Por: Domingo Caba Ramos
«En los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos [...] En la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva»
(Diccionario panhispánico de dudas – RAE, 2005, p.311)
La economía lingüística se define como el «Principio de la lengua que permite obtener el mayor efecto comunicativo con el mínimo de esfuerzo lingüístico» (Diccionario básico de lingüística, México, 2005: 85)
Llamado también ley del menor esfuerzo, el principio de economía lingüística se aplica en el acto comunicativo con el propósito de ofrecer la mayor cantidad de información con el mínimo de esfuerzo; vale decir, para expresar el mayor número de ideas con el menor número de palabras posible. O como bien lo define Fernando Lázaro Carreter en su Diccionario de términos filológicos (1987: 135), la economía lingüística es el “Término que designa la tendencia, normal en los hablantes, a ahorrar esfuerzo en la articulación de palabras corrientes y de empleo abundante...”
Merced a ese principio es que el hablante apela, por ejemplos, al uso de la elipsis y la frase apocopada. Y basado en ese mismo principio es que en el uso de la lengua, tanto en su expresión oral como escrita, se recomienda evitar los circunloquios, las frases redundantes o pleonásticas, así como los dobletes genéricos (todos y todas; bienvenidos y bienvenidas; los maestros y las maestras…), propios de la llamada lengua no sexista, que ha intentado imponer la línea ortodoxa o radical del movimiento feminista.
La economía expresiva, conviene aclarar, de ningún modo debe confundirse con laconismo y pereza léxica, ni mucho menos entenderla solo como una cuota reducida de palabras, sino como la adecuación exacta de estas con lo que el hablante pretende comunicar. Con su aplicación, el discurso se torna mucho más claro, preciso, conciso y elegante
.
Todo lo contrario sucede con los desdoblamientos genéricos: por superabultados, empalagosos y antieconómicos, resultan engorrosos, y a la expresión lingüística le restan precisión, concisión, claridad y elegancia. Para entender esto, basta con determinar las palabras que sobran, lo tormentoso que resulta leer o escuchar y la ausencia de belleza que se percibe en innecesarios circunloquios del tipo:
1. « A todos y todas los dueños y dueñas de perros y perras…»
2. “Los empleados y las empleadas gallegos y gallegas están descontentos y descontentas por haber sido instados e instadas, e incluso obligados y obligadas, a declararse católicos y católicas”.
Pero en ningún otro texto la galante fluidez del discurso se ve más afectada y la sintaxis se nos presenta más engorrosa, cursi, pesada o carente por completo de gracia estética, que el contenido del Art. 41 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y el cual establece lo siguiente:
«Solo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y de aquellos contemplados en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional. Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, Ministros o Ministras; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años y cumplir los requisitos de aptitud previstos en la ley»
La función fundamental de la lengua es la comunicación. Esto significa que la lengua tiene que estar al servicio de la comunicación; pero la verdadera esencia de esta resulta sumamente afectada cuando se producen mensajes, discursos o textos como los más arriba transcritos.
Comunicar es aportar y compartir sentidos. Cuando las palabras y demás estructuras de la lengua no se adecúan a esos sentidos que se desean expresar, el acto comunicativo entonces resulta fallido. Bastante gráficas, al respecto, son las palabras de André Martinet, afamado lingüista francés, cuando en su libro Elementos de lingüística general plantea que:
«… no puede subsistir en una lengua nada que no aporte una contribución determinada a la comunicación y también que cada elemento del enunciado exige un esfuerzo de producción estrictamente proporcional a la función que cumple…» (1984: 223)
viernes, 20 de noviembre de 2015
lunes, 16 de noviembre de 2015
EL PERIÓDICO “LA INFORMACION” Y YO
Por: Domingo Caba Ramos
Hoy el periódico La Información cumplirá nada más y nada menos que cien años de fundado. Salió a la luz pública por primera vez el 16 de noviembre de 1915, en el preciso momento en que botas extranjeras (primera ocupación norteamericana) pisoteaban nuestra soberanía. De esta fecha en adelante, y a pesar de tener circulación nacional, La Información se convirtió no solo en el diario de Santiago, sino también en el único y verdadero vocero de la región del Cibao.
En el curso de su dilatada trayectoria histórica, este medio ha estado siempre al servicio de los mejores intereses del país; pero muy especialmente al servicio de Santiago y la región cibaeña. Esto, indudablemente, ha contribuido a que el centenario diario santiagués se haya convertido igualmente en una especie de símbolo o adquirido valor iconográfico, por cuanto se percibe que Santiago es La Información y La Información es Santiago. O, lo que es lo mismo, no es posible hablar del municipio de Santiago de los Caballeros, sin aludir a los símbolos que lo representan, entre otros: el monumento, las marchantas, los coches, el río Yaque, el equipo Águilas Cibaeñas, y, por supuesto, el periódico La Información.
Desde su fundación, este órgano informativo siempre ha mostrado interés por la solución de los problemas capitales que afectan a esta zona del país, y ha fungido como el más activo medio de difusión cultural de la región cibaeña, así como de las inquietudes económicas, políticas y sociales de esta demarcación. Ha desarrollado campañas mediáticas encaminadas al logro de obras que han incidido de manera positiva en el desarrollo económico, material y cultural de Santiago, del Cibao y de la República Dominicana.
Comprometido en ejercer un periodismo responsable, objetivo, independiente y veraz, La Información ha desarrollado su línea informativa apegada a los más nobles principios éticos y al más estricto respeto a la libertad de expresión y difusión del pensamiento. Testigo de esto último he sido yo, en mi condición de articulista o colaborador por más de veinte años del antes citado medio de comunicación. Nunca se me ha coactado el derecho a publicar tal o cual artículo. Nunca un artículo mío ha dejado de publicarse por no coincidir este con la línea de pensamientos de la empresa periodística y/o de uno de los directores ( Miguel Franjul, Adriano Miguel Tejada, Apolinar Núñez, Fernando Pérez Memén y Emmanuel Castillo ) que han estado al frente de dicho periódico en el tiempo que en él llevo escribiendo , es decir, desde 1987 hasta la fecha.
MI PRIMER ARTÍCULO
A pesar de que he publicado artículos en casi todos los periódicos tradicionales dominicanos (Listín Diario, Hoy, El Nacional, Nuevo Diario, El Siglo…), así como en algunos diarios digitales (Al momento, Acento y diario55), fue en La Información donde me inicié como articulista. Ocurrió en 1988, durante la gestión del periodista Miguel Franjul. Ese primer artículo lo titulé “En torno a la primera novela dominicana”. Un hecho fortuito motivó su publicación:
En el centro de educación media donde impartía Literatura y Lengua Española (Liceo Nocturno “Tamboril”), yo había dicho en clases que la primera novela dominicana era “El montero” (Santo Domingo, 1856), de Pedro Francisco Bonó, razón por la cual a su autor había que considerarlo como el primer novelista dominicano. Días después, uno de esos inquietos alumnos que aparecen, (hoy en vía de extinción) me entregó un artículo impecablemente recortado, en cuyo texto, el destacado periodista Santiago Estrella Veloz afirmaba que la primera novela dominicana era “La joven Carmela” (Cuba, 1843), escrita por Alejandro Angulo Guridi.
-“Ahora estoy confundido”, profesor - me dijo el estudiante, con mucho respeto; pero mostrando clara su intención de que se le ofreciera una aclaración al respecto.
-“Yo reafirmo lo dicho, pero prefiero abundar acerca del contenido de ese artículo en uno mío que ya trataré de que me lo publiquen en uno de nuestros diarios. Cuando lo publique, te entregaré una copia – le dije – no sin antes felicitarlo por su inquietud y amor por la lectura.
Una semana después publiqué en La Información el texto prometido, en el que, entre otras ideas, reafirmaba que la primera novela de ambiente auténticamente dominicano era “El montero”. Que con esta se inicia la historia de la novela en la República Dominicana. Que La joven Carmela, trataba sobre la realidad cubana, no dominicana, razón por la cual, si bien debía ser considerada como la primera novela escrita por un dominicano, no calificaba como la primera novela dominicana.
De esa manera escribí mi primer artículo en la prensa dominicana, y así dejé complacido a mi curioso y siempre recordado alumno. Pienso, como también piensan muchos de mis lectores permanentes, que soy el más antiguo colaborador de este medio que hoy felizmente arriba a sus cien años de vida periodística, y al que con motivo de tan magno acontecimiento no tengo más que felicitar a la empresa que lo sustenta y a cada uno de los empleados que hacen posible su periódica edición.
Hoy el periódico La Información cumplirá nada más y nada menos que cien años de fundado. Salió a la luz pública por primera vez el 16 de noviembre de 1915, en el preciso momento en que botas extranjeras (primera ocupación norteamericana) pisoteaban nuestra soberanía. De esta fecha en adelante, y a pesar de tener circulación nacional, La Información se convirtió no solo en el diario de Santiago, sino también en el único y verdadero vocero de la región del Cibao.
En el curso de su dilatada trayectoria histórica, este medio ha estado siempre al servicio de los mejores intereses del país; pero muy especialmente al servicio de Santiago y la región cibaeña. Esto, indudablemente, ha contribuido a que el centenario diario santiagués se haya convertido igualmente en una especie de símbolo o adquirido valor iconográfico, por cuanto se percibe que Santiago es La Información y La Información es Santiago. O, lo que es lo mismo, no es posible hablar del municipio de Santiago de los Caballeros, sin aludir a los símbolos que lo representan, entre otros: el monumento, las marchantas, los coches, el río Yaque, el equipo Águilas Cibaeñas, y, por supuesto, el periódico La Información.
Desde su fundación, este órgano informativo siempre ha mostrado interés por la solución de los problemas capitales que afectan a esta zona del país, y ha fungido como el más activo medio de difusión cultural de la región cibaeña, así como de las inquietudes económicas, políticas y sociales de esta demarcación. Ha desarrollado campañas mediáticas encaminadas al logro de obras que han incidido de manera positiva en el desarrollo económico, material y cultural de Santiago, del Cibao y de la República Dominicana.
Comprometido en ejercer un periodismo responsable, objetivo, independiente y veraz, La Información ha desarrollado su línea informativa apegada a los más nobles principios éticos y al más estricto respeto a la libertad de expresión y difusión del pensamiento. Testigo de esto último he sido yo, en mi condición de articulista o colaborador por más de veinte años del antes citado medio de comunicación. Nunca se me ha coactado el derecho a publicar tal o cual artículo. Nunca un artículo mío ha dejado de publicarse por no coincidir este con la línea de pensamientos de la empresa periodística y/o de uno de los directores ( Miguel Franjul, Adriano Miguel Tejada, Apolinar Núñez, Fernando Pérez Memén y Emmanuel Castillo ) que han estado al frente de dicho periódico en el tiempo que en él llevo escribiendo , es decir, desde 1987 hasta la fecha.
MI PRIMER ARTÍCULO
A pesar de que he publicado artículos en casi todos los periódicos tradicionales dominicanos (Listín Diario, Hoy, El Nacional, Nuevo Diario, El Siglo…), así como en algunos diarios digitales (Al momento, Acento y diario55), fue en La Información donde me inicié como articulista. Ocurrió en 1988, durante la gestión del periodista Miguel Franjul. Ese primer artículo lo titulé “En torno a la primera novela dominicana”. Un hecho fortuito motivó su publicación:
En el centro de educación media donde impartía Literatura y Lengua Española (Liceo Nocturno “Tamboril”), yo había dicho en clases que la primera novela dominicana era “El montero” (Santo Domingo, 1856), de Pedro Francisco Bonó, razón por la cual a su autor había que considerarlo como el primer novelista dominicano. Días después, uno de esos inquietos alumnos que aparecen, (hoy en vía de extinción) me entregó un artículo impecablemente recortado, en cuyo texto, el destacado periodista Santiago Estrella Veloz afirmaba que la primera novela dominicana era “La joven Carmela” (Cuba, 1843), escrita por Alejandro Angulo Guridi.
-“Ahora estoy confundido”, profesor - me dijo el estudiante, con mucho respeto; pero mostrando clara su intención de que se le ofreciera una aclaración al respecto.
-“Yo reafirmo lo dicho, pero prefiero abundar acerca del contenido de ese artículo en uno mío que ya trataré de que me lo publiquen en uno de nuestros diarios. Cuando lo publique, te entregaré una copia – le dije – no sin antes felicitarlo por su inquietud y amor por la lectura.
Una semana después publiqué en La Información el texto prometido, en el que, entre otras ideas, reafirmaba que la primera novela de ambiente auténticamente dominicano era “El montero”. Que con esta se inicia la historia de la novela en la República Dominicana. Que La joven Carmela, trataba sobre la realidad cubana, no dominicana, razón por la cual, si bien debía ser considerada como la primera novela escrita por un dominicano, no calificaba como la primera novela dominicana.
De esa manera escribí mi primer artículo en la prensa dominicana, y así dejé complacido a mi curioso y siempre recordado alumno. Pienso, como también piensan muchos de mis lectores permanentes, que soy el más antiguo colaborador de este medio que hoy felizmente arriba a sus cien años de vida periodística, y al que con motivo de tan magno acontecimiento no tengo más que felicitar a la empresa que lo sustenta y a cada uno de los empleados que hacen posible su periódica edición.
jueves, 12 de noviembre de 2015
DE LA ACCIÓN SUICIDA A LA DESPECTIVA Y/O CONDENATORIA CALIFICACIÓN
Por : Domingo Caba Ramos
La frecuencia de los suicidios aumenta en nuestro país cada día más.
¿Por qué se suicida la gente?
El mundo mental de quienes deciden "quitarse la vida" está poblado de tormentos y preocupaciones cuya dimensión solo ellos conocen. Por esa razón, para quien ignora lo que está pasando en ese mundo, es muy fácil, desde su tranquilidad existencial, condenar con irrespetuosos calificativos a todo aquel que decide suicidarse. En lugar de calificar y condenar al suicida, tal vez lo más sensato sería lamentar el hecho y desentrañar las causas profundas que lo llevaron a optar por tan trágico desenlace.
¿Por qué se suicida la gente?
El mundo mental de quienes deciden "quitarse la vida" está poblado de tormentos y preocupaciones cuya dimensión solo ellos conocen. Por esa razón, para quien ignora lo que está pasando en ese mundo, es muy fácil, desde su tranquilidad existencial, condenar con irrespetuosos calificativos a todo aquel que decide suicidarse. En lugar de calificar y condenar al suicida, tal vez lo más sensato sería lamentar el hecho y desentrañar las causas profundas que lo llevaron a optar por tan trágico desenlace.
Quien no ha padecido una enfermedad terminal, por ejemplo, ¿podrá imaginarse los pensamientos que invaden la mente del paciente después que su médico le ha dicho que padece de cáncer? En lo que a la República Dominicana respecta, no debemos olvidar, igualmente, que la nuestra es aún una sociedad tradicional matizada por evidentes rasgos aldeanos o en la que priman valores generadores de sentimientos de culpa y vergüenza no siempre racionalmente soportables, y de los cuales muchas mentes tratan de liberarse por la vía del suicidio.
En sociedades así, pesa mucho el parecer o “el qué dirán” de los demás, razón por la cual atormenta o perturba la mente cualquier acto que manche el honor individual y familiar, por considerarlo violatorio a las normas de la moral y de las buenas costumbres. En ese tipo de sociedades, en las que late el alma del suburbio y la cultura del vecindario, es muy común juzgar, criticar, descalificar y emitir juicios de valor acerca de situaciones y comportamientos humanos cuya verdadera esencia el crítico ignora por completo.
Es en ese contexto en el que suelen externarse las críticas más despiadadas en contra de quienes abrumados por la angustia y la impotencia deciden ponerles fin a sus vidas. Quienes adoptan tan desaconsejable conducta lingüística quizás olvidaron, y sería importante que en todo momento recuerden, la sabia lección contenida en uno de nuestros más famosos y populares refranes: "El corazón de la auyama, solo lo sabe el cullillo"
En sociedades así, pesa mucho el parecer o “el qué dirán” de los demás, razón por la cual atormenta o perturba la mente cualquier acto que manche el honor individual y familiar, por considerarlo violatorio a las normas de la moral y de las buenas costumbres. En ese tipo de sociedades, en las que late el alma del suburbio y la cultura del vecindario, es muy común juzgar, criticar, descalificar y emitir juicios de valor acerca de situaciones y comportamientos humanos cuya verdadera esencia el crítico ignora por completo.
Es en ese contexto en el que suelen externarse las críticas más despiadadas en contra de quienes abrumados por la angustia y la impotencia deciden ponerles fin a sus vidas. Quienes adoptan tan desaconsejable conducta lingüística quizás olvidaron, y sería importante que en todo momento recuerden, la sabia lección contenida en uno de nuestros más famosos y populares refranes: "El corazón de la auyama, solo lo sabe el cullillo"
jueves, 22 de octubre de 2015
LA TRIPLE CORONA DE SALOME UREÑA.
Por : Domingo Caba Ramos.
Salomé Ureña de Henríquez
Ayer, 21 de octubre , el mundo literario dominicano recordó con diversos actos el nacimiento de una de las más insignes mujeres nacidas en tierra dominicana: doña Salomé Ureña de Henríquez (1850-1897) Y es que a Salomé los dominicanos, necesariamente, tenemos que recordarla siempre, porque fue mucho lo que esta noble educadora y brillante poetisa realizó en beneficio del pueblo dominicano. En otras palabras, fue mucho lo que esta honorable mujer le brindó a la patria de sus amores.
Hija del educador, poeta y escritor, Nicolás Ureña de Mendoza, Salomé Ureña de Henríquez es una de las figuras estelares de la poesía dominicana del siglo x1x y pionera de la educación femenina de carácter formal en nuestro país. Fue ella quien fundó el centro académico, Instituto de Señoritas, donde se graduaron las primeras maestras del país, y fue ella la que compuso los más bellos y significativos versos de carácter patriótico hasta ahora conocidos en la historia de la literatura dominicana.
Esposa del también poeta y escritor don Francisco Henríquez y Carvajal, a Salomé Ureña no le bastó con ofrecerle al país su ingente obra poética y educativa. Además de eso, le brindó a su patria y al mundo americano tres glorias de la educación y las letras hispanoamericanas: Max, Camila y Pedro Henríquez Ureña.
Maximiliano ( Max ) Henríquez Ureña (1885-1969) – Escritor, ensayista, novelista, cuentista, crítico literario, poeta, profesor de Literatura en Cuba, diplomático y doctor en Filosofía y Letras. En nuestro país fue Superintendente General de Enseñanza, Secretario de Interior y Policía y miembro de la Academia Dominicana de la Lengua. Entre sus estudios acerca de la cutura hispanoamericana figuran : " Panorama histórico de la literatura dominicana" ( Tomos 1 y 2 , Río de Janeiro, 1945), " Panorama histórico de la literatura cubana" ( Puerto Rico, 1963 ) y " Breve historia del Modernismo" ( México, 1964 ). En Cuba residió durante muchos años. Por esa razón,la mayor parte de escritos versan acerca de la cultura y la literatura de esta patria antillana.
Camila Henríquez Ureña (1894-1973) – Ensayista, educadora y crítica literaria. Graduada de Doctora en Filosofía y Letras en Cuba, también cursó estudios en las universidades de Minesota y Columbia, en los Estados Unidos. Ejerció como maestra de Lenguas y Literatura tanto en La Habana como en universidades norteamericanas. Vivió en La Habana, Cuba, desde niña hasta días antes de su muerte, acaecida en República Dominicana de manera repentina el 12 de septiembre de 1973, cuando se encontraba de visita en la tierra que la vio nacer. Publicó, entre otros, los libros : "Ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos" ( Santo Domingo, 1932 ), "Invitación a la lectura" ( La Habana, 1954 ), " Apreciación literaria" ( La Habana, 1964 ), " Feminismo y otros temas sobre la mujer en sociedad" ( Santo Domingo, 1985 )
Pedro Henríquez Ureña ( 1884-1946 ) – Ensayista, educador, poeta, dramaturgo, narrador, lingüista, filólogo , humanista, abogado y doctor en Filosofía y Letras, está considerado no sólo como una de las grandes glorias de la educación continental, sino también como uno de los más respetados escritores de la literatura hispanoamericana. Se trata del más notable y universal de los humanistas dominicanos. Ejerció como educador en las famosas universidades norteamericanas de Minesota, Chicago, California y Harvard ; pero fue en México y Argentina donde su labor docente se llevó a cabo por más años y de manera permanente. Entre sus más importantes libros se destacan : " Es español en Santo Domingo", " Gramática Castellana", " Seis ensayo en busca de nuestra expresión ", "Santo Domingo y las letras coloniales", " Corrientes literarias en Hispanoamérica" y " Apuntaciones de la novela en América"
Todos estos ilustres hijos emanaron del vientre bendito de doña Salomé, así como emanaron de su fértil vientre poético los más ingeniosos versos, y de su mente productiva, los más edificantes proyectos educativos.
Maestra que contribuyó con sus valiosos aportes en el proceso de reforma y desarrollo de la escuela dominicana; madre que trajo al mundo a tres preclaros representantes de la educación y las letras hispanoamericanas y poetisa que nos dejó los primeros poemas de mayor relieve de la literatura dominicana, en eso consiste la triple corona de esa inmensa mujer dominicana llamada Salomé Ureña de Henríquez.
Salomé Ureña de Henríquez
Ayer, 21 de octubre , el mundo literario dominicano recordó con diversos actos el nacimiento de una de las más insignes mujeres nacidas en tierra dominicana: doña Salomé Ureña de Henríquez (1850-1897) Y es que a Salomé los dominicanos, necesariamente, tenemos que recordarla siempre, porque fue mucho lo que esta noble educadora y brillante poetisa realizó en beneficio del pueblo dominicano. En otras palabras, fue mucho lo que esta honorable mujer le brindó a la patria de sus amores.
Hija del educador, poeta y escritor, Nicolás Ureña de Mendoza, Salomé Ureña de Henríquez es una de las figuras estelares de la poesía dominicana del siglo x1x y pionera de la educación femenina de carácter formal en nuestro país. Fue ella quien fundó el centro académico, Instituto de Señoritas, donde se graduaron las primeras maestras del país, y fue ella la que compuso los más bellos y significativos versos de carácter patriótico hasta ahora conocidos en la historia de la literatura dominicana.
Esposa del también poeta y escritor don Francisco Henríquez y Carvajal, a Salomé Ureña no le bastó con ofrecerle al país su ingente obra poética y educativa. Además de eso, le brindó a su patria y al mundo americano tres glorias de la educación y las letras hispanoamericanas: Max, Camila y Pedro Henríquez Ureña.
Maximiliano ( Max ) Henríquez Ureña (1885-1969) – Escritor, ensayista, novelista, cuentista, crítico literario, poeta, profesor de Literatura en Cuba, diplomático y doctor en Filosofía y Letras. En nuestro país fue Superintendente General de Enseñanza, Secretario de Interior y Policía y miembro de la Academia Dominicana de la Lengua. Entre sus estudios acerca de la cutura hispanoamericana figuran : " Panorama histórico de la literatura dominicana" ( Tomos 1 y 2 , Río de Janeiro, 1945), " Panorama histórico de la literatura cubana" ( Puerto Rico, 1963 ) y " Breve historia del Modernismo" ( México, 1964 ). En Cuba residió durante muchos años. Por esa razón,la mayor parte de escritos versan acerca de la cultura y la literatura de esta patria antillana.
Camila Henríquez Ureña (1894-1973) – Ensayista, educadora y crítica literaria. Graduada de Doctora en Filosofía y Letras en Cuba, también cursó estudios en las universidades de Minesota y Columbia, en los Estados Unidos. Ejerció como maestra de Lenguas y Literatura tanto en La Habana como en universidades norteamericanas. Vivió en La Habana, Cuba, desde niña hasta días antes de su muerte, acaecida en República Dominicana de manera repentina el 12 de septiembre de 1973, cuando se encontraba de visita en la tierra que la vio nacer. Publicó, entre otros, los libros : "Ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos" ( Santo Domingo, 1932 ), "Invitación a la lectura" ( La Habana, 1954 ), " Apreciación literaria" ( La Habana, 1964 ), " Feminismo y otros temas sobre la mujer en sociedad" ( Santo Domingo, 1985 )
Pedro Henríquez Ureña ( 1884-1946 ) – Ensayista, educador, poeta, dramaturgo, narrador, lingüista, filólogo , humanista, abogado y doctor en Filosofía y Letras, está considerado no sólo como una de las grandes glorias de la educación continental, sino también como uno de los más respetados escritores de la literatura hispanoamericana. Se trata del más notable y universal de los humanistas dominicanos. Ejerció como educador en las famosas universidades norteamericanas de Minesota, Chicago, California y Harvard ; pero fue en México y Argentina donde su labor docente se llevó a cabo por más años y de manera permanente. Entre sus más importantes libros se destacan : " Es español en Santo Domingo", " Gramática Castellana", " Seis ensayo en busca de nuestra expresión ", "Santo Domingo y las letras coloniales", " Corrientes literarias en Hispanoamérica" y " Apuntaciones de la novela en América"
Todos estos ilustres hijos emanaron del vientre bendito de doña Salomé, así como emanaron de su fértil vientre poético los más ingeniosos versos, y de su mente productiva, los más edificantes proyectos educativos.
Maestra que contribuyó con sus valiosos aportes en el proceso de reforma y desarrollo de la escuela dominicana; madre que trajo al mundo a tres preclaros representantes de la educación y las letras hispanoamericanas y poetisa que nos dejó los primeros poemas de mayor relieve de la literatura dominicana, en eso consiste la triple corona de esa inmensa mujer dominicana llamada Salomé Ureña de Henríquez.
viernes, 9 de octubre de 2015
VACILACIÓN EN EL USO DE LA LENGUA NO SEXISTA ( 2 de 2 )
Por: Domingo Caba Ramos
2 de 2
La vacilación lingüística en que se incurre cuando se utilizan los dobletes genéricos se pone de manifiesto tanto en la lengua oral como escrita. En el caso específico de la escritura, en la República Dominicana abundan los textos en los que tal inconsistencia brilla por su recurrente presencia. Dos de estos textos, ambos de carácter legislativo, permiten validar el juicio precedente: El Código del menor y la Constitución de la República.
En uno y otro, los desdoblamientos son cuantiosos. En uno y otro texto se percibe una clara vocación de usar la lengua con visión o perspectiva de género. En uno y otro es posible apreciar cómo en un mismo párrafo y hasta en un mismo enunciado se pasa de la doble expresión genérica a la sola mención del masculino. Veamos:
1. En el Código para el sistema de protección y los derechos fundamentales de niños, niñas y adolescentes, mejor conocido como Código del menor (CM), en el PRINCIPIO VIII, se lee lo siguiente:
« El padre y la madre tienen responsabilidades y obligaciones comunes e iguales en lo que respecta al cuidado, desarrollo, educación y protección integral de sus hijos e hijas.»
Más adelante, en el Art. 4, se establece que:
«A tal efecto, el médico o el personal de salud que atienda el nacimiento está obligado, en un plazo no mayor de doce (12) horas, después que se produzca éste, a entregar una constancia del mismo a sus padres o responsables, previamente identificados, remitiendo otra constancia a las autoridades Responsables de su registro oficial»
¿Por qué en el Principio VIII del antes citado Código se habla de “El padre y la madre”, mientras que en el Art. 4 el legislador se refiere solo “a sus padres”?
2. «Art. 9.- (CM) - El padre y la madre, el tutor o responsable, no pueden, salvo motivos graves, oponerse a las relaciones personales del niño, niña o adolescente con sus abuelos»
¿Por qué en el anterior artículo solo se menciona el tutor, y no la tutora, “sus abuelos”, y no sus abuelas?
3. « Art. 14.- (CM) - Los profesionales y funcionarios de las áreas de la salud, pedagogía, sicología, trabajo social y agentes del orden público, directores y funcionarios, tanto públicos como privados…»
¿Por qué en este artículo se emplean solo las formas del tan combatido masculino genérico: “Los profesionales”, “funcionarios”, “directores…” y no se alude a las inclusivas y reivindicativas formas del femenino: las profesionales, funcionarias, directoras…?
4. « Art. 16.- (CM) - Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a expresar libremente su opinión, ser escuchados y tomados en cuenta, de acuerdo a su etapa progresiva de desarrollo»
Si se trata también de “niñas”, ¿no se incurre en discordancia al decir que estas deben ser “escuchados y tomados en cuenta”, cuando en virtud de la lógica antisexista e ideología feminista lo adecuado hubiera sido que se escribiera “escuchados o escuchadas y tomados o tomadas en cuenta…”?
5. «Art. 23.- Queda absolutamente prohibida la entrada a niños, niñas y adolescentes en establecimientos comerciales donde se consuman bebidas alcohólicas, casas de juegos y de apuestas. Los propietarios de dichos establecimientos estarán obligados a colocar en un lugar visible a la entrada del local la advertencia de prohibición de admisión de niños, niñas y adolescentes»
¿Por qué si se dobla el género, expresando de esa manera “niños y niñas”, no se procedió de igual informa escribiendo « Los propietarios y propietarias de dichos establecimientos estarán obligados y obligadas…»?
6. El Art. 18, numeral 3 de nuestra Carta Magna, establece que «Son dominicanas y dominicanos»:
a) NUMERAL3 - «Las personas nacidas en territorio nacional, con excepción de los hijos e hijas de extranjeros miembros de legaciones diplomáticas y consulares, de extranjeros que se hallen en tránsito o residan ilegalmente en territorio dominicano. Se considera persona en tránsito a toda extranjera o extranjero definido como tal en las leyes dominicanas»
Nótese cómo en el primer enunciado del preindicado artículo se habla solo de “extranjeros”, así, en el satanizado masculino genérico; mientras que en el segundo aparece la doble mención genérica “extranjera o extranjero…”
b) NUMERAL 4- «Los nacidos en el extranjero, de padre o madre dominicanos, no obstante haber adquirido, por el lugar de nacimiento, una nacionalidad distinta a la de sus padres…»
¿Por qué se emplea de manera exclusiva la forma masculina “nacidos” y no la femenina “nacidas”? ¿Por qué al inicio de la frase se alude doblemente a “padre o madre dominicanos”, mientras que al final se refiere solo al sintagma masculino “sus padres”?
NUMERAL 6 - «Los descendientes directos de dominicanos residentes en el exterior»
¿Por qué el redactor olvidó doblar los géneros en el precitado contenido de nuestro texto constitucional? En otras palabras, ¿por qué no escribió, “Los y las descendientes directos de dominicanos y dominicanos residentes en el exterior”, evitando así el “sexismo discursivo” que se le atribuye al masculino genérico? ¿Por qué ocurren estas y otras vacilaciones al utilizar los desdoblamientos genéricos?¿Por qué a los cultores, defensores y promotores de la llamada lengua no sexista se le hace tan difícil mantener el discurso incluyente o antimasculino?
Posiblemente se deba al carácter artificial o poco natural de esa forma de hablar. O, como ya expresé en otro ensayo de esta naturaleza, la inconsistencia en el uso de los dobletes genéricos se origina, «Sencillamente, porque el hablante que así procede no tiene internalizada en su cerebro esa estructura sintáctica, esto es, los desdoblamientos; porque actúa movido por la moda, por la imitación, sin conciencia lingüística, por presión, para evitar la etiqueta de machista, o quizás, para estar bien o no entrar en contradicción con el movimiento feminista»
2 de 2
La vacilación lingüística en que se incurre cuando se utilizan los dobletes genéricos se pone de manifiesto tanto en la lengua oral como escrita. En el caso específico de la escritura, en la República Dominicana abundan los textos en los que tal inconsistencia brilla por su recurrente presencia. Dos de estos textos, ambos de carácter legislativo, permiten validar el juicio precedente: El Código del menor y la Constitución de la República.
En uno y otro, los desdoblamientos son cuantiosos. En uno y otro texto se percibe una clara vocación de usar la lengua con visión o perspectiva de género. En uno y otro es posible apreciar cómo en un mismo párrafo y hasta en un mismo enunciado se pasa de la doble expresión genérica a la sola mención del masculino. Veamos:
1. En el Código para el sistema de protección y los derechos fundamentales de niños, niñas y adolescentes, mejor conocido como Código del menor (CM), en el PRINCIPIO VIII, se lee lo siguiente:
« El padre y la madre tienen responsabilidades y obligaciones comunes e iguales en lo que respecta al cuidado, desarrollo, educación y protección integral de sus hijos e hijas.»
Más adelante, en el Art. 4, se establece que:
«A tal efecto, el médico o el personal de salud que atienda el nacimiento está obligado, en un plazo no mayor de doce (12) horas, después que se produzca éste, a entregar una constancia del mismo a sus padres o responsables, previamente identificados, remitiendo otra constancia a las autoridades Responsables de su registro oficial»
¿Por qué en el Principio VIII del antes citado Código se habla de “El padre y la madre”, mientras que en el Art. 4 el legislador se refiere solo “a sus padres”?
2. «Art. 9.- (CM) - El padre y la madre, el tutor o responsable, no pueden, salvo motivos graves, oponerse a las relaciones personales del niño, niña o adolescente con sus abuelos»
¿Por qué en el anterior artículo solo se menciona el tutor, y no la tutora, “sus abuelos”, y no sus abuelas?
3. « Art. 14.- (CM) - Los profesionales y funcionarios de las áreas de la salud, pedagogía, sicología, trabajo social y agentes del orden público, directores y funcionarios, tanto públicos como privados…»
¿Por qué en este artículo se emplean solo las formas del tan combatido masculino genérico: “Los profesionales”, “funcionarios”, “directores…” y no se alude a las inclusivas y reivindicativas formas del femenino: las profesionales, funcionarias, directoras…?
4. « Art. 16.- (CM) - Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a expresar libremente su opinión, ser escuchados y tomados en cuenta, de acuerdo a su etapa progresiva de desarrollo»
Si se trata también de “niñas”, ¿no se incurre en discordancia al decir que estas deben ser “escuchados y tomados en cuenta”, cuando en virtud de la lógica antisexista e ideología feminista lo adecuado hubiera sido que se escribiera “escuchados o escuchadas y tomados o tomadas en cuenta…”?
5. «Art. 23.- Queda absolutamente prohibida la entrada a niños, niñas y adolescentes en establecimientos comerciales donde se consuman bebidas alcohólicas, casas de juegos y de apuestas. Los propietarios de dichos establecimientos estarán obligados a colocar en un lugar visible a la entrada del local la advertencia de prohibición de admisión de niños, niñas y adolescentes»
¿Por qué si se dobla el género, expresando de esa manera “niños y niñas”, no se procedió de igual informa escribiendo « Los propietarios y propietarias de dichos establecimientos estarán obligados y obligadas…»?
6. El Art. 18, numeral 3 de nuestra Carta Magna, establece que «Son dominicanas y dominicanos»:
a) NUMERAL3 - «Las personas nacidas en territorio nacional, con excepción de los hijos e hijas de extranjeros miembros de legaciones diplomáticas y consulares, de extranjeros que se hallen en tránsito o residan ilegalmente en territorio dominicano. Se considera persona en tránsito a toda extranjera o extranjero definido como tal en las leyes dominicanas»
Nótese cómo en el primer enunciado del preindicado artículo se habla solo de “extranjeros”, así, en el satanizado masculino genérico; mientras que en el segundo aparece la doble mención genérica “extranjera o extranjero…”
b) NUMERAL 4- «Los nacidos en el extranjero, de padre o madre dominicanos, no obstante haber adquirido, por el lugar de nacimiento, una nacionalidad distinta a la de sus padres…»
¿Por qué se emplea de manera exclusiva la forma masculina “nacidos” y no la femenina “nacidas”? ¿Por qué al inicio de la frase se alude doblemente a “padre o madre dominicanos”, mientras que al final se refiere solo al sintagma masculino “sus padres”?
NUMERAL 6 - «Los descendientes directos de dominicanos residentes en el exterior»
¿Por qué el redactor olvidó doblar los géneros en el precitado contenido de nuestro texto constitucional? En otras palabras, ¿por qué no escribió, “Los y las descendientes directos de dominicanos y dominicanos residentes en el exterior”, evitando así el “sexismo discursivo” que se le atribuye al masculino genérico? ¿Por qué ocurren estas y otras vacilaciones al utilizar los desdoblamientos genéricos?¿Por qué a los cultores, defensores y promotores de la llamada lengua no sexista se le hace tan difícil mantener el discurso incluyente o antimasculino?
Posiblemente se deba al carácter artificial o poco natural de esa forma de hablar. O, como ya expresé en otro ensayo de esta naturaleza, la inconsistencia en el uso de los dobletes genéricos se origina, «Sencillamente, porque el hablante que así procede no tiene internalizada en su cerebro esa estructura sintáctica, esto es, los desdoblamientos; porque actúa movido por la moda, por la imitación, sin conciencia lingüística, por presión, para evitar la etiqueta de machista, o quizás, para estar bien o no entrar en contradicción con el movimiento feminista»
domingo, 4 de octubre de 2015
FAUSTO GERMOSÉN : MAESTRO Y MUNÍCIPE EJEMPLAR
Por : Domingo Caba Ramos
Profesor Fausto Germosén ( 1928 - 1995 )
(Texto del panegírico leído por el autor en la misa de cuerpo presente celebrada en la iglesia San Rafael, de Tamboril, el 22 de mayo de 1995, con motivo de la muerte del profesor Fausto Germosén. Al cumplirse recientemente el vigésimo aniversario de tan sentido fallecimiento, nos permitimos reproducir y compartir el contenido de dicho texto con los amables lectores )
«¡HASTA LUEGO MAESTRO!»
“La muerte no viene más de una vez, pero se deja sentir en todos los momentos de la vida”
(La Bruyere)
«Esta tarde nos hemos reunido en este apacible y sagrado templo, para despedir o dar el último adiós al amigo, al compañero de trabajo, al munícipe, al servidor de la iglesia y al profesor del municipio de Tamboril. Aquí estamos para despedir al maestro Fausto Germosén.
En el mismo corazón de su patria chica, Tamboril, nació Fausto Guarionex Germosén, el día 20 de septiembre de 1928, en el seno de una familia que en el plano artístico siempre se ha distinguido por su natural y tradicional afición al arte musical.
Cursó los estudios primarios e intermedios en la Escuela “Sergio Hernández” de su pueblo natal, en tanto que los secundarios los realizó en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat” (UFE), de la ciudad de Santiago.
El 30 de septiembre de 1950 obtuvo el título de bachiller en Ciencias Físicas y Matemáticas, y en 1966 se gradúa de Maestro de Primera Enseñanza en la Escuela Superior “Emilio Prud - Homme”, de Santiago.
Becado por la Agencia para el Desarrollo (AID), viajó en 1963 a la isla hermana de Puerto Rico para participar de un curso de formación docente impartido en la Universidad de Río Piedras.
Además del español, hablaba y escribía inglés, un idioma que logró aprender en el Instituto Cultural Domínico Americano y perfeccionar mediante la práctica y lectura constante.
Su ingreso al servicio educativo se llevó a cabo el día 10 de marzo de 1952, fecha en que se le designó profesor de la Escuela “Sergio Hernández”, institución en la que se mantuvo activo por espacio de casi cuarenta años.
Contribuyó de manera decidida en el proceso de fundación del Liceo Nocturno “Tamboril” (1972), de cuyo equipo docente formó parte hasta el mismo instante de su muerte, y también fue uno de los fundadores del Colegio “Adán Aguilar”, centro hacia el cual se disponía presentarse a impartir clases minutos antes de su fallecimiento.
Su indiscutible capacidad, competencia y alto sentido de la responsabilidad fueron las cualidades que conformaron el sello característico de su fructífero y dilatado ejercicio magisterial.
Casi nunca faltaba al trabajo. Casi nunca llegaba tarde. Nadie como él era tan puntual. Nadie como él era tan positivo y colaborador, no sólo con quienes fuimos sus compañeros de trabajo, sino también con sus alumnos a quienes fuera del horario oficial de clases solía ofrecer sus sabias orientaciones o sus oportunas explicaciones, siempre en forma gratuita.
En lo personal fue un ser fuera de lo común.
Jamás le escuché murmurar o pronunciar un solo calificativo en contra de persona alguna. Parece que las palabras labradoras o destructoras de imágenes ajenas, jamás pudieron encontrar espacio en el repertorio lingüístico del veterano educador tamborileño.
Así, señoras y señores, era Fausto Germosén.
Así, señoras y señores, tenemos que darlo a conocer en un medio en que se acostumbra a opacar las virtudes de los hombres para sólo ver fallas, errores y sombras en el comportamiento humano.
Ya lo dijo el gran poeta y patriota cubano José Martí:
“Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz.”
Nosotros, Fausto, no queremos ser ingratos contigo. Y en tal virtud, preferimos ignorar las escasas sombras que talvez giraron alrededor de tu ser y en cambio destacar los rayos luminosos que bordearon tu existencia.
Cuando supe de tu muerte, Fausto, a mis labios afloró la misma interrogante que pronunciara el brillante bardo nicaragüense Rubén Darío, cuando al enterarse de que José Martí, uno de los precursores del movimiento literario por aquel fundado había muerto en combate, preguntó casi en forma automática: “¿Maestro, que has hecho?”
Cuando me enteré de tu muerte, Fausto, igualmente se me ocurrió preguntar: ¿Por qué, maestro, decidiste abandonar tan de repente este complejo pero agradable mundo de los mortales?
Hasta ese momento estuve convencido de que en verdad existían muertes repentinas, quizás porque había olvidado las sentenciosas palabras de ese genio del verso español llamado Francisco Quevedo y Villegas y las cuales yacen resumidas en el siguiente cuestionamiento:
“¿Cómo puede morirse de repente quien desde que nace ve que va corriendo la vida, y lleva consigo la muerte?”
En este doloroso y triste momento, Fausto Germosén, nos encontramos aquí, no para decirte adiós, sino para expresar con solemne y esperanzador acento:
Hasta Luego Maestro. Hasta luego Maestro, te dicen tus amigos, parientes y relacionados.
Hasta luego Maestro, te dicen los profesores y alumnos del Liceo Nocturno “Tamboril”, de la Escuela “Sergio Hernández” y del Colegio “Adán Aguilar”.
Hasta luego Maestro, te dice ese ejército de estudiantes que lograste formar durante tu larga carrera docente.
Hasta luego Maestro, te dice el personal de la iglesia San Rafael, a la cual de manera desinteresada serviste por muchos años.
Hasta luego Maestro, te dice el pueblo de Tamboril.
Que tus restos gocen del descanso eterno y sean siempre iluminados por las mismas luces con las que tú supiste alumbrar las mentes oscuras de tantas generaciones de niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
Inclinados reverentemente frente a tu cadáver, nos despedimos de ti con las mismas palabras utilizadas por Salomé Ureña para honrar la memoria del eximio pensador y educador puertorriqueño, Eugenio María de Hostos:
“Te vas, pero germinará la simiente que dejas en el surco y los frutos del porvenir se fecundarán con las sabias de tus doctrinas pedagógicas. Adiós! Cuando en las horas tranquilas que te esperan bajo otro cielo, acuda a tu memoria un pensamiento de amargura en el cual palpite el nombre de mi patria, piensa también que hay en ella corazones amigos que te recuerdan y almas agradecidas que te bendicen”»
DOMINGO CABA RAMOS
Tamboril,Stgo
22/5/1995
(Publicado en el diario La Información el 4 de junio del 1995)
Profesor Fausto Germosén ( 1928 - 1995 )
(Texto del panegírico leído por el autor en la misa de cuerpo presente celebrada en la iglesia San Rafael, de Tamboril, el 22 de mayo de 1995, con motivo de la muerte del profesor Fausto Germosén. Al cumplirse recientemente el vigésimo aniversario de tan sentido fallecimiento, nos permitimos reproducir y compartir el contenido de dicho texto con los amables lectores )
«¡HASTA LUEGO MAESTRO!»
“La muerte no viene más de una vez, pero se deja sentir en todos los momentos de la vida”
(La Bruyere)
«Esta tarde nos hemos reunido en este apacible y sagrado templo, para despedir o dar el último adiós al amigo, al compañero de trabajo, al munícipe, al servidor de la iglesia y al profesor del municipio de Tamboril. Aquí estamos para despedir al maestro Fausto Germosén.
En el mismo corazón de su patria chica, Tamboril, nació Fausto Guarionex Germosén, el día 20 de septiembre de 1928, en el seno de una familia que en el plano artístico siempre se ha distinguido por su natural y tradicional afición al arte musical.
Cursó los estudios primarios e intermedios en la Escuela “Sergio Hernández” de su pueblo natal, en tanto que los secundarios los realizó en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat” (UFE), de la ciudad de Santiago.
El 30 de septiembre de 1950 obtuvo el título de bachiller en Ciencias Físicas y Matemáticas, y en 1966 se gradúa de Maestro de Primera Enseñanza en la Escuela Superior “Emilio Prud - Homme”, de Santiago.
Becado por la Agencia para el Desarrollo (AID), viajó en 1963 a la isla hermana de Puerto Rico para participar de un curso de formación docente impartido en la Universidad de Río Piedras.
Además del español, hablaba y escribía inglés, un idioma que logró aprender en el Instituto Cultural Domínico Americano y perfeccionar mediante la práctica y lectura constante.
Su ingreso al servicio educativo se llevó a cabo el día 10 de marzo de 1952, fecha en que se le designó profesor de la Escuela “Sergio Hernández”, institución en la que se mantuvo activo por espacio de casi cuarenta años.
Contribuyó de manera decidida en el proceso de fundación del Liceo Nocturno “Tamboril” (1972), de cuyo equipo docente formó parte hasta el mismo instante de su muerte, y también fue uno de los fundadores del Colegio “Adán Aguilar”, centro hacia el cual se disponía presentarse a impartir clases minutos antes de su fallecimiento.
Su indiscutible capacidad, competencia y alto sentido de la responsabilidad fueron las cualidades que conformaron el sello característico de su fructífero y dilatado ejercicio magisterial.
Casi nunca faltaba al trabajo. Casi nunca llegaba tarde. Nadie como él era tan puntual. Nadie como él era tan positivo y colaborador, no sólo con quienes fuimos sus compañeros de trabajo, sino también con sus alumnos a quienes fuera del horario oficial de clases solía ofrecer sus sabias orientaciones o sus oportunas explicaciones, siempre en forma gratuita.
En lo personal fue un ser fuera de lo común.
Jamás le escuché murmurar o pronunciar un solo calificativo en contra de persona alguna. Parece que las palabras labradoras o destructoras de imágenes ajenas, jamás pudieron encontrar espacio en el repertorio lingüístico del veterano educador tamborileño.
Así, señoras y señores, era Fausto Germosén.
Así, señoras y señores, tenemos que darlo a conocer en un medio en que se acostumbra a opacar las virtudes de los hombres para sólo ver fallas, errores y sombras en el comportamiento humano.
Ya lo dijo el gran poeta y patriota cubano José Martí:
“Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz.”
Nosotros, Fausto, no queremos ser ingratos contigo. Y en tal virtud, preferimos ignorar las escasas sombras que talvez giraron alrededor de tu ser y en cambio destacar los rayos luminosos que bordearon tu existencia.
Cuando supe de tu muerte, Fausto, a mis labios afloró la misma interrogante que pronunciara el brillante bardo nicaragüense Rubén Darío, cuando al enterarse de que José Martí, uno de los precursores del movimiento literario por aquel fundado había muerto en combate, preguntó casi en forma automática: “¿Maestro, que has hecho?”
Cuando me enteré de tu muerte, Fausto, igualmente se me ocurrió preguntar: ¿Por qué, maestro, decidiste abandonar tan de repente este complejo pero agradable mundo de los mortales?
Hasta ese momento estuve convencido de que en verdad existían muertes repentinas, quizás porque había olvidado las sentenciosas palabras de ese genio del verso español llamado Francisco Quevedo y Villegas y las cuales yacen resumidas en el siguiente cuestionamiento:
“¿Cómo puede morirse de repente quien desde que nace ve que va corriendo la vida, y lleva consigo la muerte?”
En este doloroso y triste momento, Fausto Germosén, nos encontramos aquí, no para decirte adiós, sino para expresar con solemne y esperanzador acento:
Hasta Luego Maestro. Hasta luego Maestro, te dicen tus amigos, parientes y relacionados.
Hasta luego Maestro, te dicen los profesores y alumnos del Liceo Nocturno “Tamboril”, de la Escuela “Sergio Hernández” y del Colegio “Adán Aguilar”.
Hasta luego Maestro, te dice ese ejército de estudiantes que lograste formar durante tu larga carrera docente.
Hasta luego Maestro, te dice el personal de la iglesia San Rafael, a la cual de manera desinteresada serviste por muchos años.
Hasta luego Maestro, te dice el pueblo de Tamboril.
Que tus restos gocen del descanso eterno y sean siempre iluminados por las mismas luces con las que tú supiste alumbrar las mentes oscuras de tantas generaciones de niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
Inclinados reverentemente frente a tu cadáver, nos despedimos de ti con las mismas palabras utilizadas por Salomé Ureña para honrar la memoria del eximio pensador y educador puertorriqueño, Eugenio María de Hostos:
“Te vas, pero germinará la simiente que dejas en el surco y los frutos del porvenir se fecundarán con las sabias de tus doctrinas pedagógicas. Adiós! Cuando en las horas tranquilas que te esperan bajo otro cielo, acuda a tu memoria un pensamiento de amargura en el cual palpite el nombre de mi patria, piensa también que hay en ella corazones amigos que te recuerdan y almas agradecidas que te bendicen”»
DOMINGO CABA RAMOS
Tamboril,Stgo
22/5/1995
(Publicado en el diario La Información el 4 de junio del 1995)
jueves, 1 de octubre de 2015
VACILACIÓN EN EL USO DE LA LENGUA NO SEXISTA
Por: Domingo Caba Ramos
( A mi excondiscípulo y hermano, Lic. Eddy Samuel Álvarez)
1 de 2
La lengua española, según el criterio feminista, es machista, sexista, discriminatoria y, por ser así, androcéntrica, porque a la vez que destaca el protagonismo masculino, infravalora, “invisibiliza”, excluye y oculta la presencia de la mujer. Porque a través de ella (la lengua) se incurre en sexismo lingüístico, toda vez que los hablantes utilizan expresiones que resultan discriminatorias por razones de sexo. De esa manera, al decir de las líderes feministas y demás defensores de la llamada “lengua con perspectiva de género” , se ha institucionalizado una forma de hablar y escribir que muy lejos de representar a las mujeres, las excluye del discurso y oculta sus aportaciones.
Consideran que se establece una relación de subordinación de la mujer al hombre o de lo femenino a lo masculino cuando este se emplea para referirse a los dos sexos ( masculino genérico ) Es lo que sucede en frases del tipo :
« El Estado dominicano presta poca atención a los maestros jubilados»
Ciertamente, el precedente enunciado , y en virtud del carácter no marcado del masculino, incluye también a las maestras jubiladas; pero las aguerridas representantes del ala ortodoxa y radical del movimiento feminista, posiblemente ripostarán alegando que no, que en él solo se alude a los maestros, no a las maestras. Y que por usos de esa naturaleza es que el masculino genérico le imprime al idioma español su sello de sexista y machista.
Se trata el anterior, vale precisar, de un planteamiento de cuyo contenido disentimos por considerarlo clasista , ideológico y carente por completo de fundamentación lingüística. Tampoco compartimos los diferentes postulados que sustentan el antisexismo o la campaña en pos del uso de una lengua española sexualmente igualitaria.
Para extinguir el valor genérico del masculino y liberar la lengua española de los usos sexistas o estereotipos discriminatorios que le atribuye el feminismo, este movimiento propone, entre otras recomendaciones, el uso de dobletes que se refieran a uno y otro sexo. Así, en lugar de « El Estado dominicano presta poca atención a los maestros jubilados», habría que escribir :
1. « El Estado dominicano presta poca atención a los maestros jubilados y a las maestras jubiladas»
2. « El Estado dominicano presta poca atención a los y las maestros y maestras jubilados y jubiladas»
¿Por qué razón?
Sencillamente porque si se dobla el género de los sustantivos núcleos de la frase, también hay que hacerlo con los artículos que a ellos se anteponen y con los adjetivos que los acompañan para calificar, limitar o precisar sus significados. De manera que si en “lengua sexista” se dice, por ejemplo:
1. «Esos ciudadanos dominicanos…»
2. « En el campamento había unos niños muy disciplinados…»
En legua no sexista o con perspectiva de género no solo bastaría escribir:
1. «Esos y esas ciudadanos y ciudadanas dominicanos…»
2. « En el campamento había unos y unas niños y niñas muy disciplinados…»
Para complacer a las persistentes defensoras del antisexismo y construir una frase despojada de todo ropaje machista, lo aceptable hubiera sido expresar:
1. «Esos y esas ciudadanos y ciudadanas dominicanos y dominicanas…»
2. « En el campamento había unos y unas niños y niñas muy disciplinados y disciplinadas…»
¿A qué conduce esa forma de hablar? ¿Cuáles son los resultados lingüísticos derivados de esa doble mención genérica?
Aludir a los dos sexos (todos y todas; bienvenidos y bienvenidas; ciudadanos y ciudadanas…) para sacar a la mujer de la supuesta “marginación discursiva”, constituye para la Real Academia Española (RAE) una “innecesaria costumbre” provocadora de “engorrosas” y, afirmo yo, tormentosas repeticiones que, indiscutiblemente, le restan fluidez y belleza a la expresión lingüística. Una práctica que conduce al uso de una construcción sintáctica pesada, monótona, oscura, farragosa, artificial y poco comunicativa.
Pero no solo eso.
El uso de la doble expresión genérica conduce a la violación de las reglas del idioma, especialmente de la concordancia, así como del principio de economía lingüística. Nótese, a propósito de esto último, lo antieconómica, cursi, ridícula y aburrida que resultaría cualquier construcción discursiva del tipo:
« Los banilejos y las banilejas son ciudadanos y ciudadanas emprendedores y emprendedoras»
Quizás por esa razón, el discurso antisexista, como intentaremos demostrar en la siguiente y última entrega , no se mantiene, se vacila en su empleo. Esa inconsistencia origina que en ocasiones se doblen los géneros solo en el sustantivo, pero no en el adjetivo que lo califica (“Compañeros y compañeras combativos”) o que el hablante utilice la misma palabra con distinción de género en un contexto, mientras que en otro solo emplea la forma masculina.
( A mi excondiscípulo y hermano, Lic. Eddy Samuel Álvarez)
1 de 2
La lengua española, según el criterio feminista, es machista, sexista, discriminatoria y, por ser así, androcéntrica, porque a la vez que destaca el protagonismo masculino, infravalora, “invisibiliza”, excluye y oculta la presencia de la mujer. Porque a través de ella (la lengua) se incurre en sexismo lingüístico, toda vez que los hablantes utilizan expresiones que resultan discriminatorias por razones de sexo. De esa manera, al decir de las líderes feministas y demás defensores de la llamada “lengua con perspectiva de género” , se ha institucionalizado una forma de hablar y escribir que muy lejos de representar a las mujeres, las excluye del discurso y oculta sus aportaciones.
Consideran que se establece una relación de subordinación de la mujer al hombre o de lo femenino a lo masculino cuando este se emplea para referirse a los dos sexos ( masculino genérico ) Es lo que sucede en frases del tipo :
« El Estado dominicano presta poca atención a los maestros jubilados»
Ciertamente, el precedente enunciado , y en virtud del carácter no marcado del masculino, incluye también a las maestras jubiladas; pero las aguerridas representantes del ala ortodoxa y radical del movimiento feminista, posiblemente ripostarán alegando que no, que en él solo se alude a los maestros, no a las maestras. Y que por usos de esa naturaleza es que el masculino genérico le imprime al idioma español su sello de sexista y machista.
Se trata el anterior, vale precisar, de un planteamiento de cuyo contenido disentimos por considerarlo clasista , ideológico y carente por completo de fundamentación lingüística. Tampoco compartimos los diferentes postulados que sustentan el antisexismo o la campaña en pos del uso de una lengua española sexualmente igualitaria.
Para extinguir el valor genérico del masculino y liberar la lengua española de los usos sexistas o estereotipos discriminatorios que le atribuye el feminismo, este movimiento propone, entre otras recomendaciones, el uso de dobletes que se refieran a uno y otro sexo. Así, en lugar de « El Estado dominicano presta poca atención a los maestros jubilados», habría que escribir :
1. « El Estado dominicano presta poca atención a los maestros jubilados y a las maestras jubiladas»
2. « El Estado dominicano presta poca atención a los y las maestros y maestras jubilados y jubiladas»
¿Por qué razón?
Sencillamente porque si se dobla el género de los sustantivos núcleos de la frase, también hay que hacerlo con los artículos que a ellos se anteponen y con los adjetivos que los acompañan para calificar, limitar o precisar sus significados. De manera que si en “lengua sexista” se dice, por ejemplo:
1. «Esos ciudadanos dominicanos…»
2. « En el campamento había unos niños muy disciplinados…»
En legua no sexista o con perspectiva de género no solo bastaría escribir:
1. «Esos y esas ciudadanos y ciudadanas dominicanos…»
2. « En el campamento había unos y unas niños y niñas muy disciplinados…»
Para complacer a las persistentes defensoras del antisexismo y construir una frase despojada de todo ropaje machista, lo aceptable hubiera sido expresar:
1. «Esos y esas ciudadanos y ciudadanas dominicanos y dominicanas…»
2. « En el campamento había unos y unas niños y niñas muy disciplinados y disciplinadas…»
¿A qué conduce esa forma de hablar? ¿Cuáles son los resultados lingüísticos derivados de esa doble mención genérica?
Aludir a los dos sexos (todos y todas; bienvenidos y bienvenidas; ciudadanos y ciudadanas…) para sacar a la mujer de la supuesta “marginación discursiva”, constituye para la Real Academia Española (RAE) una “innecesaria costumbre” provocadora de “engorrosas” y, afirmo yo, tormentosas repeticiones que, indiscutiblemente, le restan fluidez y belleza a la expresión lingüística. Una práctica que conduce al uso de una construcción sintáctica pesada, monótona, oscura, farragosa, artificial y poco comunicativa.
Pero no solo eso.
El uso de la doble expresión genérica conduce a la violación de las reglas del idioma, especialmente de la concordancia, así como del principio de economía lingüística. Nótese, a propósito de esto último, lo antieconómica, cursi, ridícula y aburrida que resultaría cualquier construcción discursiva del tipo:
« Los banilejos y las banilejas son ciudadanos y ciudadanas emprendedores y emprendedoras»
Quizás por esa razón, el discurso antisexista, como intentaremos demostrar en la siguiente y última entrega , no se mantiene, se vacila en su empleo. Esa inconsistencia origina que en ocasiones se doblen los géneros solo en el sustantivo, pero no en el adjetivo que lo califica (“Compañeros y compañeras combativos”) o que el hablante utilice la misma palabra con distinción de género en un contexto, mientras que en otro solo emplea la forma masculina.
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