Por: Domingo Caba Ramos
1 de 2
Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Primavera es la cara opuesta al otoño. El otoño es declinación, agotamiento, lo viejo, la ruta hacia el final. La primavera es flor que retoña, vida que comienza, juventud, ruta inexplorada, potencia vital.
Abril, por nacer casi a la par con la primavera, parece arrastrar muchos de los rasgos distintivos de esta venerada estación. “Cumplió quince abriles”, suele afirmarse para referirse a la lozana y hermosa quinceañera nacida en un mes cualquiera del año.
Hablar de abril es recordar, necesariamente, entre cosas, la siguiente galería poética del gran bardo español, Antonio Machado:
«La lluvia iba pasando,
sobre el campo juvenil,
yo vi en las hojas temblando,
las frescas lluvias de abril»
Y también esta otra:
“Son de abril las aguas mil,
sopla el viento achubascado,
y entre nublado y nublado,
hay trozos de cielo añil»
Pero hablar de abril es inevitablemente recordar también la guerra de corte nacionalista que en 1965 libraron los dominicanos para liberar al país de la segunda intervención armada de los Estados Unidos. Y es recordar, necesariamente, al líder de dicha contienda bélica: al coronel Francisco Alberto Caamaño, coronel de abril y comandante de caracoles.
Obviamente, que cuando pensamos en la trayectoria y personalidad del bravo coronel, nos imaginamos al militar de firmes decisiones y sólidos ideales patrióticos, con fusil en manos y enfundado en su traje de oficial, impartiendo órdenes en el campo de batalla. En otras palabras, jamás nos lo imaginaríamos ejecutando acciones de carácter artístico, vale decir, nunca nos lo imaginaríamos tocando una tambora, una güira o un acordeón e interpretando un merengue de su propia inspiración. Sin embargo así sucedió.
En los entrenamientos previos al desembarco por la bahía de Ocoa, Caamaño aprovechaba los momentos de recesos para esparcir su espíritu tocando la tambora y cantando merengues por él compuestos. Así se lee en un libro poco conocido en nuestro país, titulado «Caamaño» (1984) y escrito por los periodistas cubanos Ricardo Saenz Padrón y Hugo Ritis B.:
«Para los ratos libres improvisó con otros compañeros un conjunto típico que interpretaba merengues a los que era muy aficionado, gustaba de tocar todos los instrumentos tradicionales, pero sobre todo la tambora, de la que a veces no se separaba hasta el final de las muy escasas veladas recreativas que seguían a los duros entrenamientos , en el propio campamento. Algunos de los merengues que se interpretaban en plena campiña eran obras suya, sea porque los improvisaba sobre la marcha o porque los compusiera con anterioridad» (Pag.225)
Uno de esos merengues, escrito en lengua cibaeña dice así:
«Yo me fui pooi guto,
a la sierra é Bahoruco,
y bajé pá la ciudá,
ai congreso o la mitaa,
aí me agarró la guaidia,
y me patió poi lo fundillo,
yo me vuelvo pá la loma,
a bucai mi libeitá.
Libeitá –libeitá,
yo peleo po ti no má,
libeitá, libeitá,
yo peleo poi ti nomá.
Encontré lo guerrillero,
me enseñaron a peliá,
con un fusil en la mano,
pa podeime liberá.
De aquí llami a mi taita,
a mi mamá, a mi mujei,
que dejen to lo que tengue,
y que vengan que esto e lei,
que esto e lei,
que esto e lei
,
que esto e lei,
que esto e lei…»
(Francisco A. Caamaño)
jueves, 25 de febrero de 2016
jueves, 18 de febrero de 2016
EL VERBO Y SUS IMPLICACIONES EXPRESIVAS
Por: Domingo Caba Ramos
1. EL VERBO. Es una de las ocho categorías morfosintácticas formales que conforman el discurso o estructura oracional. Al decir de Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña los verbos “Son formas especiales del lenguaje con la que pensamos la realidad como un comportamiento del sujeto”. El verbo, además :
• Expresa acción, pasión, esencia o estado del ser.
• Expresa un juicio mental. ( Rafael Seco )
• Expresa los cambios, movimientos u alteraciones de los objetos de la realidad. Esos objetos están en continua actividad, en constante movimiento, en permanente dinamismo.
• Indica lo que el sujeto hace, siente, piensa, situación o estado e en que se encuentra, etc. Por eso “El verbo – ha dicho Álex Grijelmo – es el motor de la lengua”.
1.1. Función principal. Ser núcleo del predicado o afirmar algo acerca del sujeto. El verbo expresa lo que hace el sujeto.
1.2. Su naturaleza cambiante. El verbo es la parte de la oración que más varía, que más flexión accidentes o cambios sufre en su forma gramatical: tiempo, modo, persona y número... De ahí que su uso origine múltiples errores tanto en la lengua oral como escrita.
1.3. ERRORES FRECUENTES EN EL USO DE ALGUNOS VERBOS
a) Errores de conjugación :
• “ El negocea” ( El negocia ), “Tú divide” ( Tú divides )
• “ En esos hornos dudo que el pan se cosa bien” (“ En esos hornos dudo que el pan se cueza bien” ) • “El solda todas piezas que se dañan en la fábrica” (“El suelda todas piezas que se dañan en la fábrica)
b) Uso del modo subjuntivo en vez del indicativo :
• “ Los dominicanos tengamos que estar siempre alertas” ( Los dominicanos tenemos que estar siempre alertas” )
• Nosotros tengamos que ir a Santiago… “ ( Nosotros tenemos que ir a Santiago )
• “Ahora mismo vengamos de Santo Domingo…” ( Ahora mismo venimos de Santo Domingo )
c) Empleo del verbo hacer en futuro de probabilidad.
• “ Los diputados aprobaron el proyecto hará dos meses” ( Los diputados aprobaron el proyecto hace dos meses )
d) Reemplazo del modo subjuntivo por el condicional.
• “Si lo habría sabido, se lo habría hecho” (Si lo hubiera sabido, se lo habría hecho.
• “Si se hubiera quedado le hubiéramos ayudado” (Si se hubiera quedado le habríamos ayudado
• “Si te amara, ciertamente te lo dijera” (Si te amara, ciertamente te lo diría”
e) Frecuente uso de perífrasis verbales con el verbo ir para expresar sentido de futuro :
• “ Si no me entregan el trabajo en el tiempo indicado no les voy a conceder los cinco puntos” ( Si no me entregan el trabajo en el tiempo indicado no les regalaré los cinco puntos )
• “ Yo quiero que él se retracte públicamente de lo que dijo acerca de mí o de contrario lo voy a demandar por difamación e injuria” ( Yo quiero que él se retracte públicamente de lo que dijo acerca de mí , o de contrario lo demandaré por difamación e injuria. )
f) Uso de los verbos hacer y haber en plural en oraciones impersonales :
• “ Pasiar” ( pasear )
• “Pasiabas” ( Paseabas )
• “ Miando” ( Meando )
• “ Vociábamos” ( Voceábamos )
• “Pasiado” ( Paseado )
• “Miar” ( Mear )
• Secretié” ( Secreteé )
• “Secretiando” ( Secreteando )
• “Vocié” ( Voceé )
• “Mié” ( Meé )
h) Cambio de diptongos por falsos hiatos :
• “Negocea” ( Negocia ) i) Prefijaciones innecesarias :
• “ Desapartar” ( Apartar )
• “Descalentada” ( Calentada )
j) Doble infinitivo :
• “ Ninguno de los gobiernos que hemos tenido han realizado los esfuerzos necesarios para poder eliminar por completo los apagones” (“ Ninguno de los gobiernos que hemos tenido han realizado los esfuerzos necesarios para eliminar por completo los apagones”
Desde el mismo momento que el niño inicia el proceso de adquisición de su lengua materna, los verbos comienzan a generarle problemas . No entienden los niños nada de tiempo verbal, concordancia, flexión gramatical ni de otros tipos de tecnicismos lingüísticos de carácter preceptivo. En el uso de la lengua, el niño procede por analogía, bastante pragmático o muy apegado a su propia lógica. Y en tal virtud, cuando del verbo se trata, él solo entiende que si se dice yo vendí, yo corrí o yo comí, ¿por qué no decir yo viní, yo dijí, yo poní etc.?
O si el hablante dice yo cargo, yo lavo…, ¿por qué no decir yo cabo, por quepo? Y lo que es más gracioso, para evitar posibles complicaciones con el uso de algunas formas verbales, el niño prefiere omitirlas, afirmando de esa manera: “Tú feo” (Tú eres feo), “Mami linda” (Mami es linda), “Eso mío” (Eso es mío)…
1. EL VERBO. Es una de las ocho categorías morfosintácticas formales que conforman el discurso o estructura oracional. Al decir de Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña los verbos “Son formas especiales del lenguaje con la que pensamos la realidad como un comportamiento del sujeto”. El verbo, además :
• Expresa acción, pasión, esencia o estado del ser.
• Expresa un juicio mental. ( Rafael Seco )
• Expresa los cambios, movimientos u alteraciones de los objetos de la realidad. Esos objetos están en continua actividad, en constante movimiento, en permanente dinamismo.
• Indica lo que el sujeto hace, siente, piensa, situación o estado e en que se encuentra, etc. Por eso “El verbo – ha dicho Álex Grijelmo – es el motor de la lengua”.
1.1. Función principal. Ser núcleo del predicado o afirmar algo acerca del sujeto. El verbo expresa lo que hace el sujeto.
1.2. Su naturaleza cambiante. El verbo es la parte de la oración que más varía, que más flexión accidentes o cambios sufre en su forma gramatical: tiempo, modo, persona y número... De ahí que su uso origine múltiples errores tanto en la lengua oral como escrita.
1.3. ERRORES FRECUENTES EN EL USO DE ALGUNOS VERBOS
a) Errores de conjugación :
• “ El negocea” ( El negocia ), “Tú divide” ( Tú divides )
• “ En esos hornos dudo que el pan se cosa bien” (“ En esos hornos dudo que el pan se cueza bien” ) • “El solda todas piezas que se dañan en la fábrica” (“El suelda todas piezas que se dañan en la fábrica)
b) Uso del modo subjuntivo en vez del indicativo :
• “ Los dominicanos tengamos que estar siempre alertas” ( Los dominicanos tenemos que estar siempre alertas” )
• Nosotros tengamos que ir a Santiago… “ ( Nosotros tenemos que ir a Santiago )
• “Ahora mismo vengamos de Santo Domingo…” ( Ahora mismo venimos de Santo Domingo )
c) Empleo del verbo hacer en futuro de probabilidad.
• “ Los diputados aprobaron el proyecto hará dos meses” ( Los diputados aprobaron el proyecto hace dos meses )
d) Reemplazo del modo subjuntivo por el condicional.
• “Si lo habría sabido, se lo habría hecho” (Si lo hubiera sabido, se lo habría hecho.
• “Si se hubiera quedado le hubiéramos ayudado” (Si se hubiera quedado le habríamos ayudado
• “Si te amara, ciertamente te lo dijera” (Si te amara, ciertamente te lo diría”
e) Frecuente uso de perífrasis verbales con el verbo ir para expresar sentido de futuro :
• “ Si no me entregan el trabajo en el tiempo indicado no les voy a conceder los cinco puntos” ( Si no me entregan el trabajo en el tiempo indicado no les regalaré los cinco puntos )
• “ Yo quiero que él se retracte públicamente de lo que dijo acerca de mí o de contrario lo voy a demandar por difamación e injuria” ( Yo quiero que él se retracte públicamente de lo que dijo acerca de mí , o de contrario lo demandaré por difamación e injuria. )
f) Uso de los verbos hacer y haber en plural en oraciones impersonales :
- “ Ya hacen cuarentainueve años que estalló la guerra de abril” (: “ Ya hace cuarentainueve años que estalló la guerra de abril)
- “ En el curso de Redacción Jurídica solo habían como 25 o 28 estudiantes” (“ En el curso de Redacción Jurídica solo había como 25 o 28 estudiantes” )
• “ Pasiar” ( pasear )
• “Pasiabas” ( Paseabas )
• “ Miando” ( Meando )
• “ Vociábamos” ( Voceábamos )
• “Pasiado” ( Paseado )
• “Miar” ( Mear )
• Secretié” ( Secreteé )
• “Secretiando” ( Secreteando )
• “Vocié” ( Voceé )
• “Mié” ( Meé )
h) Cambio de diptongos por falsos hiatos :
• “Negocea” ( Negocia ) i) Prefijaciones innecesarias :
• “ Desapartar” ( Apartar )
• “Descalentada” ( Calentada )
j) Doble infinitivo :
• “ Ninguno de los gobiernos que hemos tenido han realizado los esfuerzos necesarios para poder eliminar por completo los apagones” (“ Ninguno de los gobiernos que hemos tenido han realizado los esfuerzos necesarios para eliminar por completo los apagones”
Desde el mismo momento que el niño inicia el proceso de adquisición de su lengua materna, los verbos comienzan a generarle problemas . No entienden los niños nada de tiempo verbal, concordancia, flexión gramatical ni de otros tipos de tecnicismos lingüísticos de carácter preceptivo. En el uso de la lengua, el niño procede por analogía, bastante pragmático o muy apegado a su propia lógica. Y en tal virtud, cuando del verbo se trata, él solo entiende que si se dice yo vendí, yo corrí o yo comí, ¿por qué no decir yo viní, yo dijí, yo poní etc.?
O si el hablante dice yo cargo, yo lavo…, ¿por qué no decir yo cabo, por quepo? Y lo que es más gracioso, para evitar posibles complicaciones con el uso de algunas formas verbales, el niño prefiere omitirlas, afirmando de esa manera: “Tú feo” (Tú eres feo), “Mami linda” (Mami es linda), “Eso mío” (Eso es mío)…
sábado, 13 de febrero de 2016
PREMIACIÓN, INVERSIÓN DE VALORES Y DEGRADACIÓN MORAL
Por: Domingo Caba Ramos.
Entre los jóvenes que fueron galardonados con el “Premio Nacional de la Juventud 2016», concedido por el Ministerio de la Juventud, se encuentra un popular reguetonero que a través de las letras de lo que aparentemente canta, promueve la violencia y los antivalores.
En una nota periodística se lee, al respecto, que:
"El artista urbano Mozart la Para fue reconocido durante la ceremonia de entrega del “Premio a la Excelencia Juvenil Juan Pablo Duarte 2016”, realizado en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano"
Se trata, el reguetonero reconocido, de la misma persona que en el pasado reciente salió en defensa de otro cultor de la llamada "música urbana", cuando este fue condenado a limpiar la Plaza de la Bandera por haber injuriado públicamente a los padres de la patria; y el mismo que se exhibe en un video clips con dos pistolas cruzadas en la frente
¿Es eso excelencia juvenil? ¡Hasta dónde vamos a llegar! ¡Cómo se han invertido los valores!
¡Cómo es posible que a un supuesto cantante cuyo papel, igual que los demás cultivadores del “urbanismo” musical, consiste en contaminar las mentes de los jóvenes con las porquerías que emanan del vertedero de su seudoartística y letrinesca garganta, lo distingan nada y nada menos que con el Premio Nacional de la Juventud!
¿Cuáles fueron los criterios que sustentaron tal distinción? ¿Cuáles los méritos que posee este señor? ¿Cuáles son sus aportes extraordinarios en bien de la sociedad dominicana en general y de la juventud en particular?
Lo que sí todos sabemos es que con su otorgamiento se puso de manifiesto cómo la inversión de valores y la degradación moral corroen cada vez más los cimientos éticos de la sociedad dominicana. Esa línea de pensamiento recomienda aupar, resaltar las sombras o todo aquello que no sirve, y marginar o ignorar las luces o todo aquello que posea valor.
Con la concesión de este polémico premio a un ser moralmente degradado, no se sabe quién demostró mayor nivel de degradación, si el tipo que inmerecidamente lo recibió o el ministerio que de manera inexplicable y populacheramente lo concedió.
¿Es que no había otro joven verdaderamente valioso a quien pudo habérsele concedido tan importante galardón?
Parece que no y, por tal razón, le correspondió a este extraño señor La Para aparar el premio que con el nombre del fundador de la República Dominicana debió aparar otro representante juvenil que realmente lo mereciera o que estuviera provisto de las debidas credenciales sociales, humanas y morales para tal fin.
Conviene precisar que cuando un ministerio o dependencia del Estado distingue a un joven, otorgándole un trofeo, placa o pergamino de reconocimiento, el mensaje que a todos los integrantes de su generación se les envía es que a ese joven se le reconoció por su ejemplar comportamiento social y ser un modelo digno de ser imitado.
¿Es el reguetonero galardonado por el Ministerio de la Juventud un modelo seguir?
Pienso que la memoria de Duarte se respeta. Jamás imaginé que un premio que llevara su nombre podrían otorgárselo nada más y nada menos que a un ídolo de barro, carente por completo de respeto, nivel y prestigio social, vale decir, a un genuino y auténtico exponente de las más bajas o cloacales enseñanzas.
“Para muestra, basta un botón”, reza nuestro muy conocido refrán. Lea solo algunas de las ideas que musicalmente difunde quien para el Ministerio de la Juventud es un “Joven Excelente”:
«Ando armao, bebió y con cuarto…,
en el cielo manda Dios,
en la iglesia manda el padre,
en mujeres mando yo,
y en mi guee!!! (vo),
no manda nadie»
Entre los jóvenes que fueron galardonados con el “Premio Nacional de la Juventud 2016», concedido por el Ministerio de la Juventud, se encuentra un popular reguetonero que a través de las letras de lo que aparentemente canta, promueve la violencia y los antivalores.
En una nota periodística se lee, al respecto, que:
"El artista urbano Mozart la Para fue reconocido durante la ceremonia de entrega del “Premio a la Excelencia Juvenil Juan Pablo Duarte 2016”, realizado en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano"
Se trata, el reguetonero reconocido, de la misma persona que en el pasado reciente salió en defensa de otro cultor de la llamada "música urbana", cuando este fue condenado a limpiar la Plaza de la Bandera por haber injuriado públicamente a los padres de la patria; y el mismo que se exhibe en un video clips con dos pistolas cruzadas en la frente
¿Es eso excelencia juvenil? ¡Hasta dónde vamos a llegar! ¡Cómo se han invertido los valores!
¡Cómo es posible que a un supuesto cantante cuyo papel, igual que los demás cultivadores del “urbanismo” musical, consiste en contaminar las mentes de los jóvenes con las porquerías que emanan del vertedero de su seudoartística y letrinesca garganta, lo distingan nada y nada menos que con el Premio Nacional de la Juventud!
¿Cuáles fueron los criterios que sustentaron tal distinción? ¿Cuáles los méritos que posee este señor? ¿Cuáles son sus aportes extraordinarios en bien de la sociedad dominicana en general y de la juventud en particular?
Lo que sí todos sabemos es que con su otorgamiento se puso de manifiesto cómo la inversión de valores y la degradación moral corroen cada vez más los cimientos éticos de la sociedad dominicana. Esa línea de pensamiento recomienda aupar, resaltar las sombras o todo aquello que no sirve, y marginar o ignorar las luces o todo aquello que posea valor.
Con la concesión de este polémico premio a un ser moralmente degradado, no se sabe quién demostró mayor nivel de degradación, si el tipo que inmerecidamente lo recibió o el ministerio que de manera inexplicable y populacheramente lo concedió.
¿Es que no había otro joven verdaderamente valioso a quien pudo habérsele concedido tan importante galardón?
Parece que no y, por tal razón, le correspondió a este extraño señor La Para aparar el premio que con el nombre del fundador de la República Dominicana debió aparar otro representante juvenil que realmente lo mereciera o que estuviera provisto de las debidas credenciales sociales, humanas y morales para tal fin.
Conviene precisar que cuando un ministerio o dependencia del Estado distingue a un joven, otorgándole un trofeo, placa o pergamino de reconocimiento, el mensaje que a todos los integrantes de su generación se les envía es que a ese joven se le reconoció por su ejemplar comportamiento social y ser un modelo digno de ser imitado.
¿Es el reguetonero galardonado por el Ministerio de la Juventud un modelo seguir?
Pienso que la memoria de Duarte se respeta. Jamás imaginé que un premio que llevara su nombre podrían otorgárselo nada más y nada menos que a un ídolo de barro, carente por completo de respeto, nivel y prestigio social, vale decir, a un genuino y auténtico exponente de las más bajas o cloacales enseñanzas.
“Para muestra, basta un botón”, reza nuestro muy conocido refrán. Lea solo algunas de las ideas que musicalmente difunde quien para el Ministerio de la Juventud es un “Joven Excelente”:
«Ando armao, bebió y con cuarto…,
en el cielo manda Dios,
en la iglesia manda el padre,
en mujeres mando yo,
y en mi guee!!! (vo),
no manda nadie»
viernes, 12 de febrero de 2016
BREVE SEMBLANZA DE UNA MAESTRA EJEMPLAR
Por: Domingo Caba Ramos.
(Discurso pronunciado por el autor en salón de actos de la Escuela Normal "Luis Núñez Molina", el día 13 de abril del 1988, en el acto de homenaje organizado por la Asociación Dominicana de Profesores (A.D.P.), filial Santiago)
Maestra Herminia Pérez ( doña Mamina )
El magisterio de la provincia de Santiago y lugares vecinos se cubre de glorias en este día memorable al rendir homenaje póstumo a una maestra que con su noble ejemplo, abnegada consagración e intensa vocación pedagógica, supo prestigiar la labor docente durante más de medio siglo y poner en alto el nombre de la escuela dominicana. Nos referimos a la profesora Ramona Herminia Pérez Vda. Pimentel (doña Mamina)
Nació esta distinguida educadora en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, el día 15 de agosto de 1910. Fueron sus padres don José Pérez Marte y doña Olimpia Gutiérrez. Cursó sus estudios primarios e intermedios en la Escuela Graduada República de Uruguay y en el Colegio Méjico, mientras que sus estudios secundarios los realizó en la Escuela Normal de Santiago.
Entre sus primeros profesores merecen citarse a Angélica Pepín de Félix, Juanita Infante, Ricardo Ramírez, Rafaela Santaella, Rafael Reinoso, La Srta. Ercilia Pepín y Joaquín Balaguer.
Se inicia como maestra en la Escuela República de Uruguay cuando apenas tenía dieciocho años de edad, esto es, el día 10 de febrero de 1928. El éxito alcanzado por doña Mamina en este centro escolar le mereció la designación de directora del mismo el 26 de octubre de 1946.
En el año 1930 contrae matrimonio con el joven Manuel Antonio Pimentel Vargas, con quien llegó a procrear un solo hijo: Orlando Antonio Pimentel Pérez, muerto a destiempo en plena juventud.
Su actividad en la Escuela República de Uruguay se extiende hasta el año 1950. Ese mismo año, específicamente el día 1 de octubre, es nombrada maestra en la Escuela Normal Rural “Pedro Molina”, de Licey al Medio, Santiago, conocida hoy día como Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina”. Junto a ella fueron también nombrados los profesores Héctor M. Tejada, Luis Núñez Molina y el destacado músico Andrés Apolinar Bueno.
Al admitir el nuevo cargo, logró muy pronto captar el cariño y respeto de los estudiantes y poner de manifiesto una vez más su gran competencia académica y pedagógica.
En la Escuela “Núñez Molina” ocupó casi todos los cargos: maestra, encargada de prácticas escolares, subdirectora y directora administrativa. Como maestra, puede afirmarse sin temor a exagerar, que llegó a impartir la mayor parte de las asignaturas que integran el plan de estudios de las escuelas normales.
En 1954 fue enviada por la Secretaria de Estado de Educación a participar de un curso de Mejoramiento del Hogar y de Extensión Agrícola, impartido en la Universidad de Río Piedras, Puerto Rico, y en 1963 viajó nuevamente a la vecina isla a recibir un curso de formación docente organizado por el Instituto de Pedagogía de la antes citada universidad.
En enero de 1975 es designada directora administrativa de la Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina”. Tres años más tarde se le nombraría subdirectora de este mismo centro docente.
Su fructífera y extensa labor pedagógica la hicieron acreedora de importantes y merecidos reconocimientos:
En 1975 es condecorada por su antiguo maestro y presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, con la orden de Duarte, Sánchez y Mella, bajo el grado de Caballero.
El 15 de marzo de 1983 la Secretaría de Educación le tributa un acto de homenaje en el Auditorio de Bellas Artes con motivo de haber cumplido 55 años en el servicio educativo.
En noviembre de 1984 es condecorada por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA). Al año siguiente, el honorable Ayuntamiento de Licey al Medio la declara Hija Adoptiva de este municipio. En este mismo año, la Alianza Cibaeña le otorga el premio Eugenio Deschamps. También el Círculo Paracelso de Santiago le concede el Premio Anual Paracelso, y finalmente el programa el Gordo de la Semana premia su loable trabajo magisterial otorgándole El Gordo del Año.
Víctima de un derrame cerebral murió en la misma tierra que la vio nacer el día 22 de octubre de 1987.
Con su muerte, escribí para la ocasión en las páginas del Listín Diario y La Información: “La escuela dominicana perdió a una de sus más fieles y leales exponentes de los últimos tiempos”.
Esta vez debo agregar a esas palabras: con la muerte de doña Mamina el magisterio nacional perdió a una ejemplar maestra, mientras que la Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina” perdió a una madre, a una orientadora y, lo que es más importante, a su símbolo viviente; porque en eso se convirtió aquì esta insigne educadora : en todo un símbolo.
Hablar de la escuela “Luis Napoleón Núñez Molina” es tener que referirse obligatoriamente a la profesora Herminia Pérez, de la misma manera que al referirnos a esta, es tener que evocar necesariamente la imagen de aquella. Institución y maestra llegaron a formar, pues, un todo inseparable.
Doña Mamina fue mentora y madre espiritual de múltiples generaciones de maestros, la última de las cuales se investía justamente el día en que sufrió la crisis que la llevaría más tarde a la tumba. Fue doña Herminia una verdadera Maestra de maestros, o como dijera alguien: “una maestra con mayúscula”. El hecho mismo de permanecer durante cincuenta y nueve años en plena actividad docente así lo confirma.
Esta mujer de finos modales y delicadas expresión puso toda su vida al servicio de la educación dominicana, constituyendo el ejercicio docente la razón de su existencia. Su labor pedagógica jamás estuvo enmarcada en un espacio o tiempo determinado. Ella enseñó en todo momento: en el patio, en la calle, en el hogar y en el salón de clases; y como bien lo había postulado la poetisa y educadora chilena Gabriela Mistral, doña Mamina enseñó con la actitud, el gesto y la palabra.
Su máxima aspiración fue ejercer siempre el magisterio, a cuyo seno ingresó cuando apenas era una jovencita y del cual solo la muerte pudo separarla. Jamás dio señales del más mínimo síntoma de agotamiento, y en más de una oportunidad rechazó la jubilación que con sobrados derechos le correspondía. Ella, por estas razones, y valiéndose de las palabras de su maestra Ercilia Pepín, pudo haber manifestado con toda propiedad “Hice de la escuela un taller, y en ella mi cabeza se cubrió muy pronto de nieve, y la luz de mis ojos languidece rápidamente, sin que mi alma haya dado hasta hoy ni remotas señales de cansancio”
Doña Mamina se entregó tan de lleno a la escuela que puede decirse que murió con la tiza y el borrador en las manos. Es por ello que el magisterio nacional y particularmente sus alumnos en la Escuela Normal Luis Núñez Molina tenemos que recordar a esta digna educadora con mucho cariño, orgullo y respeto.
El maestro dominicano ha sido históricamente el gran olvidado, el gran marginado. En virtud de esta realidad debemos pues hacer todo lo posible por perpetuar la memoria de doña Herminia y evitar que su nombre sea sepultado por la indiferencia pública en el nicho del olvido. Que ante sus restos, como sucedió con Ercilia Pepín, ningún poeta tenga que decir: “Hela ahí, vencida por la muerte, olvidada por sus discípulos, traicionada por sus amigos”
De ahí el gran significado que entraña el homenaje de admiración y respeto que en el día de hoy le rinde la Asociación Dominicana de Profesores (ADP). Pero no basta eso solamente. Para honrar en su justa dimensión la memoria de esta noble mujer, se hace necesario que sus alumnos y todos los maestros dominicanos imitemos su ejemplo y tratemos de poner en práctica sus enseñanzas.
Se hace necesario, finalmente, que las autoridades educativas y/o la dirigencia de la ADP coordinen actividades con miras a conseguir que una de las escuelas pertenecientes a la provincia y de manera especial al municipio de Licey, lleve el nombre de doña Herminia, como manera imperecedera de honrar su memoria, y que sirva de testimonio para que las futuras generaciones se enteren que existió una vez una consagrada maestra que se entregó en cuerpo y alma y lo dio todo por el bien de la educación dominicana, y que esa maestra se llamó: Ramona Herminia Pérez Vda. Pimentel.
En una ocasión le escuché decir a alguien cuyo nombre no aflora a mi memoria, que el maestro es como una vela que de tanto alumbrar se apaga. Hemos querido articular esta idea con la muerte de doña Mamina para concluir esta semblanza afirmando con acento sentencioso:
La vela se apagó, pero la luz sigue encendida : Mamina será Maestra toda la vida.
Muchas Gracias
(Publicado en La Información: 4 - 11- 92)
Notas al margen : Para mì fue de gran honra y regocijo el que el gremio magisterial me seleccionara o solicitara mis servicios para hablar de la vida y obra de un ser a quien tanto admirè, , tanto respeto me mereciò y tanto afecto le tuve.
(Discurso pronunciado por el autor en salón de actos de la Escuela Normal "Luis Núñez Molina", el día 13 de abril del 1988, en el acto de homenaje organizado por la Asociación Dominicana de Profesores (A.D.P.), filial Santiago)
Maestra Herminia Pérez ( doña Mamina )
El magisterio de la provincia de Santiago y lugares vecinos se cubre de glorias en este día memorable al rendir homenaje póstumo a una maestra que con su noble ejemplo, abnegada consagración e intensa vocación pedagógica, supo prestigiar la labor docente durante más de medio siglo y poner en alto el nombre de la escuela dominicana. Nos referimos a la profesora Ramona Herminia Pérez Vda. Pimentel (doña Mamina)
Nació esta distinguida educadora en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, el día 15 de agosto de 1910. Fueron sus padres don José Pérez Marte y doña Olimpia Gutiérrez. Cursó sus estudios primarios e intermedios en la Escuela Graduada República de Uruguay y en el Colegio Méjico, mientras que sus estudios secundarios los realizó en la Escuela Normal de Santiago.
Entre sus primeros profesores merecen citarse a Angélica Pepín de Félix, Juanita Infante, Ricardo Ramírez, Rafaela Santaella, Rafael Reinoso, La Srta. Ercilia Pepín y Joaquín Balaguer.
Se inicia como maestra en la Escuela República de Uruguay cuando apenas tenía dieciocho años de edad, esto es, el día 10 de febrero de 1928. El éxito alcanzado por doña Mamina en este centro escolar le mereció la designación de directora del mismo el 26 de octubre de 1946.
En el año 1930 contrae matrimonio con el joven Manuel Antonio Pimentel Vargas, con quien llegó a procrear un solo hijo: Orlando Antonio Pimentel Pérez, muerto a destiempo en plena juventud.
Su actividad en la Escuela República de Uruguay se extiende hasta el año 1950. Ese mismo año, específicamente el día 1 de octubre, es nombrada maestra en la Escuela Normal Rural “Pedro Molina”, de Licey al Medio, Santiago, conocida hoy día como Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina”. Junto a ella fueron también nombrados los profesores Héctor M. Tejada, Luis Núñez Molina y el destacado músico Andrés Apolinar Bueno.
Al admitir el nuevo cargo, logró muy pronto captar el cariño y respeto de los estudiantes y poner de manifiesto una vez más su gran competencia académica y pedagógica.
En la Escuela “Núñez Molina” ocupó casi todos los cargos: maestra, encargada de prácticas escolares, subdirectora y directora administrativa. Como maestra, puede afirmarse sin temor a exagerar, que llegó a impartir la mayor parte de las asignaturas que integran el plan de estudios de las escuelas normales.
En 1954 fue enviada por la Secretaria de Estado de Educación a participar de un curso de Mejoramiento del Hogar y de Extensión Agrícola, impartido en la Universidad de Río Piedras, Puerto Rico, y en 1963 viajó nuevamente a la vecina isla a recibir un curso de formación docente organizado por el Instituto de Pedagogía de la antes citada universidad.
En enero de 1975 es designada directora administrativa de la Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina”. Tres años más tarde se le nombraría subdirectora de este mismo centro docente.
Su fructífera y extensa labor pedagógica la hicieron acreedora de importantes y merecidos reconocimientos:
En 1975 es condecorada por su antiguo maestro y presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, con la orden de Duarte, Sánchez y Mella, bajo el grado de Caballero.
El 15 de marzo de 1983 la Secretaría de Educación le tributa un acto de homenaje en el Auditorio de Bellas Artes con motivo de haber cumplido 55 años en el servicio educativo.
En noviembre de 1984 es condecorada por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA). Al año siguiente, el honorable Ayuntamiento de Licey al Medio la declara Hija Adoptiva de este municipio. En este mismo año, la Alianza Cibaeña le otorga el premio Eugenio Deschamps. También el Círculo Paracelso de Santiago le concede el Premio Anual Paracelso, y finalmente el programa el Gordo de la Semana premia su loable trabajo magisterial otorgándole El Gordo del Año.
Víctima de un derrame cerebral murió en la misma tierra que la vio nacer el día 22 de octubre de 1987.
Con su muerte, escribí para la ocasión en las páginas del Listín Diario y La Información: “La escuela dominicana perdió a una de sus más fieles y leales exponentes de los últimos tiempos”.
Esta vez debo agregar a esas palabras: con la muerte de doña Mamina el magisterio nacional perdió a una ejemplar maestra, mientras que la Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina” perdió a una madre, a una orientadora y, lo que es más importante, a su símbolo viviente; porque en eso se convirtió aquì esta insigne educadora : en todo un símbolo.
Hablar de la escuela “Luis Napoleón Núñez Molina” es tener que referirse obligatoriamente a la profesora Herminia Pérez, de la misma manera que al referirnos a esta, es tener que evocar necesariamente la imagen de aquella. Institución y maestra llegaron a formar, pues, un todo inseparable.
Doña Mamina fue mentora y madre espiritual de múltiples generaciones de maestros, la última de las cuales se investía justamente el día en que sufrió la crisis que la llevaría más tarde a la tumba. Fue doña Herminia una verdadera Maestra de maestros, o como dijera alguien: “una maestra con mayúscula”. El hecho mismo de permanecer durante cincuenta y nueve años en plena actividad docente así lo confirma.
Esta mujer de finos modales y delicadas expresión puso toda su vida al servicio de la educación dominicana, constituyendo el ejercicio docente la razón de su existencia. Su labor pedagógica jamás estuvo enmarcada en un espacio o tiempo determinado. Ella enseñó en todo momento: en el patio, en la calle, en el hogar y en el salón de clases; y como bien lo había postulado la poetisa y educadora chilena Gabriela Mistral, doña Mamina enseñó con la actitud, el gesto y la palabra.
Su máxima aspiración fue ejercer siempre el magisterio, a cuyo seno ingresó cuando apenas era una jovencita y del cual solo la muerte pudo separarla. Jamás dio señales del más mínimo síntoma de agotamiento, y en más de una oportunidad rechazó la jubilación que con sobrados derechos le correspondía. Ella, por estas razones, y valiéndose de las palabras de su maestra Ercilia Pepín, pudo haber manifestado con toda propiedad “Hice de la escuela un taller, y en ella mi cabeza se cubrió muy pronto de nieve, y la luz de mis ojos languidece rápidamente, sin que mi alma haya dado hasta hoy ni remotas señales de cansancio”
Doña Mamina se entregó tan de lleno a la escuela que puede decirse que murió con la tiza y el borrador en las manos. Es por ello que el magisterio nacional y particularmente sus alumnos en la Escuela Normal Luis Núñez Molina tenemos que recordar a esta digna educadora con mucho cariño, orgullo y respeto.
El maestro dominicano ha sido históricamente el gran olvidado, el gran marginado. En virtud de esta realidad debemos pues hacer todo lo posible por perpetuar la memoria de doña Herminia y evitar que su nombre sea sepultado por la indiferencia pública en el nicho del olvido. Que ante sus restos, como sucedió con Ercilia Pepín, ningún poeta tenga que decir: “Hela ahí, vencida por la muerte, olvidada por sus discípulos, traicionada por sus amigos”
De ahí el gran significado que entraña el homenaje de admiración y respeto que en el día de hoy le rinde la Asociación Dominicana de Profesores (ADP). Pero no basta eso solamente. Para honrar en su justa dimensión la memoria de esta noble mujer, se hace necesario que sus alumnos y todos los maestros dominicanos imitemos su ejemplo y tratemos de poner en práctica sus enseñanzas.
Se hace necesario, finalmente, que las autoridades educativas y/o la dirigencia de la ADP coordinen actividades con miras a conseguir que una de las escuelas pertenecientes a la provincia y de manera especial al municipio de Licey, lleve el nombre de doña Herminia, como manera imperecedera de honrar su memoria, y que sirva de testimonio para que las futuras generaciones se enteren que existió una vez una consagrada maestra que se entregó en cuerpo y alma y lo dio todo por el bien de la educación dominicana, y que esa maestra se llamó: Ramona Herminia Pérez Vda. Pimentel.
En una ocasión le escuché decir a alguien cuyo nombre no aflora a mi memoria, que el maestro es como una vela que de tanto alumbrar se apaga. Hemos querido articular esta idea con la muerte de doña Mamina para concluir esta semblanza afirmando con acento sentencioso:
La vela se apagó, pero la luz sigue encendida : Mamina será Maestra toda la vida.
Muchas Gracias
(Publicado en La Información: 4 - 11- 92)
Notas al margen : Para mì fue de gran honra y regocijo el que el gremio magisterial me seleccionara o solicitara mis servicios para hablar de la vida y obra de un ser a quien tanto admirè, , tanto respeto me mereciò y tanto afecto le tuve.
jueves, 14 de enero de 2016
CARTA ABIERTA A UN "TELEFOMANÍACO"
Por: Domingo Caba Ramos
Mí apreciado amigo:
He notado con gran preocupación que cuando usted habla con los demás no hay manera de que se desconté de su aparato celular. A tal extremo ha llegado su manía, enfermedad telefónica o telefomanía que de usted se afirma, irónicamente, que anda con el celular grapado en sus manos.
En tal virtud, me permito recomendarle que cuando se encuentre compartiendo entre amigos o familiares, por favor, controle sus impulsos y guarde y/o apague su adoradísimo celular.
No es posible que mientras los demás conversan animadamente, usted esté chateando, leyendo mensajes y viendo fotos. Cuando así actúa, usted les está diciendo a los otros: “No me importa ni me interesa lo que están hablando”, y, peor aún, está dando muestras de que es usted una persona muy descortés, mala educada, imprudente, antisocial y con un fatal e inadecuado manejo de las relaciones humanas.
Debo recordarle, mi muy enfermo y telefomaníaco amigo, que nada satisface o agrada más al que habla que sentirse escuchado, atendido. Por tal razón, si usted oye la alarma indicadora de que un nuevo mensaje ha llegado a su celular, por favor, no se ponga loco, controle sus nervios y, salvo que se trate de un asunto de emergencia acerca del cual se espera informe, deje para el momento oportuno la lectura de dicho mensaje y continúe hablando de manera normal con el o los amigos que tiene a su frente. Piense que el mundo no se acabará si usted lee y responde más tarde el mensaje recibido.
En otras palabras, es sumamente desagradable conversar con alguien que cada minuto tiene que estar respondiendo una llamada y sobando o frotando sus dedos en la pantalla cuasi “sacrosanta” de un “bendito” celular.
Piense que sus manos le agradecerían inmensamente el que usted las deje libres aunque sea por breves minutos. Cuando sepa que va conversar o a escuchar a otros, por favor guarde el “bendito” aparato, ya sea en el bolsillo, en la cartera o, sencillamente, déjelo en el vehículo. Si al proceder así la ansiedad no lo deja en paz, entonces tal vez convenga que antes del encuentro visite a su médico siquiatra para que le indique la pastilla correspondiente.
No es posible, mi tecnomaníaco amigo, que cuando alguien dicta una charla, pronuncia un discurso, explica un proceso o imparte clases en el aula, usted, en lugar de escuchar con atención, permanezca todo el tiempo bestialmente indiferente observando fotos, leyendo y contestando mensajes.
No es posible, mi enfermo amigo , que cuando usted reciba una llamada telefónica interrumpa de inmediato el diálogo con la persona presente para iniciar una larga conversación con el hablante ausente. En el acto comunicativo, no es posible que para usted tenga menos importancia el hablante presente que el interlocutor ausente.
No es posible, en fin, que usted continúe actuando imprudentemente o irrespetando a unos interlocutores a los que ni siquiera sus rostros suele verles por tener el suyo casi siempre fijo o “clavado” en la pantalla de su archivenerado equipo celular.
Mí apreciado amigo:
He notado con gran preocupación que cuando usted habla con los demás no hay manera de que se desconté de su aparato celular. A tal extremo ha llegado su manía, enfermedad telefónica o telefomanía que de usted se afirma, irónicamente, que anda con el celular grapado en sus manos.
En tal virtud, me permito recomendarle que cuando se encuentre compartiendo entre amigos o familiares, por favor, controle sus impulsos y guarde y/o apague su adoradísimo celular.
No es posible que mientras los demás conversan animadamente, usted esté chateando, leyendo mensajes y viendo fotos. Cuando así actúa, usted les está diciendo a los otros: “No me importa ni me interesa lo que están hablando”, y, peor aún, está dando muestras de que es usted una persona muy descortés, mala educada, imprudente, antisocial y con un fatal e inadecuado manejo de las relaciones humanas.
Debo recordarle, mi muy enfermo y telefomaníaco amigo, que nada satisface o agrada más al que habla que sentirse escuchado, atendido. Por tal razón, si usted oye la alarma indicadora de que un nuevo mensaje ha llegado a su celular, por favor, no se ponga loco, controle sus nervios y, salvo que se trate de un asunto de emergencia acerca del cual se espera informe, deje para el momento oportuno la lectura de dicho mensaje y continúe hablando de manera normal con el o los amigos que tiene a su frente. Piense que el mundo no se acabará si usted lee y responde más tarde el mensaje recibido.
En otras palabras, es sumamente desagradable conversar con alguien que cada minuto tiene que estar respondiendo una llamada y sobando o frotando sus dedos en la pantalla cuasi “sacrosanta” de un “bendito” celular.
Piense que sus manos le agradecerían inmensamente el que usted las deje libres aunque sea por breves minutos. Cuando sepa que va conversar o a escuchar a otros, por favor guarde el “bendito” aparato, ya sea en el bolsillo, en la cartera o, sencillamente, déjelo en el vehículo. Si al proceder así la ansiedad no lo deja en paz, entonces tal vez convenga que antes del encuentro visite a su médico siquiatra para que le indique la pastilla correspondiente.
No es posible, mi tecnomaníaco amigo, que cuando alguien dicta una charla, pronuncia un discurso, explica un proceso o imparte clases en el aula, usted, en lugar de escuchar con atención, permanezca todo el tiempo bestialmente indiferente observando fotos, leyendo y contestando mensajes.
No es posible, mi enfermo amigo , que cuando usted reciba una llamada telefónica interrumpa de inmediato el diálogo con la persona presente para iniciar una larga conversación con el hablante ausente. En el acto comunicativo, no es posible que para usted tenga menos importancia el hablante presente que el interlocutor ausente.
No es posible, en fin, que usted continúe actuando imprudentemente o irrespetando a unos interlocutores a los que ni siquiera sus rostros suele verles por tener el suyo casi siempre fijo o “clavado” en la pantalla de su archivenerado equipo celular.
sábado, 2 de enero de 2016
¿UNO DE ENERO O PRIMERO DE ENERO?
Por : Domingo Caba Ramos
El caso resulta un tanto curioso. Para designar el primer día del mes, en América tradicionalmente se ha empleado el adjetivo ordinal “primero” (primero de enero, primero de mayo…) ; mas cuando se trata de los demás días, se usa entonces un cardinal (dos de enero, tres de mayo, cinco de junio…)
En España, por el contrario, es más común el uso del cardinal ‘uno’ para denominar el día que inicia cada mes (uno de enero, uno de mayo, uno de junio…)
Asumiendo incorrecta la forma americana (primero de enero, primero de febrero, etc.) es cada vez más frecuente, en el mundo hispanoamericano, emplear la forma española (uno de enero, uno de febrero, etc.) para referirse al primer día del mes, por entender que si se utiliza un ordinal para referirse a este día, lo mismo debería hacerse con los días restantes, hecho que en el uso cotidiano de la lengua no sucede. Pero independientemente de esta y otras interpretaciones, lo cierto es que según el criterio académico, una y otra forma (uno y primero) son válidas. La simple diferencia radica en que la primera (uno de enero, uno de febrero, etc.) es más frecuente en España, mientras que la segunda (primero de enero, primero de febrero, etc.) es una forma característica del español de América.
El caso resulta un tanto curioso. Para designar el primer día del mes, en América tradicionalmente se ha empleado el adjetivo ordinal “primero” (primero de enero, primero de mayo…) ; mas cuando se trata de los demás días, se usa entonces un cardinal (dos de enero, tres de mayo, cinco de junio…)
En España, por el contrario, es más común el uso del cardinal ‘uno’ para denominar el día que inicia cada mes (uno de enero, uno de mayo, uno de junio…)
Asumiendo incorrecta la forma americana (primero de enero, primero de febrero, etc.) es cada vez más frecuente, en el mundo hispanoamericano, emplear la forma española (uno de enero, uno de febrero, etc.) para referirse al primer día del mes, por entender que si se utiliza un ordinal para referirse a este día, lo mismo debería hacerse con los días restantes, hecho que en el uso cotidiano de la lengua no sucede. Pero independientemente de esta y otras interpretaciones, lo cierto es que según el criterio académico, una y otra forma (uno y primero) son válidas. La simple diferencia radica en que la primera (uno de enero, uno de febrero, etc.) es más frecuente en España, mientras que la segunda (primero de enero, primero de febrero, etc.) es una forma característica del español de América.
jueves, 17 de diciembre de 2015
DOÑA ELSA BRITO, SUS OCHENTA AÑOS Y SU "VELADA A LA VIDA"
Por: Domingo Caba Ramos
Profesora Elsa Brito de Domínguez
« ¡Líbrame de creerme que siempre estamos en descanso y que somos estatuas! Tengo energía y vida interior. ¡Hay que batallar, la lucha es diaria…! »
Elsa Brito de Domínguez (Del libro “Velada a la vida” )
El jueves de la semana pasada (10/12/2015), doña Elsa Brito de Domínguez cumplió ochenta años de productiva existencia. Con motivo de tan significativo acontecimiento, la destacada maestra y poetisa tamborileña puso en circulación el libro “Velada a la vida”, en un concurrido acto que se realizó en el teatro de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Se trata de un texto de intimista esencia o en el que aparecen plasmados aspectos importantes relativos a la vida y pensamiento de la autora, vale decir, un libro que recoge sus vivencias y las experiencias que en su dilatada trayectoria vital ha cosechado como ciudadana, madre, maestra y escritora.
Así se pone de manifiesto en las palabras de su hijo Pedro Domínguez Brito, afamado abogado y articulista de varios medios, cuando al referirse al libro de su progenitora apunta lo siguiente:
«Esta obra contiene reflexiones de alto calibre místico, humano y literario. Su prosa nos envuelve y anima, abrazada de versos que le cantan a coro a la promotora incansable de la fe, a la esposa que ama y comprende, a la educadora de mil generaciones de estudiantes que la valoran, a la viajera del mundo de ilimitados pasos, a la que arriesga sus latidos por su fe, a la amiga que ríe y sufre con el sentir de su entorno, a la que no olvida de dónde viene… »
Y así se pone de manifiesto también en las palabras de su autora, al expresar que:
"Este libro tiene la belleza de la imaginación, y ustedes lo van a ver; pero, sobre todo, la fuerza viviente de la verdad, extasiada en la vida interior, una vida de fe, de maestra caminante y de entrega. No hay desdoblamiento de la personalidad, eso nunca, hay coherencia en todo, hay un Dios unificado expresado en muchas simbologías, mis vivencias, mi vida diaria, todo lo cotidiano y lo divino"
La autora, en compañía de sus hijos, lee la dedicatoria de un ejemplar del libro obsequiado al Lic. Rafael Emilio Yunén.
La potencia vital de doña Elsa constituye un caso fuera de serie. Jamás había conocido a un ser de su edad con tanta vitalidad, con tanta fuerza y energía, con tanta lucidez mental. En lugar de enclaustrarse o apartarse de todo activismo social, el cerebro inmenso de esta mujer de diminuta anatomía siempre está gestando ideas y nuevos proyectos. Su actividad es imparable. Su memoria es tan lúcida que ella misma la ha bautizado con el nombre de “Santa Memoria” Y es que así como hay jóvenes mentalmente octogenarios, existente octogenarios mentalmente jóvenes, y uno de estos es doña Elsa. De ella, con mucha autoridad, se puede decir con las palabras de José Ingenieros que "La vejez inequívoca no es aquella que está determinada por las arrugas de la cara, sino por las arrugas del espíritu".
Por esa razón ella puede pregonar con autoridad : "Tengo energía y vida interior..." Y por esa razón siempre he admirado, apreciado y respetado a este ser ejemplar definido por mí como la "Grandeza encarnada en un diminuto cuerpo de mujer"
Maestra y poetisa, constructora de versos y forjadora de cultura, doña Elsa nació en Tamboril, el 10 de diciembre de 1935, comunidad donde cursó sus estudios primarios y a cuyo desarrollo social y cultural siempre ha estado ligada. Sus estudios secundarios los realizó en los liceos “Ulises Francisco Espaillat” (Santiago) y “Domingo Faustino Sarmiento”, de la ciudad de Moca.
En la Escuela Normal Superior “Emilio Prud Homme” cursó estudios de formación docente y en esa prestigiosa institución, en 1957, obtuvo el título de Maestra Normal de Segunda Enseñanza, sección Letras. Siete años más tarde, en 1963, se matriculó en la carrera de Derecho de la Universidad Católica Madre y Maestra, mas su vocación pedagógica muy pronto la llevaría no sólo a cambiar de carrera, sino también de universidad, y es así como en los años 1971 y 1972 se gradúa de Licenciada en Educación : Mención Orientación, en la Universidad Nacional “Pedro Henríquez Ureña”
LABOR DOCENTE
Su labor docente se inició en 1957 como profesora del Liceo Secundario Ulises Francisco Espaillat, de Santiago, donde ejerció hasta 1975, año en que pasó a impartir clases a la Universidad Católica Madre y Maestra, centro en el que se mantuvo activa durante casi treinta años como Profesora Asociada. También impartió docencia en los colegios Sagrado Corazón de Jesús y La Esperanza, así como en las escuelas de formación de maestros “Emilio Prud Homme”, Santiago, y “Luis Núñez Molina”, en Licey al Medio.
Pero paralela a este quehacer sistemático y formal, vale destacarlo, está inquieta y fecunda educadora ha educado igualmente con su producción literaria, múltiples conferencias y conducta de madre y ciudadana ejemplar. Como ya lo postuló la también maestra y poetisa chilena Gabriela Mistral, de doña Elsa bien puede afirmarse que ha enseñado “con la acción, el gesto y la palabra”
LABOR LITERARIA
Aunque se ha destacado en el género poético, la profesora Elsa Brito ha escrito obras de ensayo y teatro. En 1976 publicó su primer libro de versos titulado “Al pie de mi escalera” y en enero del 2002 dio a la luz su más reciente obra: “La muralla de los siglos”, cuya puesta en circulación, un año después en la Casa de la Cultura Latina, en Bruselas, Bélgica, constituyó todo un acontecimiento internacional para orgullo no sólo de la autora y su familia, sino también del país y de su pueblo. Y todo un acontecimiento fue también la conferencia que sobre el insigne poeta tamborileño, Tomás H. Franco leyó en 1997 en la sede de la UNESCO, en París. Ha colaborado en diferentes periódicos y revistas nacionales y representado al país en varias ocasiones en eventos culturales. Por su gran labor educativa y promotora cultural ha sido objeto de innúmeras distinciones.
Casó con el señor Pedro Domínguez (fallecido) de cuyo matrimonio nacieron cinco hijos: Pedro, Alejandro, José Luis, Elsa María y Francisco Domínguez Brito.
Para doña Elsa, vayan nuestras más fraternas y sinceras felicitaciones, que su salud brille por su sanidad para de esa manera tenerla durante muchos años siempre activa y productiva en este complejo, pero apetecido mundo de los mortales.
« ¡Líbrame de creerme que siempre estamos en descanso y que somos estatuas! Tengo energía y vida interior. ¡Hay que batallar, la lucha es diaria…! »
Elsa Brito de Domínguez (Del libro “Velada a la vida” )
El jueves de la semana pasada (10/12/2015), doña Elsa Brito de Domínguez cumplió ochenta años de productiva existencia. Con motivo de tan significativo acontecimiento, la destacada maestra y poetisa tamborileña puso en circulación el libro “Velada a la vida”, en un concurrido acto que se realizó en el teatro de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Se trata de un texto de intimista esencia o en el que aparecen plasmados aspectos importantes relativos a la vida y pensamiento de la autora, vale decir, un libro que recoge sus vivencias y las experiencias que en su dilatada trayectoria vital ha cosechado como ciudadana, madre, maestra y escritora.
Así se pone de manifiesto en las palabras de su hijo Pedro Domínguez Brito, afamado abogado y articulista de varios medios, cuando al referirse al libro de su progenitora apunta lo siguiente:
«Esta obra contiene reflexiones de alto calibre místico, humano y literario. Su prosa nos envuelve y anima, abrazada de versos que le cantan a coro a la promotora incansable de la fe, a la esposa que ama y comprende, a la educadora de mil generaciones de estudiantes que la valoran, a la viajera del mundo de ilimitados pasos, a la que arriesga sus latidos por su fe, a la amiga que ríe y sufre con el sentir de su entorno, a la que no olvida de dónde viene… »
Y así se pone de manifiesto también en las palabras de su autora, al expresar que:
"Este libro tiene la belleza de la imaginación, y ustedes lo van a ver; pero, sobre todo, la fuerza viviente de la verdad, extasiada en la vida interior, una vida de fe, de maestra caminante y de entrega. No hay desdoblamiento de la personalidad, eso nunca, hay coherencia en todo, hay un Dios unificado expresado en muchas simbologías, mis vivencias, mi vida diaria, todo lo cotidiano y lo divino"
La autora, en compañía de sus hijos, lee la dedicatoria de un ejemplar del libro obsequiado al Lic. Rafael Emilio Yunén.
La potencia vital de doña Elsa constituye un caso fuera de serie. Jamás había conocido a un ser de su edad con tanta vitalidad, con tanta fuerza y energía, con tanta lucidez mental. En lugar de enclaustrarse o apartarse de todo activismo social, el cerebro inmenso de esta mujer de diminuta anatomía siempre está gestando ideas y nuevos proyectos. Su actividad es imparable. Su memoria es tan lúcida que ella misma la ha bautizado con el nombre de “Santa Memoria” Y es que así como hay jóvenes mentalmente octogenarios, existente octogenarios mentalmente jóvenes, y uno de estos es doña Elsa. De ella, con mucha autoridad, se puede decir con las palabras de José Ingenieros que "La vejez inequívoca no es aquella que está determinada por las arrugas de la cara, sino por las arrugas del espíritu".
Por esa razón ella puede pregonar con autoridad : "Tengo energía y vida interior..." Y por esa razón siempre he admirado, apreciado y respetado a este ser ejemplar definido por mí como la "Grandeza encarnada en un diminuto cuerpo de mujer"
Maestra y poetisa, constructora de versos y forjadora de cultura, doña Elsa nació en Tamboril, el 10 de diciembre de 1935, comunidad donde cursó sus estudios primarios y a cuyo desarrollo social y cultural siempre ha estado ligada. Sus estudios secundarios los realizó en los liceos “Ulises Francisco Espaillat” (Santiago) y “Domingo Faustino Sarmiento”, de la ciudad de Moca.
En la Escuela Normal Superior “Emilio Prud Homme” cursó estudios de formación docente y en esa prestigiosa institución, en 1957, obtuvo el título de Maestra Normal de Segunda Enseñanza, sección Letras. Siete años más tarde, en 1963, se matriculó en la carrera de Derecho de la Universidad Católica Madre y Maestra, mas su vocación pedagógica muy pronto la llevaría no sólo a cambiar de carrera, sino también de universidad, y es así como en los años 1971 y 1972 se gradúa de Licenciada en Educación : Mención Orientación, en la Universidad Nacional “Pedro Henríquez Ureña”
LABOR DOCENTE
Su labor docente se inició en 1957 como profesora del Liceo Secundario Ulises Francisco Espaillat, de Santiago, donde ejerció hasta 1975, año en que pasó a impartir clases a la Universidad Católica Madre y Maestra, centro en el que se mantuvo activa durante casi treinta años como Profesora Asociada. También impartió docencia en los colegios Sagrado Corazón de Jesús y La Esperanza, así como en las escuelas de formación de maestros “Emilio Prud Homme”, Santiago, y “Luis Núñez Molina”, en Licey al Medio.
Pero paralela a este quehacer sistemático y formal, vale destacarlo, está inquieta y fecunda educadora ha educado igualmente con su producción literaria, múltiples conferencias y conducta de madre y ciudadana ejemplar. Como ya lo postuló la también maestra y poetisa chilena Gabriela Mistral, de doña Elsa bien puede afirmarse que ha enseñado “con la acción, el gesto y la palabra”
LABOR LITERARIA
Aunque se ha destacado en el género poético, la profesora Elsa Brito ha escrito obras de ensayo y teatro. En 1976 publicó su primer libro de versos titulado “Al pie de mi escalera” y en enero del 2002 dio a la luz su más reciente obra: “La muralla de los siglos”, cuya puesta en circulación, un año después en la Casa de la Cultura Latina, en Bruselas, Bélgica, constituyó todo un acontecimiento internacional para orgullo no sólo de la autora y su familia, sino también del país y de su pueblo. Y todo un acontecimiento fue también la conferencia que sobre el insigne poeta tamborileño, Tomás H. Franco leyó en 1997 en la sede de la UNESCO, en París. Ha colaborado en diferentes periódicos y revistas nacionales y representado al país en varias ocasiones en eventos culturales. Por su gran labor educativa y promotora cultural ha sido objeto de innúmeras distinciones.
Casó con el señor Pedro Domínguez (fallecido) de cuyo matrimonio nacieron cinco hijos: Pedro, Alejandro, José Luis, Elsa María y Francisco Domínguez Brito.
Para doña Elsa, vayan nuestras más fraternas y sinceras felicitaciones, que su salud brille por su sanidad para de esa manera tenerla durante muchos años siempre activa y productiva en este complejo, pero apetecido mundo de los mortales.
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