viernes, 22 de noviembre de 2013

EL ESTUDIANTE DOMINICANO : AUTÉNTICA EXPRESIÓN DE LA POSMODERNIDAD


 Por: Domingo Caba Ramos.

 “El hombre Light carece de referentes, tiene un vacío moral y no es feliz, aun teniendo materialmente casi todo”.

 (ENRIQUE ROJAS)

 A partir del siglo XX el mundo comenzó a vivir o dio inicio a un nuevo proceso histórico identificado por filósofos, sociólogos, sicólogos y otros pensadores con el nombre de posmodernidad. Y entre las características sociosicológicas que tipifican este período valen citarse las siguientes:

 • Las personas sólo quieren vivir o se interesan por el presente. El pasado y el futuro carecen de importancia.
 • Constante búsqueda de lo inmediato.
 • Proceso de pérdida de la personalidad individual.
 • Culto al cuerpo y a la liberación personal.
 • Disfrute desenfrenado de los placeres que presenta la vida.
 • Desaparición de todo tipo de idealismos. 
• Desaparición de la valoración del esfuerzo. 
• Pérdida de la fe en la razón y la ciencia y, contradictoriamente, culto a la tecnología. 
• Culto a lo fácil y rechazo a todo lo que implique sacrificio. 
• Pérdida progresiva de los valores.
 • Individualismo o pérdida progresiva de la solidaridad y la sensibilidad social.
 • Emerge con toda su fuerza el “Hombre Light”.
 • Pérdida de la ambición personal de autosuperación.
 • Enriquecimiento rápido y sin esfuerzos.

 Es en ese contexto en el que necesariamente debemos situar a muchos de los estudiantes dominicanos que cursan estudios en los diferentes niveles de enseñanza, si en realidad deseamos comprender o descubrir las reales razones que lo llevan a comportarse de manera apática e irresponsabilidad frente a sus compromisos académicos.

 Para la mayoría de nuestros estudiantes, pensar parece ser un pecado mortal. Por eso olvidan o no realizan los ejercicios, investigaciones y tareas asignadas. Por eso todo lo copian o bajan de la Internet. El famoso “copia y pega”, que tantos daños ha producido en el mundo estudiantil, campea por sus fueros. Y la “lecturofobia” se constituye en uno de los males que más afecta su desarrollo.

 Analizar, comparar y asociar ideas para extraer conclusiones constituyen procesos del pensamiento lógico que brillan por su ausencia en las prácticas cotidianas de nuestros estudiantes universitarios. Como también escasean o se han convertido en verdaderos mitos procesos como la conceptualización, la producción de conocimientos y la generación de ideas.

 La red de Internet, en ese sentido, ha constituido para ellos la mejor tabla de salvación. Gracias a esta, los trabajos de investigación de no pocos alumnos de los niveles medio y superior generalmente se reducen a la conjugación de los cuatro verbos mágicos: “Copiar, pegar, imprimir y entregar”.

 Lo antes expresado explica las bajas calificaciones que obtienen muchos estudiantes cuando en los exámenes se les pide que expliquen, comparen, establezcan diferencias, etc. Y también explica por qué esos mismos estudiantes, durante las clases cotidianas, no son capaces de explicar un tema determinado si no se les permite leer su contenido en el texto correspondiente.

 Y lo que es más preocupante aún: el orgullo de ser el mejor del curso parece haberse extinguido o desaparecido por completo de su universo mental. A la mayoría le basta con aprobar al “ras” la asignatura, pero muy pocos hacen lo posible para lograr este limitado y académico propósito. La “ telefomanía o “bibimanía”, la “feibumanía”, la “twittermanía”, la tecnología mal empleada y el “jangueo” sin límites consumen la mayor parte de su tiempo, y se traducen en actividades que en orden de prioridad están primero o se imponen a cualquier tipo de compromiso académico.

 Así son, con sus naturales excepciones, nuestros estudiantes: fiel y auténtica expresión de una posmodernidad que les aconseja “no matarse mucho”, “cogerlo suave”, “disfrutar el presente”, no agradecer ni valorar los esfuerzos o múltiples sacrificios en que incurren los padres para costearles sus estudios. Expresión de una postmodernidad que les aconseja, simple y sencillamente: “VIVIR LA VIDA…”

jueves, 7 de noviembre de 2013

CAPSULAS LEXICOSEMÁNTICAS.


  Por: Domingo Caba Ramos.

 1. DEBER Y DEBER DE… 

 Cuando deber forma una perífrasis, es decir, se une a otro verbo perdiendo el significado para expresar obligación o duda: debes ir / deben de ser las ocho, puede hacerlo de dos maneras:

 1. Deber + infinitivo
  2. Deber de + infinitivo. 

En el primer caso, la perífrasis expresa obligación.

 Debes estudiar más.
 Deberíamos salir ya. 
Debéis fumar menos. 

 En el segundo caso la perífrasis expresa suposición.

 Deben de ser las tres.
 Deben de haber llegado ya.
 Debe de haber perdido el tren.

 Como se puede apreciar, cada una de estas construcciones posee un significado distinto, razón por la cual no se pueden emplear de manera arbitraria, expresando incorrectamente:

 1. El gobierno debe de resolver el problema de los apagones. ( Mejor : El gobierno debe resolver el problema de los apagones) 

2. El delincuente debe ser uno de los tantos deportados que han llegado a nuestro país en los últimos años. ( Mejor : El delincuente debe de ser uno de los tantos deportados que han llegado a nuestro país en los últimos años) 

 2. REANUDAR Y REINICIAR. 

 Son muchos los hablantes o usuarios de nuestra lengua que consideran que los verbos reanudar y reiniciar significan lo mismo. Nada más apartado de la realidad. Tales formas verbales no son sinónimas. Una y otra entrañan distintos valores significativos.

 Reiniciar debe emplearse para aludir al hecho de volver a principio de una actividad suspendida. Reanudar, por el contrario, es la forma recomendada para referirse a algo que vuelve a ponerse en marcha a partir del punto en que se suspendió. Merced a estos conceptos se infiere que para reiniciar algo es necesario volver al principio. De ahí que se reanuda, no se reinicia, el juego momentáneamente suspendido por causa de la lluvia, vale decir, se arranca desde el punto en que se interrumpió.

 Ahora bien, si la lluvia no para y el juego hay que suspenderlo en forma definitiva, cuando todavía no había sido declarado oficial, el mismo habrá de reiniciarse, no reanudarse, en una nueva fecha. En tal caso, dicho juego deberá comenzar desde el principio, y no desde el punto en que fue suspendido.

 3.  VEREDICTO FINAL.

 En la prensa, tanto nacional como internacional, es común encontrarse con el uso frecuente de la construcción léxica veredicto final. Al usarse esta, ciertamente, se incurre en caso de pleonasmo o redundancia, toda vez que el término veredicto es en sí mismo un dictamen o fallo final emitido por juez, jurado o autoridad competente. Por ser así, el solo uso de veredicto basta para garantizar el justo sentido de lo expresado. El adjetivo final sobra, nada agrega, no hace falta.

jueves, 31 de octubre de 2013

LA EXPRESIVIDAD DE LOS DOMINICANOS

 Por: Domingo Caba Ramos.

 Es increíble la exagerada expresividad del dominicano. Pienso que talvez no existe en el mundo otro ser más parlanchín y comunicativo que los nacidos en esta tierra.

 Es sorprendente cuan imposible se le hace al dominicano promedio mantenerse en silencio cuando no debe hablar. De ahí que nunca calle, siempre está hablando o articulando palabras. Nunca le da “vacaciones a la lengua”. Por eso todo lo informa, todo lo comunica , todo lo pregunta, no importa lo íntimo que sea el mensaje de que se trate.

 Y es por eso que cuando se nos interroga sobre cualquier asunto, nuestras respuestas generalmente trascienden el contenido de la interrogación, contestando mucho más de lo que se nos ha solicitado. Y en tal virtud, en los casos en que solo debemos responder con una palabra, con un sí o con un no, agregamos datos adicionales que se convierten casi en un verdadero reportaje periodístico.

 ¿Cuántos hijos tienes? – le pregunté al alguien una vez, en una entrevista de trabajo.

 La respuesta fue toda una verdadera autobiografía:

 “Tengo cinco hijos, tres varones y dos hembras. Las hembras ya se casaron, la más vieja tiene un niño y la otra está embarazada. Los varones no se han casado, están estudiando…”

 Yo tuve que esperar pacientemente a que su biográfica perorata terminara.

 Así somos los dominicanos : sumamente expresivos, extremadamente parlanchines.

 Móntese en una guagua del transporte público o vaya a un centro de belleza, y de seguro que usted, amigo lector, sin proponérselo, se enterará de las más sorprendentes, inimaginables y confidenciales informaciones.

viernes, 18 de octubre de 2013

EL HAITIANITO AVENTURERO

Por: Domingo Caba Ramos.


Me encontré con él el pasado lunes en la mañana. Con su cajita de limpiar zapatos en la mano derecha y una ingenua y tierna sonrisa amarrada a su rostro infantil, Júnior Yan se desplazaba “a pasitos lentos” por la calle principal de una de las urbanizaciones (Reparto del Este) que forman parte de la Ciudad Corazón. Justamente pasó frente a mi casa en el momento en que me disponía marcharme a cumplir con mis compromisos laborales. Tan pronto me vio, no tardó en formularme la pregunta de rigor:

 -¿“Tu querer limpiar zapatos…”?.

 Sin pensarlo mucho le respondí que sí, más por conversar con él que por lustrar unos zapatos que no requerían tal limpieza .Y empezamos a hablar.

 Hijo de Franklin Yan, chofer y propietario de una guagua (minibús) del transporte público en Puerto Príncipe, Haití, Júnior Yan, de 12 años de edad, logró reunir dos mil quinientos pesos, y sin decirle nada a su padre, se lo entregó a uno de los delincuentes dedicados al tráfico ilegal de haitianos, el cual encaramó al infante en un viejo autobús y lo depositó en el kilómetro siete y medio, carretera Santiago Licey, donde reside actualmente en condiciones infrahumanas.

 Viajó acompañado del compatriota que lo “sonsacó” para que emigraran a la República Dominicana con el argumento de que en este país se gana mucho dinero. Hoy Júnior vive en la casa del amigo seductor, quien, al igual que él, es limpiabotas. La esposa de este humilla y trata mal al niño. Por eso Júnior tiene que comprar su comida, así como lavar y planchar su ropa. Y para conseguir dinero, diariamente se traslada a pie a la ciudad de Santiago para ver si haya a quien limpiarle un par de zapatos.

 Como salió escondido de su padre, este no sabe qué ha sido o dónde se encuentra su hijo.

 Cuando abandonó a Haití, Junior cursaba el tercer año de básica. Además de creole dice que habla francés y un poco de inglés. Que quiere regresar a su patria para continuar sus estudios, ya que aquí está sufriendo mucho, y que no ha podido hacerlo porque le faltan mil quinientos pesos. Se trata este caso de uno de los tantos que conforman el triste drama para muchos, y rentable negocio para unos pocos, de la inmigración haitiana.

 Limpios mis zapatos, le pagué al pequeño limpiabotas el doble del costo de su lustradora faena. Con su cajita en la mano derecha y sin abandonar su infantil y tierna sonrisa, Junior, el haitianito aventurero, se marchó siempre “a pasitos lentos”, y muy pronto su imagen, no era más que un punto negro perdido en la distancia.

 (Publicado en la prensa nacional en noviembre 2011)

ORTOGRAFÍA DE LA VOCES PREFIJADAS

 Por : Domingo Caba Ramos.

 Los prefijos deben escribirse unidos a la palabra que acompañan.

 En la Ortografía de la lengua española ( 2010) , por primera vez, se ofrecen normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas.

 Los prefijos son elementos afijos carentes de autonomía que se unen por delante a una palabra o base léxica, a la que agregan diversos valores significativos, originándose así una nueva palabra. Esas nuevas palabras que se forman reciben el nombre de voces prefijadas: superdotado, reconectar, internacional, exnovio, desapartar... Son prefijos en estos ejemplos: super, re, inter, ex y des.

 Las normas que reglamentan el uso correcto de las voces prefijadas, según la nueva Ortografía de la lengua española, son las siguientes:

 1. Sin guion ni espacio separador.

 Constituyen los prefijos, unidades morfológicas y prosódicas y, por ello, salvo casos excepcionales, incluyendo el prefijo ex, deben escribirse unidos a la palabra o base léxica que acompañan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra (‘ultramar’, ‘submarino’, ‘vicepresidente’, ‘antinarcóticos’, ‘exoficial’, ‘exmarido’…) 

 En virtud de lo antes expresado, se consideran inapropiadas las palabras en las que el prefijo aparece unido con un guion (vice-presidente, sub - marino) o separado por un espacio en blanco (vice presidente, ex oficial).

 En el caso de los prefijos que se unen a la palabra sin guion separador, existe la posibilidad ,y se recomienda, reducir a una sola las dos vocales iguales contiguas que resultan de unir un prefijo terminado en vocal a una palabra que empieza también por esa misma vocal. Al respecto, la nueva Ortografía establece que:

 “En aquellos casos en que de forma generalizada y en todos los niveles del habla, se articula una vocal simple, es frecuente y admisible la reducción gráfica de las dos vocales a una sola” (OLE,p. 164).

 Para que esta simplificación vocálica se considere adecuada o admisible, es necesario que se cumplan las siguientes condiciones:

 a) Que se haya generalizado en la expresión oral, es decir, que al hablar, de las dos vocales, solo una se pronuncie: contraatacar ; contratacar; portaaviones ; portaviones; antiimperialista ; antimperialista; microorganismo ; microrganismo, etc. En estos ejemplos, las formas en negritas y subrayadas se consideran correctas.

 b) Que el nuevo término no coincida con otro ya existente de distinto significado. En el verbo ‘reemitir’ (‘volver a emitir’), por ejemplo, la doble vocal debe mantenerse, pues simplificarla equivaldría a formar un verbo diferente: ‘remitir’ (‘enviar’)

 c) Que la vocal por la que comienza la palabra base no sea en sí misma un prefijo. Por eso deben conservarse las dos vocales o no se admite su reducción en voces como ‘semiilegal’ y ‘ultraamoral’ ,puesto que en ellas las palabras base , ilegal y amoral empiezan por las vocales i y a respectivamente.

d) Las voces con el prefijo co- seguidas de o- suelen mantener las dos vocales: cooperativa, coordenada, coorganizar, coordinación, etc.; pero en aquellas en que la reducción vocálica es general en la pronunciación, no serían censurables las vocales o letras simplificadas, como bien se aprecia en las palabras que a continuación aparecen subrayadas y en negritas: cooperar ; coperar; coordinación ; cordinación (OLE, 2010, p. 171).

 2. Unidos con guion.

 Los prefijos se unen con guion a la palabra base cuando la siguiente comience por mayúscula o sea un número (anti-ONU, anti-Fidel Catro, pro-Estados Unidos, sub-21, super-8.

3. Separados por un espacio en blanco. 

 Los prefijos se escriben necesariamente separados por un espacio en blanco de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida por varias palabras que tienen un significado unitario (‘ex alto cargo’, ‘vice primer ministro’, ‘anti pena de muerte’)

domingo, 6 de octubre de 2013

ORTOGRAFÍA PARA ESTUDIANTES

 (Prólogo al libro «Ortografía para estudiantes», del prof. Edwin Paniagua)

 Por: Domingo Caba Ramos.



 “… la ortografía representa el pilar fundamental de la unidad de la lengua. Mientras los demás planos lingüísticos (fonología, morfología, sintaxis y léxico) se hallan sujetos a los parámetros de variación, la ortografía es un código uniforme en el que todas las variables se diluyen…”

 (Ortografía de la lengua española, 2010, XL).

 La Ortografía es la disciplina lingüística que se ocupa de describir y explicar las normas que regulan la correcta escritura de la lengua. Regula la Ortografía el modo correcto de escribir, es decir, el buen uso de los signos gráficos dentro de la palabra.

 Esa regulación apunta hacia el logro de un magno propósito: la unidad de la lengua. De no existir un código ortográfico, compuesto por reglas claras y precisas que rijan el uso del idioma, inevitable resultaría la fragmentación de este, por cuanto en cada comunidad lingüística se establecerían normas sectoriales y se escribiría atendiendo a sus particularidades fonéticas. Y si cada miembro de una comunidad de hablantes escribiera según su propio criterio articulatorio, la lengua escrita se convertiría en un verdadero caos comunicativo. De ahí que se haya escrito con sobradas razones que «… la ortografía representa el pilar de la unidad de la lengua».

 Con el propósito de preservar esa unidad y reforzar el dominio del código escrito de la lengua, se han escrito numerosos y valiosos manuales de ortografía, entre ellos, este que el profesor Edwin Paniagua pone en manos de los estudiantes.

Los problemas ortográficos siempre han existido, existen y existirán a través del tiempo. Borra este juicio la falsa creencia de que la solución de tales problemas se origina, inicia y termina en los niveles básicos y medio del proceso educativo, y que, por esa razón, al ascender al nivel superior, los estudiantes nada o muy poco tienen que aprender; pero nada más distanciado de la realidad.

Está más que comprobado que nuestros estudiantes universitarios y, peor aún, los profesionales egresados de los centros de estudios superiores, conservan notables deficiencias en el manejo del código gráfico de la lengua española, como muy bien se puede apreciar en la nota que un ingeniero industrial me remitió vía correo electrónico cuando ambos desempañábamos puestos directivos en un prestigioso grupo empresarial de la ciudad de Santiago de los Caballeros. El texto de la breve nota decía así:

« La reunión se llebara a cabo a la sinco de la tarde en el salon de conferencia y en ella trataremos asunto muy inportante para la compañía y para todo los empleado…»

 ¿Qué significa eso?

 Que si las fallas ortográficas son continuas y permanentes, el aprendizaje y la enseñanza para superarlas deben ser también procesos continuos y permanentes. Consciente, talvez, de esa realidad, el texto del profesor Paniagua no ha sido concebido para estudiantes de un grado específico, sino para los que cursan estudios en todos los niveles de enseñanza. De ahí su título: Ortografía para estudiantes. O, lo que es lo mismo, esta Ortografía para estudiantes bien puede ser utilizada por el alumno que se sienta en el pupitre del nivel básico, en la butaca del nivel medio o en la silla de la universidad.

Como bien lo afirma el afamado lingüista y maestro puertorriqueño, doctor Humberto López Morales:

« Al enseñar Ortografía se corre el riesgo de quedarse en formulaciones teóricas. Siempre es una tentación para todo autor el ofrecer un elaborado corpus de doctrina, olvidando o relegando la praxis a una mínima expresión…», vale decir, que la teoría no debe imponerse a la práctica.

 El profesor Paniagua también parece haber asimilado bastante bien esta otra lección, toda vez que la lectura es uno de los recursos didácticas que emplea al tratar cada tema, esto es, apela a textos cuyo contenido guarda estrecha relación con cada tema tratado. Ese enfoque integrador también le imprime dinamismo al proceso enseñanza – aprendizaje de la Ortografía.

 Es importante precisar que en estos tiempos posmodernos, caracterizados por el facilismo y la vida acelerada, constituye un gran reto enseñar ortografía Tiempos en los que los particularismos ortográficos parecen competir con el criterio académico. Tiempos en los que la red de Internet con su chateo y conversaciones rápidas ha establecido sus propios códigos ortográficos. Tiempos, en fin, en los que nuestros jóvenes prefieren escribir bn, en lugar de bien; xq, en vez de porque; llovien2, por lloviendo; cole, en vez de colegio; uni, en vez de universidad y 100pre, en lugar de siempre.

 Sin embargo, conviene hacer el esfuerzo por aprender y adquirir un adecuado dominio de la ortografía, por tratarse esta de un instrumento de capital importancia para el enriquecimiento de la composición y la redacción. Porque su dominio es fundamental para la exacta formulación escrita de nuestros pensamientos. Porque su aprendizaje, aparte de conceder prestigio, favorece el análisis, comprensión y fluidez de las ideas. Porque el dominio ortográfico repercute, necesariamente, de manera positiva en el dominio de los aspectos léxico, semántico, sintáctico y morfológico de la lengua.

Por último, vale también precisar que en el proceso enseñanza – aprendizaje de la Ortografía, la principal responsabilidad descansa en el alumno que aprende y no en el maestro que enseña, esto es, se aprende ortografía cuando se desea aprender ortografía. De lo contrario, las mejores intenciones y todos los esfuerzos que pueda realizar aquel que enseña quedan sepultados en el nicho de la inoperancia y el desinterés.

 Ojalá que el estudiante a cuyas manos llegue esta importante y didáctica Ortografía para estudiantes quiera o desee verdaderamente aprender ortografía. De suceder así, el éxito estudiantil y, más tarde el profesional, le sonreirá.

 SANTIAGO DE LOS CABALLEROS.
 4 de mayo del 2013.

martes, 1 de octubre de 2013

EN TORNO AL LIBRO "PARTE DE MI VIDA", DE RAMÓN ANTONIO VERAS.

Por: Domingo Caba Ramos.

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 II. Valor didáctico del libro. 

 El libro Parte de mi vida, conviene repetirlo, vale no solo como memoria y autobiografía, sino también como código de conducta. Y vale como esto último, por cuanto en su sentido profundo entraña múltiples enseñanzas. Esto significa que más allá del interés meramente informativo, del deseo de comunicar a sus descendientes detalles importantes acerca de lo que fue su “vida material y espiritual en la niñez…”, el doctor Veras, consciente o inconscientemente, quiso transmitirles o dejarles a sus “hijos, nietos y nietas” una lección de vida que los guíe por las rutas de la grandeza espiritual y los aparte de los antivalores que en forma progresiva se multiplican y ganan espacio en este mundo posmoderno.

 ¿Cuáles son esas enseñanzas?

 El primer mensaje que se extrae de la lectura del texto es que independientemente de lo mucho que en el presente nos haya favorecido la fama, nuestro pasado de humildad, pobreza y limitaciones, nunca debemos ocultarlo. Así parece entenderlo el autor de Parte de mi vida, cuando sin complejos ni prejuicios describe la paupérrima situación en la que se desarrolló su niñez, y confiesa, en tal virtud, que fue limpiabotas, canillita, mensajero, aguatero, aprendiz de mecánica y bacheador de calles. Y sin vergüenza, prejuicios ni complejos igualmente confiesa que en el hogar de sus años infantiles no existían más ajuares que «una tinaja, cuatro catres, una pequeña cama, dos o tres sillas de guano y cinco o seis platos, algunas cucharas, mosquiteros y sábanas…»

 Pero no solo eso. 

Negro Veras, además de pretender que sus “hijos, nietos y nietas” se enteren de los episodios más relevantes que rodearon la niñez del padre y el abuelo, desea que sus vástagos aprendan y tengan muy presente:

 a) Que el ser humano debe ser franco y sincero, y que la simulación la mentira deben siempre evitarse: « La franqueza – afirma - ha sido una línea de comportamiento en mi vida… La simulación no tiene espacio en mí. Al fingimiento lo veo como algo insoportablemente artificial. Detesto el aparentar porque la apariencia no me cuadra…» (pág. 30)

b) No se debe discutir ni tratar de convencer a quien no está preparado para aceptar la verdad absoluta.

 c) No es posible botar los alimentos que sobran en la mesa, mientras existan otros que los puedan disfrutar : « Todo excedente de la ración alimenticia, generalmente termina siendo distribuido entre familiares, amigos y conocidos» ( pág.41)

 d) Solo a través del trabajo y los estudios la persona puede desarrollarse material y espiritualmente: « Yo vivía convencido de que estudiando y trabajando podía llegar a cambiar la vida material y espiritual mía y de mi familia…» ( pág. 45)

 e) La pobreza no necesariamente implica suciedad : « La pobreza no entraña suciedad, una no se corresponde ni acompaña a la otra» (pág.45)

f) La puntualidad es un atributo: «… detesto que me hagan esperar más allá de la hora acordada… (pág. 58), «Mi deseo es que mis nietos y nietas hagan de la puntualidad un atributo de su vida…» (pág. 59)

 g) Al ser que nos trajo al mundo, la madre, debemos siempre amarlo, respetarlo y reconocer la abnegación, entrega y grandes sacrificios que este es capaz de realizar en pos del bienestar general de sus hijos: « Todo ser humano con sensibilidad  sabe lo que significa una madre. Pero para nosotros, nuestra madre además del cariño de madre que le tenemos, también la adoramos como nuestra madre y nuestro padre» ( pág.68)

 h) Hay que fomentar la práctica de ahorro y no aferrarse al dinero u otros bienes materiales: « A mis nietos y nietas les digo que vean el dinero como una mercancía más, que no se aferren a nada material…» (pág. 72)

 i) No debemos ser conformistas ni resentidos.

 j) Debemos ser transparentes en nuestros actos.

k) Los padres deben ser los mejores amigos de sus hijos: « Mis hijos saben que han tenido y tienen en mí a su mejor amigo…» (Pág. 109)

 l) Hay que ser constante y perseverante : «El mundo es de los que luchan contra la adversidad» ( pág.117) Estos son solo algunas de las ideas que se traducen en la más constructiva enseñanza, no solo para los hijos, nietos y nietas del doctor Veras, sino para todo quien lea su muy valioso texto.

 III. “Áspero”, “malas pulgas”, “quisquilloso”, “poco tierno” y “malo de lavar…”

 El doctor Negro Veras, afirman jocosamente sus más cercanos y queridos amigos, es “áspero”, “quisquilloso”, “malo de lavar” y “malas pulgas” lo acompañan.

 Saber si las anteriores cualidades se corresponden con la realidad, pienso que carece de importancia y trascendencia. Lo que sí importa, es saber que este digno ciudadano ha sabido prestigiar la teoría con la práctica , defender durante toda su vida  los mejores intereses de sus país y mostrar una ejemplar conducta social y familiar que lo han llevado a ganarse el respeto y aprecio de todo el pueblo dominicano.