”, “Cuando paras, yo quiero un marranito”, “¡Muchacho, ponte a correr pa que baje esa panza!”, “Ese arroz como que te está aprovechando...”
Tuve una compañera de trabajo en cuyos años de noviazgo, la presión y el asedio de amigos y relacionados la tenían casi al borde del siquiatra:
“¿Cuántos años tú tienes de amores?”, ¿Y es que ustedes no se piensan casar...? “Tú y tu novio ya son casi hermanos”, “¿Y qué es lo que ustedes esperan…?
Mi amiga por fin contrae nupcias. De inmediato se prepara para convertir en realidad el gran sueño de su vida: tener un hijo, sueño que jamás pudo materializar, debido a que cada vez que paría, sus criaturas nacían muertas. Su inmenso dolor parecía multiplicarse y su depresión se tornaba cada vez más crónica desde el mismo instante en que su tímpano era martillado con frases como estas:
“¡Muchacha, los hijos hay que tenerlos!”, “Un matrimonio sin hijos no es matrimonio…”, “Ponte en tratamiento pa que para…”, “Te vas a volver una viejita y no vas a tener un hijo…”
Obviamente que no hay que ser sicólogo para imaginarse el negativo efecto que expresiones como las preindicadas generan en la mente de quien desea tener un hijo, pero no puede.
A otro de mis amigos le sobra edad para casarse, pero permanece soltero o “solterón”, como peyorativamente prefieren llamarlo algunos. Ha optado él por disfrutar una vida bohemia o practicar el amor de los marineros, quienes, al decir de Pablo Neruda, “besan y se van / en cada puerto dejan un amor / y no vuelven más”. Por adoptar semejante conducta, hasta mi “enllave” llegan casi a diario los más diversos, odiosos e indelicados puyazos verbales:
“¿Ya te casaste…?”, “¿Y para cuándo lo vas a dejar…? “¡Ese tipo es como raro o alguna maña debe tener…! “Ese es un picaflor…”, “Ese carajo debe ser ‘pájaro’…”, “Es un bohemio que le gusta estar con una hoy y otra mañana… “¿A qué le temes…?”
Los anteriores son sólo cinco de los tantos casos de indelicadezas o imprudencias en que suelen incurrir muchos hablantes dominicanos en el uso cotidiano de lengua. Se trata de conductas verbales típicas de sociedades poco desarrolladas, matizadas por evidentes rasgos aldeanos o en las que late el alma del suburbio y la cultura del vecindario. En ese tipo de sociedades, cuando de la vida personal de los demás se trata, todo se indaga, afirma y pregunta. Y en vez de actuar como el sabio, procedemos como el necio.
El sabio utiliza la lengua con sumo tacto, prudencia y sentido común. El necio, en cambio, actúa con torpeza, irrespeto, imprudencia y ligereza.
El sabio sabe qué, dónde y cuándo hablar. El necio no mide lo que dice, esto es, habla de todo, en todo momento y en cualquier lugar.
El sabio, por sabio, sabe cuándo debe callar. El necio, por torpe, nunca calla y “dice todo lo que se le viene a la boca”, restándole así efectividad al acto comunicativo. Olvida este que la esencia de una efectiva comunicación consiste en callar lo que no se debe decir y decir lo que no se debe callar.
Olvidan los necios, en fin, que en el uso de la palabra hay que ser lo más cauto o medido posible, muy especialmente en el instante en que haya que emitir una opinión o formular una pregunta; pues de lo contrario, podría ocurrirnos lo mismo que a la famosa mona curiosa de que nos habla la literatura cubana: por sus reiteradas y necias preguntas, siempre tenía problemas o vivía en permanentes conflictos con los demás animales.
Cuando yo estudiaba en la UASD ( licenciatura en Filosofía y Letras), recuerdo que uno de mis profesores que había cursado estudios lingüísticos y filológicos en Francia nos contó que recién llegado a esta nación europea, en la tarde de un domingo cualquiera, por fijar su mirada en una pareja que ardientemente o con pasión desbordada se besaba en un parque público , fue momentáneamente detenido por agentes policiales. Se le acusó de violar el derecho a la intimidad.
¿Por qué le sucedió eso a mi siempre recodado maestro?
Sencillamente, porque junto con su ropa y demás pertenencias, también metió en la maleta, y se llevó a París, el aldeanismo, la cultura de vecindario, el suburbio y el barrio de la República Dominicana. Se trata del mismo aldeanismo y subdesarrollo mental que recientemente mostró el periodista Álvaro Arvelo cuando tronó muy preocupado, porque el padre del niño que hace unos trajo al mundo la Lic. Jenny Berenice, fiscal del Distrito Nacional, no se conoce.
¿Qué le importa a este deslenguado “comunicador” quién es o quién no es el padre de la bella criatura de la eficiente funcionaria judicial o de cualquier otra mujer que haya decidido concebir hijos al margen de una relación formal?
Minucias
de esa naturaleza solo llenan las agendas de las mentes mediocres y /o de las
comadres de barrios. Lo qué sí importa y tiene valor es la felicidad que siente
la jubilosa madre cada vez que besa,
abraza y sostiene entre sus brazos a su tierno retoño. Lo demás no es más que chisme de "mala monta"
Por conductas lingüísticas parecidas a la del señor Arvelo, hace ya varios años escribí un artículo titulado “Preguntas, afirmaciones y otras indelicadezas expresivas”, texto que por considerarlo de interés, nos permitimos compartir de nuevo con nuestros amables lectores:
PREGUNTAS, AFIRMACIONES Y OTRAS INDELIVADEZAS EXPRESIVAS.
« Si lo que usted va a decir no es más hermoso que el silencio, entonces cállese»
(Proverbio chino)
En la universidad tuve una alumna que era muy flaca, extremadamente flaca. Sus amigos, compañeros de estudio y hasta sus propios familiares no la dejaban en paz:
“¡Dios mío, qué esqueleto!”, “Tú te ves fatal”, “¡Muchacha, ponte a comer para que engordes!”, “¿Pero es el Sida que tú tienes?, eran sólo algunos de los flechazos articulatorios que diariamente recibía la brillante estudiante de mercadeo.
Tengo un amigo que es gordo, extremadamente gordo. Su figura se ha convertido en el blanco predilecto hacia el cual van dirigido los siguientes dardos o proyectiles expresivos:
“¿Y como tú conseguiste toda esa gordura?”, “¿Como cuántas libras tú pesas?”, “¡Tú te ves horrible con toda esa manteca!”, “Cuando paras, yo quiero un marranito”, “¡Muchacho, ponte a correr pa que baje esa panza!”, “Ese arroz como que te está aprovechando...”
Tuve una compañera de trabajo en cuyos años de noviazgo, la presión y el asedio de amigos y relacionados la tenían casi al borde del siquiatra:
“¿Cuántos años tú tienes de amores?”, ¿Y es que ustedes no se piensan casar...? “Tú y tu novio ya son casi hermanos”, “¿Y qué es lo que ustedes esperan…?
Mi amiga por fin contrae nupcias. De inmediato se prepara para convertir en realidad el gran sueño de su vida: tener un hijo, sueño que jamás pudo materializar, debido a que cada vez que paría, sus criaturas nacían muertas. Su inmenso dolor parecía multiplicarse y su depresión se tornaba cada vez más crónica desde el mismo instante en que su tímpano era martillado con frases como estas:
“¡Muchacha, los hijos hay que tenerlos!”, “Un matrimonio sin hijos no es matrimonio…”, “Ponte en tratamiento pa que para…”, “Te vas a volver una viejita y no vas a tener un hijo…”
Obviamente que no hay que ser sicólogo para imaginarse el negativo efecto que expresiones como las preindicadas generan en la mente de quien desea tener un hijo, pero no puede.
A otro de mis amigos le sobra edad para casarse, pero permanece soltero o “solterón”, como peyorativamente prefieren llamarlo algunos. Ha optado él por disfrutar una vida bohemia o practicar el amor de los marineros, quienes, al decir de Pablo Neruda, “besan y se van / en cada puerto dejan un amor / y no vuelven más”. Por adoptar semejante conducta, hasta mi “enllave” llegan casi a diario los más diversos, odiosos e indelicados puyazos verbales:
“¿Ya te casaste…?”, “¿Y para cuándo lo vas a dejar…? “¡Ese tipo es como raro o alguna maña debe tener…! “Ese es un picaflor…”, “Ese carajo debe ser ‘pájaro’…”, “Es un bohemio que le gusta estar con una hoy y otra mañana… “¿A qué le temes…?”
Los anteriores son sólo cinco de los tantos casos de indelicadezas o imprudencias en que suelen incurrir muchos hablantes dominicanos en el uso cotidiano de lengua. Se trata de conductas verbales típicas de sociedades poco desarrolladas, matizadas por evidentes rasgos aldeanos o en las que late el alma del suburbio y la cultura del vecindario. En ese tipo de sociedades, cuando de la vida personal de los demás se trata, todo se indaga, afirma y pregunta. Y en vez de actuar como el sabio, procedemos como el necio.
El sabio utiliza la lengua con sumo tacto, prudencia y sentido común. El necio, en cambio, actúa con torpeza, irrespeto, imprudencia y ligereza.
El sabio sabe qué, dónde y cuándo hablar. El necio no mide lo que dice, esto es, habla de todo, en todo momento y en cualquier lugar.
El sabio, por sabio, sabe cuándo debe callar. El necio, por torpe, nunca calla y “dice todo lo que se le viene a la boca”, restándole así efectividad al acto comunicativo. Olvida este que la esencia de una efectiva comunicación consiste en callar lo que no se debe decir y decir lo que no se debe callar.
Olvidan los necios, en fin, que en el uso de la palabra hay que ser lo más cauto o medido posible, muy especialmente en el instante en que haya que emitir una opinión o formular una pregunta; pues de lo contrario, podría ocurrirnos lo mismo que a la famosa mona curiosa de que nos habla la literatura cubana: por sus reiteradas y necias preguntas, siempre tenía problemas o vivía en permanentes conflictos con los demás animales.
sábado, 9 de abril de 2016
NACIMIENTO DE LA PRENSA NACIONAL
Por: Domingo Caba Ramos
La prensa nació con la fundación de los primeros periódicos dominicanos en 1821.El día 5 de abril de este año comenzó a circular el El Telégrafo Constitucional de Santo Domingo, dirigido y redactado por el Dr. Antonio María Pineda, convirtiéndose este en el primer periódico fundado en Santo Domingo. Es por eso que el día 5 de abril de cada año, en la República Dominicana se celebra el Día del periodista dominicano.
Se trató de un periódico particular de cuatro páginas y formato mediano. Circulaba cada jueves y en él se publicaban los estados mensuales de recaudación e inversión de las rentas públicas, todo lo referente al comercio, la entrada y salida de buques y otras noticias importantes de la misma clase. Su última edición salió a la luz pública el 26 de julio de 1821.Se trató de una hoja suelta publicada una vez a la semana.
Antonio María Pineda era nativo de las Islas Canarias. En Santo Domingo, donde llegó muy joven, cursó estudios y obtuvo una sólida formación cultural. Obtuvo el título de medicina en la Universidad Santo Tomás de Aquino (hoy UASD), centro en el cual más tarde ejerció como catedrático. Fue considerado como una de las figuras más ilustres de su tiempo.
Tras la segunda edición de “El Telégrafo Constitucional”, aparece “El Duende”, esta vez dirigido por José Núñez de Cáceres. Circulaba cada domingo y se limitaba a comunicar las noticias más relevantes de España y a insertar algunos avisos. En él se publicaron los primeros anuncios comerciales de Santo Domingo. Dejó de existir el 15 de julio de 1821. Se trata, El Duende, del segundo periódico dominicano.
Como se puede apreciar, tanto “El Telégrafo Constitucional” como “El Duende” circulaban cada ocho días, no diariamente. Fue el periodista y escritor, César Nicolás Penson, quien en 1882 funda el primer periódico de circulación diaria, el primer diario dominicano, titulado “El Telegrama”
¡MUCHAS FELICIDADES! A TODOS LOS PERIODISTAS DOMINICANOS EN SU DÍA; PERO MUY ESPECIALMENTE A AQUELLOS QUE EN SU EJERCICIO PROFESIONAL SE HAN CARACTERIZADO POR NO VENDER SUS PALABRAS Y SU SILENCIO.
La prensa nació con la fundación de los primeros periódicos dominicanos en 1821.El día 5 de abril de este año comenzó a circular el El Telégrafo Constitucional de Santo Domingo, dirigido y redactado por el Dr. Antonio María Pineda, convirtiéndose este en el primer periódico fundado en Santo Domingo. Es por eso que el día 5 de abril de cada año, en la República Dominicana se celebra el Día del periodista dominicano.
Se trató de un periódico particular de cuatro páginas y formato mediano. Circulaba cada jueves y en él se publicaban los estados mensuales de recaudación e inversión de las rentas públicas, todo lo referente al comercio, la entrada y salida de buques y otras noticias importantes de la misma clase. Su última edición salió a la luz pública el 26 de julio de 1821.Se trató de una hoja suelta publicada una vez a la semana.
Antonio María Pineda era nativo de las Islas Canarias. En Santo Domingo, donde llegó muy joven, cursó estudios y obtuvo una sólida formación cultural. Obtuvo el título de medicina en la Universidad Santo Tomás de Aquino (hoy UASD), centro en el cual más tarde ejerció como catedrático. Fue considerado como una de las figuras más ilustres de su tiempo.
Tras la segunda edición de “El Telégrafo Constitucional”, aparece “El Duende”, esta vez dirigido por José Núñez de Cáceres. Circulaba cada domingo y se limitaba a comunicar las noticias más relevantes de España y a insertar algunos avisos. En él se publicaron los primeros anuncios comerciales de Santo Domingo. Dejó de existir el 15 de julio de 1821. Se trata, El Duende, del segundo periódico dominicano.
Como se puede apreciar, tanto “El Telégrafo Constitucional” como “El Duende” circulaban cada ocho días, no diariamente. Fue el periodista y escritor, César Nicolás Penson, quien en 1882 funda el primer periódico de circulación diaria, el primer diario dominicano, titulado “El Telegrama”
¡MUCHAS FELICIDADES! A TODOS LOS PERIODISTAS DOMINICANOS EN SU DÍA; PERO MUY ESPECIALMENTE A AQUELLOS QUE EN SU EJERCICIO PROFESIONAL SE HAN CARACTERIZADO POR NO VENDER SUS PALABRAS Y SU SILENCIO.
domingo, 3 de abril de 2016
HUSSAÍNO GERMOSÉN (In Memoriam)
(Publicado en la prensa nacional el 10 de abril del 2011 )
Por : Domingo Caba Ramos.
Maestro Hussaíno Germosén
El martes, 29/3/2011, falleció a los ochenta y dos años de edad el brillante músico, maestro y director de orquesta tamborileño, Hussaíno Germosén. Con su muerte, Tamboril pierde a uno de sus más distinguidos hijos y Moca, Santiago y el Cibao a uno de sus músicos más preclaros.
Además de padecer graves problemas de salud , había perdido por completo la visión; pero aun en esas condiciones físicas, permaneció durante muchos años al frente de la banda de música de su venerada Pajiza Aldea (Tamboril)
Hussaíno Silfredo Germosén Germosén nació en el municipio de Tamboril, de la provincia de Santiago, el 1 de septiembre de 1929. Hijo de don Manuel de Jesús Germosén y doña Cándida Rosa Germosén, cursó sus estudios primarios en la Escuela Sergio A. Hernández, de su pueblo natal, los secundarios en el Liceo “Francisco Guzmán Comprés”, de la ciudad de Moca y en la P.U.C.M.M inició, pero no terminó, estudios universitarios.
Su sólida formación musical la adquirió gracias a su talento natural y a los diversos estudios que al respecto realizó: en la Academia Municipal de Tamboril estudió música con sus tíos Miguel y Clemente Germosén; en Santiago de los Caballeros, con el profesor Federico G. Camejo y en Moca estudió Armonía y Composición con el maestro Arístides G. Rojas; y piano, con doña Gilda Cruzado de Gitte.
En la región del Cibao fundó y dirigió varias orquestas y bandas de música. También fundó y dirigió academias musicales. En Moca, entre los años 1950 y 1971, fundó la Banda de Música, la Orquesta Quisqueya y la Academia Municipal de Música. En Tamboril funda y dirige la Banda Municipal de Música, la Academia Municipal de Música y la orquesta Sonido 2000. Y en 1979 crea, en Santiago, la prestigiosísima orquesta “Los Caballeros Montecarlo”, compuesta en su totalidad por verdaderos maestros del arte musical.
Aparte de brillar como maestro de música, director de orquesta y virtuoso instrumentista, especialmente del clarinete y el saxofón, este “ Hombre regla”, como lo denominaban sus hermanos, se destacó también como fino compositor de piezas musicales. Compuso marchas, danzones y Zarzuelas; así como sus memorables “Swits 2 de mayo”, dedicada a los héroes y mártires del 2 de mayo, y la “Swits 30 de marzo”, compuesta en honor a los héroes de la Batalla de Santiago.
Incursionó, además, en el arte literario con creaciones tanto en versos como en prosa que desafortunadamente nunca publicó . En 1994 puso en circulación el libro “Tamboril por fuera y por dentro”
Aunque tamborileño de nacimiento, Hussaíno Germosén residió gran parte de su vida en Moca (1950 – 1971), ciudad en la que supo ganarse el cariño y respeto de toda la población, y en la que fue venerado como uno más de sus hijos. Aquí, este reputado artista y caballeroso ser humano, no sólo se convirtió en uno de los principales promotores del arte musical mocano, sino que fue miembro fundador del Club Activo “20 – 30” y de la Sociedad Mutualista “Los Doce” Aquí procreó cinco de sus siete hijos, entre ellos, el Ing. José Germosén, director del otrora conjunto musical “Los astros del ritmo”, y calificado por su condiscípulo, del maestro Luis Ovalles, como un excelente saxofonista. Y aquí, en Moca, formó Hussaíno toda una generación de experimentados músicos, muchos de los cuales brillaron dentro y/o fuera del país, como fue el caso del ya citado y destacado saxofonista Luis Ovalles, director de la famosa y ya disuelta orquesta “Los Juveniles de Moca”
El juicio de los discípulos pone de manifiesto la grandeza del maestro:
« Hussaíno Germosén – apunta Luis Ovalles - sentó las bases de nuestra formación musical. Una formación musical bastante sólida. A todos sus alumnos nos trataba por igual, incluyendo sus propios hijos. Fueron muchos los músicos excelentes que pasaron por sus manos, entre ellos: Nelson Díaz, director del desaparecido conjunto “Nelson Díaz y sus estrellas”, Francisco Santos, Fabio Collado, Freddy Tejada, José Germosén y el diestro percusionista mejor conocido con el nombre de Musiquito. Fue el maestro Hussaíno – concluye Ovalles con inocultable sentimientos de afectos – una persona muy humanitaria, un ser humano excepcional, no sólo como músico, sino como persona. Para mí, más que mi maestro, fue como mi padre, un ejemplo a seguir. Cuando llegó a Moca, nosotros éramos muchachos, y él supo volcar toda su capacidad para proporcionarnos a todos una sólida base musical»
Dos destacados músicos : José Germosén y el maestro Luis Ovalles, ambos alumnos e hijo el primero del maestro Hussaíno Germosén.
«Fue un ser humano ejemplar – confiesa Andrés Marte - un verdadero profesor. Fue mi maestro de música y lo recuerdo por el gran interés que mostraba siempre en que sus alumnos aprendieran bien sus lecciones. Qué Dios lo acoja en su santo seno y que descanse en paz este ilustre ciudadano, ejemplo de servicio al prójimo»
«No sólo fue mi padre –afirma su hijo José Germosén, con voz un tanto entrecortada -, sino también mi maestro. Y de él sólo tengo que decir que como padre, músico, maestro y director de orquesta fue, sencillamente, ¡EXCELENTE! »
Pero la más sentida muestra de cariño y el más conmovedor de los testimonios, nos los presenta otro de sus agradecidos pupilos:
«Con gran tristeza recibí la noticia de la muerte de Hussaíno Germosén. Siempre le estaré agradecido por haber sido él quien primero me instruyó en el arte del solfeo y luego en la disciplina del clarinete y el saxofón. Fue este hombre, sencillo y muy educado, quien me dio la primera oportunidad de tocar en una orquesta grande: "Hussaino Germosen y su orquesta H. G.". A su lado aprendí la dinámica que requiere la interpretación de la música bailable. Hace varios años el maestro se enteró de que yo estaba de visita en Moca y allá se dirigió acompañado de un joven amigo suyo. Estando sentados en mi humilde sala, él sacó un clarinete que guardaba en un bolso negro, lo ensambló y me dijo: “Franco, he venido a saludarle y también a tocarle una canción que usted tocaba cuando era un jovencito”. Tomó aquel instrumento e interpretó la canción norteamericana "Star Dust" (Polvo De Estrella), y estoy seguro que es la mejor versión que he escuchado de la misma. En ese momento, mis ojos se vieron obligados a humedecerse, pues este hombre a quien tanto le debía y ya privado de la visión, me había hecho el honor más grande como persona y como músico. Por la forma en que vivió y actuó en su paso por este mundo, confió en que el Señor ha tenido misericordia de su alma. ¡Maestro querido, muchas gracias por enseñarme y haberme permitido ser su amigo!»
Eso fue el maestro Hussaíno Germosén: uno de los músicos del siglo XX de mayor relieve de la Región y orgullo, no sólo de Tamboril, Moca, Santiago y el Cibao, sino también de la República Dominicana
Por : Domingo Caba Ramos.
Maestro Hussaíno Germosén
El martes, 29/3/2011, falleció a los ochenta y dos años de edad el brillante músico, maestro y director de orquesta tamborileño, Hussaíno Germosén. Con su muerte, Tamboril pierde a uno de sus más distinguidos hijos y Moca, Santiago y el Cibao a uno de sus músicos más preclaros.
Además de padecer graves problemas de salud , había perdido por completo la visión; pero aun en esas condiciones físicas, permaneció durante muchos años al frente de la banda de música de su venerada Pajiza Aldea (Tamboril)
Hussaíno Silfredo Germosén Germosén nació en el municipio de Tamboril, de la provincia de Santiago, el 1 de septiembre de 1929. Hijo de don Manuel de Jesús Germosén y doña Cándida Rosa Germosén, cursó sus estudios primarios en la Escuela Sergio A. Hernández, de su pueblo natal, los secundarios en el Liceo “Francisco Guzmán Comprés”, de la ciudad de Moca y en la P.U.C.M.M inició, pero no terminó, estudios universitarios.
Su sólida formación musical la adquirió gracias a su talento natural y a los diversos estudios que al respecto realizó: en la Academia Municipal de Tamboril estudió música con sus tíos Miguel y Clemente Germosén; en Santiago de los Caballeros, con el profesor Federico G. Camejo y en Moca estudió Armonía y Composición con el maestro Arístides G. Rojas; y piano, con doña Gilda Cruzado de Gitte.
En la región del Cibao fundó y dirigió varias orquestas y bandas de música. También fundó y dirigió academias musicales. En Moca, entre los años 1950 y 1971, fundó la Banda de Música, la Orquesta Quisqueya y la Academia Municipal de Música. En Tamboril funda y dirige la Banda Municipal de Música, la Academia Municipal de Música y la orquesta Sonido 2000. Y en 1979 crea, en Santiago, la prestigiosísima orquesta “Los Caballeros Montecarlo”, compuesta en su totalidad por verdaderos maestros del arte musical.
Aparte de brillar como maestro de música, director de orquesta y virtuoso instrumentista, especialmente del clarinete y el saxofón, este “ Hombre regla”, como lo denominaban sus hermanos, se destacó también como fino compositor de piezas musicales. Compuso marchas, danzones y Zarzuelas; así como sus memorables “Swits 2 de mayo”, dedicada a los héroes y mártires del 2 de mayo, y la “Swits 30 de marzo”, compuesta en honor a los héroes de la Batalla de Santiago.
Incursionó, además, en el arte literario con creaciones tanto en versos como en prosa que desafortunadamente nunca publicó . En 1994 puso en circulación el libro “Tamboril por fuera y por dentro”
Aunque tamborileño de nacimiento, Hussaíno Germosén residió gran parte de su vida en Moca (1950 – 1971), ciudad en la que supo ganarse el cariño y respeto de toda la población, y en la que fue venerado como uno más de sus hijos. Aquí, este reputado artista y caballeroso ser humano, no sólo se convirtió en uno de los principales promotores del arte musical mocano, sino que fue miembro fundador del Club Activo “20 – 30” y de la Sociedad Mutualista “Los Doce” Aquí procreó cinco de sus siete hijos, entre ellos, el Ing. José Germosén, director del otrora conjunto musical “Los astros del ritmo”, y calificado por su condiscípulo, del maestro Luis Ovalles, como un excelente saxofonista. Y aquí, en Moca, formó Hussaíno toda una generación de experimentados músicos, muchos de los cuales brillaron dentro y/o fuera del país, como fue el caso del ya citado y destacado saxofonista Luis Ovalles, director de la famosa y ya disuelta orquesta “Los Juveniles de Moca”
El juicio de los discípulos pone de manifiesto la grandeza del maestro:
« Hussaíno Germosén – apunta Luis Ovalles - sentó las bases de nuestra formación musical. Una formación musical bastante sólida. A todos sus alumnos nos trataba por igual, incluyendo sus propios hijos. Fueron muchos los músicos excelentes que pasaron por sus manos, entre ellos: Nelson Díaz, director del desaparecido conjunto “Nelson Díaz y sus estrellas”, Francisco Santos, Fabio Collado, Freddy Tejada, José Germosén y el diestro percusionista mejor conocido con el nombre de Musiquito. Fue el maestro Hussaíno – concluye Ovalles con inocultable sentimientos de afectos – una persona muy humanitaria, un ser humano excepcional, no sólo como músico, sino como persona. Para mí, más que mi maestro, fue como mi padre, un ejemplo a seguir. Cuando llegó a Moca, nosotros éramos muchachos, y él supo volcar toda su capacidad para proporcionarnos a todos una sólida base musical»
Dos destacados músicos : José Germosén y el maestro Luis Ovalles, ambos alumnos e hijo el primero del maestro Hussaíno Germosén.
«Fue un ser humano ejemplar – confiesa Andrés Marte - un verdadero profesor. Fue mi maestro de música y lo recuerdo por el gran interés que mostraba siempre en que sus alumnos aprendieran bien sus lecciones. Qué Dios lo acoja en su santo seno y que descanse en paz este ilustre ciudadano, ejemplo de servicio al prójimo»
«No sólo fue mi padre –afirma su hijo José Germosén, con voz un tanto entrecortada -, sino también mi maestro. Y de él sólo tengo que decir que como padre, músico, maestro y director de orquesta fue, sencillamente, ¡EXCELENTE! »
Pero la más sentida muestra de cariño y el más conmovedor de los testimonios, nos los presenta otro de sus agradecidos pupilos:
«Con gran tristeza recibí la noticia de la muerte de Hussaíno Germosén. Siempre le estaré agradecido por haber sido él quien primero me instruyó en el arte del solfeo y luego en la disciplina del clarinete y el saxofón. Fue este hombre, sencillo y muy educado, quien me dio la primera oportunidad de tocar en una orquesta grande: "Hussaino Germosen y su orquesta H. G.". A su lado aprendí la dinámica que requiere la interpretación de la música bailable. Hace varios años el maestro se enteró de que yo estaba de visita en Moca y allá se dirigió acompañado de un joven amigo suyo. Estando sentados en mi humilde sala, él sacó un clarinete que guardaba en un bolso negro, lo ensambló y me dijo: “Franco, he venido a saludarle y también a tocarle una canción que usted tocaba cuando era un jovencito”. Tomó aquel instrumento e interpretó la canción norteamericana "Star Dust" (Polvo De Estrella), y estoy seguro que es la mejor versión que he escuchado de la misma. En ese momento, mis ojos se vieron obligados a humedecerse, pues este hombre a quien tanto le debía y ya privado de la visión, me había hecho el honor más grande como persona y como músico. Por la forma en que vivió y actuó en su paso por este mundo, confió en que el Señor ha tenido misericordia de su alma. ¡Maestro querido, muchas gracias por enseñarme y haberme permitido ser su amigo!»
Eso fue el maestro Hussaíno Germosén: uno de los músicos del siglo XX de mayor relieve de la Región y orgullo, no sólo de Tamboril, Moca, Santiago y el Cibao, sino también de la República Dominicana
viernes, 1 de abril de 2016
PERFIL DE UN AUTÉNTICO FANÁTICO POLÍTICO
Por: Domingo Caba Ramos
Según el diccionario académico, fanatismo es el “Apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas”
Y en cuanto al térmico “fanático”, este se define como:
1. Persona «Que actúa con fanatismo»
2. Individuo « Preocupado o entusiasmado exageradamente por algo»
También se aplica esta voz a la persona que defiende con entusiasmo, apasionamiento y celos desmedidos creencias u opiniones. Fanático es el individuo que cree ciegamente en algo o en alguien.
En el fanatismo, especialmente el político y el religioso – afirmo yo – la razón no cuenta. El juicio crítico brilla por su ausencia. Todo se reduce al sentimiento, a la pasión, a la creencia ciega y a la impresión exenta de fundamentación lógica. Esto quiere decir, que al verdadero fanático se le cierran las puertas de la razón y se le abren las ventanas de la pasión.
El fanático cree porque cree, porque alguien (un líder) lo ha enseñado a creer o lo ha convencido de que debe creer. De ahí que un auténtico fanático es, por naturaleza, intransigente, intolerante, soberbio, dogmático, autoritario y violento. Su verdad es la verdad. Una verdad que no admite discusión ni cuestionamiento alguno y que por diferentes vías se les quiere imponer a los demás...
Por eso todo aquel que piense como él, tendrá siempre importancia y valor; mas quien se atreva a contradecirlo, de inmediato será satanizado o considerado como lo peor que existe en el universo. Para este, para el opositor, nunca habrá elogios o luces qué destacar, pues hacerlo, al pensar del fanático, parecería “coincidir con el enemigo”. Su mente ha sido programada para creer y repetir irracionalmente todo lo que oye de sus líderes, para nunca ver sombras, sino luces en todo lo que se relaciona con su grupo o partido , y para nunca ver luces, sino sombras en el grupo o partido contrario.
Todo lo expresado en el párrafo anterior significa que para el fanático, la bondad es relativa. Quien pertenezca a su partido o corriente de opinión es necesariamente bueno, y quien sea miembro o militante de un grupo opuesto al suyo, tiene que ser malo por naturaleza. Al adversario, por el simple hecho de serlo, el fanático entiende que nada de importancia posee que se le pueda reconocer, vale decir, siempre lo considerará un ser sin luces, aborrecible, abarrotado de manchas y carente por completo de valores positivos. Cual loro parlanchín, el ser fanatizado es muy dado a leer y escuchar lo que dicen los jefes y miembros destacados de su parcela, para luego, de manera impensable, repetirlo tal y cual.
Por eso siempre he considerado que con el fanático no se debe discutir. Discutir es una práctica discursiva de un alto sentido racional que tiene como fin convencer o ser convencido. Como en el fanático lo racional y el pensamiento lógico brillan por su ausencia, cuando discute, lo hace siempre apoyado en la pasión y la creencia, muy convencido de que su punto de vista es único verdadero, y merced a esta dogmatica concepción, suele apelar al archifamoso argumento Ad Hominem (argumento contra el hombre), y así, en lugar de combatir el punto de vista contrario, prefiere hacerlo contra la persona que lo sustenta, descalificándola, insultándola o injuriándola. Este proceder origina el que a un fanático, fundamentalmente el político y el religioso, resulte mucho más que difícil convencerlo por vía de la razón.
Para el fanático, y debido a la misma irracionalidad que norma su conducta, vale más la idea que defiende que el ser humano que lo rodea. En tal virtud, ofender, agredir, enemistarse y hasta eliminar físicamente a un pariente, amigo o relacionado es bastante común, especialmente en las contiendas electorales.
Sirvan estas breves reflexiones ahora que en la República Dominicana estamos en campaña electoral o en un momento en que las pasiones se encienden y desbordan cada día más como resultado de la proximidad de las elecciones nacionales.
Según el diccionario académico, fanatismo es el “Apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas”
Y en cuanto al térmico “fanático”, este se define como:
1. Persona «Que actúa con fanatismo»
2. Individuo « Preocupado o entusiasmado exageradamente por algo»
También se aplica esta voz a la persona que defiende con entusiasmo, apasionamiento y celos desmedidos creencias u opiniones. Fanático es el individuo que cree ciegamente en algo o en alguien.
En el fanatismo, especialmente el político y el religioso – afirmo yo – la razón no cuenta. El juicio crítico brilla por su ausencia. Todo se reduce al sentimiento, a la pasión, a la creencia ciega y a la impresión exenta de fundamentación lógica. Esto quiere decir, que al verdadero fanático se le cierran las puertas de la razón y se le abren las ventanas de la pasión.
El fanático cree porque cree, porque alguien (un líder) lo ha enseñado a creer o lo ha convencido de que debe creer. De ahí que un auténtico fanático es, por naturaleza, intransigente, intolerante, soberbio, dogmático, autoritario y violento. Su verdad es la verdad. Una verdad que no admite discusión ni cuestionamiento alguno y que por diferentes vías se les quiere imponer a los demás...
Por eso todo aquel que piense como él, tendrá siempre importancia y valor; mas quien se atreva a contradecirlo, de inmediato será satanizado o considerado como lo peor que existe en el universo. Para este, para el opositor, nunca habrá elogios o luces qué destacar, pues hacerlo, al pensar del fanático, parecería “coincidir con el enemigo”. Su mente ha sido programada para creer y repetir irracionalmente todo lo que oye de sus líderes, para nunca ver sombras, sino luces en todo lo que se relaciona con su grupo o partido , y para nunca ver luces, sino sombras en el grupo o partido contrario.
Todo lo expresado en el párrafo anterior significa que para el fanático, la bondad es relativa. Quien pertenezca a su partido o corriente de opinión es necesariamente bueno, y quien sea miembro o militante de un grupo opuesto al suyo, tiene que ser malo por naturaleza. Al adversario, por el simple hecho de serlo, el fanático entiende que nada de importancia posee que se le pueda reconocer, vale decir, siempre lo considerará un ser sin luces, aborrecible, abarrotado de manchas y carente por completo de valores positivos. Cual loro parlanchín, el ser fanatizado es muy dado a leer y escuchar lo que dicen los jefes y miembros destacados de su parcela, para luego, de manera impensable, repetirlo tal y cual.
Por eso siempre he considerado que con el fanático no se debe discutir. Discutir es una práctica discursiva de un alto sentido racional que tiene como fin convencer o ser convencido. Como en el fanático lo racional y el pensamiento lógico brillan por su ausencia, cuando discute, lo hace siempre apoyado en la pasión y la creencia, muy convencido de que su punto de vista es único verdadero, y merced a esta dogmatica concepción, suele apelar al archifamoso argumento Ad Hominem (argumento contra el hombre), y así, en lugar de combatir el punto de vista contrario, prefiere hacerlo contra la persona que lo sustenta, descalificándola, insultándola o injuriándola. Este proceder origina el que a un fanático, fundamentalmente el político y el religioso, resulte mucho más que difícil convencerlo por vía de la razón.
Para el fanático, y debido a la misma irracionalidad que norma su conducta, vale más la idea que defiende que el ser humano que lo rodea. En tal virtud, ofender, agredir, enemistarse y hasta eliminar físicamente a un pariente, amigo o relacionado es bastante común, especialmente en las contiendas electorales.
Sirvan estas breves reflexiones ahora que en la República Dominicana estamos en campaña electoral o en un momento en que las pasiones se encienden y desbordan cada día más como resultado de la proximidad de las elecciones nacionales.
TRANSFUGUISMO, OPORTUNISMO Y CRISIS DE IDEOLOGIA EN LA REPUBLICA DOMINICANA
Por: Domingo Caba Ramos.
En los procesos electorales se ponen de moda frases y palabras que en su sentido profundo describen o definen las intenciones de los actores que intervienen en dichas contiendas. Algunas de esas expresiones pueden ser creadas en el momento: “Comesolos”, “llegó Papá”, “esa pela va…”, “e’pa fuera que van…”, etc.
Otras, ya formaban parte de nuestro repertorio lingüístico; pero escasamente empleadas en nuestra diaria conversación. Este es el caso del término “tránsfuga”, el cual, según el Diccionario de la Real Academia (1970, Pág. 1286), soporta los significados de:
1) «Persona que pasa huyendo de una parte a otra»
2) « Persona que pasa de un partido a otro»
El trasnfuguismo, conforme a los conceptos precedentes, no constituye de por sí un comportamiento socialmente condenable. Es normal que una persona, por razones diversas, cambie de partido político en un determinado momento. Esto quiere decir que cuando ese paso se lleva a cabo por convicción, sólidos principios o impulsado por la patriótica intención de defender los mejores intereses en bien de la nación, vale la pena ser tránsfuga; pero si por el contario el cambio se origina con el propósito de adquirir dinero, cargos , poder u otro beneficio personal, entonces sí se debe condenar el transfuguismo y considerar a los tránsfugas como seres peligrosos, despreciables, oportunistas y carentes por completo de ideología, principios y sentimientos patrióticos.
El transfuguismo representa la más auténtica expresión del oportunismo, concebido este, por el ya citado lexicón, como el “Sistema político que prescinde en cierto modo de los principios fundamentales, tomando las circunstancias de tiempo y lugar…” (pág. 945)
De ahí que como la serpiente que estudia cuidadosamente a su presa para no fallar cuando ejecute sobre ella su salto mortal, el tránsfuga verdadero, cuando cambia, siempre elige el partido con mayores posibilidades de triunfo, o, lo que es lo mismo, el paso lo da siempre “pensando en lo mío” Es por esa razón que quien ayer destacaba emocionado la virtudes de un determinado candidato, hoy lo satanice con los más despreciables epítetos. También suele el trásfuga dar el salto partidario cuando pretende consumar en el nuevo partido las aspiraciones que en el anterior no le fue posible alcanzar
Nunca como en los últimos procesos electorales, el transfuguismo se nos había presentado con tanta fuerza e igual grado de desfachatez. Tanto, que posiblemente fue la del 2008 la más prostibularia de las campañas polticas que históricamente se han desarrollado en la Republica Dominicana. Nunca la desvergüenza había estado tan presente en la conducta política de los dominicanos.
Pero no sólo ahora.
Los tránsfugas siempre han existido en nuestro país. Basta sólo recordar la conducta antipatriótica asumida por el célebre Tomas Bobadilla, hombre hábil y sumamente astuto, quien durante el período de la ocupación haitiana (1822-1844) colaboró con el gobierno usurpador, nunca creyó en el proyecto de independencia concebido por Juan Pablo Duarte. Entendía que tan magno proyecto jamás podría ser materializado por “jóvenes ilusos e inexpertos”, como eran, a su despectivo decir, nuestro patricio y demás trinitarios. Sin embargo, tan pronto se dio cuenta de que la independencia era un hecho, o que las condiciones para su proclamación estaban creadas, se sumó al proceso separatista, y una vez proclamada la República le cupo el honor de presidir la Junta Central Gubernativa, cargo que por méritos ganados debió corresponderle a Duarte, designado, irónicamente, como simple vocal del referido gobierno provisional.
Fue Bobadilla, como bien lo define Rufino Martínez, “un político de oficio y palaciego que estuvo con todo el mundo y no estuvo con nadie”
También podemos encontrar la misma conducta en nuestro laureado poeta popular Juan Antonio Alix, el cual hizo del oportunismo político su principal medio de existencia. Fiel seguidor del general Ulises Heureaux (Lilis), en mayo de 1897, asi le cantaba el genial bardo a su líder cuando este ejercía el cargo de presidente de la República:
«Y más que nadie Santiago,
debe obsequiar lo mejor,
al Gran Pacificador,
y hacerle un bonito halago,
pues nunca será bien pago,
por nuestro pueblo querido,
todo el bien que ha recibido de Lilis,
el grande hombre,
que loado sea su nombre,
y por siempre bendecido…»
El 26 de julio de 1899, el tirano cae en Moca abatido por las balas redentoras de Mon Cáceres y otros valientes mocanos. Muerto Heureaux, cinco meses después fue sustituido en el cargo por Juan Isidro Jiménez. Juan A. Alix, olvidando los encendidos elogios que en vida le había tributado al primero, lo remata con unos versos en los que a su vez alaba la gestión encabezada por el nuevo mandatario:
« En la puerta de la iglesia,
dicen que sale Lilís,
preguntándole al que pasa,
cómo se encuentra el país,
y una vieja que lo vio,
le dijo a ese condenado:
el país que tú has matado,
que en tus manos se arruinó,
un buen gobierno encontró,
que toda la gente aprecia,
al que nadie hoy desprecia,
como a tu maldito mando,
que por eso estas penando,
en la puerta de la iglesia»
Ese arribismo conductual, el llamado Cantor del Yaque intentó justificarlo en unos versos que, al decir de Joaquín Balaguer, “todavía hoy podrían ser citados como modelo de cinismo”. Versos, agrego yo, que además de recitarlos todas las mañanas, son muchos los políticos del patio que deberían reproducirlos, enmarcarlos y exhibirlos con orgullo en las salas de sus casas u oficinas. En ellos aclara nuestro genial y muy citado decimero:
«Como Alix Antonio Juan,
gana la vida cantando,
en nada se anda fijando,
para conseguir el pan,
lo que más que decir podrán,
es que ayer cantó a un tirano,
y hoy le canta al ciudadano,
Jiménez, noble caudillo,
patriota probo y sencillo,
prez del pueblo quisqueyano,
yo le canto al Padre Eterno,
les canto a Dios y a sus santos,
a los demonios y a cuantos,
habitan en el infierno»
En nuestro país nos encontramos con personas que han militado en casi todos los partidos políticos mayoritarios. ¿Quiénes son esas personas?
Los amables lectores tienen, al respecto, la última palabra.
En los procesos electorales se ponen de moda frases y palabras que en su sentido profundo describen o definen las intenciones de los actores que intervienen en dichas contiendas. Algunas de esas expresiones pueden ser creadas en el momento: “Comesolos”, “llegó Papá”, “esa pela va…”, “e’pa fuera que van…”, etc.
Otras, ya formaban parte de nuestro repertorio lingüístico; pero escasamente empleadas en nuestra diaria conversación. Este es el caso del término “tránsfuga”, el cual, según el Diccionario de la Real Academia (1970, Pág. 1286), soporta los significados de:
1) «Persona que pasa huyendo de una parte a otra»
2) « Persona que pasa de un partido a otro»
El trasnfuguismo, conforme a los conceptos precedentes, no constituye de por sí un comportamiento socialmente condenable. Es normal que una persona, por razones diversas, cambie de partido político en un determinado momento. Esto quiere decir que cuando ese paso se lleva a cabo por convicción, sólidos principios o impulsado por la patriótica intención de defender los mejores intereses en bien de la nación, vale la pena ser tránsfuga; pero si por el contario el cambio se origina con el propósito de adquirir dinero, cargos , poder u otro beneficio personal, entonces sí se debe condenar el transfuguismo y considerar a los tránsfugas como seres peligrosos, despreciables, oportunistas y carentes por completo de ideología, principios y sentimientos patrióticos.
El transfuguismo representa la más auténtica expresión del oportunismo, concebido este, por el ya citado lexicón, como el “Sistema político que prescinde en cierto modo de los principios fundamentales, tomando las circunstancias de tiempo y lugar…” (pág. 945)
De ahí que como la serpiente que estudia cuidadosamente a su presa para no fallar cuando ejecute sobre ella su salto mortal, el tránsfuga verdadero, cuando cambia, siempre elige el partido con mayores posibilidades de triunfo, o, lo que es lo mismo, el paso lo da siempre “pensando en lo mío” Es por esa razón que quien ayer destacaba emocionado la virtudes de un determinado candidato, hoy lo satanice con los más despreciables epítetos. También suele el trásfuga dar el salto partidario cuando pretende consumar en el nuevo partido las aspiraciones que en el anterior no le fue posible alcanzar
Nunca como en los últimos procesos electorales, el transfuguismo se nos había presentado con tanta fuerza e igual grado de desfachatez. Tanto, que posiblemente fue la del 2008 la más prostibularia de las campañas polticas que históricamente se han desarrollado en la Republica Dominicana. Nunca la desvergüenza había estado tan presente en la conducta política de los dominicanos.
Pero no sólo ahora.
Los tránsfugas siempre han existido en nuestro país. Basta sólo recordar la conducta antipatriótica asumida por el célebre Tomas Bobadilla, hombre hábil y sumamente astuto, quien durante el período de la ocupación haitiana (1822-1844) colaboró con el gobierno usurpador, nunca creyó en el proyecto de independencia concebido por Juan Pablo Duarte. Entendía que tan magno proyecto jamás podría ser materializado por “jóvenes ilusos e inexpertos”, como eran, a su despectivo decir, nuestro patricio y demás trinitarios. Sin embargo, tan pronto se dio cuenta de que la independencia era un hecho, o que las condiciones para su proclamación estaban creadas, se sumó al proceso separatista, y una vez proclamada la República le cupo el honor de presidir la Junta Central Gubernativa, cargo que por méritos ganados debió corresponderle a Duarte, designado, irónicamente, como simple vocal del referido gobierno provisional.
Fue Bobadilla, como bien lo define Rufino Martínez, “un político de oficio y palaciego que estuvo con todo el mundo y no estuvo con nadie”
También podemos encontrar la misma conducta en nuestro laureado poeta popular Juan Antonio Alix, el cual hizo del oportunismo político su principal medio de existencia. Fiel seguidor del general Ulises Heureaux (Lilis), en mayo de 1897, asi le cantaba el genial bardo a su líder cuando este ejercía el cargo de presidente de la República:
«Y más que nadie Santiago,
debe obsequiar lo mejor,
al Gran Pacificador,
y hacerle un bonito halago,
pues nunca será bien pago,
por nuestro pueblo querido,
todo el bien que ha recibido de Lilis,
el grande hombre,
que loado sea su nombre,
y por siempre bendecido…»
El 26 de julio de 1899, el tirano cae en Moca abatido por las balas redentoras de Mon Cáceres y otros valientes mocanos. Muerto Heureaux, cinco meses después fue sustituido en el cargo por Juan Isidro Jiménez. Juan A. Alix, olvidando los encendidos elogios que en vida le había tributado al primero, lo remata con unos versos en los que a su vez alaba la gestión encabezada por el nuevo mandatario:
« En la puerta de la iglesia,
dicen que sale Lilís,
preguntándole al que pasa,
cómo se encuentra el país,
y una vieja que lo vio,
le dijo a ese condenado:
el país que tú has matado,
que en tus manos se arruinó,
un buen gobierno encontró,
que toda la gente aprecia,
al que nadie hoy desprecia,
como a tu maldito mando,
que por eso estas penando,
en la puerta de la iglesia»
Ese arribismo conductual, el llamado Cantor del Yaque intentó justificarlo en unos versos que, al decir de Joaquín Balaguer, “todavía hoy podrían ser citados como modelo de cinismo”. Versos, agrego yo, que además de recitarlos todas las mañanas, son muchos los políticos del patio que deberían reproducirlos, enmarcarlos y exhibirlos con orgullo en las salas de sus casas u oficinas. En ellos aclara nuestro genial y muy citado decimero:
«Como Alix Antonio Juan,
gana la vida cantando,
en nada se anda fijando,
para conseguir el pan,
lo que más que decir podrán,
es que ayer cantó a un tirano,
y hoy le canta al ciudadano,
Jiménez, noble caudillo,
patriota probo y sencillo,
prez del pueblo quisqueyano,
yo le canto al Padre Eterno,
les canto a Dios y a sus santos,
a los demonios y a cuantos,
habitan en el infierno»
En nuestro país nos encontramos con personas que han militado en casi todos los partidos políticos mayoritarios. ¿Quiénes son esas personas?
Los amables lectores tienen, al respecto, la última palabra.
viernes, 18 de marzo de 2016
ORTOGRAFÍA DE LOS NÚMEROS CARDINALES
Por : Domingo Caba Ramos
( A mi amigo, académico de la PUCM M y asiduo lector Rafael Fernández Lazala)
2 de 2
Los números menores de cien pueden escribirse en una palabra.
En relación con los cardinales complejos, formados por la combinación de numerales simples, hasta la publicación de la nueva Ortografía solo se escribían en una palabra los correspondientes a los números 16 al 19 ( dieciséis, dieciocho…) y 21 a 29 ( veintidós, veinticuatro ) y en más de una los numerales superiores a treinta, con excepción de las centenas. En virtud de esa regla debía escribirse siempre cuarenta y cinco, noventa y ocho y cincuenta y dos.
La nueva Ortografía admite que también se escriban en una palabra los numerales complejos menores de cien. Así, tan correcto es escribir cuarenta y cinco como cuarentaicinco; noventa y ocho como noventaiocho; En tal caso, la y copulativa que se interpone entre los numerales simples se convierte en i cuando estos se funden en una sola palabra. (OLE, 2010, P. 670)
Con el fin de “preservar la unidad ortográfica en todo el ámbito hispánico”. (OLE, 2010, P.671), se recomienda evitar la escritura mediante la cual se representa la pronunciación que reduce el diptongo en cardinales como treinticinco, cuarentitres, etc.
ESCRITURA DE LOS NÚMEROS CON CIFRAS O SÍMBOLOS
La nueva Ortografía recomienda representar por medio de cifras o símbolos (OLE, 2010, págs. 684/686) :
a. Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: (En verano la población asciende a 32 423 habitantes). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras.
b. Los números que indican año: ( En el año 2012 habrá elecciones en la República Dominicana)
c. Los números formados por una parte entera y otro decimal: (El índice de natalidad es de 1,5. niños por mujer)
d. Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: (Inaugurarán una central solar de 45 km; Mañana se alcanzarán los 35 º
e. Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren, (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, página 9, preso número 5, etc.
f. Los números que cuantifican los elementos dispuestos en una lista: (2 litros de leche; 7 refrescos; ½ kilo de carne; 1 paquete de servilletas.)
g. Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5cts. (cinco céntimos), 47 págs. (cuarenta y siete páginas), 5 vols. (cinco volúmenes)
La Ortografía también recomienda (pág. 697) representar con cifras los porcentajes superiores a diez: (En las últimas elecciones votó el 84% de la población) ; pero si el porcentaje corresponde a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: (Un 8% de los alumnos nunca acude a la biblioteca o un ocho por ciento de los alumnos nunca acude a la biblioteca.)
Combinación de cifras y palabras.
En la escritura de un numeral compuesto debe evitarse, por considerarse incorrecta, la combinación de cifras y palabras del tipo: 50 y ocho, 125 mil, 10 mil. Esto quiere decir, que los números deben escribirse completamente en cifras (154000) o completamente en letras (ciento cincuenta y cuatro mil).
Esa mezcla o forma abreviada solo es permitida cuando se trata de cantidades equivalentes a sustantivos numerales, como son los casos de millar, millón, billón, trillón y cuatrillón: 25 millares; 155 millones; 13 billones, etc.
Si las cantidades, en cambio, representan adjetivos numerales, como las expresadas en miles, por ejemplo, la combinación cifras – letras deberá siempre evitarse; y así como no está permitido escribir “50 y ocho personas…”, tampoco lo está escribir “10 mil personas…”
Estos numerales, como ya se indicó más arriba, deben escribirse enteramente en cifras (58 personas…) o enteramente en letras (diez mil personas…) A pesar de la existencia de las normas hasta aquí presentadas, lo cierto y común es que las expresiones numéricas se escriben tomando en consideración el criterio particular de cada usuario de la lengua, esto es, cuando le parece las escribe con letras, y la misma expresión, en otra ocasión, la escribe con cifra o símbolo.
( A mi amigo, académico de la PUCM M y asiduo lector Rafael Fernández Lazala)
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Los números menores de cien pueden escribirse en una palabra.
En relación con los cardinales complejos, formados por la combinación de numerales simples, hasta la publicación de la nueva Ortografía solo se escribían en una palabra los correspondientes a los números 16 al 19 ( dieciséis, dieciocho…) y 21 a 29 ( veintidós, veinticuatro ) y en más de una los numerales superiores a treinta, con excepción de las centenas. En virtud de esa regla debía escribirse siempre cuarenta y cinco, noventa y ocho y cincuenta y dos.
La nueva Ortografía admite que también se escriban en una palabra los numerales complejos menores de cien. Así, tan correcto es escribir cuarenta y cinco como cuarentaicinco; noventa y ocho como noventaiocho; En tal caso, la y copulativa que se interpone entre los numerales simples se convierte en i cuando estos se funden en una sola palabra. (OLE, 2010, P. 670)
Con el fin de “preservar la unidad ortográfica en todo el ámbito hispánico”. (OLE, 2010, P.671), se recomienda evitar la escritura mediante la cual se representa la pronunciación que reduce el diptongo en cardinales como treinticinco, cuarentitres, etc.
ESCRITURA DE LOS NÚMEROS CON CIFRAS O SÍMBOLOS
La nueva Ortografía recomienda representar por medio de cifras o símbolos (OLE, 2010, págs. 684/686) :
a. Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: (En verano la población asciende a 32 423 habitantes). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras.
b. Los números que indican año: ( En el año 2012 habrá elecciones en la República Dominicana)
c. Los números formados por una parte entera y otro decimal: (El índice de natalidad es de 1,5. niños por mujer)
d. Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: (Inaugurarán una central solar de 45 km; Mañana se alcanzarán los 35 º
e. Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren, (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, página 9, preso número 5, etc.
f. Los números que cuantifican los elementos dispuestos en una lista: (2 litros de leche; 7 refrescos; ½ kilo de carne; 1 paquete de servilletas.)
g. Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5cts. (cinco céntimos), 47 págs. (cuarenta y siete páginas), 5 vols. (cinco volúmenes)
La Ortografía también recomienda (pág. 697) representar con cifras los porcentajes superiores a diez: (En las últimas elecciones votó el 84% de la población) ; pero si el porcentaje corresponde a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: (Un 8% de los alumnos nunca acude a la biblioteca o un ocho por ciento de los alumnos nunca acude a la biblioteca.)
Combinación de cifras y palabras.
En la escritura de un numeral compuesto debe evitarse, por considerarse incorrecta, la combinación de cifras y palabras del tipo: 50 y ocho, 125 mil, 10 mil. Esto quiere decir, que los números deben escribirse completamente en cifras (154000) o completamente en letras (ciento cincuenta y cuatro mil).
Esa mezcla o forma abreviada solo es permitida cuando se trata de cantidades equivalentes a sustantivos numerales, como son los casos de millar, millón, billón, trillón y cuatrillón: 25 millares; 155 millones; 13 billones, etc.
Si las cantidades, en cambio, representan adjetivos numerales, como las expresadas en miles, por ejemplo, la combinación cifras – letras deberá siempre evitarse; y así como no está permitido escribir “50 y ocho personas…”, tampoco lo está escribir “10 mil personas…”
Estos numerales, como ya se indicó más arriba, deben escribirse enteramente en cifras (58 personas…) o enteramente en letras (diez mil personas…) A pesar de la existencia de las normas hasta aquí presentadas, lo cierto y común es que las expresiones numéricas se escriben tomando en consideración el criterio particular de cada usuario de la lengua, esto es, cuando le parece las escribe con letras, y la misma expresión, en otra ocasión, la escribe con cifra o símbolo.
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