Por: Domingo Caba Ramos
La prensa nació con la fundación de los primeros periódicos dominicanos en 1821.El día 5 de abril de este año comenzó a circular el El Telégrafo Constitucional de Santo Domingo, dirigido y redactado por el Dr. Antonio María Pineda, convirtiéndose este en el primer periódico fundado en Santo Domingo. Es por eso que el día 5 de abril de cada año, en la República Dominicana se celebra el Día del periodista dominicano.
Se trató de un periódico particular de cuatro páginas y formato mediano. Circulaba cada jueves y en él se publicaban los estados mensuales de recaudación e inversión de las rentas públicas, todo lo referente al comercio, la entrada y salida de buques y otras noticias importantes de la misma clase. Su última edición salió a la luz pública el 26 de julio de 1821.Se trató de una hoja suelta publicada una vez a la semana.
Antonio María Pineda era nativo de las Islas Canarias. En Santo Domingo, donde llegó muy joven, cursó estudios y obtuvo una sólida formación cultural. Obtuvo el título de medicina en la Universidad Santo Tomás de Aquino (hoy UASD), centro en el cual más tarde ejerció como catedrático. Fue considerado como una de las figuras más ilustres de su tiempo.
Tras la segunda edición de “El Telégrafo Constitucional”, aparece “El Duende”, esta vez dirigido por José Núñez de Cáceres. Circulaba cada domingo y se limitaba a comunicar las noticias más relevantes de España y a insertar algunos avisos. En él se publicaron los primeros anuncios comerciales de Santo Domingo. Dejó de existir el 15 de julio de 1821. Se trata, El Duende, del segundo periódico dominicano.
Como se puede apreciar, tanto “El Telégrafo Constitucional” como “El Duende” circulaban cada ocho días, no diariamente. Fue el periodista y escritor, César Nicolás Penson, quien en 1882 funda el primer periódico de circulación diaria, el primer diario dominicano, titulado “El Telegrama”
¡MUCHAS FELICIDADES! A TODOS LOS PERIODISTAS DOMINICANOS EN SU DÍA; PERO MUY ESPECIALMENTE A AQUELLOS QUE EN SU EJERCICIO PROFESIONAL SE HAN CARACTERIZADO POR NO VENDER SUS PALABRAS Y SU SILENCIO.
sábado, 9 de abril de 2016
domingo, 3 de abril de 2016
HUSSAÍNO GERMOSÉN (In Memoriam)
(Publicado en la prensa nacional el 10 de abril del 2011 )
Por : Domingo Caba Ramos.
Maestro Hussaíno Germosén
El martes, 29/3/2011, falleció a los ochenta y dos años de edad el brillante músico, maestro y director de orquesta tamborileño, Hussaíno Germosén. Con su muerte, Tamboril pierde a uno de sus más distinguidos hijos y Moca, Santiago y el Cibao a uno de sus músicos más preclaros.
Además de padecer graves problemas de salud , había perdido por completo la visión; pero aun en esas condiciones físicas, permaneció durante muchos años al frente de la banda de música de su venerada Pajiza Aldea (Tamboril)
Hussaíno Silfredo Germosén Germosén nació en el municipio de Tamboril, de la provincia de Santiago, el 1 de septiembre de 1929. Hijo de don Manuel de Jesús Germosén y doña Cándida Rosa Germosén, cursó sus estudios primarios en la Escuela Sergio A. Hernández, de su pueblo natal, los secundarios en el Liceo “Francisco Guzmán Comprés”, de la ciudad de Moca y en la P.U.C.M.M inició, pero no terminó, estudios universitarios.
Su sólida formación musical la adquirió gracias a su talento natural y a los diversos estudios que al respecto realizó: en la Academia Municipal de Tamboril estudió música con sus tíos Miguel y Clemente Germosén; en Santiago de los Caballeros, con el profesor Federico G. Camejo y en Moca estudió Armonía y Composición con el maestro Arístides G. Rojas; y piano, con doña Gilda Cruzado de Gitte.
En la región del Cibao fundó y dirigió varias orquestas y bandas de música. También fundó y dirigió academias musicales. En Moca, entre los años 1950 y 1971, fundó la Banda de Música, la Orquesta Quisqueya y la Academia Municipal de Música. En Tamboril funda y dirige la Banda Municipal de Música, la Academia Municipal de Música y la orquesta Sonido 2000. Y en 1979 crea, en Santiago, la prestigiosísima orquesta “Los Caballeros Montecarlo”, compuesta en su totalidad por verdaderos maestros del arte musical.
Aparte de brillar como maestro de música, director de orquesta y virtuoso instrumentista, especialmente del clarinete y el saxofón, este “ Hombre regla”, como lo denominaban sus hermanos, se destacó también como fino compositor de piezas musicales. Compuso marchas, danzones y Zarzuelas; así como sus memorables “Swits 2 de mayo”, dedicada a los héroes y mártires del 2 de mayo, y la “Swits 30 de marzo”, compuesta en honor a los héroes de la Batalla de Santiago.
Incursionó, además, en el arte literario con creaciones tanto en versos como en prosa que desafortunadamente nunca publicó . En 1994 puso en circulación el libro “Tamboril por fuera y por dentro”
Aunque tamborileño de nacimiento, Hussaíno Germosén residió gran parte de su vida en Moca (1950 – 1971), ciudad en la que supo ganarse el cariño y respeto de toda la población, y en la que fue venerado como uno más de sus hijos. Aquí, este reputado artista y caballeroso ser humano, no sólo se convirtió en uno de los principales promotores del arte musical mocano, sino que fue miembro fundador del Club Activo “20 – 30” y de la Sociedad Mutualista “Los Doce” Aquí procreó cinco de sus siete hijos, entre ellos, el Ing. José Germosén, director del otrora conjunto musical “Los astros del ritmo”, y calificado por su condiscípulo, del maestro Luis Ovalles, como un excelente saxofonista. Y aquí, en Moca, formó Hussaíno toda una generación de experimentados músicos, muchos de los cuales brillaron dentro y/o fuera del país, como fue el caso del ya citado y destacado saxofonista Luis Ovalles, director de la famosa y ya disuelta orquesta “Los Juveniles de Moca”
El juicio de los discípulos pone de manifiesto la grandeza del maestro:
« Hussaíno Germosén – apunta Luis Ovalles - sentó las bases de nuestra formación musical. Una formación musical bastante sólida. A todos sus alumnos nos trataba por igual, incluyendo sus propios hijos. Fueron muchos los músicos excelentes que pasaron por sus manos, entre ellos: Nelson Díaz, director del desaparecido conjunto “Nelson Díaz y sus estrellas”, Francisco Santos, Fabio Collado, Freddy Tejada, José Germosén y el diestro percusionista mejor conocido con el nombre de Musiquito. Fue el maestro Hussaíno – concluye Ovalles con inocultable sentimientos de afectos – una persona muy humanitaria, un ser humano excepcional, no sólo como músico, sino como persona. Para mí, más que mi maestro, fue como mi padre, un ejemplo a seguir. Cuando llegó a Moca, nosotros éramos muchachos, y él supo volcar toda su capacidad para proporcionarnos a todos una sólida base musical»
Dos destacados músicos : José Germosén y el maestro Luis Ovalles, ambos alumnos e hijo el primero del maestro Hussaíno Germosén.
«Fue un ser humano ejemplar – confiesa Andrés Marte - un verdadero profesor. Fue mi maestro de música y lo recuerdo por el gran interés que mostraba siempre en que sus alumnos aprendieran bien sus lecciones. Qué Dios lo acoja en su santo seno y que descanse en paz este ilustre ciudadano, ejemplo de servicio al prójimo»
«No sólo fue mi padre –afirma su hijo José Germosén, con voz un tanto entrecortada -, sino también mi maestro. Y de él sólo tengo que decir que como padre, músico, maestro y director de orquesta fue, sencillamente, ¡EXCELENTE! »
Pero la más sentida muestra de cariño y el más conmovedor de los testimonios, nos los presenta otro de sus agradecidos pupilos:
«Con gran tristeza recibí la noticia de la muerte de Hussaíno Germosén. Siempre le estaré agradecido por haber sido él quien primero me instruyó en el arte del solfeo y luego en la disciplina del clarinete y el saxofón. Fue este hombre, sencillo y muy educado, quien me dio la primera oportunidad de tocar en una orquesta grande: "Hussaino Germosen y su orquesta H. G.". A su lado aprendí la dinámica que requiere la interpretación de la música bailable. Hace varios años el maestro se enteró de que yo estaba de visita en Moca y allá se dirigió acompañado de un joven amigo suyo. Estando sentados en mi humilde sala, él sacó un clarinete que guardaba en un bolso negro, lo ensambló y me dijo: “Franco, he venido a saludarle y también a tocarle una canción que usted tocaba cuando era un jovencito”. Tomó aquel instrumento e interpretó la canción norteamericana "Star Dust" (Polvo De Estrella), y estoy seguro que es la mejor versión que he escuchado de la misma. En ese momento, mis ojos se vieron obligados a humedecerse, pues este hombre a quien tanto le debía y ya privado de la visión, me había hecho el honor más grande como persona y como músico. Por la forma en que vivió y actuó en su paso por este mundo, confió en que el Señor ha tenido misericordia de su alma. ¡Maestro querido, muchas gracias por enseñarme y haberme permitido ser su amigo!»
Eso fue el maestro Hussaíno Germosén: uno de los músicos del siglo XX de mayor relieve de la Región y orgullo, no sólo de Tamboril, Moca, Santiago y el Cibao, sino también de la República Dominicana
Por : Domingo Caba Ramos.
Maestro Hussaíno Germosén
El martes, 29/3/2011, falleció a los ochenta y dos años de edad el brillante músico, maestro y director de orquesta tamborileño, Hussaíno Germosén. Con su muerte, Tamboril pierde a uno de sus más distinguidos hijos y Moca, Santiago y el Cibao a uno de sus músicos más preclaros.
Además de padecer graves problemas de salud , había perdido por completo la visión; pero aun en esas condiciones físicas, permaneció durante muchos años al frente de la banda de música de su venerada Pajiza Aldea (Tamboril)
Hussaíno Silfredo Germosén Germosén nació en el municipio de Tamboril, de la provincia de Santiago, el 1 de septiembre de 1929. Hijo de don Manuel de Jesús Germosén y doña Cándida Rosa Germosén, cursó sus estudios primarios en la Escuela Sergio A. Hernández, de su pueblo natal, los secundarios en el Liceo “Francisco Guzmán Comprés”, de la ciudad de Moca y en la P.U.C.M.M inició, pero no terminó, estudios universitarios.
Su sólida formación musical la adquirió gracias a su talento natural y a los diversos estudios que al respecto realizó: en la Academia Municipal de Tamboril estudió música con sus tíos Miguel y Clemente Germosén; en Santiago de los Caballeros, con el profesor Federico G. Camejo y en Moca estudió Armonía y Composición con el maestro Arístides G. Rojas; y piano, con doña Gilda Cruzado de Gitte.
En la región del Cibao fundó y dirigió varias orquestas y bandas de música. También fundó y dirigió academias musicales. En Moca, entre los años 1950 y 1971, fundó la Banda de Música, la Orquesta Quisqueya y la Academia Municipal de Música. En Tamboril funda y dirige la Banda Municipal de Música, la Academia Municipal de Música y la orquesta Sonido 2000. Y en 1979 crea, en Santiago, la prestigiosísima orquesta “Los Caballeros Montecarlo”, compuesta en su totalidad por verdaderos maestros del arte musical.
Aparte de brillar como maestro de música, director de orquesta y virtuoso instrumentista, especialmente del clarinete y el saxofón, este “ Hombre regla”, como lo denominaban sus hermanos, se destacó también como fino compositor de piezas musicales. Compuso marchas, danzones y Zarzuelas; así como sus memorables “Swits 2 de mayo”, dedicada a los héroes y mártires del 2 de mayo, y la “Swits 30 de marzo”, compuesta en honor a los héroes de la Batalla de Santiago.
Incursionó, además, en el arte literario con creaciones tanto en versos como en prosa que desafortunadamente nunca publicó . En 1994 puso en circulación el libro “Tamboril por fuera y por dentro”
Aunque tamborileño de nacimiento, Hussaíno Germosén residió gran parte de su vida en Moca (1950 – 1971), ciudad en la que supo ganarse el cariño y respeto de toda la población, y en la que fue venerado como uno más de sus hijos. Aquí, este reputado artista y caballeroso ser humano, no sólo se convirtió en uno de los principales promotores del arte musical mocano, sino que fue miembro fundador del Club Activo “20 – 30” y de la Sociedad Mutualista “Los Doce” Aquí procreó cinco de sus siete hijos, entre ellos, el Ing. José Germosén, director del otrora conjunto musical “Los astros del ritmo”, y calificado por su condiscípulo, del maestro Luis Ovalles, como un excelente saxofonista. Y aquí, en Moca, formó Hussaíno toda una generación de experimentados músicos, muchos de los cuales brillaron dentro y/o fuera del país, como fue el caso del ya citado y destacado saxofonista Luis Ovalles, director de la famosa y ya disuelta orquesta “Los Juveniles de Moca”
El juicio de los discípulos pone de manifiesto la grandeza del maestro:
« Hussaíno Germosén – apunta Luis Ovalles - sentó las bases de nuestra formación musical. Una formación musical bastante sólida. A todos sus alumnos nos trataba por igual, incluyendo sus propios hijos. Fueron muchos los músicos excelentes que pasaron por sus manos, entre ellos: Nelson Díaz, director del desaparecido conjunto “Nelson Díaz y sus estrellas”, Francisco Santos, Fabio Collado, Freddy Tejada, José Germosén y el diestro percusionista mejor conocido con el nombre de Musiquito. Fue el maestro Hussaíno – concluye Ovalles con inocultable sentimientos de afectos – una persona muy humanitaria, un ser humano excepcional, no sólo como músico, sino como persona. Para mí, más que mi maestro, fue como mi padre, un ejemplo a seguir. Cuando llegó a Moca, nosotros éramos muchachos, y él supo volcar toda su capacidad para proporcionarnos a todos una sólida base musical»
Dos destacados músicos : José Germosén y el maestro Luis Ovalles, ambos alumnos e hijo el primero del maestro Hussaíno Germosén.
«Fue un ser humano ejemplar – confiesa Andrés Marte - un verdadero profesor. Fue mi maestro de música y lo recuerdo por el gran interés que mostraba siempre en que sus alumnos aprendieran bien sus lecciones. Qué Dios lo acoja en su santo seno y que descanse en paz este ilustre ciudadano, ejemplo de servicio al prójimo»
«No sólo fue mi padre –afirma su hijo José Germosén, con voz un tanto entrecortada -, sino también mi maestro. Y de él sólo tengo que decir que como padre, músico, maestro y director de orquesta fue, sencillamente, ¡EXCELENTE! »
Pero la más sentida muestra de cariño y el más conmovedor de los testimonios, nos los presenta otro de sus agradecidos pupilos:
«Con gran tristeza recibí la noticia de la muerte de Hussaíno Germosén. Siempre le estaré agradecido por haber sido él quien primero me instruyó en el arte del solfeo y luego en la disciplina del clarinete y el saxofón. Fue este hombre, sencillo y muy educado, quien me dio la primera oportunidad de tocar en una orquesta grande: "Hussaino Germosen y su orquesta H. G.". A su lado aprendí la dinámica que requiere la interpretación de la música bailable. Hace varios años el maestro se enteró de que yo estaba de visita en Moca y allá se dirigió acompañado de un joven amigo suyo. Estando sentados en mi humilde sala, él sacó un clarinete que guardaba en un bolso negro, lo ensambló y me dijo: “Franco, he venido a saludarle y también a tocarle una canción que usted tocaba cuando era un jovencito”. Tomó aquel instrumento e interpretó la canción norteamericana "Star Dust" (Polvo De Estrella), y estoy seguro que es la mejor versión que he escuchado de la misma. En ese momento, mis ojos se vieron obligados a humedecerse, pues este hombre a quien tanto le debía y ya privado de la visión, me había hecho el honor más grande como persona y como músico. Por la forma en que vivió y actuó en su paso por este mundo, confió en que el Señor ha tenido misericordia de su alma. ¡Maestro querido, muchas gracias por enseñarme y haberme permitido ser su amigo!»
Eso fue el maestro Hussaíno Germosén: uno de los músicos del siglo XX de mayor relieve de la Región y orgullo, no sólo de Tamboril, Moca, Santiago y el Cibao, sino también de la República Dominicana
viernes, 1 de abril de 2016
PERFIL DE UN AUTÉNTICO FANÁTICO POLÍTICO
Por: Domingo Caba Ramos
Según el diccionario académico, fanatismo es el “Apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas”
Y en cuanto al térmico “fanático”, este se define como:
1. Persona «Que actúa con fanatismo»
2. Individuo « Preocupado o entusiasmado exageradamente por algo»
También se aplica esta voz a la persona que defiende con entusiasmo, apasionamiento y celos desmedidos creencias u opiniones. Fanático es el individuo que cree ciegamente en algo o en alguien.
En el fanatismo, especialmente el político y el religioso – afirmo yo – la razón no cuenta. El juicio crítico brilla por su ausencia. Todo se reduce al sentimiento, a la pasión, a la creencia ciega y a la impresión exenta de fundamentación lógica. Esto quiere decir, que al verdadero fanático se le cierran las puertas de la razón y se le abren las ventanas de la pasión.
El fanático cree porque cree, porque alguien (un líder) lo ha enseñado a creer o lo ha convencido de que debe creer. De ahí que un auténtico fanático es, por naturaleza, intransigente, intolerante, soberbio, dogmático, autoritario y violento. Su verdad es la verdad. Una verdad que no admite discusión ni cuestionamiento alguno y que por diferentes vías se les quiere imponer a los demás...
Por eso todo aquel que piense como él, tendrá siempre importancia y valor; mas quien se atreva a contradecirlo, de inmediato será satanizado o considerado como lo peor que existe en el universo. Para este, para el opositor, nunca habrá elogios o luces qué destacar, pues hacerlo, al pensar del fanático, parecería “coincidir con el enemigo”. Su mente ha sido programada para creer y repetir irracionalmente todo lo que oye de sus líderes, para nunca ver sombras, sino luces en todo lo que se relaciona con su grupo o partido , y para nunca ver luces, sino sombras en el grupo o partido contrario.
Todo lo expresado en el párrafo anterior significa que para el fanático, la bondad es relativa. Quien pertenezca a su partido o corriente de opinión es necesariamente bueno, y quien sea miembro o militante de un grupo opuesto al suyo, tiene que ser malo por naturaleza. Al adversario, por el simple hecho de serlo, el fanático entiende que nada de importancia posee que se le pueda reconocer, vale decir, siempre lo considerará un ser sin luces, aborrecible, abarrotado de manchas y carente por completo de valores positivos. Cual loro parlanchín, el ser fanatizado es muy dado a leer y escuchar lo que dicen los jefes y miembros destacados de su parcela, para luego, de manera impensable, repetirlo tal y cual.
Por eso siempre he considerado que con el fanático no se debe discutir. Discutir es una práctica discursiva de un alto sentido racional que tiene como fin convencer o ser convencido. Como en el fanático lo racional y el pensamiento lógico brillan por su ausencia, cuando discute, lo hace siempre apoyado en la pasión y la creencia, muy convencido de que su punto de vista es único verdadero, y merced a esta dogmatica concepción, suele apelar al archifamoso argumento Ad Hominem (argumento contra el hombre), y así, en lugar de combatir el punto de vista contrario, prefiere hacerlo contra la persona que lo sustenta, descalificándola, insultándola o injuriándola. Este proceder origina el que a un fanático, fundamentalmente el político y el religioso, resulte mucho más que difícil convencerlo por vía de la razón.
Para el fanático, y debido a la misma irracionalidad que norma su conducta, vale más la idea que defiende que el ser humano que lo rodea. En tal virtud, ofender, agredir, enemistarse y hasta eliminar físicamente a un pariente, amigo o relacionado es bastante común, especialmente en las contiendas electorales.
Sirvan estas breves reflexiones ahora que en la República Dominicana estamos en campaña electoral o en un momento en que las pasiones se encienden y desbordan cada día más como resultado de la proximidad de las elecciones nacionales.
Según el diccionario académico, fanatismo es el “Apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas”
Y en cuanto al térmico “fanático”, este se define como:
1. Persona «Que actúa con fanatismo»
2. Individuo « Preocupado o entusiasmado exageradamente por algo»
También se aplica esta voz a la persona que defiende con entusiasmo, apasionamiento y celos desmedidos creencias u opiniones. Fanático es el individuo que cree ciegamente en algo o en alguien.
En el fanatismo, especialmente el político y el religioso – afirmo yo – la razón no cuenta. El juicio crítico brilla por su ausencia. Todo se reduce al sentimiento, a la pasión, a la creencia ciega y a la impresión exenta de fundamentación lógica. Esto quiere decir, que al verdadero fanático se le cierran las puertas de la razón y se le abren las ventanas de la pasión.
El fanático cree porque cree, porque alguien (un líder) lo ha enseñado a creer o lo ha convencido de que debe creer. De ahí que un auténtico fanático es, por naturaleza, intransigente, intolerante, soberbio, dogmático, autoritario y violento. Su verdad es la verdad. Una verdad que no admite discusión ni cuestionamiento alguno y que por diferentes vías se les quiere imponer a los demás...
Por eso todo aquel que piense como él, tendrá siempre importancia y valor; mas quien se atreva a contradecirlo, de inmediato será satanizado o considerado como lo peor que existe en el universo. Para este, para el opositor, nunca habrá elogios o luces qué destacar, pues hacerlo, al pensar del fanático, parecería “coincidir con el enemigo”. Su mente ha sido programada para creer y repetir irracionalmente todo lo que oye de sus líderes, para nunca ver sombras, sino luces en todo lo que se relaciona con su grupo o partido , y para nunca ver luces, sino sombras en el grupo o partido contrario.
Todo lo expresado en el párrafo anterior significa que para el fanático, la bondad es relativa. Quien pertenezca a su partido o corriente de opinión es necesariamente bueno, y quien sea miembro o militante de un grupo opuesto al suyo, tiene que ser malo por naturaleza. Al adversario, por el simple hecho de serlo, el fanático entiende que nada de importancia posee que se le pueda reconocer, vale decir, siempre lo considerará un ser sin luces, aborrecible, abarrotado de manchas y carente por completo de valores positivos. Cual loro parlanchín, el ser fanatizado es muy dado a leer y escuchar lo que dicen los jefes y miembros destacados de su parcela, para luego, de manera impensable, repetirlo tal y cual.
Por eso siempre he considerado que con el fanático no se debe discutir. Discutir es una práctica discursiva de un alto sentido racional que tiene como fin convencer o ser convencido. Como en el fanático lo racional y el pensamiento lógico brillan por su ausencia, cuando discute, lo hace siempre apoyado en la pasión y la creencia, muy convencido de que su punto de vista es único verdadero, y merced a esta dogmatica concepción, suele apelar al archifamoso argumento Ad Hominem (argumento contra el hombre), y así, en lugar de combatir el punto de vista contrario, prefiere hacerlo contra la persona que lo sustenta, descalificándola, insultándola o injuriándola. Este proceder origina el que a un fanático, fundamentalmente el político y el religioso, resulte mucho más que difícil convencerlo por vía de la razón.
Para el fanático, y debido a la misma irracionalidad que norma su conducta, vale más la idea que defiende que el ser humano que lo rodea. En tal virtud, ofender, agredir, enemistarse y hasta eliminar físicamente a un pariente, amigo o relacionado es bastante común, especialmente en las contiendas electorales.
Sirvan estas breves reflexiones ahora que en la República Dominicana estamos en campaña electoral o en un momento en que las pasiones se encienden y desbordan cada día más como resultado de la proximidad de las elecciones nacionales.
TRANSFUGUISMO, OPORTUNISMO Y CRISIS DE IDEOLOGIA EN LA REPUBLICA DOMINICANA
Por: Domingo Caba Ramos.
En los procesos electorales se ponen de moda frases y palabras que en su sentido profundo describen o definen las intenciones de los actores que intervienen en dichas contiendas. Algunas de esas expresiones pueden ser creadas en el momento: “Comesolos”, “llegó Papá”, “esa pela va…”, “e’pa fuera que van…”, etc.
Otras, ya formaban parte de nuestro repertorio lingüístico; pero escasamente empleadas en nuestra diaria conversación. Este es el caso del término “tránsfuga”, el cual, según el Diccionario de la Real Academia (1970, Pág. 1286), soporta los significados de:
1) «Persona que pasa huyendo de una parte a otra»
2) « Persona que pasa de un partido a otro»
El trasnfuguismo, conforme a los conceptos precedentes, no constituye de por sí un comportamiento socialmente condenable. Es normal que una persona, por razones diversas, cambie de partido político en un determinado momento. Esto quiere decir que cuando ese paso se lleva a cabo por convicción, sólidos principios o impulsado por la patriótica intención de defender los mejores intereses en bien de la nación, vale la pena ser tránsfuga; pero si por el contario el cambio se origina con el propósito de adquirir dinero, cargos , poder u otro beneficio personal, entonces sí se debe condenar el transfuguismo y considerar a los tránsfugas como seres peligrosos, despreciables, oportunistas y carentes por completo de ideología, principios y sentimientos patrióticos.
El transfuguismo representa la más auténtica expresión del oportunismo, concebido este, por el ya citado lexicón, como el “Sistema político que prescinde en cierto modo de los principios fundamentales, tomando las circunstancias de tiempo y lugar…” (pág. 945)
De ahí que como la serpiente que estudia cuidadosamente a su presa para no fallar cuando ejecute sobre ella su salto mortal, el tránsfuga verdadero, cuando cambia, siempre elige el partido con mayores posibilidades de triunfo, o, lo que es lo mismo, el paso lo da siempre “pensando en lo mío” Es por esa razón que quien ayer destacaba emocionado la virtudes de un determinado candidato, hoy lo satanice con los más despreciables epítetos. También suele el trásfuga dar el salto partidario cuando pretende consumar en el nuevo partido las aspiraciones que en el anterior no le fue posible alcanzar
Nunca como en los últimos procesos electorales, el transfuguismo se nos había presentado con tanta fuerza e igual grado de desfachatez. Tanto, que posiblemente fue la del 2008 la más prostibularia de las campañas polticas que históricamente se han desarrollado en la Republica Dominicana. Nunca la desvergüenza había estado tan presente en la conducta política de los dominicanos.
Pero no sólo ahora.
Los tránsfugas siempre han existido en nuestro país. Basta sólo recordar la conducta antipatriótica asumida por el célebre Tomas Bobadilla, hombre hábil y sumamente astuto, quien durante el período de la ocupación haitiana (1822-1844) colaboró con el gobierno usurpador, nunca creyó en el proyecto de independencia concebido por Juan Pablo Duarte. Entendía que tan magno proyecto jamás podría ser materializado por “jóvenes ilusos e inexpertos”, como eran, a su despectivo decir, nuestro patricio y demás trinitarios. Sin embargo, tan pronto se dio cuenta de que la independencia era un hecho, o que las condiciones para su proclamación estaban creadas, se sumó al proceso separatista, y una vez proclamada la República le cupo el honor de presidir la Junta Central Gubernativa, cargo que por méritos ganados debió corresponderle a Duarte, designado, irónicamente, como simple vocal del referido gobierno provisional.
Fue Bobadilla, como bien lo define Rufino Martínez, “un político de oficio y palaciego que estuvo con todo el mundo y no estuvo con nadie”
También podemos encontrar la misma conducta en nuestro laureado poeta popular Juan Antonio Alix, el cual hizo del oportunismo político su principal medio de existencia. Fiel seguidor del general Ulises Heureaux (Lilis), en mayo de 1897, asi le cantaba el genial bardo a su líder cuando este ejercía el cargo de presidente de la República:
«Y más que nadie Santiago,
debe obsequiar lo mejor,
al Gran Pacificador,
y hacerle un bonito halago,
pues nunca será bien pago,
por nuestro pueblo querido,
todo el bien que ha recibido de Lilis,
el grande hombre,
que loado sea su nombre,
y por siempre bendecido…»
El 26 de julio de 1899, el tirano cae en Moca abatido por las balas redentoras de Mon Cáceres y otros valientes mocanos. Muerto Heureaux, cinco meses después fue sustituido en el cargo por Juan Isidro Jiménez. Juan A. Alix, olvidando los encendidos elogios que en vida le había tributado al primero, lo remata con unos versos en los que a su vez alaba la gestión encabezada por el nuevo mandatario:
« En la puerta de la iglesia,
dicen que sale Lilís,
preguntándole al que pasa,
cómo se encuentra el país,
y una vieja que lo vio,
le dijo a ese condenado:
el país que tú has matado,
que en tus manos se arruinó,
un buen gobierno encontró,
que toda la gente aprecia,
al que nadie hoy desprecia,
como a tu maldito mando,
que por eso estas penando,
en la puerta de la iglesia»
Ese arribismo conductual, el llamado Cantor del Yaque intentó justificarlo en unos versos que, al decir de Joaquín Balaguer, “todavía hoy podrían ser citados como modelo de cinismo”. Versos, agrego yo, que además de recitarlos todas las mañanas, son muchos los políticos del patio que deberían reproducirlos, enmarcarlos y exhibirlos con orgullo en las salas de sus casas u oficinas. En ellos aclara nuestro genial y muy citado decimero:
«Como Alix Antonio Juan,
gana la vida cantando,
en nada se anda fijando,
para conseguir el pan,
lo que más que decir podrán,
es que ayer cantó a un tirano,
y hoy le canta al ciudadano,
Jiménez, noble caudillo,
patriota probo y sencillo,
prez del pueblo quisqueyano,
yo le canto al Padre Eterno,
les canto a Dios y a sus santos,
a los demonios y a cuantos,
habitan en el infierno»
En nuestro país nos encontramos con personas que han militado en casi todos los partidos políticos mayoritarios. ¿Quiénes son esas personas?
Los amables lectores tienen, al respecto, la última palabra.
En los procesos electorales se ponen de moda frases y palabras que en su sentido profundo describen o definen las intenciones de los actores que intervienen en dichas contiendas. Algunas de esas expresiones pueden ser creadas en el momento: “Comesolos”, “llegó Papá”, “esa pela va…”, “e’pa fuera que van…”, etc.
Otras, ya formaban parte de nuestro repertorio lingüístico; pero escasamente empleadas en nuestra diaria conversación. Este es el caso del término “tránsfuga”, el cual, según el Diccionario de la Real Academia (1970, Pág. 1286), soporta los significados de:
1) «Persona que pasa huyendo de una parte a otra»
2) « Persona que pasa de un partido a otro»
El trasnfuguismo, conforme a los conceptos precedentes, no constituye de por sí un comportamiento socialmente condenable. Es normal que una persona, por razones diversas, cambie de partido político en un determinado momento. Esto quiere decir que cuando ese paso se lleva a cabo por convicción, sólidos principios o impulsado por la patriótica intención de defender los mejores intereses en bien de la nación, vale la pena ser tránsfuga; pero si por el contario el cambio se origina con el propósito de adquirir dinero, cargos , poder u otro beneficio personal, entonces sí se debe condenar el transfuguismo y considerar a los tránsfugas como seres peligrosos, despreciables, oportunistas y carentes por completo de ideología, principios y sentimientos patrióticos.
El transfuguismo representa la más auténtica expresión del oportunismo, concebido este, por el ya citado lexicón, como el “Sistema político que prescinde en cierto modo de los principios fundamentales, tomando las circunstancias de tiempo y lugar…” (pág. 945)
De ahí que como la serpiente que estudia cuidadosamente a su presa para no fallar cuando ejecute sobre ella su salto mortal, el tránsfuga verdadero, cuando cambia, siempre elige el partido con mayores posibilidades de triunfo, o, lo que es lo mismo, el paso lo da siempre “pensando en lo mío” Es por esa razón que quien ayer destacaba emocionado la virtudes de un determinado candidato, hoy lo satanice con los más despreciables epítetos. También suele el trásfuga dar el salto partidario cuando pretende consumar en el nuevo partido las aspiraciones que en el anterior no le fue posible alcanzar
Nunca como en los últimos procesos electorales, el transfuguismo se nos había presentado con tanta fuerza e igual grado de desfachatez. Tanto, que posiblemente fue la del 2008 la más prostibularia de las campañas polticas que históricamente se han desarrollado en la Republica Dominicana. Nunca la desvergüenza había estado tan presente en la conducta política de los dominicanos.
Pero no sólo ahora.
Los tránsfugas siempre han existido en nuestro país. Basta sólo recordar la conducta antipatriótica asumida por el célebre Tomas Bobadilla, hombre hábil y sumamente astuto, quien durante el período de la ocupación haitiana (1822-1844) colaboró con el gobierno usurpador, nunca creyó en el proyecto de independencia concebido por Juan Pablo Duarte. Entendía que tan magno proyecto jamás podría ser materializado por “jóvenes ilusos e inexpertos”, como eran, a su despectivo decir, nuestro patricio y demás trinitarios. Sin embargo, tan pronto se dio cuenta de que la independencia era un hecho, o que las condiciones para su proclamación estaban creadas, se sumó al proceso separatista, y una vez proclamada la República le cupo el honor de presidir la Junta Central Gubernativa, cargo que por méritos ganados debió corresponderle a Duarte, designado, irónicamente, como simple vocal del referido gobierno provisional.
Fue Bobadilla, como bien lo define Rufino Martínez, “un político de oficio y palaciego que estuvo con todo el mundo y no estuvo con nadie”
También podemos encontrar la misma conducta en nuestro laureado poeta popular Juan Antonio Alix, el cual hizo del oportunismo político su principal medio de existencia. Fiel seguidor del general Ulises Heureaux (Lilis), en mayo de 1897, asi le cantaba el genial bardo a su líder cuando este ejercía el cargo de presidente de la República:
«Y más que nadie Santiago,
debe obsequiar lo mejor,
al Gran Pacificador,
y hacerle un bonito halago,
pues nunca será bien pago,
por nuestro pueblo querido,
todo el bien que ha recibido de Lilis,
el grande hombre,
que loado sea su nombre,
y por siempre bendecido…»
El 26 de julio de 1899, el tirano cae en Moca abatido por las balas redentoras de Mon Cáceres y otros valientes mocanos. Muerto Heureaux, cinco meses después fue sustituido en el cargo por Juan Isidro Jiménez. Juan A. Alix, olvidando los encendidos elogios que en vida le había tributado al primero, lo remata con unos versos en los que a su vez alaba la gestión encabezada por el nuevo mandatario:
« En la puerta de la iglesia,
dicen que sale Lilís,
preguntándole al que pasa,
cómo se encuentra el país,
y una vieja que lo vio,
le dijo a ese condenado:
el país que tú has matado,
que en tus manos se arruinó,
un buen gobierno encontró,
que toda la gente aprecia,
al que nadie hoy desprecia,
como a tu maldito mando,
que por eso estas penando,
en la puerta de la iglesia»
Ese arribismo conductual, el llamado Cantor del Yaque intentó justificarlo en unos versos que, al decir de Joaquín Balaguer, “todavía hoy podrían ser citados como modelo de cinismo”. Versos, agrego yo, que además de recitarlos todas las mañanas, son muchos los políticos del patio que deberían reproducirlos, enmarcarlos y exhibirlos con orgullo en las salas de sus casas u oficinas. En ellos aclara nuestro genial y muy citado decimero:
«Como Alix Antonio Juan,
gana la vida cantando,
en nada se anda fijando,
para conseguir el pan,
lo que más que decir podrán,
es que ayer cantó a un tirano,
y hoy le canta al ciudadano,
Jiménez, noble caudillo,
patriota probo y sencillo,
prez del pueblo quisqueyano,
yo le canto al Padre Eterno,
les canto a Dios y a sus santos,
a los demonios y a cuantos,
habitan en el infierno»
En nuestro país nos encontramos con personas que han militado en casi todos los partidos políticos mayoritarios. ¿Quiénes son esas personas?
Los amables lectores tienen, al respecto, la última palabra.
viernes, 18 de marzo de 2016
ORTOGRAFÍA DE LOS NÚMEROS CARDINALES
Por : Domingo Caba Ramos
( A mi amigo, académico de la PUCM M y asiduo lector Rafael Fernández Lazala)
2 de 2
Los números menores de cien pueden escribirse en una palabra.
En relación con los cardinales complejos, formados por la combinación de numerales simples, hasta la publicación de la nueva Ortografía solo se escribían en una palabra los correspondientes a los números 16 al 19 ( dieciséis, dieciocho…) y 21 a 29 ( veintidós, veinticuatro ) y en más de una los numerales superiores a treinta, con excepción de las centenas. En virtud de esa regla debía escribirse siempre cuarenta y cinco, noventa y ocho y cincuenta y dos.
La nueva Ortografía admite que también se escriban en una palabra los numerales complejos menores de cien. Así, tan correcto es escribir cuarenta y cinco como cuarentaicinco; noventa y ocho como noventaiocho; En tal caso, la y copulativa que se interpone entre los numerales simples se convierte en i cuando estos se funden en una sola palabra. (OLE, 2010, P. 670)
Con el fin de “preservar la unidad ortográfica en todo el ámbito hispánico”. (OLE, 2010, P.671), se recomienda evitar la escritura mediante la cual se representa la pronunciación que reduce el diptongo en cardinales como treinticinco, cuarentitres, etc.
ESCRITURA DE LOS NÚMEROS CON CIFRAS O SÍMBOLOS
La nueva Ortografía recomienda representar por medio de cifras o símbolos (OLE, 2010, págs. 684/686) :
a. Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: (En verano la población asciende a 32 423 habitantes). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras.
b. Los números que indican año: ( En el año 2012 habrá elecciones en la República Dominicana)
c. Los números formados por una parte entera y otro decimal: (El índice de natalidad es de 1,5. niños por mujer)
d. Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: (Inaugurarán una central solar de 45 km; Mañana se alcanzarán los 35 º
e. Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren, (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, página 9, preso número 5, etc.
f. Los números que cuantifican los elementos dispuestos en una lista: (2 litros de leche; 7 refrescos; ½ kilo de carne; 1 paquete de servilletas.)
g. Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5cts. (cinco céntimos), 47 págs. (cuarenta y siete páginas), 5 vols. (cinco volúmenes)
La Ortografía también recomienda (pág. 697) representar con cifras los porcentajes superiores a diez: (En las últimas elecciones votó el 84% de la población) ; pero si el porcentaje corresponde a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: (Un 8% de los alumnos nunca acude a la biblioteca o un ocho por ciento de los alumnos nunca acude a la biblioteca.)
Combinación de cifras y palabras.
En la escritura de un numeral compuesto debe evitarse, por considerarse incorrecta, la combinación de cifras y palabras del tipo: 50 y ocho, 125 mil, 10 mil. Esto quiere decir, que los números deben escribirse completamente en cifras (154000) o completamente en letras (ciento cincuenta y cuatro mil).
Esa mezcla o forma abreviada solo es permitida cuando se trata de cantidades equivalentes a sustantivos numerales, como son los casos de millar, millón, billón, trillón y cuatrillón: 25 millares; 155 millones; 13 billones, etc.
Si las cantidades, en cambio, representan adjetivos numerales, como las expresadas en miles, por ejemplo, la combinación cifras – letras deberá siempre evitarse; y así como no está permitido escribir “50 y ocho personas…”, tampoco lo está escribir “10 mil personas…”
Estos numerales, como ya se indicó más arriba, deben escribirse enteramente en cifras (58 personas…) o enteramente en letras (diez mil personas…) A pesar de la existencia de las normas hasta aquí presentadas, lo cierto y común es que las expresiones numéricas se escriben tomando en consideración el criterio particular de cada usuario de la lengua, esto es, cuando le parece las escribe con letras, y la misma expresión, en otra ocasión, la escribe con cifra o símbolo.
( A mi amigo, académico de la PUCM M y asiduo lector Rafael Fernández Lazala)
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Los números menores de cien pueden escribirse en una palabra.
En relación con los cardinales complejos, formados por la combinación de numerales simples, hasta la publicación de la nueva Ortografía solo se escribían en una palabra los correspondientes a los números 16 al 19 ( dieciséis, dieciocho…) y 21 a 29 ( veintidós, veinticuatro ) y en más de una los numerales superiores a treinta, con excepción de las centenas. En virtud de esa regla debía escribirse siempre cuarenta y cinco, noventa y ocho y cincuenta y dos.
La nueva Ortografía admite que también se escriban en una palabra los numerales complejos menores de cien. Así, tan correcto es escribir cuarenta y cinco como cuarentaicinco; noventa y ocho como noventaiocho; En tal caso, la y copulativa que se interpone entre los numerales simples se convierte en i cuando estos se funden en una sola palabra. (OLE, 2010, P. 670)
Con el fin de “preservar la unidad ortográfica en todo el ámbito hispánico”. (OLE, 2010, P.671), se recomienda evitar la escritura mediante la cual se representa la pronunciación que reduce el diptongo en cardinales como treinticinco, cuarentitres, etc.
ESCRITURA DE LOS NÚMEROS CON CIFRAS O SÍMBOLOS
La nueva Ortografía recomienda representar por medio de cifras o símbolos (OLE, 2010, págs. 684/686) :
a. Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: (En verano la población asciende a 32 423 habitantes). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras.
b. Los números que indican año: ( En el año 2012 habrá elecciones en la República Dominicana)
c. Los números formados por una parte entera y otro decimal: (El índice de natalidad es de 1,5. niños por mujer)
d. Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: (Inaugurarán una central solar de 45 km; Mañana se alcanzarán los 35 º
e. Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren, (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, página 9, preso número 5, etc.
f. Los números que cuantifican los elementos dispuestos en una lista: (2 litros de leche; 7 refrescos; ½ kilo de carne; 1 paquete de servilletas.)
g. Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5cts. (cinco céntimos), 47 págs. (cuarenta y siete páginas), 5 vols. (cinco volúmenes)
La Ortografía también recomienda (pág. 697) representar con cifras los porcentajes superiores a diez: (En las últimas elecciones votó el 84% de la población) ; pero si el porcentaje corresponde a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: (Un 8% de los alumnos nunca acude a la biblioteca o un ocho por ciento de los alumnos nunca acude a la biblioteca.)
Combinación de cifras y palabras.
En la escritura de un numeral compuesto debe evitarse, por considerarse incorrecta, la combinación de cifras y palabras del tipo: 50 y ocho, 125 mil, 10 mil. Esto quiere decir, que los números deben escribirse completamente en cifras (154000) o completamente en letras (ciento cincuenta y cuatro mil).
Esa mezcla o forma abreviada solo es permitida cuando se trata de cantidades equivalentes a sustantivos numerales, como son los casos de millar, millón, billón, trillón y cuatrillón: 25 millares; 155 millones; 13 billones, etc.
Si las cantidades, en cambio, representan adjetivos numerales, como las expresadas en miles, por ejemplo, la combinación cifras – letras deberá siempre evitarse; y así como no está permitido escribir “50 y ocho personas…”, tampoco lo está escribir “10 mil personas…”
Estos numerales, como ya se indicó más arriba, deben escribirse enteramente en cifras (58 personas…) o enteramente en letras (diez mil personas…) A pesar de la existencia de las normas hasta aquí presentadas, lo cierto y común es que las expresiones numéricas se escriben tomando en consideración el criterio particular de cada usuario de la lengua, esto es, cuando le parece las escribe con letras, y la misma expresión, en otra ocasión, la escribe con cifra o símbolo.
lunes, 14 de marzo de 2016
ORTOGRAFÍA DE LOS NUMEROS CARDINALES
Por: Domingo Caba Ramos.
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Por primera vez la Ortografía de la lengua española ofrece recomendaciones acerca del uso de cifras o palabras en la escritura de las expresiones numéricas. (OLE, 2010, Págs. 683/686)
Como se sabe, los números pueden ser gráficamente representados de dos maneras: por medio de cifras o símbolos y mediante palabras. Esta representación genera dudas, confusiones y vacilaciones que llevan a los usuarios de la lengua a no saber qué emplear en un determinado contexto, si cifras o palabras; o, como se repite a diario en los medios de comunicación social, a representar con letras numerales que debieron expresarse en cifras y viceversa. De ahí que sea muy común la siguiente pregunta: ¿Cómo debo escribir este número, en cifras o en letras?
En relación con la interrogante anterior, la Ortografía de la lengua española (2010, págs. 682/683) plantea que la elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de diversos factores tales como el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. En textos científicos y técnicos, por ejemplos, “es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito”
Por las mismas razones de concisión y claridad, se recomienda el uso de cifras en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios. En obras literarias y textos no técnicos, en cambio, la nueva Ortografía establece que “resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras”. Y a este respecto recomienda escribir preferentemente con letras, entre otros:
a) Los números que pueden expresarse en una sola palabra, específicamente los del cero al veintinueve (cuatro, once, dieciséis, veintiocho, etc.), así como las decenas (treinta, cuarenta, cincuenta, etc.) y también las centenas (cien, doscientos, trescientos, etc.)
b) Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Acudieron cien mil personas a la manifestación; Ganó tres millones en un concurso.
c) Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos. Merced a esta recomendación, se recomienda a la vez, no “mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incurables”
d) En textos no técnicos es preferible escribir con letras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad (km), sino su nombre (kilómetro): Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no “los últimos veinte km”). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras.
e) Todos los números que correspondan a cantidades o cifras aproximadas:
1) Creo que nació en mil novecientos cincuenta y tantos.
2) Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación.
c) ¡Te lo he repetido como un millón de veces y no me haces caso!
f) Los números que se emplean de manera expresiva forman parte de locuciones o frases hechas:
1) No hay duda: es el número uno.
2) Éramos cuatro gatos en la fiesta.
3) Te da lo mismo ocho que ochenta.
g) Los números que correspondan a fechas históricas o festividades, incluso cuando se utilizan para nombrar las vías o espacios urbanos:
1) Celebraremos el Veintisiete de Febrero.
2) Te espero en la plaza Dos de Mayo.
3) El Dieciséis de Agosto no se trabaja.
IGUALMENTE SE RECOMIENDA ESCRIBIR CON PALABRA:
1. La hora. (OLE, 2010, P. 690)
a) Cuando se expresa de manera aproximada o imprecisa. (Regresarán alrededor de las siete; El hecho ocurrió pasadas las nueve…) Si en cambio las horas se expresan en forma exacta o precisa entonces se escribirán con cifras. (El avión despegó a las 4: 05; El presidenta hablará a las 7: 30)
b) Cuando se emplean en los textos narrativos o discursivos, sean estos literarios, periodísticos, etc. (A las ocho menos cuarto penetró el sol por la ventana…; El atentado se produjo a las cinco menos veinte de la madrugada)
2. La fecha. (OLE, Págs. 693/694)
a) El sistema de uso habitual y generalizado es el que combina cifras (para indicar día y año) con palabra (para expresar el mes): 19 de octubre del 2011.
b) Con el fin de abreviar su expresión numérica, las fechas pueden escribirse empleando solamente las cifras que indiquen el día, el mes y el año. Y en tal caso deberá separase con guiones, barras o puntos cada uno de los elementos que las conforman, sin dejar espacios en blanco: 19 – 10 – 2001; 19/10/2011; 19.10.2011
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Por primera vez la Ortografía de la lengua española ofrece recomendaciones acerca del uso de cifras o palabras en la escritura de las expresiones numéricas. (OLE, 2010, Págs. 683/686)
Como se sabe, los números pueden ser gráficamente representados de dos maneras: por medio de cifras o símbolos y mediante palabras. Esta representación genera dudas, confusiones y vacilaciones que llevan a los usuarios de la lengua a no saber qué emplear en un determinado contexto, si cifras o palabras; o, como se repite a diario en los medios de comunicación social, a representar con letras numerales que debieron expresarse en cifras y viceversa. De ahí que sea muy común la siguiente pregunta: ¿Cómo debo escribir este número, en cifras o en letras?
En relación con la interrogante anterior, la Ortografía de la lengua española (2010, págs. 682/683) plantea que la elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de diversos factores tales como el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. En textos científicos y técnicos, por ejemplos, “es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito”
Por las mismas razones de concisión y claridad, se recomienda el uso de cifras en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios. En obras literarias y textos no técnicos, en cambio, la nueva Ortografía establece que “resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras”. Y a este respecto recomienda escribir preferentemente con letras, entre otros:
a) Los números que pueden expresarse en una sola palabra, específicamente los del cero al veintinueve (cuatro, once, dieciséis, veintiocho, etc.), así como las decenas (treinta, cuarenta, cincuenta, etc.) y también las centenas (cien, doscientos, trescientos, etc.)
b) Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Acudieron cien mil personas a la manifestación; Ganó tres millones en un concurso.
c) Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos. Merced a esta recomendación, se recomienda a la vez, no “mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incurables”
d) En textos no técnicos es preferible escribir con letras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad (km), sino su nombre (kilómetro): Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no “los últimos veinte km”). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras.
e) Todos los números que correspondan a cantidades o cifras aproximadas:
1) Creo que nació en mil novecientos cincuenta y tantos.
2) Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación.
c) ¡Te lo he repetido como un millón de veces y no me haces caso!
f) Los números que se emplean de manera expresiva forman parte de locuciones o frases hechas:
1) No hay duda: es el número uno.
2) Éramos cuatro gatos en la fiesta.
3) Te da lo mismo ocho que ochenta.
g) Los números que correspondan a fechas históricas o festividades, incluso cuando se utilizan para nombrar las vías o espacios urbanos:
1) Celebraremos el Veintisiete de Febrero.
2) Te espero en la plaza Dos de Mayo.
3) El Dieciséis de Agosto no se trabaja.
IGUALMENTE SE RECOMIENDA ESCRIBIR CON PALABRA:
1. La hora. (OLE, 2010, P. 690)
a) Cuando se expresa de manera aproximada o imprecisa. (Regresarán alrededor de las siete; El hecho ocurrió pasadas las nueve…) Si en cambio las horas se expresan en forma exacta o precisa entonces se escribirán con cifras. (El avión despegó a las 4: 05; El presidenta hablará a las 7: 30)
b) Cuando se emplean en los textos narrativos o discursivos, sean estos literarios, periodísticos, etc. (A las ocho menos cuarto penetró el sol por la ventana…; El atentado se produjo a las cinco menos veinte de la madrugada)
2. La fecha. (OLE, Págs. 693/694)
a) El sistema de uso habitual y generalizado es el que combina cifras (para indicar día y año) con palabra (para expresar el mes): 19 de octubre del 2011.
b) Con el fin de abreviar su expresión numérica, las fechas pueden escribirse empleando solamente las cifras que indiquen el día, el mes y el año. Y en tal caso deberá separase con guiones, barras o puntos cada uno de los elementos que las conforman, sin dejar espacios en blanco: 19 – 10 – 2001; 19/10/2011; 19.10.2011
miércoles, 2 de marzo de 2016
CAAMAÑO : ANTIIMPERIALISTA Y GUERRILLERO, COMPOSITOR Y TAMBORERO ( 2 de 2 )
Por: Domingo Caba Ramos
2 de 2
Coronel Francisco Alberto Caamaño
En el artículo anterior manifesté que, contrario a lo que pudiera pensarse, el coronel Francisco Alberto Caamaño, en los años que recibía entrenamiento en Cuba (1966 -1973 ) con miras al desembarco que en febrero de este último año, el 16 de febrero, habría de realizar por Playa Caracoles, San José de Ocoa, aprovechaba parte de su tiempo libre, en el campamento , para esparcir su espíritu, ya sea componiendo merengues o tocando tambora y otros instrumentos utilizados en la ejecución de nuestro baile típico dominicano.
Pero no solo merengues. El excomandante de Caracoles y héroe de la revuelta armada que se inició el 24 de abril de 1965, compuso además un himno (1970) de lírica esencia (1970) e inconfundible acento antiimperialista, y cuyos versos se nos presentan como la auténtica proclama de la acción guerrillera que tres años después llevaría a cabo en las montañas de Ocoa.
Acerca de tan desconocido canto épico, los ya citados periodistas cubanos, Sáenz Padrón y Hugo Ríuz, señalan lo siguiente:
« Entre los documentos a llevarse, por sus fuertes manos pasaron, en más de una ocasión, las estrofas del himno que compuso en 1970 y que a ratos tarareaba con sus compañeros en el duro entrenamiento. Confiaba que, con una música más apropiada que la ideada por él con sus débiles conocimientos en la materia, fuera en el futuro una canto de lucha y victoria en la patria» (pág.244)
Los versos que conforman el himno precitado dicen así:
«Volvemos a combatir
como lo hicimos en abril
contra el yanqui invasor
volvemos a combatir
volvemos a combatir
pues queremos patria libre
patria libre o morir.
Soldado guerrillero
soldado popular
empuña firme el arma
que vamos a pelear.
Soldado guerrillero
ataca con tesón
al yanqui miserable
genocida y cobardón.
Estaremos en la loma
hasta la liberación
pues aquí ya defendemos
nuestra patria con valor.
Campesino y soldado
obrero e intelectual
estudiante y patriota
a luchar, a luchar.
Las montañas y los bosques
nos dan la seguridad
de forjar nuestro ejército
en la combatividad.
Los fusiles, nuestras armas
los sabremos empuñar
combatimos contra el yanqui
lo podemos derrotar.
¡Compatriotas, compatriotas!
¡A luchar, a luchar, a luchar!
¡A luchar, a luchar, a luchar!
(Francisco A. Caamaño)
Ponernos en contacto con esta faceta oculta o desconocida del coronel Caamaño es comprender que el bravo héroe de abril y de Caracoles no fue un mito creado por la imaginación popular. Es darnos cuenta que Caamaño era un ser humano como los demás, un hombre como los demás. Un ser que reía, sufría, se divertía y sentía como los demás. Un ser que no solo era capaz de accionar el gatillo heroico en el frente de batalla, sino también componer, en los momentos de esparcimientos, un pimentoso merengue y cantarlo al son de típicos instrumentos por él ejecutados.
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Coronel Francisco Alberto Caamaño
En el artículo anterior manifesté que, contrario a lo que pudiera pensarse, el coronel Francisco Alberto Caamaño, en los años que recibía entrenamiento en Cuba (1966 -1973 ) con miras al desembarco que en febrero de este último año, el 16 de febrero, habría de realizar por Playa Caracoles, San José de Ocoa, aprovechaba parte de su tiempo libre, en el campamento , para esparcir su espíritu, ya sea componiendo merengues o tocando tambora y otros instrumentos utilizados en la ejecución de nuestro baile típico dominicano.
Pero no solo merengues. El excomandante de Caracoles y héroe de la revuelta armada que se inició el 24 de abril de 1965, compuso además un himno (1970) de lírica esencia (1970) e inconfundible acento antiimperialista, y cuyos versos se nos presentan como la auténtica proclama de la acción guerrillera que tres años después llevaría a cabo en las montañas de Ocoa.
Acerca de tan desconocido canto épico, los ya citados periodistas cubanos, Sáenz Padrón y Hugo Ríuz, señalan lo siguiente:
« Entre los documentos a llevarse, por sus fuertes manos pasaron, en más de una ocasión, las estrofas del himno que compuso en 1970 y que a ratos tarareaba con sus compañeros en el duro entrenamiento. Confiaba que, con una música más apropiada que la ideada por él con sus débiles conocimientos en la materia, fuera en el futuro una canto de lucha y victoria en la patria» (pág.244)
Los versos que conforman el himno precitado dicen así:
«Volvemos a combatir
como lo hicimos en abril
contra el yanqui invasor
volvemos a combatir
volvemos a combatir
pues queremos patria libre
patria libre o morir.
Soldado guerrillero
soldado popular
empuña firme el arma
que vamos a pelear.
Soldado guerrillero
ataca con tesón
al yanqui miserable
genocida y cobardón.
Estaremos en la loma
hasta la liberación
pues aquí ya defendemos
nuestra patria con valor.
Campesino y soldado
obrero e intelectual
estudiante y patriota
a luchar, a luchar.
Las montañas y los bosques
nos dan la seguridad
de forjar nuestro ejército
en la combatividad.
Los fusiles, nuestras armas
los sabremos empuñar
combatimos contra el yanqui
lo podemos derrotar.
¡Compatriotas, compatriotas!
¡A luchar, a luchar, a luchar!
¡A luchar, a luchar, a luchar!
(Francisco A. Caamaño)
Ponernos en contacto con esta faceta oculta o desconocida del coronel Caamaño es comprender que el bravo héroe de abril y de Caracoles no fue un mito creado por la imaginación popular. Es darnos cuenta que Caamaño era un ser humano como los demás, un hombre como los demás. Un ser que reía, sufría, se divertía y sentía como los demás. Un ser que no solo era capaz de accionar el gatillo heroico en el frente de batalla, sino también componer, en los momentos de esparcimientos, un pimentoso merengue y cantarlo al son de típicos instrumentos por él ejecutados.
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