sábado, 24 de mayo de 2014
¿QUÉ ES LA MADRE?
Por : Domingo Caba Ramos
(A mi fenecida madre, doña Librada Ramos Vda. Caba)
Doña Librada Ramos Vda. Caba ( Q.E.P.D.)
Desde el punto de vista semántico madre es un término que entraña múltiples connotaciones o valores significativos. Se trata de una voz que hasta cierto grado se torna un tanto indefinible. Y es que madre no es simplemente la “hembra que ha parido”, como apunta el diccionario académico. Ni tampoco, la mujer que nos ha dado el ser, como diría el hombre del pueblo.
La madre es mucho más que eso:
Es la luz en medio de la tiniebla.
El alivio en medio del dolor.
La calma en medio de la tormenta.
La paz en medio de la guerra.
La esperanza en medio de la angustia.
La alegría en medio de la tristeza
La sonrisa en medio del llanto.
La seguridad en medio del peligro.
La fe en medio de la incertidumbre.
El agua en medio de la sequía.
Madre es la brújula que orienta el norte al capitán del barco que ha perdido el rumbo.
La madre es un ser que en lugar de “Día” debería tener “días”.
Un ser a quien le pertenecen todos los domingos del mes y todos los días del año.
La madre es, en fin, amor, ternura, entrega y sacrificio.
(Artículo publicado en el Listín Diario, el 30 de mayo de 1991, seis años antes de la muerte del noble ser a quien en esa fecha fue dedicado)
martes, 20 de mayo de 2014
EN TORNO AL TÉRMINO PRORRUSO.
En torno al término "prorruso"
(A mi dilecto amigo y experimentado narrador deportivo Luis Ramón Polanco)
Por: Domingo Caba Ramos.
La palabra prorruso, contrario a lo que se pueda pensar, está correctamente empleada.
¿Por qué razón?
Según la Ortografía de la lengua española (2010), « En español, el fonema /rr/ puede aparecer gráficamente representado de dos formas: con la letra r o con el dígrafo* o secuencia de letras rr…» (Pág. 118).
¿Cuándo se emplea una y otro según el texto académico?
Todo dependerá del contexto o de la posición que ocupe dicho fonema, /rr/, dentro de la palabra. Se empleará la letra r, en representación del fonema /rr/, siempre que aparezca en posición inicial de palabra: Rusia, rector, remolacha, rueda, Ramón, etc.
El dígrafo rr, en representación del fonema/rr/, deberá utilizarse en posición intervocálica, vale decir, en medio de vocales: arruga, barrio, terrible, etc. De ahí que en las voces prefijadas o compuestas, formadas por un prefijo más la palabra base, debe escribirse rr si el fonema /rr/ está colocado en medio de vocales, aunque en la palabra simple ese mismo fonema esté representado con r por ir en posición inicial. Así deberá escribirse antirrobo (de anti + robo), vicerrector (de vice + rector), prerromántico (de pre + romántico), guardarropa (de guarda + ropa) y, por supuesto, prorruso (de pro + ruso).
Vale aclarar que el prefijo pro significa en favor de… o en beneficio de alguien o algo. En virtud de este valor semántico, prorruso significa en favor o en beneficio del pueblo ruso.
( *) - Dígrafo: unión de dos letras o grafemas que representan un solo fonema.
LOS ATARDECERES NOSTALGICOS DE HUGO MATA.
Por: Domingo Caba Ramos.
“La tarde se diluye en el ocaso, envuelta entre girones de púrpura y anaranjados, mientras en cirros de airosos y ocre, el horizonte se envuelve en sombra rojiza dejando pasar los tibios rayos del sol que ya sólo iluminan el sendero de vuelta a casa del hombre laborioso que en el lomo de su fiel compañero de trabajo han puesto fin a la jornada del día....”
(Del texto “Memoria del paisaje dominicano”, pág. 11)
.
Es notoria su emoción cuando lo escuchamos hablar acerca del mundo natural (la flora y la fauna). Pienso que más que pintor, su deseo fue ser biólogo, zoólogo, botánico o agrónomo, y que al no poder consumar dicha ilusión, optó por plasmar muchos de los elementos que conforman el paisaje dominicano en bellos e impresionantes cuadros que han recorrido el país y más allá de la frontera.
Sus primeras manifestaciones artísticas, consistentes en modelados de figuras de barro, datan de cuando apenas había cumplido cuatro años de edad. De ahí pasó a trabajar en las diferentes facetas de las manualidades. Luego empezó a pintar sobre bateítas, jícara de coco, cuchara de higüero, concha de carey e hicotea. Y en esa misma e inicial trayectoria pictórica terminó pintando sobre troncos de roble cortados transversalmente, los cuales generaron todo un comercio turístico, por cuanto eran vendidos en hoteles de Puerto Plata, La Romana, Santo Domingo y Samaná.
De los troncos de roble dio el salto triunfante a la pintura en lienzo, fase esta que indudablemente marcó el repunte de su proyección artística hasta convertirlo hasta el día de hoy en uno los más afamados y cotizados paisajistas de la República Dominicana.
Nos referimos, obviamente, al destacado pintor dominicano, nativo de San Víctor, Moca, Hugo Antonio Mata Ureña.
Sus primeras manifestaciones artísticas, consistentes en modelados de figuras de barro, datan de cuando apenas había cumplido cuatro años de edad. De ahí pasó a trabajar en las diferentes facetas de las manualidades. Luego empezó a pintar sobre bateítas, jícara de coco, cuchara de higüero, concha de carey e hicotea. Y en esa misma e inicial trayectoria pictórica terminó pintando sobre troncos de roble cortados transversalmente, los cuales generaron todo un comercio turístico, por cuanto eran vendidos en hoteles de Puerto Plata, La Romana, Santo Domingo y Samaná.
De los troncos de roble dio el salto triunfante a la pintura en lienzo, fase esta que indudablemente marcó el repunte de su proyección artística hasta convertirlo hasta el día de hoy en uno los más afamados y cotizados paisajistas de la República Dominicana.
Nos referimos, obviamente, al destacado pintor dominicano, nativo de San Víctor, Moca, Hugo Antonio Mata Ureña.
“Como no conocí materiales – afirma con sincera humildad – los pinceles los fabricaba yo mismo con fibras de cabuya y crin de caballo, y en lugar de pinceles los llamaba escobillas”.
Acerca de su incansable trabajo pictórico, el conocido poeta, ensayista y escritor criollo, Cándido Gerón, afirma el siguiente:
“En ese aspecto, el artista costumbrista, nacido en San Víctor, Moca, imprime a sus paisajes un auténtico sentimiento de acrisolada humanidad poética... La reputación y el buen nombre de Hugo Mata se deben a su extraordinaria capacidad artística. Pintor que honra el oficio con su dignidad elevada, su anhelo únicamente es servir a su arte y a su país. Hugo Mata, desde muy joven, mostró una excepcional afición por la pintura. Esta innata pasión por el gusto artístico, a lo largo de su carrera, ha recibido el mayor estímulo de la crítica de arte dominicana. En sus paisajes – continúa Gerón – podemos apreciar las sutilezas y los ritmos de sus imágenes y el público celebra con entusiasmo la novedad y frescura de los mismos; al mismo tiempo, el grado de seducción de sus estampas penetradas de una poesía rica en agudeza y pulcritud. Artista de la expresión y la imagen claras y cuya vida rezuma un espíritu allegado a la alegría y el gusto por la vida. En ese contexto, Hugo Mata ha rebasado su época, y como pintor agudísimo nos ofrece en sus pinturas una fervorosa vocación que pone de relieve sus admirables metáforas visuales…” (Del prólogo al texto “Memoria del paisaje dominicano “Editora de Colores, 2003 ) .
Del paisaje local, su pasión se inclina por esa parte del día en que los rayos del sol comienzan a declinar: los atardeceres. “Los atardeceres me embriagan, me emocionan, me impactan. No sé qué me pasa con los atardeceres” – ha dicho el pintor.
Y sobre los atardeceres escribió el poeta tamborileño Tomás Hernández Franco:
“El crepúsculo vierte su divina tristeza
en el bello paisaje. Una franja grisácea
es un río que canta, con su eterna pereza,
arrullando la muerte de la tarde violácea”.
(“La paz del crepúsculo” de su libro “Rezos bohemios”).
Todo atardecer es por naturaleza nostálgico y por nostálgico, siempre romántico. Y si del mundo rural se trata, mayor es ese sentimiento: las ramas de los árboles apenas se mueven, el sol, dejando a su paso una impresionante luz anaranjada entierra su rostro de fuego en el horizonte sombrío, las garzas, con su acérica puntualidad, emprenden su acostumbrado viaje de regreso. Las aves silvestres se refugian en sus nidos, las gallinas saltan desesperadas a la rama que les sirve de lecho, el labriego abandona los sembrados y se dirige a la casa a reencontrarse con su familia, las amapolas, los robles, los flamboyanes y los grandes árboles, imponentes y silenciosos, se erigen, cual celoso centinela, como los guardianes nocturnos de la pradera. En toda la aldea se percibe un ambiente general de paz, quietud o tranquilidad, y desde un lugar no definido, una banda de grillos cantores comienza a esparcir las muy armónicas y melancólicas notas de sus nocturnos conciertos por todos los senderos del paisaje campestre.
Se trata de una realidad que muchas sensaciones y sentimientos despierta en las almas con fina sensibilidad artística, y que Hugo Mata, entre otros temas, ha sabido plasmar en unos cuadros que bien han sido enjuiciados y que tantas demandas tienen dentro y fuera del país.
De ahí que el historiador y profesor universitario, doctor Carlos Dobal lo haya calificado con sobradas razones, como “EL POETA DE LOS ATARDECERES”
Y sobre los atardeceres escribió el poeta tamborileño Tomás Hernández Franco:
“El crepúsculo vierte su divina tristeza
en el bello paisaje. Una franja grisácea
es un río que canta, con su eterna pereza,
arrullando la muerte de la tarde violácea”.
(“La paz del crepúsculo” de su libro “Rezos bohemios”).
Todo atardecer es por naturaleza nostálgico y por nostálgico, siempre romántico. Y si del mundo rural se trata, mayor es ese sentimiento: las ramas de los árboles apenas se mueven, el sol, dejando a su paso una impresionante luz anaranjada entierra su rostro de fuego en el horizonte sombrío, las garzas, con su acérica puntualidad, emprenden su acostumbrado viaje de regreso. Las aves silvestres se refugian en sus nidos, las gallinas saltan desesperadas a la rama que les sirve de lecho, el labriego abandona los sembrados y se dirige a la casa a reencontrarse con su familia, las amapolas, los robles, los flamboyanes y los grandes árboles, imponentes y silenciosos, se erigen, cual celoso centinela, como los guardianes nocturnos de la pradera. En toda la aldea se percibe un ambiente general de paz, quietud o tranquilidad, y desde un lugar no definido, una banda de grillos cantores comienza a esparcir las muy armónicas y melancólicas notas de sus nocturnos conciertos por todos los senderos del paisaje campestre.
Se trata de una realidad que muchas sensaciones y sentimientos despierta en las almas con fina sensibilidad artística, y que Hugo Mata, entre otros temas, ha sabido plasmar en unos cuadros que bien han sido enjuiciados y que tantas demandas tienen dentro y fuera del país.
De ahí que el historiador y profesor universitario, doctor Carlos Dobal lo haya calificado con sobradas razones, como “EL POETA DE LOS ATARDECERES”
sábado, 10 de mayo de 2014
DEL PARTO BIOLÓGICO AL ALUMBRAMIENTO POÉTICO
DEL PARTO BIOLÓGICO AL ALUMBRAMIENTO POÉTICO
Por: Domingo Caba Ramos.
«Ella es carne de mi vida, flor de mi pensamiento, cemento de mi alma.».
( Domingo Moreno Jimenes. De su "Poema a la hija reintegrada" )
Agosto 1 del 2013. El octavo mes del año arrancó o inauguró su recorrido como cualquier otro agosto veraniego: seco, ardiente, ciclónico y caluroso. Y en la medida en que el día avanzaba, los rayos de un sol de bronce, como llamas azuzadas por el viento, ardían, quemando la piel de cuantos transeúntes se desplazaban por las calles encendidas de la Ciudad Corazón. Sol de fuego. Sol de verano. Sol de agosto.
Ese día, para mí, pudo haber trascurrido de lo más normal y sin importancia, de no ser porque en tal fecha habría de nacer mi pequeña Nicol o el ser que días después se convertiría en “mi pequeño manojito de ternura”.
Desde las primeras horas de la mañana se iniciaron en la clínica Unión Médica del Norte los ajetreos prepartos. En ese “pallí pacá” yo me comportaba, aparentemente, con una calma o naturalidad que de ninguna manera ponía al descubierto la ansiedad y el nerviosismo que internamente aceleraban los latidos de mi corazón.
Aproximadamente a las diez (A.M.) comenzó el médico su proceso ginecológico. Mientras mi tensión aumentaba, el personal de enfermería que lo asistía, como si nada estuviera ocurriendo y ya acostumbrado a esos menesteres, reía, charlaba y emitía una que otra ocurrencia , muchas de ellas preñadas de la más inigualable picardía. El pediatra, callado y atento, esperaba tranquilo a que en sus manos depositaran a su futura pacientica.
En la sala de cirugía, otros médicos ejecutaban la misma tarea para arrojar como resultados alumbramientos diferentes. Por esa razón, en la sala de estar, separada de la de cirugía por un cristal transparente, cada quien esperaba impaciente a que le enseñaran a su recién nacido retoño. Por eso, desde que los aplausos tronaban en el ambiente, los padres allí presentes abandonábamos rápidamente nuestros asientos para ver “si ese el mío”.
Así me mantuve, parándome y sentándome hasta minutos antes de las once. En este momento nuevamente los aplausos volvieron a escucharse. Cuando me levanté y observé a través del cristal, esta vez el impacto emocional fue indescriptible. Del otro lado, rebosante de alegría, la coordinadora de la referida sala y cuñada nuestra alzó la niña semidormida que yacía en sus abrazos, y dirigiéndose a mí realizó una señal con su mano derecha para informarme aquello de que “ Ya nació, esta es la tuya…” .
No supe qué hacer. Por un momento quedé en el limbo. Una gruesa lágrima rodó por mi cuerpo, las piernas me temblaron y, sin pensarlo dos veces, tuve que sentarme. Fue entonces cuando recordé los versos de Moreno Jimenes, y con estos ordené, con fuerza, pero en silencio:
«Tibien la leche terciada con agua
para si mi chiquitina despierta.
Cuídenmela, hasta que se vuelva esperma como capullo inmortal el cuidado.
Ella es carne de mi vida, flor de mi pensamiento, cemento de mi alma.».
Y fue entonces cuando me pareció escuchar el mandato de una voz interior que me decía: « Al igual que tu esposa y madre de tu niña, tú también tienes que parir…”.
Y fue entonces cuando terminé los versos o se consumó el alumbramiento del poema que más abajo se trascribe, cuya escritura inicié a las 9:45 A.M. en la sala de espera, justamente en el preciso instante en que se inició la ejecución del parto biológico en la sala de cirugía.
¡SALVE! MI BELLA NICOL
( A tu abuelita Librada, quien hubiera dado la vida por conocerte)
¡Hosanna! Nicol María,
¡Salve! mi niña adorada,
con pétalos de guirnalda,
yo te espero este gran día!.
¡Salve! mi bello tesoro,
lucero de mi existencia,
hoy proclamo con potencia,
¡yo te adoro! ¡Yo te adoro!.
Las rutas de mi existencia,
tu presencia alumbrará,
la espina de mis tormentos,
tu sonrisa extirpará.
¡Salve! mi lindo angelito,
mi bella estrella, mi sol,
¡Salve! mi tierno cielito
¡Salve! mi bella Nicol.
Tu padre.
Unión Médica,Stgo.
1/8/2013
9:45a.m.
miércoles, 7 de mayo de 2014
LA MÁS AUTÉNTICA EXPRESIÓN DE MI OTRO YO
Por: Domingo Caba Ramos.
Cuando duerme, mi chiquita parece un ángel, y la ternura que irradia su rostro infantil alcanza su máxima expresión.
Cuando sonríe, de su angelical carita parece emanar una luz que ilumina cada uno de los espacios insondables de mi mundo mental.
Cuando ríe, el eco jubiloso y cuasi sinfónico de su risa embriagante impacta todo mi cuerpo, esparciendo mi mente y fortificando mi espíritu.
Cuando postrada en su cuna, risueñamente abre y blande sus frágiles bracitos pidiéndome que la cargue o arrulle en mis brazos, una emoción incontenible, casi volcánica, invade todo mi ser.
Cuando para dormirse se acurruca o recuesta su cabecita en mi pecho, todos los órganos de mi cuerpo tiemblan de emoción.
Cuando me mira, alza los brazos y sonríe jubilosamente en el instante en que me ve llegar a la casa, o acaricia mi rostro con sus manitas de seda, una extraña sensación de placer se aposenta en mi cerebro.
Cuando escucho sus tenues gorjeos, sus melódicos balbuceos, sus sonoros y muy recreativos “aaaaaaaaaaaa”, sus tiernos “tatatata”, “papapapa” y otros jugueteos prelinguísticos, confieso que me resulta imposible describir la emoción que siento en ese momento.
El día 1 del mes que transcurre, ella cumplió nueve meses de haber llegado a este mundo a saturar de amor y de alegría cada rincón de nuestra casa, y a alumbrar los senderos que bordean mi existencia.
Ella es Nicol María : la ternura encarnada en un frágil y pequeño cuerpo de niña.
Ella es Nicol : “Mi pequeño manojito de ternura”.
Ella es Nicol : la más auténtica expresión de mi otro yo.
Ella es Nicol : una flor que llora y un diamante que respira.
Cuando duerme, mi chiquita parece un ángel, y la ternura que irradia su rostro infantil alcanza su máxima expresión.
Cuando sonríe, de su angelical carita parece emanar una luz que ilumina cada uno de los espacios insondables de mi mundo mental.
Cuando ríe, el eco jubiloso y cuasi sinfónico de su risa embriagante impacta todo mi cuerpo, esparciendo mi mente y fortificando mi espíritu.
Cuando postrada en su cuna, risueñamente abre y blande sus frágiles bracitos pidiéndome que la cargue o arrulle en mis brazos, una emoción incontenible, casi volcánica, invade todo mi ser.
Cuando escucho sus tenues gorjeos, sus melódicos balbuceos, sus sonoros y muy recreativos “aaaaaaaaaaaa”, sus tiernos “tatatata”, “papapapa” y otros jugueteos prelinguísticos, confieso que me resulta imposible describir la emoción que siento en ese momento.
Ella es Nicol María : la ternura encarnada en un frágil y pequeño cuerpo de niña.
Ella es Nicol : “Mi pequeño manojito de ternura”.
Ella es Nicol : una flor que llora y un diamante que respira.
jueves, 1 de mayo de 2014
SIGNOS DE LA MEDIOCRIDAD
Por: Domingo Caba Ramos.
"Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance..." (François de la Rochefoucauld)
En término individual considerada, José Ingenieros, en su famosa obra " EL HOMBRE MEDIOCRE", plantea que " la mediocridad podrá definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad "
El mediocre es un ser de mente estrecha y merced a esa cortedad mental, es incapaz de concebir profundos o dilatados pensamientos. “En el verdadero hombre mediocre - afirma Ingenieros - la cabeza es un simple adorno". La mentira constituye su princiapal y más codiciado instrumento de trabajo. Como bien escribió Anselm Feurbach :"El hombre mediocre siempre pesa bien, pero su balanza es falsa"
Al autoconcebirse chiquitos, los espíritus mediocres apelan a las más perversas acciones para llenar el vacío interior o construir la grandeza social, moral, intelectual y espiritual que sienten les hace falta. Por esa razón, el ser mediocre es, por naturaleza, hipócrita, simulador, vanidoso, pedante, altanero, envidioso, intolerante, inseguro, desconfiado, manipulador, servil y, por todo ello, peligroso.
Para los mediocres, la verdad es sólo su verdad. En tanto seres inseguros, piensan siempre que están al borde del abismo o a punto de sucumbir, y por eso en todo momento operan a la defensiva enfrentando todo tipo protagonismo ajeno. El triunfo de los demás les produce náuseas y una inmensa alegría la derrota ajena.
Como carecen de personalidad propia, adaptan su conducta al medio o situación que le interesa. De ahí que sus actitudes suelen ser siempre teatrales, simuladas o artificiales. Y quien no sea capaz de conocer o descifrar las reales intenciones de sus histriónicas ejecutorias, posiblemente termine atrapado en sus garras venenosas.
"Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance..." (François de la Rochefoucauld)
En término individual considerada, José Ingenieros, en su famosa obra " EL HOMBRE MEDIOCRE", plantea que " la mediocridad podrá definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad "
El mediocre es un ser de mente estrecha y merced a esa cortedad mental, es incapaz de concebir profundos o dilatados pensamientos. “En el verdadero hombre mediocre - afirma Ingenieros - la cabeza es un simple adorno". La mentira constituye su princiapal y más codiciado instrumento de trabajo. Como bien escribió Anselm Feurbach :"El hombre mediocre siempre pesa bien, pero su balanza es falsa"
Al autoconcebirse chiquitos, los espíritus mediocres apelan a las más perversas acciones para llenar el vacío interior o construir la grandeza social, moral, intelectual y espiritual que sienten les hace falta. Por esa razón, el ser mediocre es, por naturaleza, hipócrita, simulador, vanidoso, pedante, altanero, envidioso, intolerante, inseguro, desconfiado, manipulador, servil y, por todo ello, peligroso.
Para los mediocres, la verdad es sólo su verdad. En tanto seres inseguros, piensan siempre que están al borde del abismo o a punto de sucumbir, y por eso en todo momento operan a la defensiva enfrentando todo tipo protagonismo ajeno. El triunfo de los demás les produce náuseas y una inmensa alegría la derrota ajena.
Como carecen de personalidad propia, adaptan su conducta al medio o situación que le interesa. De ahí que sus actitudes suelen ser siempre teatrales, simuladas o artificiales. Y quien no sea capaz de conocer o descifrar las reales intenciones de sus histriónicas ejecutorias, posiblemente termine atrapado en sus garras venenosas.
SIMULACIÓN, HIPOCRESÍA Y MEDIOCRIDAD
Por: Domingo Caba Ramos.
La sinceridad, autenticidad e integridad personal, en la sociedad dominicana, se nos presentan como tres de los valores tradicionales progresivamente en vía de extinción o como parte de las luces que poco a poco van dejando de iluminar el comportamiento humano.
La lucha por la supervivencia o el “sálvese quien pueda”, nos ha transformado en verdaderos seres "simuladores", "cínicos", "hipócritas", “mediatintas”, “fofos”, "plásticos" y "artificiales". Y hasta la sonrisa, en ocasiones, parece grapada en el rostro de muchos de los hombres y mujeres con los cuales necesariamente tenemos que interactuar en nuestras cotidianas relaciones sociales (laborales, familiares, políticas, sindicales, culturales, etc.) .
Un determinado interés genera una determinada conducta no siempre benigna, sino perversa; pero escondida tras la máscara maldita y no menos perversa de la simulación. Y como en los mundos políticos y del trabajo es donde con mayor énfasis se ponen de manifiesto las luchas de intereses, es en esos ámbitos donde fluyen las más dañinas lacras comportamentales, como fluye a la superficie del agua, el olor pestilente del cadáver que por mucho tiempo se mantuvo oculto en el fondo del océano.
Mundos en los que hay que mantenerse siempre a la defensiva e interpretando, para no sucumbir, las verdaderas intenciones que se esconden detrás de cada palabra, cada gesto, cada acción y hasta detrás de cada manifestación de cortesía. Mundos en los que aquel que no te soporta ha hecho todo lo posible por no tenerte a tu lado o excluirte de la organización en la que comparte compromisos, por delante te colma de elogios, aunque por detrás te inserte el dardo que neutraliza para siempre tus habituales movimientos.
Somos, pues, una sociedad pletórica de simuladores. Y ante cada nueva y fingida actitud, parece cobrar vigencia el contenido de un artículo que hace varios años publiqué en la prensa nacional con el título de “Sicología de los hipócritas”, y el que, por considerarlo de interés, nos permitimos transcribir a continuación:
SICOLOGÍA DE LOS HIPÓCRITAS.
“El hábito de la mentira paraliza la lengua del hipócrita cuando llega la hora de decir la verdad” (José Ingenieros).
El diccionario de la Lengua Española académico define los términos hipocresía e hipócrita de la siguiente manera:
“Hipocresía: Fingimiento y apariencia de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan” “Hipócrita: Que finge o aparenta lo que no es o lo que no siente”.
“La hipocresía – apunta José Ingenieros (1877 – 1925) - es el arte de amordazar la dignidad. Es el guano que fecundiza los temperamentos vulgares, permitiéndoles prosperar en la mentira: como esos árboles cuyo ramaje es más frondoso cuando crecen a inmediaciones de las ciénagas” (El hombre mediocre, pág., 1975, 83).
Sostiene Ingenieros que: “La hipocresía es más honda que la mentira. Esta puede ser accidental, aquella permanente. El hipócrita – amplía” - transforma su vida en una mentira metódicamente organizada. Hace todo lo contrario de lo que dice, toda vez que ello le reporte un beneficio inmediato” (ob. cit., pág.87)
De las ideas presindicadas se infiere que la mentira es la materia prima de los hipócritas, vale decir, el hipócrita es necesariamente mentiroso, y en virtud de esta cualidad es, sobre todo, un ser simulador, cínico, desconfiable y traicionero.
Si la hipocresía es una de las más perversas expresiones del egoísmo, los hipócritas son por naturaleza egoístas. Para ellos el yo de los demás carece de importancia. Sólo importa su propio yo. De ahí que siempre actúen movidos por sus particulares intereses, nunca inspirado en el interés colectivo.
Los hipócritas suelen tener cómplices circunstanciales, pero no amigos fieles y permanentes. Son utilitarios, oportunistas, individualistas y ambiciosos; pero fundamentalmente traicioneros. Con tal de materializar sus planes o propósitos son capaces de traicionar hasta su más íntimos amigos o más cercanos parientes.
Los centros de trabajo, sindicatos y partidos políticos están pletóricos de estos diabólicos personajes.
El hipócrita es un ser peligroso a quien hay que temer. En él todo es falsedad, engaño y apariencia. Por eso ríe cuando desea llorar y llora cuando quiere sonreír. Receta la medicina para curar el mal que él mismo ha provocado y suele desear larga vida al ser que desearía ver muerto. E l triunfo ajeno constituye su propia derrota. Por eso odia reconocer el mérito de los demás, y cuando lo hace, sus elogios resultan ser siempre falsos, irónicos y sarcásticos.
La lengua del hipócrita es mortal como el veneno de la víbora y destructora como la furia del huracán. Una palabra suya puede provocar el divorcio de dos amantes y la enemistad de dos amigos.
Estos individuos se rebajan sin saberlo. Su propia condición los transforma en entes chismosos, envidiosos, intrigantes y mediocres.
Conocer su verdadera identidad no siempre resulta fácil, pues aparte de actuar con gran habilidad, astucia y sagacidad, están también dotados de una increíble capacidad histriónica. Proceden como esos veteranos actores cuyos rostros parecen estar cubiertos por máscaras invisibles que les permiten ejecutar libremente sus maléficas acciones.
Más, sin embargo, conviene hacer todo lo posible para identificar en cualquier lugar a estos magos de la simulación, como única forma de no perecer devorado por sus garras mortíferas.
dcaba5@hotmail.com
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