Por: Domingo Caba Ramos.
Profesor Radhamés López
Quienes hemos ejercido la carrera docente, en una fecha como hoy ( 30/6/2015) , “Día del maestro”, no solo recordamos con gran placer a todos aquellos maestros que en los diferentes niveles de enseñanza se encargaron de forjar nuestra formación, sino también a muchos de quienes fueron nuestros compañeros de trabajo y se distinguieron por ejercer su labor con competencia entrega y responsabilidad.
Como es de público conocimiento, actualmente me desempeño como docente en el nivel superior o universitario. Antes ya había ejercido en los niveles primario y medio. Este último, en los liceos secundarios “Nocturno” y “Braulio Paulino”, del municipio de Tamboril. En estos dos centros docentes, necesariamente tengo que recordar, entre otros igualmente meritorios, a mi excompañero Radhamés López: recto, sincero, buen amigo, solidario y provisto de un dinamismo desbordante , es , sin discusión alguna, el mejor maestro de Educación Física que ha pasado por Tamboril y uno de los mejores del país.
Desarrolló su labor en el Liceo Matutino "Braulio Paulino". Nadie como él desempeñaba con tanta pasión su trabajo. No conozco otro igual. Contrario al proceder insustancial de muchos maestros de Educación Física en todo el país, consistente en entregarles una bola a los estudiantes y dejarlos solos en una área abierta, la labor docente de este apreciado maestro, nativo del barrio Los Pepines, Santiago, se desarrollaba acorde con las técnicas pedagógicas que aprendió en la Escuela Nacional de Educación Física. Memorables son, en ese sentido, los desfiles pletóricos de galanuras y coloridos que este dinámico pepinero profesionalmente organizaba, creando emoción y espectación en las calles de Santiago y Tamboril. Hace ya muchos años estableció residencia en los Estados Unidos.
Por la pantalla de mis recuerdos también desfilan los nombres de:
1) Mercedes Rodríguez (doña Mercedita). Profesora de Matemáticas en los dos liceos, mujer de fino trato, capaz y la que bien habría que llamar “una MAESTRA con mayúscula”. También reside en Nueva York.
Profesora Mercedes Rodríguez ( doña Mercedita )
2) Antonio Manuel Acevedo. Superresponsable, excelente maestro de Matemáticas en los dos liceos, posiblemente uno de los mejores del Cibao. Fue director de distrito en el Ministerio de Educación y actualmente labora en la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA )
3) Juan Fernando Abreu. Maestro de Matemáticas en el Liceo "Braulio Paulino". Recto, sincero, justo y amigo sin ningún tipo de doblez, no creo que exista otro más responsable que él, ni que muestre más dominio o competencia en el siempre complejo mundo de las matemáticas. Es en la actualidad uno de los profesores renombrados de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Ha publicado varios libros sobre su área de estudio.
Profesor Juan Fernando Abreu
4) Francisca Morales (doña Negra). Muy responsable, capaz y solidaria. Amiga de los amigos, profesora de Lengua Española en los dos liceos y poseedora de una sinceridad no siempre comprendida. Reside en Nueva York .
5) Fausto Germosén (Q.E.P.D). Maestro de Matemáticas en el Liceo Nocturno, tan responsable que no recuerdo que haya faltado alguna vez a cumplir con su función. Solidario, capaz y poseedor de una envidiable cultura general, nunca le escuché “murmurar” o emitir un juicio de valor en contra de persona alguna..
6) Adelso Martínez. Profesor de Sociales e Inglés en el Liceo Nocturno y director en la mañana del Liceo “Braulio Paulino”, ha publicado dos libros. Lector voraz, su responsabilidad constituye uno de sus rasgos característicos.
7) Arismendis Estévez. Profesor de Literatura e inglés. Sumamente responsable, se trata de uno de los maestros que más ama y disfruta la labor docente. Es propietario y director de uno de los principales colegios privados de Tamboril.
8) Élido Rodríguez. ( Q.E.P.D. ) Profesor de Sociales ido a destiempo. Íntegro, sincero, honesto y dirigente municipal y provincial de la Asociación Dominicana de Profesores ( A.D. P. ) , este
digno ser humano constituía la más auténtica expresión de la
solidaridad . Altamente colaborador, jamás me había encontrado con otro compañero de trabajo más desprendido y solidario. Su yo solo estaba tranquilo cuando
estaba seguro de que el tú estaba feliz. Tanto sus estudiantes como todo el personal docente y administrativo le tenían un alto aprecio. Falleció en el año 2000 en
Nueva York, víctima de un fulminate ataque cardíaco.
Profesor Élido Rodríguez
En mi condición de profesor de Lengua Española y Literatura en los dos liceos antes referidos, yo tuve el privilegio de ser compañero de cada una de estas estrellas e iluminarme con la luz que cada una proyectaba.
A todos ellos,¡MUCHAS FELICDADES! en su Día.
miércoles, 1 de julio de 2015
martes, 30 de junio de 2015
DÍA DEL MAESTRO
Aparte de felicitar al maestro dominicano hoy, en su día, quizás convenga reflexionar acerca de la importante función que este ejerce en el seno de la sociedad.
Al decir de nuestro afamado pedagogo, Dr. Jacobo Moquete, se trata de una tarea « sumamente delicada en el sentido de las relaciones humanas dentro y fuera de la escuela…» Porque «Su comportamiento, quiérase o no, sirve de modelo para los alumnos y aun para muchas otras personas de la comunidad…» Y porque «Su condición de expositor de verdades en el aula, le obliga a llevar una vida en la que los aspectos teóricos que pregona coincidan con la práctica de su vida…»
En parecidos términos se expresa la Premio Nobel, maestra y poetisa chilena Gabriela Mistral , cuando recomendaba aquello de «Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en la sala de clase. Enseñar con la actitud, el gesto, la palabra»
Cuando así se comporta, el maestro entonces se convierte en un líder comunitario, susceptible de ser imitado en todo momento por las múltiples generaciones de alumnos que han recibido sus lecciones.
El maestro ideal, según, Luis Alves de Mattos, «Es el que estimula y orienta. Prepara para la investigación, despierta curiosidad, desenvuelve el espíritu crítico, invita a la superación y muestra los valores de la cultura. Es el que orienta por la convicción, por la persuación, por el ejemplo, y nunca por la distancia, la indiferencia o los caprichos»
La verdadera naturaleza del trabajo docente, vale reiterarlo, parece ser no comprendida del todo por muchos de los maestros que lo ejercen. De ahí sus inconductas sociales, su incumplimiento, sus tardanzas y ausentismo laboral, su falta de actualización, su indeseable trato a los alumnos, sus improvisaciones o falta de planificación, etc.
Y parece no ser comprendido igualmente por los gobiernos que hemos tenido, los cuales no le han garantizado al maestro las condiciones materiales de existencia que le permitan ejercer su labor altamente motivado. De ahí los bajos salarios, la ausencia de incentivos y de un auténtico seguro de salud. De ahí que un maestro, después de treinta o más años ininterrumpidos de servicio, reciba por concepto de jubilación la pírrica suma de RD$15,000 mensuales, mientras que a otros servidores, con menos tiempo, los vemos disfrutar de hasta medio millón de pesos por el mismo concepto.
No obstante esa realidad, contamos con una digna representación de educadores que realizan con dedicación, amor y responsabilidad el noble oficio que la sociedad puso en sus manos. A todos ellos, en este “Día del Maestro”, tenemos necesariamente que desearles:
¡MUCHAS FELICIDADES!
sábado, 20 de junio de 2015
IMPACTO 115 O LA FIESTA DE LOS ARTISTAS
(Palabras pronunciadas por el autor en la inauguración de la exposición Impacto 115, realizada en Tamboril el jueves 4 del presente mes)
Por : Domingo Caba Ramos
Dr. Francisco Grullón ( Pepe )
Cuando el doctor Francisco Gullón (Pepe) me llamó por primera vez para solicitar mi intervención en este acto, y hablarme acerca del magno proyecto artístico que ha provocado que en esta grandiosa noche todos nos hayamos dado cita en este lugar, de entrada no quedé totalmente convencido de la magnitud de la actividad. No fue hasta que hablamos por segunda vez cuando ese convencimiento se hizo realidad. En esta ocasión conversé con él justo en el momento exacto en que el pintor y dinámico médico compartía con una buena parte de los artistas cuyas obras se muestran en esta colectiva exposición que aparece identificada con el sugerente y apropiado nombre de IMPACTO 115.
A través del hilo telefónico yo percibía la bulla, el júbilo y la emoción que reinaba en ese ambiente artístico, y semejante estado emocional me contagió de tal forma que no tardé en hacer mía la idea o identificarme por completo con tan relevante proyecto, y entender que más que una exposición colectiva, lo que realmente tendría hoy efecto en Tamboril sería una verdadera fiesta del arte.
Ciertamente resultaría difícil apreciar en su justa dimensión el valor de una actividad como esta, sino se tiene claro el concepto y la importancia de la obra de arte.
La sonrisa y efusivo saludo del afamado caricaturista dominicano, nativo de Tamboril, José Mercader, constituyen la más auténtica expresión de cómo estaba el estado de ánimo de los artistas en los momentos previos a la exposición.
El arte es una expresión de la cultura, una actividad humana que acompaña al hombre desde los albores de la civilización. En los vestigios de los diferentes grupos humanos prehistóricos, antiguos y modernos podemos notar el esfuerzo particular por lograr una forma perfecta, armónica y agradable. Esa tendencia a la perfección se manifiesta tanto en los utensilios de uso diario como en los instrumentos de hacer la guerra.
Aunque no todos esos utensilios correspondan a lo que llamamos obra de de arte, presentan una gran preocupación por lograr la perfección, ya sea de la forma, de la idea expuesta o de la representación. En este esfuerzo constante radica en el verdadero origen de la actividad artística. En su sentido más amplio, el arte ha sido definido como el proceso mediante el cual un artista comunica a un espectador, por medio de imágenes sensibles y afectivas, su visión del mundo.
Numerosos pensadores y estudiosos han analizado las obras de arte como una actividad del hombre y se han preguntado: ¿Cuál es la finalidad del arte? ¿Para qué sirve la obra de arte?
A pesar de la aparente diversidad de las respuestas, se pueden identificar dos corrientes:
1) El arte canaliza nuestra necesidad íntima y tiene un fin en sí mismo ( El arte por el arte )
2) El arte es una manera de relacionarse, conocer y modificar el medio ambiente, social y natural (Arte instrumental).
El Dr. Francisco Grullón, coordinador general de IMPACTO 115 se dirige al público presente en el acto inaugural.
Según el arte comprometido, los artistas, hoy día, deben contribuir a la creación de un mundo mejor mediante el cuestionamiento de la sociedad y del hombre mismo. Deben crear conciencia, o sea, que el espectador vea, sienta y tome partido frente a los desajustes sociales, ecológicos, morales, políticos, etc.
En todas las interpretaciones sobre el arte señaladas anteriormente (creación de belleza, admiración de la naturaleza, formación de una nueva sociedad…), se señala la presencia de cuatro elementos:
1. Una realidad tomada como modelo, punto de partida o referente.
2. Un artista o ejecutor de la obra de arte.
3. La obra de arte u objeto creado a imagen y semejanza de la naturaleza y
4. Un espectador que recibe y disfruta la obra creada.
Estos cuatro elementos se relacionan íntimamente de la siguiente forma: el artista se siente motivado por una realidad que le impacta y transmite al espectador la emoción sentida provocando en este el placer de contemplar la obra. Esa es la emoción que sentimos cuando estamos frente a un cuadro de pintura, de una fotografía, una escultura, cuando escuchamos una pieza musical o presenciamos una obra teatral.
¿Para qué sirve la obra de arte?, valdría de nuevo preguntarse. ¿Para qué sirve un cuadro, una escultura, una película, una obra literaria, un concierto sinfónico…?
Si bien desde el punto de vista utilitario no faltan quienes afirmen que el arte no sirve para nada, son múltiples los beneficios que proporciona. A saber:
a) Se podría decir que el arte es un testigo que da cuenta de las distintas épocas de la vida del hombre, esto es, en la obra de arte yace lo histórico, lo religioso, lo mágico, lo político, lo económico, lo cultural y lo institucional.
b) Como medio de comunicación, el arte ha cumplido una función primaria: dar testimonio de lo que nos identifica como seres humanos.
c) El arte produce beneficios individuales que nacen de la mente del creador y se convierten en beneficios sociales al llegar a los sentidos de los espectadores.
d) Despierta y desarrolla la sensibilidad y produce el disfrute estético.
e) El arte sirve como ventana de la época en que se realizó. A través de él nos ponemos en contacto con las ideologías, los pensamientos y las tendencias que marcaron una época.
f) Es un medio de distracción, relajación o esparcimiento espiritual.
g) Contribuye en la formación integral del individuo.
h) Sirve para desarrollar la imaginación y la expresión del sentimiento.
En fin, el arte es la esencia misma de la vida. Respetar el arte es respetar la vida. Apoyar el arte es apoyar la vida. Porque ¿qué sería de nuestro planeta sin la música de los grandes maestros, sin la obra El Quijote, de Cervantes; sin la novela “Cien años de soledad”, de García Márquez; sin el poema “Hay un país en el mundo”, de nuestro Pedro Mir; sin las novena y quinta sinfonías, de Beethoven; sin los grandes monumentos, sin las grandes obras esculturales, sin la Gioconda, de Leonardo de Vinci, sin Guernica, de Picasso y otros trascendentales cuadros de pintura?
«El arte o la producción de imágenes - escribe José Luis Sanchidrián en su Manual de Arte prehistórico - lleva consigo un componente comunicativo, expresa algo, guarda un mensaje con significado dentro de la sociedad para la que fue creado»
El Dr. Luis Bergés, destacado médico otorrinolaringólogo de Santiago, estuvo presente en el acto.
Tan valioso es el arte que hasta nuestra madre naturaleza se ha encargado de ofertarnos las más auténticas , irrepetibles e inimitables muestras artísticas; pues ¿acaso no constituyen verdaderas obras arte la dulce sonrisa del bebé y el canto siempre polifónico del ruiseñor que cual bohemio cantor se posa en la rama que rosa nuestas ventanas.
¿No es arte la puesta de sol, el sonido del viento, los atardeceres campestres, la imagen de la lluvia y el canto embriagador entonado por esta en su ruta hacia la tierra?
¿ Acaso no es arte el armónico concierto de los grillos madrugadores y demás pájaros que pueblan nuestro mundo natural?
¿Acaso no es arte las ondas, las brisas, las brumas y los rumores del ancho mar y el raudo desplazamiento de las olas que como blancas sierpes circulan por los acuáticos senderos de nuestros oceános tropicales?
Y finalmente valdría preguntarse, ¿no es arte la sonrisa incierta y el el tierno abrazo del anciano?
En el contexto de la importancia que tiene el arte en general es que se inscribe el extraordinario valor que posee la exposición colectiva IMPACTO 115 que esta noche se inaugura. Una exposición en la que más de cuarenta artistas, entre ellos pintores, fotógrafos y escultores procedentes de Santiago, Santo Domingo y Tamboril expondrán sus obras.
Domingo Caba Ramos en el momento de leer las palabras centrales en el acto inaugural de la exposición IMPACTO 115
Se trata, pues, de un hecho sin precedentes en la historia del arte regional, y posiblemente del arte nacional, por cuanto hasta donde nuestro conocimiento alcanza, no conozco que tantos cultivadores de diferentes expresiones de las bellas artes hayan decido antes coordinar voluntades para en un mismo espacio dar a conocer sus muestras artísticas.
Y cobra mayor importancia esa comunión de estéticos intereses si se parte del hecho de que en el mundo del arte, desafortunadamente, las uniones y solidaridades no son muy comunes. Todo lo contrario, las inquinas, la tirantez y las distancias parecen constituir las reglas de juego. Esta decisión, esta participación unificada pone en alto el nombre de cada uno de los artistas participantes, a quienes necesariamente tenemos que felicitar.
Y debemos felicitar de manera especial y reconocer el arduo trabajo que tuvo que realizar el ideólogo y activo coordinador de todo lo relativo al montaje de este evento. Me refiero, obviamente, al doctor Francisco Gullón, el más pintor de todos los médicos, quien con la pasión y persistencia que lo caracteriza se le ocurrió un buen día que esta exposición podía realizarse y la exposición es ya un hecho.
Conviene resaltar que esta fiesta del arte forma parte del programa de actividades diseñado por la alcaldía municipal para celebrar el ciento quince aniversario de la fundación del municipio de Tamboril. De ahí que su nombre no podía ser otro: IMPACTO 115.
Vale recordar que Tamboril fue elevado a la categoría de municipio el 3 de junio de 1900 en virtud de la resolución No.4002 emitida por el Congreso Nacional.
Impacta todo lo que impresiona, todo lo que desconcierta debido al efecto que un gran acontecimiento produce; y este es un gran acontecimiento.
Utilizar a Tamboril como sede de esta significativa muestra artística tiene necesariamente que impactar el ánimo de todos los residentes en esta pujante, dinámica y emprendedora comunidad; pero también, y por las razones ya expresadas, ha de impactar también al mundo artístico de la ciudad de Santiago.
Ser sede de esta actividad representa para Tamboril un merecido homenaje para un pueblo que históricamente, aparte de su muy conocido desarrollo industrial y deportivo ha sido propulsor de las más diversas expresiones de las bellas, por cuanto hemos contado aquí con músicos, poetas y pintores de gran valía que han sabido poner en alto el nombre del pueblo que los vio nacer.
¡ENHORABUENA, SEÑORES ARTISTAS!
Muchas gracias
Tamboril, Sgto.
4 de junio del 205
Por : Domingo Caba Ramos
Dr. Francisco Grullón ( Pepe )
Cuando el doctor Francisco Gullón (Pepe) me llamó por primera vez para solicitar mi intervención en este acto, y hablarme acerca del magno proyecto artístico que ha provocado que en esta grandiosa noche todos nos hayamos dado cita en este lugar, de entrada no quedé totalmente convencido de la magnitud de la actividad. No fue hasta que hablamos por segunda vez cuando ese convencimiento se hizo realidad. En esta ocasión conversé con él justo en el momento exacto en que el pintor y dinámico médico compartía con una buena parte de los artistas cuyas obras se muestran en esta colectiva exposición que aparece identificada con el sugerente y apropiado nombre de IMPACTO 115.
A través del hilo telefónico yo percibía la bulla, el júbilo y la emoción que reinaba en ese ambiente artístico, y semejante estado emocional me contagió de tal forma que no tardé en hacer mía la idea o identificarme por completo con tan relevante proyecto, y entender que más que una exposición colectiva, lo que realmente tendría hoy efecto en Tamboril sería una verdadera fiesta del arte.
Ciertamente resultaría difícil apreciar en su justa dimensión el valor de una actividad como esta, sino se tiene claro el concepto y la importancia de la obra de arte.
La sonrisa y efusivo saludo del afamado caricaturista dominicano, nativo de Tamboril, José Mercader, constituyen la más auténtica expresión de cómo estaba el estado de ánimo de los artistas en los momentos previos a la exposición.
El arte es una expresión de la cultura, una actividad humana que acompaña al hombre desde los albores de la civilización. En los vestigios de los diferentes grupos humanos prehistóricos, antiguos y modernos podemos notar el esfuerzo particular por lograr una forma perfecta, armónica y agradable. Esa tendencia a la perfección se manifiesta tanto en los utensilios de uso diario como en los instrumentos de hacer la guerra.
Aunque no todos esos utensilios correspondan a lo que llamamos obra de de arte, presentan una gran preocupación por lograr la perfección, ya sea de la forma, de la idea expuesta o de la representación. En este esfuerzo constante radica en el verdadero origen de la actividad artística. En su sentido más amplio, el arte ha sido definido como el proceso mediante el cual un artista comunica a un espectador, por medio de imágenes sensibles y afectivas, su visión del mundo.
Numerosos pensadores y estudiosos han analizado las obras de arte como una actividad del hombre y se han preguntado: ¿Cuál es la finalidad del arte? ¿Para qué sirve la obra de arte?
A pesar de la aparente diversidad de las respuestas, se pueden identificar dos corrientes:
1) El arte canaliza nuestra necesidad íntima y tiene un fin en sí mismo ( El arte por el arte )
2) El arte es una manera de relacionarse, conocer y modificar el medio ambiente, social y natural (Arte instrumental).
El Dr. Francisco Grullón, coordinador general de IMPACTO 115 se dirige al público presente en el acto inaugural.
Según el arte comprometido, los artistas, hoy día, deben contribuir a la creación de un mundo mejor mediante el cuestionamiento de la sociedad y del hombre mismo. Deben crear conciencia, o sea, que el espectador vea, sienta y tome partido frente a los desajustes sociales, ecológicos, morales, políticos, etc.
En todas las interpretaciones sobre el arte señaladas anteriormente (creación de belleza, admiración de la naturaleza, formación de una nueva sociedad…), se señala la presencia de cuatro elementos:
1. Una realidad tomada como modelo, punto de partida o referente.
2. Un artista o ejecutor de la obra de arte.
3. La obra de arte u objeto creado a imagen y semejanza de la naturaleza y
4. Un espectador que recibe y disfruta la obra creada.
Estos cuatro elementos se relacionan íntimamente de la siguiente forma: el artista se siente motivado por una realidad que le impacta y transmite al espectador la emoción sentida provocando en este el placer de contemplar la obra. Esa es la emoción que sentimos cuando estamos frente a un cuadro de pintura, de una fotografía, una escultura, cuando escuchamos una pieza musical o presenciamos una obra teatral.
¿Para qué sirve la obra de arte?, valdría de nuevo preguntarse. ¿Para qué sirve un cuadro, una escultura, una película, una obra literaria, un concierto sinfónico…?
Si bien desde el punto de vista utilitario no faltan quienes afirmen que el arte no sirve para nada, son múltiples los beneficios que proporciona. A saber:
a) Se podría decir que el arte es un testigo que da cuenta de las distintas épocas de la vida del hombre, esto es, en la obra de arte yace lo histórico, lo religioso, lo mágico, lo político, lo económico, lo cultural y lo institucional.
b) Como medio de comunicación, el arte ha cumplido una función primaria: dar testimonio de lo que nos identifica como seres humanos.
c) El arte produce beneficios individuales que nacen de la mente del creador y se convierten en beneficios sociales al llegar a los sentidos de los espectadores.
d) Despierta y desarrolla la sensibilidad y produce el disfrute estético.
e) El arte sirve como ventana de la época en que se realizó. A través de él nos ponemos en contacto con las ideologías, los pensamientos y las tendencias que marcaron una época.
f) Es un medio de distracción, relajación o esparcimiento espiritual.
g) Contribuye en la formación integral del individuo.
h) Sirve para desarrollar la imaginación y la expresión del sentimiento.
«El arte o la producción de imágenes - escribe José Luis Sanchidrián en su Manual de Arte prehistórico - lleva consigo un componente comunicativo, expresa algo, guarda un mensaje con significado dentro de la sociedad para la que fue creado»
El Dr. Luis Bergés, destacado médico otorrinolaringólogo de Santiago, estuvo presente en el acto.
Tan valioso es el arte que hasta nuestra madre naturaleza se ha encargado de ofertarnos las más auténticas , irrepetibles e inimitables muestras artísticas; pues ¿acaso no constituyen verdaderas obras arte la dulce sonrisa del bebé y el canto siempre polifónico del ruiseñor que cual bohemio cantor se posa en la rama que rosa nuestas ventanas.
¿No es arte la puesta de sol, el sonido del viento, los atardeceres campestres, la imagen de la lluvia y el canto embriagador entonado por esta en su ruta hacia la tierra?
¿ Acaso no es arte el armónico concierto de los grillos madrugadores y demás pájaros que pueblan nuestro mundo natural?
¿Acaso no es arte las ondas, las brisas, las brumas y los rumores del ancho mar y el raudo desplazamiento de las olas que como blancas sierpes circulan por los acuáticos senderos de nuestros oceános tropicales?
Y finalmente valdría preguntarse, ¿no es arte la sonrisa incierta y el el tierno abrazo del anciano?
En el contexto de la importancia que tiene el arte en general es que se inscribe el extraordinario valor que posee la exposición colectiva IMPACTO 115 que esta noche se inaugura. Una exposición en la que más de cuarenta artistas, entre ellos pintores, fotógrafos y escultores procedentes de Santiago, Santo Domingo y Tamboril expondrán sus obras.
Domingo Caba Ramos en el momento de leer las palabras centrales en el acto inaugural de la exposición IMPACTO 115
Se trata, pues, de un hecho sin precedentes en la historia del arte regional, y posiblemente del arte nacional, por cuanto hasta donde nuestro conocimiento alcanza, no conozco que tantos cultivadores de diferentes expresiones de las bellas artes hayan decido antes coordinar voluntades para en un mismo espacio dar a conocer sus muestras artísticas.
Y cobra mayor importancia esa comunión de estéticos intereses si se parte del hecho de que en el mundo del arte, desafortunadamente, las uniones y solidaridades no son muy comunes. Todo lo contrario, las inquinas, la tirantez y las distancias parecen constituir las reglas de juego. Esta decisión, esta participación unificada pone en alto el nombre de cada uno de los artistas participantes, a quienes necesariamente tenemos que felicitar.
Y debemos felicitar de manera especial y reconocer el arduo trabajo que tuvo que realizar el ideólogo y activo coordinador de todo lo relativo al montaje de este evento. Me refiero, obviamente, al doctor Francisco Gullón, el más pintor de todos los médicos, quien con la pasión y persistencia que lo caracteriza se le ocurrió un buen día que esta exposición podía realizarse y la exposición es ya un hecho.
Conviene resaltar que esta fiesta del arte forma parte del programa de actividades diseñado por la alcaldía municipal para celebrar el ciento quince aniversario de la fundación del municipio de Tamboril. De ahí que su nombre no podía ser otro: IMPACTO 115.
Vale recordar que Tamboril fue elevado a la categoría de municipio el 3 de junio de 1900 en virtud de la resolución No.4002 emitida por el Congreso Nacional.
Impacta todo lo que impresiona, todo lo que desconcierta debido al efecto que un gran acontecimiento produce; y este es un gran acontecimiento.
Utilizar a Tamboril como sede de esta significativa muestra artística tiene necesariamente que impactar el ánimo de todos los residentes en esta pujante, dinámica y emprendedora comunidad; pero también, y por las razones ya expresadas, ha de impactar también al mundo artístico de la ciudad de Santiago.
Ser sede de esta actividad representa para Tamboril un merecido homenaje para un pueblo que históricamente, aparte de su muy conocido desarrollo industrial y deportivo ha sido propulsor de las más diversas expresiones de las bellas, por cuanto hemos contado aquí con músicos, poetas y pintores de gran valía que han sabido poner en alto el nombre del pueblo que los vio nacer.
¡ENHORABUENA, SEÑORES ARTISTAS!
Muchas gracias
Tamboril, Sgto.
4 de junio del 205
jueves, 11 de junio de 2015
¡DÉJAME DORMIR, MAMÁ!
(A todos los legisladores dominicanos)
Por: Domingo Caba Ramos
Diputado dominicano durmiendo mientras se debatía el proyecto de reforma a la Constitución.
Hace cinco años recibí, vía correo electrónico, un singular poema titulado “Déjame dormir mamá” (2008), de indiscutible acento epigramático, copia del cual aparece al pie de estas notas. El poema lo disfruté bastante, no sólo por el fino humor y la aguda sátira que laten en cada uno de sus versos, sino porque su lectura me enseñó que la conducta de los legisladores parece ser la misma en todas las naciones del mundo. O, lo que es lo mismo, que los diputados y senadores de allá son tan charlatanes y sinvergüenza como la mayoría (no todos) de los diputados y senadores de aquí.
La susodicha composición entraña una fuerte crítica al Parlamento español y fue publicada el 3 de noviembre del 2008 por el poeta, periodista, humorista y profesor español José Aguilar Jurado, mejor conocido por el seudónimo de Fray Josepho de la Tarima. Vale resaltar esta idea, ya que por error ese ha escrito que el autor de “ Déjame dormir mamá” fue el religioso franciscano español Fray Junípero Serra (1713-1784), esto es, que fue compuesto en el siglo XV111,período en el que aún no se conocía el término estrés.
¿De qué trata el poema?
La divertida y aleccionadora composición nos relata el caso de un diputado español que en lugar de marcharse y dirigirse al Parlamento a cumplir con sus funciones, prefiere quedarse dormido en casa, amparado en el irresponsable argumento de que allí no hace falta, de que ser parlamentario le produce cansancio, de que si falta nada le pasará, de que muy poco le importa lo que de él digan, que solo les importan el salario y las dietas que recibe y que al Parlamento solo se va a votar por lo que otros propongan y a “dormir en el escaño”.
En nuestro país, los diputados no solo se quedan durmiendo en sus casas, sino que también se duermen cuando asisten a las sesiones. La prensa dominicana, en tal virtud, publicó recientemente fotos de legisladores que dormían en sus respectivos curules mientras se debatía un asunto tan serio como el de la modificación de la Constitución de la República. ¡BÁRBAROS!
¡DÉJAME DORMIR MAMÁ!
"-Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
- Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta.
-Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
- Mamá, déjame dormir,
al menos hasta la una.
-Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
-Mamá, deja que en las sábanas,
un rato más aproveche.
-Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
-¡Que no! ¡que no me levanto,
porque no me da la gana!
-Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
-Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.
-Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
-Déjame, que levantarme,
me supone mucho esfuerzo.
-Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
-Déjame, mamá, que nunca,
me ha importado el qué dirán.
-Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
-Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.
-Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso.
-Déjame, mamá, que soy,
diputado del Congreso.
-Y si falto a las sesiones,
no se advierte ni se nota,
solamente necesito,
acudir cuando se vota.
-Que los diputados somos,
ovejitas de un rebaño,
para votar lo que digan,
y dormir en el escaño.
-En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas,
si por ser culiparlante,
cobro mi sueldo y mis dietas,
lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
-Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable,
y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
-Y es que ser parlamentario,
fatiga mucho y amuerma,
por eso estoy tan molido,
¡déjame, mamá, que duerma!
-Bueno, te dejo, hijo mío,
perdóname, lo lamento,
¡yo no sabía el estrés,
que produce el Parlamento!"
Por: Domingo Caba Ramos
Diputado dominicano durmiendo mientras se debatía el proyecto de reforma a la Constitución.
Hace cinco años recibí, vía correo electrónico, un singular poema titulado “Déjame dormir mamá” (2008), de indiscutible acento epigramático, copia del cual aparece al pie de estas notas. El poema lo disfruté bastante, no sólo por el fino humor y la aguda sátira que laten en cada uno de sus versos, sino porque su lectura me enseñó que la conducta de los legisladores parece ser la misma en todas las naciones del mundo. O, lo que es lo mismo, que los diputados y senadores de allá son tan charlatanes y sinvergüenza como la mayoría (no todos) de los diputados y senadores de aquí.
La susodicha composición entraña una fuerte crítica al Parlamento español y fue publicada el 3 de noviembre del 2008 por el poeta, periodista, humorista y profesor español José Aguilar Jurado, mejor conocido por el seudónimo de Fray Josepho de la Tarima. Vale resaltar esta idea, ya que por error ese ha escrito que el autor de “ Déjame dormir mamá” fue el religioso franciscano español Fray Junípero Serra (1713-1784), esto es, que fue compuesto en el siglo XV111,período en el que aún no se conocía el término estrés.
¿De qué trata el poema?
La divertida y aleccionadora composición nos relata el caso de un diputado español que en lugar de marcharse y dirigirse al Parlamento a cumplir con sus funciones, prefiere quedarse dormido en casa, amparado en el irresponsable argumento de que allí no hace falta, de que ser parlamentario le produce cansancio, de que si falta nada le pasará, de que muy poco le importa lo que de él digan, que solo les importan el salario y las dietas que recibe y que al Parlamento solo se va a votar por lo que otros propongan y a “dormir en el escaño”.
En nuestro país, los diputados no solo se quedan durmiendo en sus casas, sino que también se duermen cuando asisten a las sesiones. La prensa dominicana, en tal virtud, publicó recientemente fotos de legisladores que dormían en sus respectivos curules mientras se debatía un asunto tan serio como el de la modificación de la Constitución de la República. ¡BÁRBAROS!
¡DÉJAME DORMIR MAMÁ!
"-Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
- Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta.
-Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
- Mamá, déjame dormir,
al menos hasta la una.
-Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
-Mamá, deja que en las sábanas,
un rato más aproveche.
-Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
-¡Que no! ¡que no me levanto,
porque no me da la gana!
-Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
-Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.
-Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
-Déjame, que levantarme,
me supone mucho esfuerzo.
-Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
-Déjame, mamá, que nunca,
me ha importado el qué dirán.
-Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
-Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.
-Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso.
-Déjame, mamá, que soy,
diputado del Congreso.
-Y si falto a las sesiones,
no se advierte ni se nota,
solamente necesito,
acudir cuando se vota.
-Que los diputados somos,
ovejitas de un rebaño,
para votar lo que digan,
y dormir en el escaño.
-En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas,
si por ser culiparlante,
cobro mi sueldo y mis dietas,
lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
-Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable,
y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
-Y es que ser parlamentario,
fatiga mucho y amuerma,
por eso estoy tan molido,
¡déjame, mamá, que duerma!
-Bueno, te dejo, hijo mío,
perdóname, lo lamento,
¡yo no sabía el estrés,
que produce el Parlamento!"
jueves, 4 de junio de 2015
¿TÚ SABES QUIÉN SOY YO …?
Por: Domingo Caba Ramos
« ¿Tú sabes quién soy yo…?»
Posiblemente sea la más repudiable, necia y repugnante de las preguntas que un hablante tenga que escuchar.
« ¿Tú sabes quién soy yo…?»
Se trata de una pregunta que suelen formular los seres mediocres y acomplejados cuando tienen como propósito intimidar, humillar, imponer, amenazar, aplastar, avasallar…
« ¿Tú sabes quién soy yo…?»
Es la pregunta clásica y habitual de los seres presumidos, arrogantes, prepotentes… y para los cuales la humildad no es ni siquiera un sueño.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Así preguntan los seres carentes de grandeza mental y espiritual cuando en la estructura social entienden que poseen poder político y económico o cuando están vinculados familiarmente a quienes detentan ese poder.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Se trata de una interrogación de maldito acento, vigente o de moda solo en sociedades de inconfundibles tintes aldeanos, atrasadas, carentes de institucionalidad, donde impera el tráfico de influencias y en la que el poder de los hombres parece estar por encima del mandato de la ley.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Pregunta que aquel que se autoconcibe como una especie de semidiós en la tierra, solo la formula cuando entiende que su interlocutor es un indigno representante de la chusma, algo así como un “mojón”, según fue calificado recientemente un agente de la AMET, una basura, esto es, una persona sin clase, abolengo o prestigio social.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Es la pregunta clásica y habitual que los mediocres o individuos de mentes estrechas emplean como arma intimidante cuando amparados en el poder que tienen o creen poseer intentan generar privilegios o todos tipos de favoritismos; aunque para tal fin haya que trasngredir el ordenamiento legal establecido.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Más que interrogativo, la odiosa pregunta entraña un profundo sentido imperativo, una advertencia, por cuanto se trata de que el otro sepa aquello de que: « Yo soy un ser mesiánico, poderoso, especie de Jesucristo resucitado, razón por la cual tú debes escucharme, obedecerme y respetarme»
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Es la pregunta que aún se les escucha a quienes al parecer olvidan que la autoridad, cuando se ejerce basada en la humildad, la justicia y la prudencia, además de fortalecerse cada día más, genera respeto, identidad y simpatía. A los que al parecer también olvidaron que la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art.7) establece que todos los seres humanos son iguales ante la ley.
« ¿Tú sabes quién soy yo…?»
Posiblemente sea la más repudiable, necia y repugnante de las preguntas que un hablante tenga que escuchar.
« ¿Tú sabes quién soy yo…?»
Se trata de una pregunta que suelen formular los seres mediocres y acomplejados cuando tienen como propósito intimidar, humillar, imponer, amenazar, aplastar, avasallar…
« ¿Tú sabes quién soy yo…?»
Es la pregunta clásica y habitual de los seres presumidos, arrogantes, prepotentes… y para los cuales la humildad no es ni siquiera un sueño.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Así preguntan los seres carentes de grandeza mental y espiritual cuando en la estructura social entienden que poseen poder político y económico o cuando están vinculados familiarmente a quienes detentan ese poder.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Se trata de una interrogación de maldito acento, vigente o de moda solo en sociedades de inconfundibles tintes aldeanos, atrasadas, carentes de institucionalidad, donde impera el tráfico de influencias y en la que el poder de los hombres parece estar por encima del mandato de la ley.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Pregunta que aquel que se autoconcibe como una especie de semidiós en la tierra, solo la formula cuando entiende que su interlocutor es un indigno representante de la chusma, algo así como un “mojón”, según fue calificado recientemente un agente de la AMET, una basura, esto es, una persona sin clase, abolengo o prestigio social.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Es la pregunta clásica y habitual que los mediocres o individuos de mentes estrechas emplean como arma intimidante cuando amparados en el poder que tienen o creen poseer intentan generar privilegios o todos tipos de favoritismos; aunque para tal fin haya que trasngredir el ordenamiento legal establecido.
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
Más que interrogativo, la odiosa pregunta entraña un profundo sentido imperativo, una advertencia, por cuanto se trata de que el otro sepa aquello de que: « Yo soy un ser mesiánico, poderoso, especie de Jesucristo resucitado, razón por la cual tú debes escucharme, obedecerme y respetarme»
« ¿Tú sabes quién soy yo… ?»
viernes, 29 de mayo de 2015
LA MARCHA DE LOS PENDEJOS
Por: Domingo Caba Ramos
En la Venezuela pre - Chávez, sacudida por la corrupción en todos los órdenes, uno de sus más brillantes hijos, el escritor Arturo Uslar Pietri, convocó a una marcha nacional de todos los pendejos. Fue como si el reivindicativo y famoso grito « ¡Proletarios del mundo uníos!», se trocara de repente por ¡Pendejos del mundo uníos!
Pienso que igual llamado es necesario hacerlo en la República Dominicana, país en donde bien podríamos hablar de la existencia de dos clases sociales antagónicas no identificadas aún por los cientistas sociales: los pendejos y los “otros”
¿Y quiénes son los pendejos?
« Los pendejos – apunta el narrador, ensayista y filólogo, Andrés L Mateo – son, históricamente, quienes nunca se han aprovechado de la riqueza pública. Son seres de buena fe descendidos de otro universo que alimentaron la manía sacrosanta de recordar el catecismo cuando las briznas de la tentación les nubló el pensamiento…» (Al filo de la dominicanidad, p.65, 1966)
Los pendejos – amplío yo – son la mayoría: los marginados, sufridos y sacrificados. Los que todavía creen que se existen principios éticos y morales que rigen la conducta humana.
Pendejos son los que pagan impuestos, la luz, agua y demás servicios públicos. Los que aplauden y vibran de emoción al escuchar las promesas casi divinas emanadas de las bocas “sacrosantas” del líder que se eleva en la tribuna. Los que después de cuatro o cinco años de estudio en la universidad, si es que encuentran trabajo, tienen que conformarse con pírricos salarios, mientras el “compañero” del partido recibe sin trabajar jugosos ingresos.
Pendejos son los que llegan pobres a un cargo, y pobres salen del mismo. Los que por fanatismos políticos son capaces de quebrantar la armonía familiar, “echándose de enemigos” a hermanos, padres, parientes y relacionados.
Pendejos, en fin, son los que cada cuatro años se levantan bien temprano, interesados en ser los primeros en depositar el voto redentor.
¿Y los “otros”, quiénes son?
Sencillamente, la minoría: los privilegiados, los que se encaraman en el abatimiento, la marginalidad y maltratado lomo de los pendejos para ascender al cielo del progreso y la prosperidad. Los que llegan en chancletas y bicicletas a los puestos y salen en yipetas de los mismos.
Los “otros” son los que un día organizan largas filas para regalar funditas, “juguetes y bicicletas” a las mismas familias que durante el resto del año, por faltas de recursos y trabajo, no pueden comer, vestir, enfrentar sus problemas de salud ni enviar sus hijos a la escuela. Los que en un sala capitular reciben mensualmente entre la suma de cuarenta y doscientos mil pesos por ejercer el cargo “honorífico” (regidor) que la sociedad puso en sus manos.
Los “otros” son los que critican en la oposición lo mismo que hacían cuando estaban en el poder. Los que tratan de embullar a las masas o crear en sus mentes realidades encantadas con frases tales como “Todavía falta mucho por hacer…”, “E’pa lante que vamos…”, “Ni injusticias ni privilegios…”, “A todos los llevo en el corazón…”, etc.
Los otros, en fin, son los que te besan en campaña, pero te ignoran en el gobierno. Los que piensan que los pendejos son más pendejos de la cuenta, vale decir, los que entienden que los pendejos no piensan o carecen por completo de memoria e inteligencia.
En la Venezuela pre - Chávez, sacudida por la corrupción en todos los órdenes, uno de sus más brillantes hijos, el escritor Arturo Uslar Pietri, convocó a una marcha nacional de todos los pendejos. Fue como si el reivindicativo y famoso grito « ¡Proletarios del mundo uníos!», se trocara de repente por ¡Pendejos del mundo uníos!
Pienso que igual llamado es necesario hacerlo en la República Dominicana, país en donde bien podríamos hablar de la existencia de dos clases sociales antagónicas no identificadas aún por los cientistas sociales: los pendejos y los “otros”
¿Y quiénes son los pendejos?
« Los pendejos – apunta el narrador, ensayista y filólogo, Andrés L Mateo – son, históricamente, quienes nunca se han aprovechado de la riqueza pública. Son seres de buena fe descendidos de otro universo que alimentaron la manía sacrosanta de recordar el catecismo cuando las briznas de la tentación les nubló el pensamiento…» (Al filo de la dominicanidad, p.65, 1966)
Los pendejos – amplío yo – son la mayoría: los marginados, sufridos y sacrificados. Los que todavía creen que se existen principios éticos y morales que rigen la conducta humana.
Pendejos son los que pagan impuestos, la luz, agua y demás servicios públicos. Los que aplauden y vibran de emoción al escuchar las promesas casi divinas emanadas de las bocas “sacrosantas” del líder que se eleva en la tribuna. Los que después de cuatro o cinco años de estudio en la universidad, si es que encuentran trabajo, tienen que conformarse con pírricos salarios, mientras el “compañero” del partido recibe sin trabajar jugosos ingresos.
Pendejos son los que llegan pobres a un cargo, y pobres salen del mismo. Los que por fanatismos políticos son capaces de quebrantar la armonía familiar, “echándose de enemigos” a hermanos, padres, parientes y relacionados.
Pendejos, en fin, son los que cada cuatro años se levantan bien temprano, interesados en ser los primeros en depositar el voto redentor.
¿Y los “otros”, quiénes son?
Sencillamente, la minoría: los privilegiados, los que se encaraman en el abatimiento, la marginalidad y maltratado lomo de los pendejos para ascender al cielo del progreso y la prosperidad. Los que llegan en chancletas y bicicletas a los puestos y salen en yipetas de los mismos.
Los “otros” son los que un día organizan largas filas para regalar funditas, “juguetes y bicicletas” a las mismas familias que durante el resto del año, por faltas de recursos y trabajo, no pueden comer, vestir, enfrentar sus problemas de salud ni enviar sus hijos a la escuela. Los que en un sala capitular reciben mensualmente entre la suma de cuarenta y doscientos mil pesos por ejercer el cargo “honorífico” (regidor) que la sociedad puso en sus manos.
Los “otros” son los que critican en la oposición lo mismo que hacían cuando estaban en el poder. Los que tratan de embullar a las masas o crear en sus mentes realidades encantadas con frases tales como “Todavía falta mucho por hacer…”, “E’pa lante que vamos…”, “Ni injusticias ni privilegios…”, “A todos los llevo en el corazón…”, etc.
Los otros, en fin, son los que te besan en campaña, pero te ignoran en el gobierno. Los que piensan que los pendejos son más pendejos de la cuenta, vale decir, los que entienden que los pendejos no piensan o carecen por completo de memoria e inteligencia.
viernes, 22 de mayo de 2015
LA TANATOFOBIA Y GERASCOFOBIA DEL MI TÍO BURO
Por: Domingo Caba Ramos
Posiblemente no exista otro miedo más natural y generalizado en el mundo, que el miedo a la muerte. Pensar en el fin de nuestra existencia o de que un día abandonaremos para siempre el mundo de los vivos y a nuestros seres queridos es algo normal, natural e inevitable. Negar la angustia que genera la proximidad de la muerte sería lo mismo que rechazar nuestra condición de ser humano.
Lo que no es normal es el miedo exagerado, el pánico irracional y la crisis de ansiedad, con evidentes signos depresivos, que nos produce la idea de la muerte. En tal caso el individuo estaría afectado por la fobia mejor conocida con el nombre de tanatofobia, término que en su más amplia acepción se define como un persistente, anormal, obsesivo e injustificado miedo a la muerte o a morir.
En el ser tanatofóbico, la idea de la muerte yace viva o fija en su cerebro. Tal idea lo persigue, lo acorrala, lo atrapa en todo momento y no lo deja vivir. Mas que disfrutar un presente vital, los tanatofóbicos viven para pensar en un futuro mortal. Semejante postura existencial, al mismo tiempo que le genera disturbios orgánicos y mentales, lo transforma en entes angustiados, ansiosos y depresivos.
“En general, nadie quiere morir, pero eso es algo natural- señala Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). Todos tenemos que afrontar la muerte. El problema es que algunas personas se obsesionan con la idea de que van a morir, tienen una existencia muy desgraciada y desarrollan un trastorno mental”.
Asociada a la tanatofobia se encuentra otra fobia no menos perturbadora: la gerascofobia o el miedo extremo e irracional a envejecer. Quienes la padecen, viven en crisis permanente. Entienden que en la medida en que los años pasan, más se acercan al fin de su existencia. Siempre viven preguntando la edad del otro y si pudieran detener el tiempo lo detuvieran con tal de preservar la “eterna juventud”. Su fecha natalicia, más que de regocijo por haber cumplido un año más de vida, se traduce en una fecha maldita, de tormento y amargura.
Esa es la situación de mi tío Buro.
Desde que cumplió los sesenta años de vida, la idea de la muerte se ha congelado en su mente y no desperdicia oportunidades para hablar con amargura, dolor, impotencia y hasta con rabia acerca de esta y de todo lo relacionado a la edad, pero muy especialmente acerca de la vejez y la ancianidad.
Para mi afligido tío, la vida promedio de los dominicanos termina a los setenta años, y cuando más, a los setenta y cinco. Como él ya cumplió sesenta y seis, entonces entiende o está seguro que apenas le restan cuatro o nueve años de vida, o que muy pronto su cuerpo estará postrado al pie del sepulcro. Este pensamiento latente origina en él un dolor recurrente que le oprime la conciencia y origina que la vejez y la muerte sean temas obligados de su conversación, muy especialmente cuando se encuentra bajo los efectos del alcohol, momento en que las ideas reprimidas en el subconsciente fluyen con libertad y vuelan como alegres mariposas.
Cuando un amigo o relacionado fallece, lo primero que hace es preguntar cuántos años tenía. Si le contestan que más de setenta y menos de setenta y cinco, su lamento de doloroso y execrable acento no se hará esperar: « Malditos setentas…»
Y cuando de repente se encuentra con el amigo que hacía años no veía, si este es ya un setentón, a ese amigo, no importa quien sea, siempre lo encontrará «feo y acabado»
No sabemos qué será de mi tío Buro cuando apenas le falten meses para cumplir los setenta años de edad. Quizás convenga entonces recomendarle buscar ayuda sicológica o hacer suyo el ideal de la felicidad planteado por los filósofos epicureístas, quienes afirman que: «No hay motivo para temer a la muerte, porque ella no nos pertenece: mientras vivimos, la muerte no está presente, y cuando está presente nosotros ya no estamos»
Posiblemente no exista otro miedo más natural y generalizado en el mundo, que el miedo a la muerte. Pensar en el fin de nuestra existencia o de que un día abandonaremos para siempre el mundo de los vivos y a nuestros seres queridos es algo normal, natural e inevitable. Negar la angustia que genera la proximidad de la muerte sería lo mismo que rechazar nuestra condición de ser humano.
Lo que no es normal es el miedo exagerado, el pánico irracional y la crisis de ansiedad, con evidentes signos depresivos, que nos produce la idea de la muerte. En tal caso el individuo estaría afectado por la fobia mejor conocida con el nombre de tanatofobia, término que en su más amplia acepción se define como un persistente, anormal, obsesivo e injustificado miedo a la muerte o a morir.
En el ser tanatofóbico, la idea de la muerte yace viva o fija en su cerebro. Tal idea lo persigue, lo acorrala, lo atrapa en todo momento y no lo deja vivir. Mas que disfrutar un presente vital, los tanatofóbicos viven para pensar en un futuro mortal. Semejante postura existencial, al mismo tiempo que le genera disturbios orgánicos y mentales, lo transforma en entes angustiados, ansiosos y depresivos.
“En general, nadie quiere morir, pero eso es algo natural- señala Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). Todos tenemos que afrontar la muerte. El problema es que algunas personas se obsesionan con la idea de que van a morir, tienen una existencia muy desgraciada y desarrollan un trastorno mental”.
Asociada a la tanatofobia se encuentra otra fobia no menos perturbadora: la gerascofobia o el miedo extremo e irracional a envejecer. Quienes la padecen, viven en crisis permanente. Entienden que en la medida en que los años pasan, más se acercan al fin de su existencia. Siempre viven preguntando la edad del otro y si pudieran detener el tiempo lo detuvieran con tal de preservar la “eterna juventud”. Su fecha natalicia, más que de regocijo por haber cumplido un año más de vida, se traduce en una fecha maldita, de tormento y amargura.
Esa es la situación de mi tío Buro.
Desde que cumplió los sesenta años de vida, la idea de la muerte se ha congelado en su mente y no desperdicia oportunidades para hablar con amargura, dolor, impotencia y hasta con rabia acerca de esta y de todo lo relacionado a la edad, pero muy especialmente acerca de la vejez y la ancianidad.
Para mi afligido tío, la vida promedio de los dominicanos termina a los setenta años, y cuando más, a los setenta y cinco. Como él ya cumplió sesenta y seis, entonces entiende o está seguro que apenas le restan cuatro o nueve años de vida, o que muy pronto su cuerpo estará postrado al pie del sepulcro. Este pensamiento latente origina en él un dolor recurrente que le oprime la conciencia y origina que la vejez y la muerte sean temas obligados de su conversación, muy especialmente cuando se encuentra bajo los efectos del alcohol, momento en que las ideas reprimidas en el subconsciente fluyen con libertad y vuelan como alegres mariposas.
Cuando un amigo o relacionado fallece, lo primero que hace es preguntar cuántos años tenía. Si le contestan que más de setenta y menos de setenta y cinco, su lamento de doloroso y execrable acento no se hará esperar: « Malditos setentas…»
Y cuando de repente se encuentra con el amigo que hacía años no veía, si este es ya un setentón, a ese amigo, no importa quien sea, siempre lo encontrará «feo y acabado»
No sabemos qué será de mi tío Buro cuando apenas le falten meses para cumplir los setenta años de edad. Quizás convenga entonces recomendarle buscar ayuda sicológica o hacer suyo el ideal de la felicidad planteado por los filósofos epicureístas, quienes afirman que: «No hay motivo para temer a la muerte, porque ella no nos pertenece: mientras vivimos, la muerte no está presente, y cuando está presente nosotros ya no estamos»
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