jueves, 31 de octubre de 2013

LA EXPRESIVIDAD DE LOS DOMINICANOS

 Por: Domingo Caba Ramos.

 Es increíble la exagerada expresividad del dominicano. Pienso que talvez no existe en el mundo otro ser más parlanchín y comunicativo que los nacidos en esta tierra.

 Es sorprendente cuan imposible se le hace al dominicano promedio mantenerse en silencio cuando no debe hablar. De ahí que nunca calle, siempre está hablando o articulando palabras. Nunca le da “vacaciones a la lengua”. Por eso todo lo informa, todo lo comunica , todo lo pregunta, no importa lo íntimo que sea el mensaje de que se trate.

 Y es por eso que cuando se nos interroga sobre cualquier asunto, nuestras respuestas generalmente trascienden el contenido de la interrogación, contestando mucho más de lo que se nos ha solicitado. Y en tal virtud, en los casos en que solo debemos responder con una palabra, con un sí o con un no, agregamos datos adicionales que se convierten casi en un verdadero reportaje periodístico.

 ¿Cuántos hijos tienes? – le pregunté al alguien una vez, en una entrevista de trabajo.

 La respuesta fue toda una verdadera autobiografía:

 “Tengo cinco hijos, tres varones y dos hembras. Las hembras ya se casaron, la más vieja tiene un niño y la otra está embarazada. Los varones no se han casado, están estudiando…”

 Yo tuve que esperar pacientemente a que su biográfica perorata terminara.

 Así somos los dominicanos : sumamente expresivos, extremadamente parlanchines.

 Móntese en una guagua del transporte público o vaya a un centro de belleza, y de seguro que usted, amigo lector, sin proponérselo, se enterará de las más sorprendentes, inimaginables y confidenciales informaciones.

viernes, 18 de octubre de 2013

EL HAITIANITO AVENTURERO

Por: Domingo Caba Ramos.


Me encontré con él el pasado lunes en la mañana. Con su cajita de limpiar zapatos en la mano derecha y una ingenua y tierna sonrisa amarrada a su rostro infantil, Júnior Yan se desplazaba “a pasitos lentos” por la calle principal de una de las urbanizaciones (Reparto del Este) que forman parte de la Ciudad Corazón. Justamente pasó frente a mi casa en el momento en que me disponía marcharme a cumplir con mis compromisos laborales. Tan pronto me vio, no tardó en formularme la pregunta de rigor:

 -¿“Tu querer limpiar zapatos…”?.

 Sin pensarlo mucho le respondí que sí, más por conversar con él que por lustrar unos zapatos que no requerían tal limpieza .Y empezamos a hablar.

 Hijo de Franklin Yan, chofer y propietario de una guagua (minibús) del transporte público en Puerto Príncipe, Haití, Júnior Yan, de 12 años de edad, logró reunir dos mil quinientos pesos, y sin decirle nada a su padre, se lo entregó a uno de los delincuentes dedicados al tráfico ilegal de haitianos, el cual encaramó al infante en un viejo autobús y lo depositó en el kilómetro siete y medio, carretera Santiago Licey, donde reside actualmente en condiciones infrahumanas.

 Viajó acompañado del compatriota que lo “sonsacó” para que emigraran a la República Dominicana con el argumento de que en este país se gana mucho dinero. Hoy Júnior vive en la casa del amigo seductor, quien, al igual que él, es limpiabotas. La esposa de este humilla y trata mal al niño. Por eso Júnior tiene que comprar su comida, así como lavar y planchar su ropa. Y para conseguir dinero, diariamente se traslada a pie a la ciudad de Santiago para ver si haya a quien limpiarle un par de zapatos.

 Como salió escondido de su padre, este no sabe qué ha sido o dónde se encuentra su hijo.

 Cuando abandonó a Haití, Junior cursaba el tercer año de básica. Además de creole dice que habla francés y un poco de inglés. Que quiere regresar a su patria para continuar sus estudios, ya que aquí está sufriendo mucho, y que no ha podido hacerlo porque le faltan mil quinientos pesos. Se trata este caso de uno de los tantos que conforman el triste drama para muchos, y rentable negocio para unos pocos, de la inmigración haitiana.

 Limpios mis zapatos, le pagué al pequeño limpiabotas el doble del costo de su lustradora faena. Con su cajita en la mano derecha y sin abandonar su infantil y tierna sonrisa, Junior, el haitianito aventurero, se marchó siempre “a pasitos lentos”, y muy pronto su imagen, no era más que un punto negro perdido en la distancia.

 (Publicado en la prensa nacional en noviembre 2011)

ORTOGRAFÍA DE LA VOCES PREFIJADAS

 Por : Domingo Caba Ramos.

 Los prefijos deben escribirse unidos a la palabra que acompañan.

 En la Ortografía de la lengua española ( 2010) , por primera vez, se ofrecen normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas.

 Los prefijos son elementos afijos carentes de autonomía que se unen por delante a una palabra o base léxica, a la que agregan diversos valores significativos, originándose así una nueva palabra. Esas nuevas palabras que se forman reciben el nombre de voces prefijadas: superdotado, reconectar, internacional, exnovio, desapartar... Son prefijos en estos ejemplos: super, re, inter, ex y des.

 Las normas que reglamentan el uso correcto de las voces prefijadas, según la nueva Ortografía de la lengua española, son las siguientes:

 1. Sin guion ni espacio separador.

 Constituyen los prefijos, unidades morfológicas y prosódicas y, por ello, salvo casos excepcionales, incluyendo el prefijo ex, deben escribirse unidos a la palabra o base léxica que acompañan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra (‘ultramar’, ‘submarino’, ‘vicepresidente’, ‘antinarcóticos’, ‘exoficial’, ‘exmarido’…) 

 En virtud de lo antes expresado, se consideran inapropiadas las palabras en las que el prefijo aparece unido con un guion (vice-presidente, sub - marino) o separado por un espacio en blanco (vice presidente, ex oficial).

 En el caso de los prefijos que se unen a la palabra sin guion separador, existe la posibilidad ,y se recomienda, reducir a una sola las dos vocales iguales contiguas que resultan de unir un prefijo terminado en vocal a una palabra que empieza también por esa misma vocal. Al respecto, la nueva Ortografía establece que:

 “En aquellos casos en que de forma generalizada y en todos los niveles del habla, se articula una vocal simple, es frecuente y admisible la reducción gráfica de las dos vocales a una sola” (OLE,p. 164).

 Para que esta simplificación vocálica se considere adecuada o admisible, es necesario que se cumplan las siguientes condiciones:

 a) Que se haya generalizado en la expresión oral, es decir, que al hablar, de las dos vocales, solo una se pronuncie: contraatacar ; contratacar; portaaviones ; portaviones; antiimperialista ; antimperialista; microorganismo ; microrganismo, etc. En estos ejemplos, las formas en negritas y subrayadas se consideran correctas.

 b) Que el nuevo término no coincida con otro ya existente de distinto significado. En el verbo ‘reemitir’ (‘volver a emitir’), por ejemplo, la doble vocal debe mantenerse, pues simplificarla equivaldría a formar un verbo diferente: ‘remitir’ (‘enviar’)

 c) Que la vocal por la que comienza la palabra base no sea en sí misma un prefijo. Por eso deben conservarse las dos vocales o no se admite su reducción en voces como ‘semiilegal’ y ‘ultraamoral’ ,puesto que en ellas las palabras base , ilegal y amoral empiezan por las vocales i y a respectivamente.

d) Las voces con el prefijo co- seguidas de o- suelen mantener las dos vocales: cooperativa, coordenada, coorganizar, coordinación, etc.; pero en aquellas en que la reducción vocálica es general en la pronunciación, no serían censurables las vocales o letras simplificadas, como bien se aprecia en las palabras que a continuación aparecen subrayadas y en negritas: cooperar ; coperar; coordinación ; cordinación (OLE, 2010, p. 171).

 2. Unidos con guion.

 Los prefijos se unen con guion a la palabra base cuando la siguiente comience por mayúscula o sea un número (anti-ONU, anti-Fidel Catro, pro-Estados Unidos, sub-21, super-8.

3. Separados por un espacio en blanco. 

 Los prefijos se escriben necesariamente separados por un espacio en blanco de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida por varias palabras que tienen un significado unitario (‘ex alto cargo’, ‘vice primer ministro’, ‘anti pena de muerte’)

domingo, 6 de octubre de 2013

ORTOGRAFÍA PARA ESTUDIANTES

 (Prólogo al libro «Ortografía para estudiantes», del prof. Edwin Paniagua)

 Por: Domingo Caba Ramos.



 “… la ortografía representa el pilar fundamental de la unidad de la lengua. Mientras los demás planos lingüísticos (fonología, morfología, sintaxis y léxico) se hallan sujetos a los parámetros de variación, la ortografía es un código uniforme en el que todas las variables se diluyen…”

 (Ortografía de la lengua española, 2010, XL).

 La Ortografía es la disciplina lingüística que se ocupa de describir y explicar las normas que regulan la correcta escritura de la lengua. Regula la Ortografía el modo correcto de escribir, es decir, el buen uso de los signos gráficos dentro de la palabra.

 Esa regulación apunta hacia el logro de un magno propósito: la unidad de la lengua. De no existir un código ortográfico, compuesto por reglas claras y precisas que rijan el uso del idioma, inevitable resultaría la fragmentación de este, por cuanto en cada comunidad lingüística se establecerían normas sectoriales y se escribiría atendiendo a sus particularidades fonéticas. Y si cada miembro de una comunidad de hablantes escribiera según su propio criterio articulatorio, la lengua escrita se convertiría en un verdadero caos comunicativo. De ahí que se haya escrito con sobradas razones que «… la ortografía representa el pilar de la unidad de la lengua».

 Con el propósito de preservar esa unidad y reforzar el dominio del código escrito de la lengua, se han escrito numerosos y valiosos manuales de ortografía, entre ellos, este que el profesor Edwin Paniagua pone en manos de los estudiantes.

Los problemas ortográficos siempre han existido, existen y existirán a través del tiempo. Borra este juicio la falsa creencia de que la solución de tales problemas se origina, inicia y termina en los niveles básicos y medio del proceso educativo, y que, por esa razón, al ascender al nivel superior, los estudiantes nada o muy poco tienen que aprender; pero nada más distanciado de la realidad.

Está más que comprobado que nuestros estudiantes universitarios y, peor aún, los profesionales egresados de los centros de estudios superiores, conservan notables deficiencias en el manejo del código gráfico de la lengua española, como muy bien se puede apreciar en la nota que un ingeniero industrial me remitió vía correo electrónico cuando ambos desempañábamos puestos directivos en un prestigioso grupo empresarial de la ciudad de Santiago de los Caballeros. El texto de la breve nota decía así:

« La reunión se llebara a cabo a la sinco de la tarde en el salon de conferencia y en ella trataremos asunto muy inportante para la compañía y para todo los empleado…»

 ¿Qué significa eso?

 Que si las fallas ortográficas son continuas y permanentes, el aprendizaje y la enseñanza para superarlas deben ser también procesos continuos y permanentes. Consciente, talvez, de esa realidad, el texto del profesor Paniagua no ha sido concebido para estudiantes de un grado específico, sino para los que cursan estudios en todos los niveles de enseñanza. De ahí su título: Ortografía para estudiantes. O, lo que es lo mismo, esta Ortografía para estudiantes bien puede ser utilizada por el alumno que se sienta en el pupitre del nivel básico, en la butaca del nivel medio o en la silla de la universidad.

Como bien lo afirma el afamado lingüista y maestro puertorriqueño, doctor Humberto López Morales:

« Al enseñar Ortografía se corre el riesgo de quedarse en formulaciones teóricas. Siempre es una tentación para todo autor el ofrecer un elaborado corpus de doctrina, olvidando o relegando la praxis a una mínima expresión…», vale decir, que la teoría no debe imponerse a la práctica.

 El profesor Paniagua también parece haber asimilado bastante bien esta otra lección, toda vez que la lectura es uno de los recursos didácticas que emplea al tratar cada tema, esto es, apela a textos cuyo contenido guarda estrecha relación con cada tema tratado. Ese enfoque integrador también le imprime dinamismo al proceso enseñanza – aprendizaje de la Ortografía.

 Es importante precisar que en estos tiempos posmodernos, caracterizados por el facilismo y la vida acelerada, constituye un gran reto enseñar ortografía Tiempos en los que los particularismos ortográficos parecen competir con el criterio académico. Tiempos en los que la red de Internet con su chateo y conversaciones rápidas ha establecido sus propios códigos ortográficos. Tiempos, en fin, en los que nuestros jóvenes prefieren escribir bn, en lugar de bien; xq, en vez de porque; llovien2, por lloviendo; cole, en vez de colegio; uni, en vez de universidad y 100pre, en lugar de siempre.

 Sin embargo, conviene hacer el esfuerzo por aprender y adquirir un adecuado dominio de la ortografía, por tratarse esta de un instrumento de capital importancia para el enriquecimiento de la composición y la redacción. Porque su dominio es fundamental para la exacta formulación escrita de nuestros pensamientos. Porque su aprendizaje, aparte de conceder prestigio, favorece el análisis, comprensión y fluidez de las ideas. Porque el dominio ortográfico repercute, necesariamente, de manera positiva en el dominio de los aspectos léxico, semántico, sintáctico y morfológico de la lengua.

Por último, vale también precisar que en el proceso enseñanza – aprendizaje de la Ortografía, la principal responsabilidad descansa en el alumno que aprende y no en el maestro que enseña, esto es, se aprende ortografía cuando se desea aprender ortografía. De lo contrario, las mejores intenciones y todos los esfuerzos que pueda realizar aquel que enseña quedan sepultados en el nicho de la inoperancia y el desinterés.

 Ojalá que el estudiante a cuyas manos llegue esta importante y didáctica Ortografía para estudiantes quiera o desee verdaderamente aprender ortografía. De suceder así, el éxito estudiantil y, más tarde el profesional, le sonreirá.

 SANTIAGO DE LOS CABALLEROS.
 4 de mayo del 2013.

martes, 1 de octubre de 2013

EN TORNO AL LIBRO "PARTE DE MI VIDA", DE RAMÓN ANTONIO VERAS.

Por: Domingo Caba Ramos.

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 II. Valor didáctico del libro. 

 El libro Parte de mi vida, conviene repetirlo, vale no solo como memoria y autobiografía, sino también como código de conducta. Y vale como esto último, por cuanto en su sentido profundo entraña múltiples enseñanzas. Esto significa que más allá del interés meramente informativo, del deseo de comunicar a sus descendientes detalles importantes acerca de lo que fue su “vida material y espiritual en la niñez…”, el doctor Veras, consciente o inconscientemente, quiso transmitirles o dejarles a sus “hijos, nietos y nietas” una lección de vida que los guíe por las rutas de la grandeza espiritual y los aparte de los antivalores que en forma progresiva se multiplican y ganan espacio en este mundo posmoderno.

 ¿Cuáles son esas enseñanzas?

 El primer mensaje que se extrae de la lectura del texto es que independientemente de lo mucho que en el presente nos haya favorecido la fama, nuestro pasado de humildad, pobreza y limitaciones, nunca debemos ocultarlo. Así parece entenderlo el autor de Parte de mi vida, cuando sin complejos ni prejuicios describe la paupérrima situación en la que se desarrolló su niñez, y confiesa, en tal virtud, que fue limpiabotas, canillita, mensajero, aguatero, aprendiz de mecánica y bacheador de calles. Y sin vergüenza, prejuicios ni complejos igualmente confiesa que en el hogar de sus años infantiles no existían más ajuares que «una tinaja, cuatro catres, una pequeña cama, dos o tres sillas de guano y cinco o seis platos, algunas cucharas, mosquiteros y sábanas…»

 Pero no solo eso. 

Negro Veras, además de pretender que sus “hijos, nietos y nietas” se enteren de los episodios más relevantes que rodearon la niñez del padre y el abuelo, desea que sus vástagos aprendan y tengan muy presente:

 a) Que el ser humano debe ser franco y sincero, y que la simulación la mentira deben siempre evitarse: « La franqueza – afirma - ha sido una línea de comportamiento en mi vida… La simulación no tiene espacio en mí. Al fingimiento lo veo como algo insoportablemente artificial. Detesto el aparentar porque la apariencia no me cuadra…» (pág. 30)

b) No se debe discutir ni tratar de convencer a quien no está preparado para aceptar la verdad absoluta.

 c) No es posible botar los alimentos que sobran en la mesa, mientras existan otros que los puedan disfrutar : « Todo excedente de la ración alimenticia, generalmente termina siendo distribuido entre familiares, amigos y conocidos» ( pág.41)

 d) Solo a través del trabajo y los estudios la persona puede desarrollarse material y espiritualmente: « Yo vivía convencido de que estudiando y trabajando podía llegar a cambiar la vida material y espiritual mía y de mi familia…» ( pág. 45)

 e) La pobreza no necesariamente implica suciedad : « La pobreza no entraña suciedad, una no se corresponde ni acompaña a la otra» (pág.45)

f) La puntualidad es un atributo: «… detesto que me hagan esperar más allá de la hora acordada… (pág. 58), «Mi deseo es que mis nietos y nietas hagan de la puntualidad un atributo de su vida…» (pág. 59)

 g) Al ser que nos trajo al mundo, la madre, debemos siempre amarlo, respetarlo y reconocer la abnegación, entrega y grandes sacrificios que este es capaz de realizar en pos del bienestar general de sus hijos: « Todo ser humano con sensibilidad  sabe lo que significa una madre. Pero para nosotros, nuestra madre además del cariño de madre que le tenemos, también la adoramos como nuestra madre y nuestro padre» ( pág.68)

 h) Hay que fomentar la práctica de ahorro y no aferrarse al dinero u otros bienes materiales: « A mis nietos y nietas les digo que vean el dinero como una mercancía más, que no se aferren a nada material…» (pág. 72)

 i) No debemos ser conformistas ni resentidos.

 j) Debemos ser transparentes en nuestros actos.

k) Los padres deben ser los mejores amigos de sus hijos: « Mis hijos saben que han tenido y tienen en mí a su mejor amigo…» (Pág. 109)

 l) Hay que ser constante y perseverante : «El mundo es de los que luchan contra la adversidad» ( pág.117) Estos son solo algunas de las ideas que se traducen en la más constructiva enseñanza, no solo para los hijos, nietos y nietas del doctor Veras, sino para todo quien lea su muy valioso texto.

 III. “Áspero”, “malas pulgas”, “quisquilloso”, “poco tierno” y “malo de lavar…”

 El doctor Negro Veras, afirman jocosamente sus más cercanos y queridos amigos, es “áspero”, “quisquilloso”, “malo de lavar” y “malas pulgas” lo acompañan.

 Saber si las anteriores cualidades se corresponden con la realidad, pienso que carece de importancia y trascendencia. Lo que sí importa, es saber que este digno ciudadano ha sabido prestigiar la teoría con la práctica , defender durante toda su vida  los mejores intereses de sus país y mostrar una ejemplar conducta social y familiar que lo han llevado a ganarse el respeto y aprecio de todo el pueblo dominicano.

sábado, 21 de septiembre de 2013

TODO EN UN MINUTO

Por : Domingo Caba Ramos.



 Martes 24 de julio del 2007. Hora: 12:30pm. Los rayos del sol, más ardiente que nunca, descendían en forma vertical, convirtiendo a la Ciudad Corazón (Santiago de los Caballeros) en un verdadero horno.

 Al llegar a la intersección de las avenidas 27 de febrero y Estrella Sadhalá, espero durante un minuto hasta que el semáforo cambie de rojo a verde. Apenas me había detenido, cuando escucho que alguien toca insistentemente la puerta izquierda de mi carro. Bajo el cristal, y mis ojos chocan de frente con la rodante plaza comercial que allí diariamente opera. Un mercado ambulante en donde todo parece ofertarse.

 - “Llévate dos aguacates de estos – se escuchó una voz.

 - Son muy buenos…” – insistió.

 - ” ¿No desea gafas de sol para la playa…? – interrumpió otra”

 - “Tengo tarjetas de llamadas, ¿quiere una…?” – informó y preguntó una tercera.

 En medio de semejante asedio, veo que un objeto, lanzado no sé de dónde, se acerca amenazando con destruir el vidrio delantero del verde vehículo en cuyo interior permanezco. Parece una piedra. Me agacho. Pronto me doy cuenta que no se trata de lo que yo había pensado, sino del sucio lienzo usado por los limpiavidrios que nunca solicitan autorización para realizar su lustradora labor.



No me había repuesto del susto cuando veo que frente a mí, recostados en el vehículo, se encuentran dos jóvenes: una de coqueta, insinuante y erótica mirada provista de un transparente envase pletórico de tarjetas de llamadas, y otro casi “metiéndome por los ojos” una maceta de limoncillos.

 Despacho a los persistentes ofertantes y acto seguido subo el cristal. De nuevo otra persona toca sin detenerse la puerta derecha. Se trata de un señor, aparentemente ciego, quien llevado de las manos de un niño tiende la suya para que yo deposite en ella una limosna.

 Entrego al “invidente” la única moneda que me queda. No se había marchado este aún, cuando al voltear la cara veo que un joven de corpulenta anatomía y cara de mal amigo se aproxima en forma desesperada portando un filoso machete.

 -“Hasta aquí llegó mi vida – me dije.

 Simulo no verlo. Pienso en un posible atraco. El hombre se aproxima cada vez más . Un policía también se acerca. Esto me da seguridad. Bajo el cristal y el otro sube el machete. Mis nervios comienzan a descontrolarse. En ese momento tengo por seguro de que al día siguiente todos leerán en la prensa nacional el siguiente titular: “ATRACAN PROFESOR A PLENA LUZ DEL DIA”.

 Pero, a pesar de tan nefasto presagio, me visto de valor y atiendo al hombre del machete:

 - “Este es un buen machetico para la casa. Cómpramelo”- me dice, sin mediar palabras, con acento lastimero e insospechada cortesía.

 La luz roja del semáforo desaparece y reaparece la verde. Mi vehículo comienza de nuevo a desplazarse. Los miembros de la plaza rodante quedan atrás. Los miro a través del espejo retrovisor. Una sonrisa incierta se dibuja en mis labios, y pienso que lo contado ocurrió en horas. Reacciono y entiendo que no fue así.

 El hecho relatado sucedió sólo en un minuto.

jueves, 12 de septiembre de 2013

EN TORNO AL LIBRO "PARTE DE MI VIDA", DE RAMÓN ANTONIO VERAS.

Por: Domingo Caba Ramos.
 ( A don Ramón de Luna)

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 NOTAS PRELIMINARES.

 En el recién pasado mes de julio fue puesto en circulación, a casa llena, en el Gran Teatro del Cibao, el libro “Parte de mi vida”, del laureado abogado santiagués, Ramón Antonio Veras (Negro). El autor les dedicó la obra a sus hijos, nietos y nietas.

No me arrepiento de haber hecho el esfuerzo o realizado los ajustes correspondientes en mi diaria agenda para estar presente en el muy emotivo y concurrido acto, y mucho menos me arrepiento de haber leído el instructivo texto casi de un tirón.

Los muchachos y jóvenes de mi generación, cuando constituía un grave peligro y hasta un pecado mortal ser joven, crecimos escuchando constantemente el nombre del Dr. Ramón Antonio Veras. Y escuchábamos dicho nombre siempre asociado a su lucha en defensa de los mejores intereses de la Patria. A la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas y, fundamentalmente, a la defensa de manera gratuita de los presos y perseguidos políticos durante los tétricos doce años de gobiernos represivos que encabezó el doctor Joaquín Balaguer.

Tanto a través de la prensa como en las escuelas y liceos públicos donde estudiábamos, nos enterábamos de los apresamientos golpeaduras y torturas recibidos por el Dr. Negro Veras, de parte de la Policía Nacional. Su voz tronante no solo se escuchaba con vigor y valentía en la tribuna política, sino también en las salas de los tribunales, defendiendo a los adversarios del régimen, injustamente encarcelados.

Merced a ese patriótico protagonismo, los muchachos y jóvenes de mi generación, como nos ocurrió igualmente con el combativo y veterano comunicador, don Ramón de Luna, además de confiar siempre en la palabra del Dr. Veras, crecimos admirándolo y respetándolo. Esa admiración y ese respeto se mantienen hasta nuestros días. Por esa razón, compartimos las palabras del Ing. José Israel Cuello, cuando al referirse a su amigo y compañero de luchas, expresa lo siguiente:

 «De Negro Veras es necesario decir, ya en el ocaso de nuestras vidas, que ha dejado una huella de servicios impresionantes aquí y en muchas partes del mundo donde le tocó asumir lo dominicano en dimensiones universales…»

 Conforme al perfil que tipifica su hoja de vida, todo lo que escriba Negro Veras es necesario leerlo y despierta el interés de quienes conocemos su tortuosa, pero luminosa trayectoria existencial; más si el tema a que se refiere trata nada más y nada menos que acerca de una parte importante de su vida. Y sobre esto último versa el contenido de su último parto bibliográfico, “Parte de mi vida”. Este libro, que bien puede leerse como memoria, autobiografía o código de conducta, nos presenta un recuento descriptivo de los hechos que conformaron sus primeros años de vida, como bien lo expresa el autor en los párrafos preliminares del texto:

 «El presente escrito – apunta el Dr. Veras – tiene por objetivo que mis hijos, mis nietos y mis nietas conozcan lo que fue parte de mi vida material y espiritual en la niñez, y que, de igual manera, se enteren de episodios de los primeros años de mi existencia que, aunque los he narrado oralmente, nunca los había expuesto en forma detallada, como lo hago en este relato» 

Aunque concebido para los hijos , nietos y nietas del autor, los edificantes mensajes que estructuran el tejido textual de Parte de mi vida, por su esencia formativa, valen por igual para los hijos, nietos y nietas de los demás. En eso, a nuestro juicio, radica su principal importancia.

Son numerosas las lecciones o enseñanzas que entraña la lectura de este valioso e interesante texto. A esas enseñanzas me referiré en la próxima y última entrega.