jueves, 19 de febrero de 2015

LA BIBLIOTECA MUNICIPAL "TOMÁS HERNÁNDEZ FRANCO" ( Tamboril ) : VEINTICINCO AÑOS DESPUÉS.



Por: Domingo Caba Ramos.
  Hasta el año 1990, en el municipio de Tamboril no existía una biblioteca pública en la que estudiantes y demás ciudadanos se dieran cita a escuchar una charla, realizar una tertulia literaria, leer un periódico o consultar un libro. Solo en un estrecho espacio de la primera planta del ayuntamiento local había un tramo en el que descansaban no más de cincuenta libros desactualizados al que por no existir otro nombre todos le llamaban Biblioteca Pública.

No faltaron, sin embargo, los intentos de personas que constituidas en comités realizaron una que otra reunión con miras a discutir y trazar posibles planes encaminados a fundar tan importante institución; pero por una u otra razón tales intentos se quedaron en las buenas intenciones, esto es, no se materializaron.

Merced a esa realidad, al final de 1989 surgió un nuevo comité, esta vez con más definido el propósito y más firme la decisión, que acto seguido empezó a crear conciencia, coordinar voluntades y captar recursos materiales con el fin de convertir en hecho el tan educativo y cultural proyecto.

 Lo primero que se acordó fue que la biblioteca llevaría por nombre “Tomás Hernández Franco”, para de esa manera honrar la memoria del eximio poeta, nativo de Tamboril, autor del poema Yelidá y uno de los más brillantes exponentes de la literatura dominicana. En tal virtud, al recién fundado comité se le llamó Comité pro - Fundación Biblioteca Pública “Tomás Hernández Franco”.

Si bien en el momento de su formación casi una decena de personas participaron en los encuentros iniciales, el comité definitivo estuvo compuesto por el entonces director de la escuela urbana “Sergio Hernández”, profesor Basilio Caba, quien lo presidió, el arquitecto Eduardo Peña (tesorero), el periodista Nicolás Santos (secretario de actas y correspondencias), los profesores Alcides Ventura, Juan Guichardo, Domingo Caba y el comerciante José Luis Deschamps. Muy pocos grupos humanos habían trabajado con igual pasión, entusiasmo, responsabilidad y transparencia como lo hicieron los integrantes de este comité.

Como Tomás Hernández Franco Franco (1904 – 1952), era una pobremente conocido en el pueblo que lo vio nacer, para justificar el nombre del centro bibliotecario en proceso de formación, el comité desarrolló una intensa labor de difusión acerca de la vida y obra del destacado escritor, tanto mediante la publicación de artículos en la prensa nacional como a través de charlas dictadas en el mismo municipio, y en las que participaron expositores locales, de Santiago, Moca y Santo Domingo. En ese ciclo de conferencias titulado “Una semana con Tomás Hernández Franco”, magistrales y no menos memorables fueron las disertaciones de los afamados intelectuales mocanos, doctores Julio Jaime Julia (Q.E.P.D.) y Bruno Rosario Candelier, así como la leída por la profesora y poetisa tamborileña, Elsa Brito de Domínguez. A mí me correspondió disertar sobre el tema “Presencia de Tamboril en las obras de Tomás Hernández Franco”.

 Esta labor de educación sirvió para que Hernández Franco dejara de ser un ignorado en su tierra natal y para que los tamborileños comenzaran a citarlo con orgullo y conocieran la trayectoria literaria de su insigne compueblano.
                                                                         Tomás Hernández Franco ( 1904 - 1952 )

  El comité cada vez iba concitando la confianza y el apoyo del pueblo. Todos confiaban en el trabajo incondicional de cada uno de sus miembros. Cada munícipe aportaba lo que podía. Uno daba una silla, otro un libro, otro un escritorio, otro un anaquel, otro colaboraba con la mano de obra, etc. En cuanto al sector comercial, ninguno de sus miembros desoyó nuestro llamado. En este ámbito vale resaltar el papel asumido por el empresario Baby Caraballo a quien con justicia debemos reconocer como nuestro principal soporte. El supo colaborar antes y después de inaugurada la obra.

El Ayuntamiento, con Julio Rosario Comprés a la cabeza, le cedió al comité el antiguo local que había servido de estación al ferrocarril central, para que allí funcionara la biblioteca. Este funcionario, además de su apoyo decidido al proyecto de fundación del centro bibliotecario jamás se le ocurrió ejercer su autoridad para controlarlo, politizarlo e irrespetar su autonomía durante el tiempo en que el comité fundador lo dirigió. Lo mismo que Julio, también supieron respetar la autonomía de la biblioteca dos de los tres síndicos que llegaron luego.

El periódico LA INFORMACIÓN desempeñó un rol de primerísima importancia en la captación de recursos para nuestro proyecto. A su director en ese momento, periodista Miguel Franjul, lo designamos padrino del Comité. Un enjundioso y persuasivo editorial escrito por este conmovió la conciencia de los ejecutivos de las empresas Cemento Cibao, Casa Haché, SADOSA y la Asociación de Ferreteros del Cibao (ADEFECI), originando que estos aportaran todo el material requerido para acondicionar el local. De esta manera se logró que el sábado 26 de enero de 1990 (Día de Duarte), en un grandioso, masivo e inolvidable acto, quedaran, ¡por fin!, abiertas las puertas de la Biblioteca Municipal “Tomás Hernández Franco”, la biblioteca que tanto deseaba y necesitaba el pueblo de Tamboril.
                                                                  
Una vez fundada, nada satisfacía más que ver a decenas de ciudadanos leyendo la prensa diaria y a cientos de estudiantes consultando en los más de tres mil volúmenes que logramos recaudar. A partir de este acontecimiento, el comité fundador se trasformó en Comité de Apoyo. A uno de sus integrantes, el profesor Alcides Ventura, se le asignó la responsabilidad de dirigirlo de manera gratuita. Solo de Baby Caraballo, en los primeros años, recibía un pequeño aporte para fines dieta.

 Debido a nuevos compromisos contraídos y/o al desplazamiento a otros lugares de una parte representativa de sus miembros, el Comité de Apoyo se disolvió y, en tal virtud, la biblioteca pasó a ser dirigida por el ayuntamiento. Con este cambio de dirección, la vida de esta institución también cambió: una buena parte de los libros que dejamos desaparecieron, la sala de lectura casi siempre permanece vacía, se realizan en estas actividades de tintes políticos tales como reuniones, entrega de tarjetas de solidaridad y, en fin, se ejecutan acciones incompatibles por completo con un recinto bibliotecario.

 Es posible que mi amigo y exalumno, Lic. Anyolino Germosén, Alcalde de Tamboril, por estar concentrado en otros asuntos municipales considerados de mayor magnitud, haya olvidado corregir esta preocupante y decepcionante situación; sin embargo, estoy convencido de que él tomará las medidas de lugar con miras a devolverle a la biblioteca la imagen educativa y cultural que le dieron origen y que sus fundadores le imprimieron. Y estoy convencido porque es lógico que en su condición de primer ejecutivo municipal desee lo mejor para su pueblo y porque sé que él, al igual que yo, está más que consciente de que un recinto bibliotecario, por el alto grado de silencio y concentración que demanda, no debe ser compartido con otras dependencias municipales ni realizarse en su sala ninguna actividad al margen de la lectura o que no sea de naturaleza estrictamente cultural.

                                                             Plano general de la Biblioteca "Tomás Hernnádez Franco"

 Sé que el alcalde, como yo, sabe que la mejor manera de celebrar los veinticinco años de fundación de la Biblioteca Municipal “Tomás Hernández Franco”, y rendirle homenaje eterno al laureado poeta que lleva su nombre, es tecnificando y modernizando sus procesos, reforzando periódicamente la estantería con nuevos y más actualizados libros y, lo que es más importante, despolitizando o recatando la esencia cultural que le dio origen a esta cuasi treintañera y formativa institución. Y es que el proselitismo político es incompatible con el quehacer cultural. Donde llega el primero, desaparece el segundo.

Para el logro de tales propósitos, me permito recomendar, asido de la más educativa, cultural y noble de las intenciones, lo siguiente:

 1. Nombramiento de un director de la biblioteca.

 2. Este director, que de ninguna manera puede ser el mismo Encargado de Cultura del Ayuntamiento, como sucede en la actualidad, deberá diseñar planes de trabajo encaminados a dinamizar e inyectarle la vida que antes esta institución tenía, así como organizar charlas y crear áreas digitales de manera que el libro físico interactúe con el texto virtual. 

3. Proporcionar, mediante asistencia a cursos, conocimientos básicos de Bibliotecología al personal que labora en la biblioteca. 

 4. Descentralizar o rescatar la autonomía perdida de la biblioteca, de manera que esta comience a funcionar bajo el control absoluto de un organismo autónomo de gestión municipal, que bien podría ser el Club Rotario Tamboril. 

Hasta aquí el recuento histórico y mis propuestas con motivo del veinticinco aniversario de la fundación de la Biblioteca Municipal “Tomás Hernández Franco”. Mi apreciado amigo Anyolino, el ayuntamiento y el pueblo de Tamboril tienen la última palabra.

lunes, 16 de febrero de 2015

CARTA A LA MADRE MUERTA

 Por : Domingo Caba Ramos.

 “Hay muertos que van subiendo cuanto más su ataúd baja...” 

( Manuel del Cabral )

  INOLVIDABLE MADRE: 

 Perdóname si violento el eterno silencio de tu último refugio. Pero tenía que decirte algunas palabras. Las palabras finales que tu muerte repentina impidió expresarte antes de que se produjera tu partida dolorosa.

Naciste, madre mía, con el nacimiento de la segunda década del presente siglo. Creciste, te desarrollaste y un buen día decidiste contraer matrimonio. Muy pronto comenzaron a llegar los hijos: llegó el primero, llegó el segundo y llegó el tercero. Llegó el cuarto y luego el quinto. Y cuando el sexto (yo) descansaba tranquilamente en tu vientre venerado, falleció tu esposo, murió mi padre. De esa manera quedaste viuda en la flor de la juventud o cuando tu vida de madre - mujer apenas empezaba a echar raíces.

Conforme a tan amarga realidad, bien pudiste haber pensado en rehacer tu vida y salir tras la búsqueda de un nuevo casamiento; pero tus nobles sentimientos maternales no permitieron que adoptara semejante comportamiento. Por eso, en lugar de recorrer las dulces sendas del placer optaste por patrullar los tortuosos senderos del sacrificio, dedicándote con inigualable abnegación a la crianza y formación de tus seis hijos.

Tu única meta estaba orientada a convertir en realidad los deseos o sueños del padre: que todos o la mayoría de sus hijos alcanzaran una profesión y se transformaran en hombres dignos de esta sociedad. Y los sueños se cumplieron. Y para que así sucediera, fueron muchas las dificultades que tuviste que enfrentar. Fueron muchas las barreras que tuviste que vencer.

La felicidad de tus hijos era tu felicidad, y con tal de lograrla eras capaz de hacer lo indecible o incurrir en el más increíble de los sacrificios.

 Había que verte, madre mía, cuando uno de tus hijos o nietos obtenía un título académico . Había que verte, cuando uno de estos lograba alguna meta. La alegría te brotaba por los poros y se dibujaba como luz de luna llena en tu rostro moreno.

 Con nosotros fuiste firme como la superficie del bronce pero dulce y tierna como la sonrisa de un niño. Siempre fuiste positiva, emprendedora y nunca una sonrisa ni una palabra de aliento se apartó de tus labios.

Aunque vieja de edad, siempre fuiste joven de espíritu, y merced a este último rasgo aflora ese gran dinamismo que tanto te caracterizó.

Cual heroína sin nombre, supiste desempeñar con entrega inusitada el doble papel de padre y madre.

¡Cuánto te queríamos tus hijos, madre mía!
 ¡Cuánto te adoraban tus nietos!
¡Cuánto te apreciaban tus hermanos, vecinos, amigos, ahijados y demás relacionados!
¡Cuánto te quería Miguel ( nuestro tío - padre ), tu adorado  hermano veintiañero que ante la muerte de nuestro progenitor pasó a residir contigo para auxiliarte en la crianza de tus hijos.
¡Y cuánto te quería Mónica Antonia,  nuestra hermana menor , la hija que nunca pariste; pero que era uno de los centros principales de tus desvelos!

  El 16 de febrero del año que transcurre un infarto fulminante paralizó los latidos de tu noble corazón. Y falleciste, doña Librada, como un pajarito, sin martirio, sin amargura, sin manifestaciones de dolor, en paz. Como sólo saben morir las almas nobles.

 Tus hijos, madre mía, siempre nos sentiremos orgullosos de ti y eternamente te recordaremos como la más consagrada, tierna y honorable madre del universo.

Paz a tus restos.

 (La Información: 22 - 2 - 97)

martes, 3 de febrero de 2015

LOS CRONISTAS DEPORTIVOS Y EL NOMBRE DE NUESTRO PAÍS

 Por: Domingo Caba Ramos.

El fundador de la nacionalidad dominicana, Juan Pablo Duarte, en su muy famoso e histórico Juramento Trinitario, apunta lo siguiente:

«En nombre de la Santísima, augustísima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, juro y prometo, por mi honor y mi conciencia, en nombre de nuestro presidente, Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano, y a implantar una república libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana…»

 Mientras que la Constitución de la República Dominicana, en su Art. 1, establece que:

 « El pueblo dominicano constituye una Nación organizada en Estado libre e independiente, con el nombre de República Dominicana…»

 Eso quiere decir que, según lo ideó el patricio y lo consignó luego el legislador en nuestra Carta Magna, el nombre de nuestro país es República Dominicana y no Dominicana, como se lee en las páginas deportivas y se escucha en la cadena de radio y televisión que todos los años transmite los juegos de beisbol correspondientes a la Serie del Caribe. En otras palabras, aunque no existe en el mundo ningún país llamado Dominicana, nuestros cronistas deportivos persisten en llamar así a una nación cuyo verdadero nombre es República Dominicana, incurriendo de esa manera en una innecesaria distorsión de la esencia de la auténtica denominación.

Pero no solo los cronistas. En el mismo error incurre la Liga de Beisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM), cuando decide identificar el uniforme del equipo representativo de este país en la Serie del Caribe con el nombre de Dominicana. Es posible que se alegue que el nombre que identifica a nuestra patria es muy largo y que por esa razón resulta difícil inscribirlo completo en un uniforme. De ser así, ¿por que entonces no se escribe en este REP. DOM., o, simplemente, R.D., sigla esta última  que históricamente ha sido utilizada para representar el nombre de República Dominicana.

 Al decir simplemente Dominicana, ¿qué mensaje les transmiten nuestros cronistas deportivos y  la LIDOM a los demás países que participan en esa caribeña competencia?

 Sencillamente, que nuestro país se llama Dominicana. Por eso hoy no me extrañó que estando hace ya varios años en México, un nativo de esta nación me preguntó que si yo era de Dominicana. Acto seguido le respondí:

 «No, de la República Dominicana».

 El que el amigo mexicano creyera que así se llamaba mi patria, no me sorprendió, por cuanto es bien sabido que los medios de comunicación, conscientes o inconscientemente, y debido a la gran influencia que ejercen, trazan las pautas en el uso de la lengua. De tanto leer y escuchar el término Dominicana, es lógico, pues, que todo extranjero piense que así se llama la patria que hace casi dos siglos independizó Juan Pablo Duarte. Y, peor aún, hasta los niños dominicanos podrían pensar lo mismo.

Conviene tener siempre presente que la palabra República forma parte del nombre de nuestro país, razón por la cual nunca deberá omitirse cuando este se exprese, ya sea en forma oral como escrita. Con el nombre de la República Dominicana, vale aclarar, sucede lo mismo que con el  de La Romana, cuyo artículo antepuesto ( La ) suele omitirse, a pesar de ser parte de dicho nombre. Cuando se refieren a esta ciudad, muchos cronistas deportivos prefieren decir simplemente Romana, como se aprecia en frases del tipo:

a) « Hoy no habrá juego en Romana…»  b) «En Romana Escogido vence a Toros»

 En el uso de la lengua, vale siempre recordarlo, no debemos distorsionar la realidad. En tal virtud, los nombres que designan esa realidad, hay que emplearlos en su justa, auténtica y completa denominación.

miércoles, 28 de enero de 2015

DUARTE, MARTÍ Y LA “EDAD DE ORO”: UN LIBRO QUE PADRES Y MAESTROS DEBERÍAN LEER CON SUS NIÑOS

 Por: Domingo Caba Ramos




 Juan Pablo Duarte nació en Santo Domingo el 26 de enero de 1813. José Martí nació en otra isla del Caribe, Cuba, el 28 de enero de 1853. Duarte es el padre de independencia dominicana. Martí lo es de la independencia de Cuba. La dignidad, el sacrificio, el desprendimiento de los bienes materiales, su demostrado patriotismo y su lucha constante por la liberación de sus respectivos pueblos fueron rasgos comunes a estos dos héroes antillanos. Uno y otro fueron patriotas de verdad o héroes auténticos, en cuyas mentes solo un pensamiento latía: ver libre y transitando por las sendas del progreso a sus adoradas patrias.

Martí fue también poeta, precursor del Modernismo y uno de los escritores representativos de la literatura hispanoamericana. De una de sus obras, “La Edad de oro”, transcribo dos fragmentos, el segundo de ellos bastante aleccionador, en un momento en que la conducta indecorosa parece corroer los cimientos morales de la sociedad dominicana.

 “La Edad de oro”, fue una revista mensual publicada por Martí para los niños de América. Se trató de una publicación contentiva de mensajes pletóricos de humanos y constructivos mensajes, incluidos en textos tales como cuentos, ensayos y poesías. Solo circularon cuatro números, más tarde recogidos y publicados como libro con el mismo título de la revista. Se trata de un libro que todos los maestros en la escuela, y todos los padres en el hogar deberían leer y comentar con sus niños. Entre otras ideas, afirma Martí lo siguiente:

 1. «Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz. El niño ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso: el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso. Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces, y parece un gigante… »


 2. «Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Estos tres hombres son sagrados: Bolívar, de Venezuela; San Martín, del Río de la Plata; Hidalgo, de México. Se les deben perdonar sus errores, porque el bien que hicieron fue más que sus faltas. Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz»  


  3. «Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía.  Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació  no es un hombre honrado. El niño, desde que puede pensar, debe pensar en todo lo que ve, debe padecer por todos los que no pueden vivir con honradez, debe trabajar porque puedan ser honrados todos los hombres, y debe ser un hombre honrado. El niño que no piensa en lo que sucede a su alrededor, y se contenta con vivir, sin saber si vive honradamente, es como un hombre que vive del trabajo de un bribón, y está en camino de ser bribon.Hay hombres que son peores que las bestias, porque las bestias necesitan ser libres para vivir dichosas: el elefante no quiere tener hijos cuando vive preso: la llama del Perú se echa en la tierra y se muere, cuando el indio le habla con rudeza, o le pone más carga de la que puede soportar. El hombre debe ser, por lo menos, tan decoroso como el elefante y como la llama»

viernes, 16 de enero de 2015

EL CASO DICAN, FELIX BAUTISTA Y LA CULTURA DEL TIGUERAJE


 Por: Domingo Caba Ramos.


 “Cultura del tigueraje” es el  título del libro que en abril del año 2011 puso en circulación el reconocido terapeuta y siquiatra dominicano, Dr. José Dúnker.

En dicho texto, el autor nos presenta un enjundioso análisis y detallado perfil descriptivo acerca del estilo de vida del dominicano, manera de ser que él resume con el nombre de “tigueraje”. Este concepto debe entenderse como la cultura, mentalidad o proceder  propios de los tígueres.

 Según Dúnker, (p.26) «En la República Dominicana se utiliza la palabra tíguere- en lugar de tigre – para referirse a algunos individuos cuya manera de hablar, de vestir y comportarse rompe con los esquemas usuales» Aclara que originalmente el tíguere era un muchacho de clase baja, residente en los barrios, que penetraba a la casa de los “riquitos” y nada le sucedía, esto es tenía la habilidad de salir en todo momento bien. Puede afirmarse que esta era su característica principal : su habilidad de quedar bien, especialmente el “tíguere gallo”, el cual se “salía siempre con la suya”, sin que nada pasara.

Con el paso de los años, afirma Dúnker, el tigueraje ha invadido o se fue infiltrando en la vida domicanana, pública y privada , penetrando así en  todos los estratos sociales, sin excepción, de modo que hoy tenemos tígueres en los negocios, en la política, en la iglesia ( católica y protestante ) , en la administración pública ( civil, militar y policial ) , así como también en las relaciones familiares. Se ha producido, pues, un tránsito del original tigueraje barrial o marginal al tigueraje en todos los ámbitos de la sociedad dominicana.

 En lo que  que respecta a la política dominicana, precisa el profesional de la conducta, lo que la rige hoy, es el tigueraje.

Es en ese contexto en en cual se inscribe el bochornoso caso protagonizado por unos oficiales policiales pertenecientes a la Dirección Central Antinarcóticos (DICAN) y unos procuradores fiscales a quienes a pesar de que el pueblo les pagaba para combatir el narcotráfico, aprovechaban el poder que el puesto le confería para promover este grave flagelo y comportarse como verdaderos narcotraficantes.

Y es en ese mismo contexto en el que necesariamente debemos situar el accionar de un humilde sastre de provincia, quien en el más breve tiempo que conozca la historia dominicana, salta de la pobreza extrema y se convierte en uno de los seres con mayor riqueza económica con que cuenta nuestro país. Ha sabido salirse con las suyas. Porque como bien lo describe el médico y escritor que nos ocupa (p.18):

 « El tigueraje tiene que verse como cultura, un modo de ser, en el mismo sentido en que se habla de actitudes o mentalidad de la gente. El tíguere es una persona pícara, que engaña a cualquiera, y que hace lo que sea con tal de quedar bien parado, en lo cual incluye la habilidad para mostrarse al final como "un angelito caído del cielo". En otras palabras "tira la piedra y esconde la mano...»


« El tíguere - amplía Dúnker ( p.27 ) -  tiene que salirse con las suyas y sacar beneficio en todo lo que hace, lo cual se expresa en la actitud de “dame lo mío”. Al mismo tiempo, el tíguere hace su juego al margen de las normas establecidas, pues de lo contrario sería simplemente una persona exitosa y noble. El toque final consiste en hacer lo que sea, incluso “partirle el pescuezo a cualquiera”, aparentando ser un “angelito caído del cielo”»

Como una gran masa del pueblo ve que el tíguere viola sistemáticamente las reglas, incurre en actos dolosos, "se sale con las suyas" y le va  bien, es normal entonces que sean muchos los que deseen montarse en el carro del tigueraje,  en espera de que a ellos también les "salga los suyos" o poder así, como el tíguere,  ascender social y enonómicamente.

 Allí en donde el desorden institucional impera y la ley no se cumple, es donde el tigueraje opera con mayor fuerza. En fin, todo lo que signifique corrupción, engaño, robo, simulación, violación de la ley, delito y falsedad conforma esa enfermedad social que al doctor José Dúnker le ha dado con llamarle “Cultura del tigueraje”

jueves, 8 de enero de 2015

ACERCA DE LOS NOMBRES DE CALLES, ESCUELAS Y OTRAS INSTITUCIONES PÚBLICAS

Por: Domingo Caba Ramos.

La muerte impacta fuertemente el alma, mucho más si esta ocurre de manera trágica o súbita. Es entonces cuando se abren las ventanas de la emoción y se cierran las puertas del razonamiento. La imagen del que fallece se eleva hasta lo más alto del honor, independientemente de lo intrascendentes y hasta nocivas que hayan sido sus acciones en vida.

 Es entonces cuando en la República Dominicana, al recién fallecido se le rinde un no siempre merecido homenaje póstumo consistente en inmortalizar su nombre, asignándoselo a una calle, a una escuela o cualquier otra institución perteneciente a la administración pública.

 Luego, en el futuro, vendrán las preguntas sin respuestas:

¿Por qué se le asignó ese nombre? ¿Quién fue esa persona? ¿Qué hizo? ¿Cuáles fueron sus extraordinarios aportes en bien del desarrollo educativo, social y cultural del país o de la comunidad en la que su nombre se exhibe de manera eterna?

 En Moca, por ejemplo, hay un liceo que se llama “Eladio Peña de la Rosa”. ¿Quién fue este señor? ¿Qué vínculos tenía con el pueblo mocano? Absolutamente ningún tipo de relación.

 Eladio Peña de la Rosa fue un profesor, nacido y residente en la capital de nuestro país, que el 27 de octubre de 1969 murió herido de bala en un incidente ocurrido en horas de la noche en el liceo Eugenio María de Hostos, en el momento en que aquí se celebraba una reunión de estudiantes. La muerte violenta del educador conmovió la conciencia nacional y motivó protesta en todo el país. Eso fue más que suficiente para que hoy tres liceos : uno en Moca , otro en Barahona y un tercero en Santo Domingo, lleven su nombre, esto es, se honró la memoria de alguien , no necesariamente por la magnitud de sus hechos en vida , sino por el impacto que generó su muerte.

 En Licey al Medio, entrada la Reyna, existe otra escuela que lleva el nombre de un dirigente estudiantil nativo de este municipio, asesinado en 1970 por la policía en Moca, en cuyo liceo vespertino recién fundado, “Eladio Peña de la Rosa”, estudiaba. En su entierro, los agentes del orden (policía balaguerista) mataron a otros dos estudiantes.

 ¿Por qué le asignaron este nombre al precitado centro docente?

 Sencillamente por la forma trágica en que se produjo la muerte del susodicho estudiante, así como por el malestar general, la ira popular y el impacto emocional que este hecho originó a nivel nacional; pero especialmente en los pueblos del Cibao.

Independientemente de los méritos que tanto el educador como el estudiante antes referidos pudieran tener, la medida de inmortalizar sus nombres es susceptible de cuestionamiento por cuanto en las respectivas comunidades existían, y aún existen, educadores con méritos más que suficientes para recibir este homenaje. Porque, ¿cómo es posible que a un liceo mocano le llamaran “Eladio Peña de la Rosa”, marginando el nombre de esa brillante maestra y autora de textos escolares llamada Aurora Tavares Belliard? ¿Existe en Moca una escuela pública que lleve el nombre de esta insigne educadora e hija distinguida de la Villa Heroica?

 Debe quedar claro: no por haber trabajado en una escuela durante muchos años, un maestro merece que esta lleve su nombre. Para merecer tal distinción, ese maestro, además de un ejemplar comportamiento, tuvo que haber hecho aportes trascendentes o extraordinarios que hayan contribuido al desarrollo social, educativo, científico y cultural del país o de la comunidad donde ejerció  su labor docente. A nadie se le debe otorgar distinciones extraordinarias por ejecutar acciones ordinarias. Pedro Martínez, nuestro héroe deportivo, fue exaltado este martes al Salón de la Fama del beisbol grande, no simplemente por jugar en las grandes ligas, sino porque sus números, su quehacer atlético y su comportamiento dentro y fuera del terreno de juego fueron extraordinarios.

Con los nombres de las calles sucede lo mismo.

 En nuestro país sobran los ilustres héroes, patriotas, escritores, filántropos, investigadores, líderes religiosos, sindicales, etc., pero a pesar de eso, las principales calles y avenidas de la capital llevan los nombres de Abrahán Lincoln, John F. Kennedy, Winston Churchill, Charles Summer, Ortega y Gasset, Charles de Gaulle y otros extranjeros que honestamente no sé que hicieron  en bien de la nación dominicana.

 Específicamente sobre John Kennedy, el acucioso historiador Bernardo Vega ha objetado el hecho de que el exmandatario extranjero ostente la denominación de la transitada vía, por cuanto en archivos oficiales de Washington descubrió negociaciones y actitudes perjudiciales al pueblo dominicano que en determinados momentos de su gestión observó el gobernante estadounidense.

 En Santiago existe un sector llamado Urbanización Real. La mayoría de sus calles llevan nombres de la realeza inglesa o española. Entre estas merecen citarse las calles Princesa Margarita, Príncipe Carlos, Príncipe Alberto, Princesa Diana, Reina Sofía…

 Merced a estas denominaciones, valdría preguntarse : ¿Existe una sola causa que justifique tan risible y cómica medida? ¿Cómo es posible que un ayuntamiento apruebe semejante desatino, fiel ejemplo de esa aldeana alcahuetería que tanto nos caracteriza?

Los nombres de calles y escuelas deben asignarse atendiendo a los mandatos del cerebro, no del corazón. Las autoridades municipales y el Congreso Nacional deberían tomar este asunto más en serio y extremar las exigencias en el momento en que se les someta inmortalizar un determinado nombre.

viernes, 12 de diciembre de 2014

EL USO DE LA LENGUA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


 Por: Domingo Caba Ramos.

“Colocar al frente de un programa de radio o de televisión a un discapacitado lingüístico es como poner de inspector de semáforos a un daltónico…” 

(Pedro Luis Barcia)

 Contrario a lo que debería ser su verdadera función, en el uso cotidiano de la lengua en nuestros medios de comunicación se leen y escuchan las más sorprendentes y hasta jocosas irregularidades léxicas, ortológicas, semánticas, sintácticas y morfológicas. Imperan en ellos los vulgarismos, novismos, el estilo coloquial y frases que se apartan por completo del registro estándar de la lengua. Medios en los que a la hora de informar se prestigia el contenido y descuida la forma, creando así las condiciones para que los hablantes copien e integren a su caudal lingüístico los frecuentes desatinos que a través de ellos leemos y escuchamos.

 La radio, la prensa y la televisión, más que formar prefieren adaptarse lingüísticamente al lector, y, merced a este proceder, en los comunicadores nuestros prima la idea de que se debe hablar y escribir para los iletrados, imitar su lengua, emplear su sociolecto, esto es , utilizar siempre la norma popular o las formas expresivas de los sectores menos instruidos. Para llevar a cabo su “función orientadora”, los usos lingüísticos que se prestigian son, extrañamente, los correspondientes a los hablantes que poseen más bajo nivel de escolaridad.

 De ahí que en la cabina de radio y televisión se hable como si se estuviera en el banco del parque o en la esquina del barrio. Tan preocupante realidad se pone de manifiesto tanto en la comunicación oral como escrita.

Para comprobar los desajustes expresivos de la lengua oral basta escuchar uno que otro de los tantos programas de opinión que se transmiten en nuestro país. En estos espacios se oye de todo: gritos, amenazas, insultos, injurias, pronunciación desastrosa, vulgaridades. Quien así lo desee confirmar solo tiene que escuchar, por ejemplo, las inconductas verbales del principal actor del programa de radio “El gobierno de la mañana”, que se difunde de lunes a viernes por la emisora Z -101. Un ejemplo basta para ilustrar:

«No joda ombe, coño… Se va a joder el programa por la politiquería de estos dos intolerantes, soberbios y engreídos… En Martínez Pozo y José Laluz yo me cago en ellos, coño… Espérenme en el parqueo, jijos e putas…»

En parecidos términos se expresa la regidora y periodista que en la misma estación radial labora en un programa que se transmite en horas de la tarde .

 Un popular comunicador de Santiago, apelando a un código de expresión muy particular, pintoresco y, en cierto modo conceptualmente distorsionador, en su muy escuchado programa de radio, en lugar de “mataron a un ladrón”, prefiere informar que: “Calimbaron a un ladrón …”. En vez de “la camioneta iba llena de personas”, se le escuchará decir que « la camioneta iba "timbí” de personas» Y en vez de informar que a un ciudadano le robaron, dirá que a esa persona “le cantaron bingo”

 Pero no solo los productores de programas de radio y televisión hieren nuestros tímpanos con sus insultos y términos descalificadores.

 Hasta los líderes religiosos también se desplazan por esos escabrosos senderos de la lengua. Como desafortunadamente procedió recientemente el máximo representante de la Iglesia católica dominicana al calificar a uno de sus pastores de “sinvergüenza”, “chusma”, “estúpido”, “perverso”, “lacra”, “cretino”, “pelafustán”, “vil”, “bestia” e “inescrupuloso”.

 Debido al fuerte influjo que ejercen en la sociedad, los profesionales de la información deberían manejar con mayor prudencia y cuidado el idioma. Deberían tener presente que su conducta lingüística se constituye en un marco de referencia, susceptible de ser imitada. Tal y como señala Salvador Gutiérrez, miembro de la Real Academia Española:

 “Existe una tendencia a tomar como referencia a quienes nos hablan a través de un periódico, de una radio o de un libro. Los periodistas tienen una mayor responsabilidad sobre el uso del lenguaje porque sus palabras tienen también una mayor repercusión social”.

 En la comunicación escrita el problema es tan grave como en la oral. Si leemos con detenimiento los diferentes diarios que circulan en nuestro país, fácilmente descubriremos los gazapos o errores gramaticales que en esos medios se publican.

 Discordancias, faltas ortográficas, errores conceptuales, uso inadecuado de los signos de puntuación, corte indebido de palabras al final del renglón y la presencia de frases ambiguas o pleonásticas, se destacan entre las más frecuentes de esas irregularidades