sábado, 7 de septiembre de 2013
NOVEDADES DE LA NUEVA ORTOGRAFÍA Y OTROS TEMAS LINGUÍSTICOS
Por : Domingo Caba Ramos.
“… la ortografía representa el pilar fundamental de la unidad de la lengua. Mientras los demás planos lingüísticos (fonología, morfología, sintaxis y léxico) se hallan sujetos a los parámetros de variación, la ortografía es un código uniforme en el que todas las variables se diluyen…” (OLE, 2010, XL)
NOTAS PRELIMINARES.
Tres son los textos emblemáticos de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española: el Diccionario de la lengua española (2001), la Nueva gramática de la lengua española (2009) y la Ortografía de la lengua española (2010). Tienen estas publicaciones como objetivo ofrecer explicaciones acerca de los tres grandes ámbitos que regula la norma de una lengua: a) la correcta escritura (Ortografía), b) el buen uso del léxico (Diccionario) y c) el dominio de las reglas gramaticales (Gramática).
¿QUIÉNES ELABORARON LA NUEVA ORTOGRAFÍA?
En su elaboración, redacción, revisión y aprobación participaron las veintidós academias americanas asociadas a la Real Academia Española. De ahí su carácter panhispánico.
¿CUÁNDO FUE PUBLICADA?
La última edición salió a la luz pública en diciembre del 2010. Considerada la primera ortografía verdaderamente panhispánica, esta nueva versión reemplaza a la anterior edición académica de 1999.
¿CUÁLES PROPÓSITOS PERSIGUE?
a) Unificar las normas que regulan la escritura de un idioma que, como el español, es compartido por más de cuatrocientos millones de hablantes en todo el mundo.
b) “Describir el sistema ortográfico de la legua española y realizar una exposición pormenorizada de las normas que rigen su correcta escritura…” (OLE, 2010, p. XLIV)
No constituye esta, según sus redactores, una profunda renovación del sistema ortográfico del español. "No se trata de ninguna manera - apunta al respecto José Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana de la Lengua - de una reforma de la ortografía, sino de hacer más explícita y más precisa la misma ortografía que ha tenido nuestra lengua".
¿CUÁL HA SIDO SU MAYOR NOVEDAD?.
Su mayor novedad reside en la explícita regulación de muchos aspectos nunca antes contemplados en ediciones precedentes. Significa esto que si bien la nueva Ortografía no cambia las reglas fundamentales del idioma, sí introduce novedades importantes.
¿CUÁLES FUERON LAS MÁS IMPORTANTES NOVEDADES INTRODUCIDAS POR LA NUEVA ORTOGRAFÍA?
• Reducción del número de letras del alfabeto.
• Unificación de los nombres de las letras del abecedario.
• Eliminación de la tilde en monosílabos con diptongos o triptongos ortográficos.
• Supresión de la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos.
• Supresión de la tilde diacrítica en la conjunción disyuntiva o entre cifras.
• Sustitución, por grafías propias del español, de la q etimológica.
• Reglamentación por vez primera del uso de los prefijos.
• Ortografía de los números cardinales.
2. NOVEDADES IMPORTANTES.
2.1. Reducción del número de letras del alfabeto.
Los signos ch y ll, se excluyen del abecedario ya que no se consideran letras del alfabeto, sino dígrafos, esto es, la unión de dos letras o grafemas que representan un solo fonema. Las letras, o su nombre especializado grafemas, solo pueden ser consideradas como tales cuando están constituidas por signos gráficos simples, como la n, la p, la f y la s. De esa manera, el abecedario del español se reduce de veintinueve a veintisiete letras : a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.; pero esto no significa cambio de criterio ortográfico alguno, vale decir, los signos excluidos continúan vigentes o no desaparecerán de su sistema gráfico y, por tanto, seguirán utilizándose en la escritura de las palabras españolas, exactamente como se emplean los dígrafos gu, qu y rr.
2.2. Unificación de los nombres de las letras del abecedario.
Se propone un solo nombre para las letras del alfabeto. En este sentido, la “b”, denominada "be alta” , “be larga” y “be grande”, solo debe llamarse “be”, y la “v”, mejor conocida como "be baja” , “be corta" , “be chica” y “be chiquita” deberá denominarse simplemente “uve”. La "w" se denomina " uve doble" y la "y" ya no se llama "i griega", sino "ye". La letra i deja de llamarse i latina y se denominará solo i. “Pero no se condena a nadie, si siguen utilizando la denominación de siempre” – precisa Salvador Gutiérrez, académico español y coordinador general de la nueva Ortografía. Como podrá apreciarse, el cambio propuesto en los nombres de las letras, más que una norma, se presenta como una recomendación. Y esto, debido a la gran polémica y protestas que dicho cambio generó.
2.3. Eliminación de la tilde en monosílabos con diptongos o triptongos ortográficos.
Para los fines de acentuación gráfica palabras como guion, truhan, fie, hui, Sion, riais se consideran monosílabas, razón por la cual deben escribirse siempre sin tilde, aunque una parte de los hispanohablantes las pronuncien con hiato y perciban bisílabas. Antes de 1999, esas voces se escribían: guión, truhán, fié, huí, Sión y riáis. Y en ellas, aunque la pronunciación así parezca indicarlo, no existe hiato, sino diptongo o triptongo.
2.4. Supresión de la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos.
Se recomienda no marcar la tilde diacrítica en la palabra solo cuando funciona como adverbio con significado de “solamente” (Solo había tres personas en el concierto).
Para establecer diferencias entre solo (adverbio) y solo (adjetivo) con significado, este último, de soledad y/o evitar posibles ambigüedades, la ortografía anterior recomendaba marcarle la tilde al primero y no al segundo. Así, había obligatoriamente que escribir: a) “Yo sólo estudio en mi cuarto.” (Solamente), b) “Yo solo estudio en mi cuarto” (sin compañía).
Ahora la palabra solo, tanto cuando es adverbio como cuando es adjetivo, igual que los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, no deben llevar tilde incluso en casos de ambigüedad, que bien puede resolverse por el contexto comunicativo u otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente, únicamente), en el caso de solo, una puntuación adecuada o cambiando el orden de las palabras que fuerce una sola de las interpretaciones (OLE, 2010, p. 269). Así podrá escribirse: a) Yo solamente estudio en mi cuarto. b) Yo únicamente estudio en mi cuarto. c) Yo, solo, estudio en mi cuarto ( sin compañía) d) En mi cuarto yo estudio solo (sin compañía)
Vale aclarar que si bien se recomienda suprimir la tilde de “sólo”, su uso no se condena.
2.5. Supresión de la tilde diacrítica en la conjunción o, entre cifras, por ser monosílabo átono.
Hasta la puesta en vigencia de la nueva Ortografía (2010), se recomendaba marcar la tilde diacrítica a la conjunción disyuntiva o, entre cifras, para evitar que se confundiera con el cero (0). Este uso diacrítico, según el nuevo texto ortográfico, carece de justificación prosódica, ya que en su condición de conjunción, la o es siempre átona, la única palabra átona que permitía llevar tilde, de forma que solo se sostenía por razones exclusivamente gráficas. Dicha tilde, pues, ya no debe marcarse. Por tanto deberá escribirse: “Quizás asistan a la reunión 5 o 6 personas”, y no “Quizás asistan a la reunión 5 ó 6 personas”.
ORTOGRAFÍA DE LA VOCES PREFIJADAS.
2.6. Los prefijos deben escribirse unidos a la palabra que acompañan. Por primera vez se ofrecen en la ortografía académica normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas. Los prefijos son elementos afijos carentes de autonomía que se unen por delante a una palabra o base léxica, a la que agregan diversos valores significativos, originándose así una nueva palabra. Esas nuevas palabras que se forman reciben el nombre de voces prefijadas: superdotado, reconectar, internacional, exnovio, desapartar... Son prefijos en estos ejemplos: super, re, inter, ex y des. Las normas que reglamentan el uso correcto de las voces prefijadas, según la nueva Ortografía de la lengua española, son las siguientes:
2.6.1. Sin guion ni espacio separador.
Constituyen los prefijos, unidades morfológicas y prosódicas y, por ello, salvo casos excepcionales, incluyendo el prefijo ex, deben escribirse unidos a la palabra o base léxica que acompañan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra (‘ultramar’, ‘submarino’, ‘vicepresidente’, ‘antinarcóticos’, ‘exoficial’, ‘exmarido’, ‘antiposmodernista’, ‘antireeleccionista’.)
En virtud de la antes expresado, se consideran inapropiadas las palabras en las que el prefijo aparece unido con un guion (vice-presidente, sub - marino) o separado por un espacio en blanco (vice presidente, ex oficial).
En el caso de los prefijos que se unen a la palabra sin guion separador, existe la posibilidad ,y se recomienda, reducir a una sola las dos vocales iguales contiguas que resultan de unir un prefijo terminado en vocal a una palabra que empieza también por esa misma vocal. Al respecto, la nueva Ortografía establece que: “En aquellos casos en que de forma generalizada y en todos los niveles del habla, se articula una vocal simple, es frecuente y admisible la reducción gráfica de las dos vocales a una sola” (OLE,p. 164) .
Para que esta simplificación vocálica se considere adecuada o admisible, es necesario que se cumplan las siguientes condiciones:
a) Que se haya generalizado en la expresión oral, es decir, que al hablar, de las dos vocales, solo una se pronuncie: contraatacar > contratacar; portaaviones > portaviones; antiimperialista > antimperialista; microorganismo > microrganismo, etc. En estos ejemplos, las formas en negritas y subrayadas se consideran correctas.
b) Que el nuevo término no coincida con otro ya existente de distinto significado. En el verbo ‘reemitir’ (‘volver a emitir’), por ejemplo, la doble vocal debe mantenerse, pues simplificarla equivaldría a formar un verbo diferente: ‘remitir’ (‘enviar’) .
c) Que la vocal por la que comienza la palabra base no sea en sí misma un prefijo. Por eso deben conservarse las dos vocales o no se admite su reducción en voces como ‘semiilegal’ y ‘ultraamoral’ ,puesto que en ellas las palabras base , ilegal y amoral empiezan por las vocales i y a respectivamente.
d) Las voces con el prefijo co- seguidas de o- suelen mantener las dos vocales: cooperativa, coordenada, coorganizar, coordinación, etc.; pero en aquellas en que la reducción vocálica es general en la pronunciación, no serían censurables las vocales o letras simplificadas, como bien se aprecia en las palabras que a continuación aparecen subrayadas y en negritas: cooperar > coperar; coordinación > cordinación (OLE, 2010, p. 171).
2.6.2. Unidos con guion.
Los prefijos se unen con guion a la palabra base cuando la siguiente comience por mayúscula o sea un número (anti-ONU, anti-Fidel Catro, pro-Estados Unidos, sub-21, super-8.
2.6.3. Separados por un espacio en blanco.
Los prefijos se escriben necesariamente separados por un espacio en blanco de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida por varias palabras que tienen un significado unitario (‘ex alto cargo’, ‘vice primer ministro’, ‘anti pena de muerte’)
2.7. Los cargos institucionales, como el rey y el papa, deberán ir siempre en minúscula, sin importar si llevan el nombre detrás.
Conforme a esta regla, deberá escribirse: “El rey Juan Carlos…”, no “El Rey Juan Carlos…”, “El papa Pablo VI…”, en lugar de “El Papa Pablo VI…”.
ORTOGRAFÍA DE LOS NUMEROS CARDINALES.
2.8. Los números menores de cien pueden escribirse en una palabra. En relación con los cardinales complejos, formados por la combinación de numerales simples, hasta la publicación de la nueva Ortografía solo se escribían en una palabra los correspondientes a los números 16 al 19 ( dieciséis, dieciocho…) y 21 a 29 ( veintidós, veinticuatro ) y en más de una los numerales superiores a treinta, con excepción de las centenas. En virtud de esa regla debía escribirse siempre cuarenta y cinco, noventa y ocho y cincuenta y dos. La nueva Ortografía admite que también se escriban en una palabra los numerales complejos menores de cien. Así, tan correcto es escribir cuarenta y cinco como cuarentaicinco; noventa y ocho como noventaiocho; En tal caso, la y copulativa que se interpone entre los numerales simples se convierte en i cuando estos se funden en una sola palabra. (OLE, 2010, P. 670) .
2.9. Con el fin de “preservar la unidad ortográfica en todo el ámbito hispánico”. (OLE, 2010, P.671), se recomienda evitar la escritura mediante la cual se representa la pronunciación que reduce el diptongo en cardinales como treinticinco, cuarentitres, etc.
2.10. Por primera vez la Ortografía de la lengua española ofrece recomendaciones acerca del uso de cifras o palabras en la escritura de las expresiones numéricas. (OLE, 2010, Págs. 683/686) .
Como se sabe, los números pueden ser gráficamente representados de dos maneras: por medio de cifras o símbolos y mediante palabras. Esta representación genera dudas, confusiones y vacilaciones que llevan a los usuarios de la lengua a no saber qué emplear en un determinado contexto, si cifras o palabras; o, como se repite a diario en los medios de comunicación social, a representar con letras numerales que debieron expresarse en cifras y viceversa. De ahí que sea muy común la siguiente pregunta: ¿Cómo debo escribir este número, en cifras o en letras?
En relación con la interrogante anterior, la Ortografía de la lengua española (2010, págs. 682/683) plantea que la elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de diversos factores tales como el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. En textos científicos y técnicos, por ejemplos, “es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito”
Por las mismas razones de concisión y claridad, se recomienda el uso de cifras en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios. En obras literarias y textos no técnicos, en cambio, la nueva Ortografía establece que “resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras”. Y a este respecto recomienda escribir preferentemente con letras, entre otros:
a) Los números que pueden expresarse en una sola palabra, específicamente los del cero al veintinueve (cuatro, once, dieciséis, veintiocho, etc.), así como las decenas (treinta, cuarenta, cincuenta, etc.) y también las centenas (cien, doscientos, trescientos, etc.).
b) Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Acudieron cien mil personas a la manifestación; Ganó tres millones en un concurso.
c) Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos. Merced a esta recomendación, se recomienda a la vez, no “mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incurables”.
d) En textos no técnicos es preferible escribir con letras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad (km), sino su nombre (kilómetro): Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no “los últimos veinte km”). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras.
e) Todos los números que correspondan a cantidades o cifras aproximadas: 1) Creo que nació en mil novecientos cincuenta y tantos; 2) Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación; 3) ¡Te lo he repetido como un millón de veces y no me haces caso!
f) Los números que se emplean de manera expresiva forman parte de locuciones o frases hechas: 1) No hay duda: es el número uno; 2) Éramos cuatro gatos en la fiesta; 3) Te da lo mismo ocho que ochenta.
g) Los números que correspondan a fechas históricas o festividades, incluso cuando se utilizan para nombrar las vías o espacios urbanos: 1) Celebraremos el Veintisiete de Febrero; 2) Te espero en la plaza Dos de Mayo; 3) El Dieciséis de Agosto no se trabaja.
IGUALMENTE SE RECOMIENDA ESCRIBIR CON PALABRA:
1. La hora. (OLE, 2010, P. 690).
a) Cuando se expresa de manera aproximada o imprecisa. (Regresarán alrededor de las siete; El hecho ocurrió pasadas las nueve…) Si en cambio las horas se expresan en forma exacta o precisa entonces se escribirán con cifras. (El avión despegó a las 4: 05; El presidenta hablará a las 7: 30)
b) Cuando se emplean en los textos narrativos o discursivos, sean estos literarios, periodísticos, etc. (A las ocho menos cuarto penetró el sol por la ventana…; El atentado se produjo a las cinco menos veinte de la madrugada).
2. La fecha. (OLE, Págs. 693/694).
a) El sistema de uso habitual y generalizado es el que combina cifras (para indicar día y año) con palabra (para expresar el mes): 19 de octubre del 2011.
b) Con el fin de abreviar su expresión numérica, las fechas pueden escribirse empleando solamente las cifras que indiquen el día, el mes y el año. Y en tal caso deberá separase con guiones, barras o puntos cada uno de los elementos que las conforman, sin dejar espacios en blanco: 19 – 10 – 2001; 19/10/2011; 19.10.2011.
ESCRITURA DE LOS NUMEROS POR MEDIO DE CIFRAS O SÍMBOLOS.
La nueva Ortografía recomienda representar por medio de cifras o símbolos (OLE, 2010, págs. 684/686):
a) Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: (En verano la población asciende a 32 423 habitantes). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras.
b) Los números que indican año: (En el año 2012 habrá elecciones en la República Dominicana)
c) Los números formados por una parte entera y otro decimal: (El índice de natalidad es de 1,5. niños por mujer)
d) Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: (Inaugurarán una central solar de 45 km; Mañana se alcanzarán los 35 ºC.)
e) Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren, (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, página 9, preso número 5, etc.
f) Los números que cuantifican los elementos dispuestos en una lista: (2 litros de leche; 7 refrescos; ½ kilo de carne; 1 paquete de servilletas.)
g) Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5cts. (cinco céntimos), 47 págs. (cuarenta y siete páginas), 5 vols. (cinco volúmenes) La Ortografía también recomienda (pág. 697) representar con cifras los porcentajes superiores a diez: (En las últimas elecciones votó el 84% de la población) ; pero si el porcentaje corresponde a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: (Un 8% de los alumnos nunca acude a la biblioteca o un ocho por ciento de los alumnos nunca acude a la biblioteca.)
COMBINACION DE CIFRAS Y PALABRAS.
En la escritura de un numeral compuesto debe evitarse, por considerarse incorrecta, la combinación de cifras y palabras del tipo: 50 y ocho, 125 mil, 10 mil. Esto quiere decir, que los números deben escribirse completamente en cifras (154000) o completamente en letras (ciento cincuenta y cuatro mil).
Esa mezcla o forma abreviada solo es permitida cuando se trata de cantidades equivalentes a sustantivos numerales, como son los casos de millar, millón, billón, trillón y cuatrillón: 25 millares; 155 millones; 13 billones, etc. Si las cantidades, en cambio, representan adjetivos numerales, como las expresadas en miles, por ejemplo, la combinación cifras – letras deberá siempre evitarse; y así como no está permitido escribir “50 y ocho personas…”, tampoco lo está escribir “10 mil personas…” Estos numerales, como ya se indicó más arriba, deben escribirse enteramente en cifras (58 personas…) o enteramente en letras (diez mil personas…)
ACERCA DE ALGUNOS MITOS LINGUÍSTICOS.
En el uso y enseñanza de la lengua española son diversos los falsos conceptos o mitos gramaticales que cada cierto tiempo se crean y difunden. Y es tal la magnitud y/o reiteración de su difusión, que no obstante su esencia falaz, lo hablantes los asumen y defienden como si se tratara de verdades incuestionables. Alcanzan, de esa manera, la categoría de auténticas falacias: argumentos falsos aparentemente verdaderos. Entre los más comunes y divulgados mitos gramaticales merecen citarse los siguientes:
• «El acento destruye el diptongo»
• «Las letras mayúsculas no se acentúan»
• «La palabra ‘etcétera’ ya no se usa, sino ‘entre otros’»
• «La z debe pronunciarse diferente a la s »
• «No se debe decir ‘primeramente’, porque no existe ‘segundamente’, ‘terceramente’, etc.».
Son falsos o carentes de soportes lingüísticos los juicios precedentes porque:
1. El diptongo nunca se destruye. En palabras como ‘María’, por ejemplo, nunca ha existido diptongo, sino hiato. Y en virtud de este planteo, a todas luces carece de pertinencia lingüística alegar que la tilde presente en dicho nombre destruyó el diptongo; sencillamente porque no se puede destruir lo que no existe.
2. El empleo de las mayúsculas no exime de marcar la tilde siempre que así lo establezcan las reglas generales de acentuación.
3. Es incierto que la palabra etcétera ya no se usa o fue excluida del repertorio léxico del mundo hispanohablante. Tanto la voz ‘etcétera’ como la construcción léxica ‘entre otros’ se emplean para cerrar enumeraciones inconclusas, como bien lo establece el Diccionario Panhispánico de dudas (2005), de la Asociación de Academias de la Lengua Española : « Procedente de la expresión latina ‘et caetera’, se usa siempre para cerrar enumeraciones incompletas. En la escritura va siempre precedida de una coma y se emplea frecuentemente en forma abreviada» ( Pág. 279)
4. Una de las características del español de América es el SESEO, fenómeno lingüístico que consiste en pronunciar como s la z y la c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera. Tales letras representan el mismo fonema (el fonema /s/), razón por la cual no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que la sílaba sa, en la palabra sapo. O, lo que es lo mismo, en Hispanoamérica se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”.Sencillamente, en el mundo hispanohablante la z nunca debe pronunciarse.
¿Primeramente o en primer lugar?
En cuanto a la voz “Primeramente”, vale aclarar que se trata de un adverbio de tiempo que significa “Previamente, anticipadamente, antes de todo”. Con este valor, dicha voz tiene como correlatos o términos alternativos los adverbios “Últimamente” y “Finalmente”.
Esto significa que la acción que no se realizó primeramente, fue porque se ejecutó últimamente o finalmente. a) “Tan pronto llegamos, fuimos primeramente a visitar a nuestros padres. b) Primeramente deben devolver el dinero, luego veremos lo que hacemos”.
Primeramente se emplea también como adverbio de orden: Así aparece recogido en el Diccionario de la Real Academia Española. En este texto igualmente aparecen los términos: segundamente, terceramente, y cuartamente; pero se indica que están en desuso. Como adverbio ordinal se utiliza para introducir el primer elemento de una enumeración o de una serie discursiva. Sus correspondientes correlatos son: En primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar, etc.:
a) “Primeramente leyó la obra, luego la analizó y después la expuso ”
b) “Primeramente redactó un resumen, luego estudió el contenido y al final se examinó”
Todo lo antes expuesto es más que ilustrativo para reiterar que se trata de un falso concepto o mito gramatical el tan propalado argumento de que no debemos decir "primeramente" porque no existe "segundamente" ni "terceramente", etc.
jueves, 5 de septiembre de 2013
EL USO DE LA LENGUA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL.
Por: Domingo Caba Ramos.
«No siempre lo primero es lo mejor que acude a la pluma. Si no se vigila el espíritu, si no lo fuerza a esmerarse, suele segregar trivialidades…»
(Manual
del español urgente)
a) “ Estético” y “Epopeyo”.
En el uso cotidiano de la lengua, en nuestros medios de comunicación se leen y escuchan las más sorprendentes y hasta jocosas irregularidades. El caso que a continuación relato es más que ilustrativo:
Para reducir el nivel de ansiedad que me producen los entaponamientos vehiculares, aquella noche, mientras me dirigía a una de las universidades en donde impartía clases , encendí el radio de mi vehículo, y, al margen de toda intención selectiva, sintonicé una de las estaciones radiales que operan en Santiago de los Caballeros. Un locutor conversaba muy, pero muy emocionadamente con el cantante Fernando Villalona:
_ « Mayimbe - se le escuchó tronar casi llorando y con zalamero acento- tú sabes que siempre te he admirado. Tú, mi hermano, eres lo máximo como artista. Tú eres un ser artístico, “estético” y “epopeyo”…»
_ ¿Epopeyo! – me pregunté – sin poder evitar mi famoso ¡Diablo! interjectivo, así como la irónica sonrisa que se dibuja en mi rostro cada vez que leo o escucho semejante “barrabasada” o desatino lexicosemántico a través de uno de nuestros medios de comunicación. Porque si bien es cierto que existe el vocablo, “epopeya”, con significado de “Poema épico o narrativo…”, no menos cierto es que su recién creado masculino, “epopeyo”, carece de existencia en nuestra lengua, y, por ser así, no designa ninguna realidad.
Uno de los llamados vicios de la lengua es la impropiedad. Se define esta como el uso de palabras con significado distinto del que tienen.
En el caso específico de “epopeyo”, ni siquiera puede hablarse de uso impropio, toda vez que dicho vocablo, por no formar parte de nuestra realidad léxica, tampoco puede soportar ningún otro significado distinto al que le confirió el susodicho y pintoresco locutor.
b) Otro caso: “provincia de Moca”.
Un día de estos enciendo el televisor y en el programa de noticias (Noticiero Universal) que se trasmitía por uno de los canales locales (Santiago) se me informa que: “Residentes en la provincia de Moca se quejaron por el alto precio de las facturas de la energía eléctrica…”
¡Provincia de Moca!, repetí con inevitable asombro.
Con ese nombre (Moca) solo conozco el municipio principal, capital o común cabecera de la provincia Espaillat, vale decir, no tengo conocimientos de que alguna provincia de la República Dominicana se llame así.
c) El siempre tormentoso “su” posesivo.
En el periódico digital Almomento.net (2/9/2013) se lee lo siguiente:
«Un hombre mató a balazos a su suegro y a su hijastra la madrugada de este lunes…».
¿Hijastra de quién era la joven asesinada, del suegro o del hombre asesino?
En el citado texto noticioso es notoria la ambigüedad o ausencia de claridad. Para evitar esa ambigüedad o garantizar la claridad que demada todo texto periodístico, lo apropiado habría sido escribir:
a) «Un hombre mató a balazos a su suegro y a la hijastra de este (del suegro) la madrugada de este lunes…»
b) «Un hombre mató a balazos a su suegro y a la hijastra de aquel (del hombre) la madrugada de este lunes…»
Acerca del uso del “su" posesivo ya había emitido mis consideraciones en un artículo titulado Uso y abuso del posesivo"su". Y, a modo de conclusión, en el párrafo final de dicho trabajo, afirmaba yo que:
«Emplear el posesivo apocopado “su”, sin incurrir en imprecisiones morfosintácticas o lexicosemánticas, requiere mucho cuidado y dominio de la redacción. Quien no esté seguro de ese cuidado o de ese dominio, es preferible que no use o controle el uso abusivo de esta espinosa y tormentosa forma pronominal»
lunes, 2 de septiembre de 2013
EL DOCTOR BALAGUER VISTO A TRAVÉS DE UN PRÓLOGO
Por: Domingo Caba Ramos.
Siempre lo he dicho: para desmadejar los hilos causales que siempre movieron el comportamiento político del expresidente de la República Dominicana, doctor Joaquín Balaguer, es necesario leer las ideas o concepciones plasmadas en sus escritos.
En otras palabras, para conocer al auténtico Joaquín Balaguer tenemos, necesariamente, que estar en contacto y desentrañar el contenido profundo de su producción bibliográfica.
Entre todos sus textos, existe uno que a nuestro juicio, y coincidiendo así con el fenecido y otrora polémico escritor Juan Isidro Jiménez Grullón, retrata mejor que ningún otro la verdadera personalidad del autor de “Los carpinteros” y de “El cristo de la libertad”. Nos referimos al prólogo de su “Tebaida lírica”.
En 1922, cuando apenas tenía quince años de edad, el Dr. Balaguer publicó su primer libro de versos: “Claros de luna”, obra cuyo valor literario, al parecer, fue bastante vapuleado por la crítica literaria de entonces.
Balaguer, que nunca aceptó ni muchos menos perdonó las críticas de sus adversarios, aprovechó el prólogo del siguiente libro publicado, “Tebaida lírica” (1924), para responder en forma rabiosa a quienes osaron cuestionar las credenciales estéticas de los primeros “partos de su fantasía”. He aquí una especie de breve informe descriptivo acerca del contenido del prólogo en cuestión. Una sola oración le basta al autor para anunciar su ardiente ensañamiento:
“Abro este paréntesis para llenarlo de odio y de gratitud”.
¿A quién dice odiar quien fuera uno de los más brillantes oradores dominicanos? Estas son sus palabras al respecto:
“Odio a los que en plazas y corrillos me combatieron acerbamente: odio a los poetas afeminados que envidian la virilidad de mi arte: odio a los consagrados que no han querido tenderle la mano al jovenzuelo imberbe que los abruma con su orgullo, y odio, finalmente, a todos los pachecos que, no atreviéndose a combatirme con la pluma, se encogieron de hombros cuando vieron al mozuelo audaz cruzar tras la apolínea caravana”.
Mientras su expresión de odio engloba a lo que él llama “rebaño de intelectuales imbéciles”, la nota de gratitud se reserva de manera exclusiva para César Tolentino quien “al aparecer mis Claros de Luna”, afirma Balaguer, “fue el primero que me saludó como a un compañero novel acogiendo en las columnas de La Información los partos de mi fantasía”.
Al tiempo de manifestar su único agradecimiento al entonces director del diario La Información, Balaguer confiesa que no precisa del concurso de los demás para desenvolverse como ente social. En tal sentido apunta lo siguiente:
“... Y a él es el primero y quizás al último que puedo agradecer algo, porque aún tengo el orgullo de ser, en nuestro medio árido, como una planta rara que sólo necesita vivir de la savia de su arte y del aire que respira en la atmósfera de sus sueños. Por eso pongo entre este zarzal de odios una sola flor de gratitud”
Pero ese “zarzal de odios” parece desbordar los límites del “rebaño de intelectuales imbéciles” de nuestro país, para volcarse en contra del medio geográfico en que nació y creció el eterno inquilino del Palacio Nacional. De ahí que más adelante exprese con furia incontenible:
“Yo aborrezco el ambiente en que me ha tocado nacer, pero aborrezco más a los intelectuales (con muy pocas excepciones) con quienes he tenido la mala suerte de codearme”.
En el párrafo que sigue, el Dr. Balaguer manifiesta en forma clara y precisa el alto placer que experimenta frente al encono, quejas o protestas de quienes lo enfrentan:
“Mi Tebaida Lírica-declara de manera enfática-molestará a muchos (yo gozo molestando) y algunos rebuznarán como borricos (yo gozo oyendo rebuznar) en la estéril sabana de las letras”.
Y concluye su famoso prólogo con un reto que no podía ser más sugerente o sintomático:
“Pero yo, como el poeta Adán Aguilar, a todos los espero para combatirlos, uno a uno como caballeros, a todos juntos como malandrines”.
En torno a las citas precedentes valdría concluir de la manera siguiente: Balaguer, el cual nació un día como hoy, 1 de septiembre, fue bastante coherente con su pensamiento, pues se necesita aborrecer "el ambiente en que me ha tocado nacer..." para convertirse en títere o mano derecha de un dictador como el presidente Trujillo, y haber encabezado él mismo un período de terror, corrupción y violación a los derechos humanos como fueron sus tristemente célebres doce años de gobiernos.
(Publicado en la prensa nacional el 6 de junio de 1991)
Siempre lo he dicho: para desmadejar los hilos causales que siempre movieron el comportamiento político del expresidente de la República Dominicana, doctor Joaquín Balaguer, es necesario leer las ideas o concepciones plasmadas en sus escritos.
En otras palabras, para conocer al auténtico Joaquín Balaguer tenemos, necesariamente, que estar en contacto y desentrañar el contenido profundo de su producción bibliográfica.
Entre todos sus textos, existe uno que a nuestro juicio, y coincidiendo así con el fenecido y otrora polémico escritor Juan Isidro Jiménez Grullón, retrata mejor que ningún otro la verdadera personalidad del autor de “Los carpinteros” y de “El cristo de la libertad”. Nos referimos al prólogo de su “Tebaida lírica”.
En 1922, cuando apenas tenía quince años de edad, el Dr. Balaguer publicó su primer libro de versos: “Claros de luna”, obra cuyo valor literario, al parecer, fue bastante vapuleado por la crítica literaria de entonces.
Balaguer, que nunca aceptó ni muchos menos perdonó las críticas de sus adversarios, aprovechó el prólogo del siguiente libro publicado, “Tebaida lírica” (1924), para responder en forma rabiosa a quienes osaron cuestionar las credenciales estéticas de los primeros “partos de su fantasía”. He aquí una especie de breve informe descriptivo acerca del contenido del prólogo en cuestión. Una sola oración le basta al autor para anunciar su ardiente ensañamiento:
“Abro este paréntesis para llenarlo de odio y de gratitud”.
¿A quién dice odiar quien fuera uno de los más brillantes oradores dominicanos? Estas son sus palabras al respecto:
“Odio a los que en plazas y corrillos me combatieron acerbamente: odio a los poetas afeminados que envidian la virilidad de mi arte: odio a los consagrados que no han querido tenderle la mano al jovenzuelo imberbe que los abruma con su orgullo, y odio, finalmente, a todos los pachecos que, no atreviéndose a combatirme con la pluma, se encogieron de hombros cuando vieron al mozuelo audaz cruzar tras la apolínea caravana”.
Mientras su expresión de odio engloba a lo que él llama “rebaño de intelectuales imbéciles”, la nota de gratitud se reserva de manera exclusiva para César Tolentino quien “al aparecer mis Claros de Luna”, afirma Balaguer, “fue el primero que me saludó como a un compañero novel acogiendo en las columnas de La Información los partos de mi fantasía”.
Al tiempo de manifestar su único agradecimiento al entonces director del diario La Información, Balaguer confiesa que no precisa del concurso de los demás para desenvolverse como ente social. En tal sentido apunta lo siguiente:
“... Y a él es el primero y quizás al último que puedo agradecer algo, porque aún tengo el orgullo de ser, en nuestro medio árido, como una planta rara que sólo necesita vivir de la savia de su arte y del aire que respira en la atmósfera de sus sueños. Por eso pongo entre este zarzal de odios una sola flor de gratitud”
Pero ese “zarzal de odios” parece desbordar los límites del “rebaño de intelectuales imbéciles” de nuestro país, para volcarse en contra del medio geográfico en que nació y creció el eterno inquilino del Palacio Nacional. De ahí que más adelante exprese con furia incontenible:
“Yo aborrezco el ambiente en que me ha tocado nacer, pero aborrezco más a los intelectuales (con muy pocas excepciones) con quienes he tenido la mala suerte de codearme”.
En el párrafo que sigue, el Dr. Balaguer manifiesta en forma clara y precisa el alto placer que experimenta frente al encono, quejas o protestas de quienes lo enfrentan:
“Mi Tebaida Lírica-declara de manera enfática-molestará a muchos (yo gozo molestando) y algunos rebuznarán como borricos (yo gozo oyendo rebuznar) en la estéril sabana de las letras”.
Y concluye su famoso prólogo con un reto que no podía ser más sugerente o sintomático:
“Pero yo, como el poeta Adán Aguilar, a todos los espero para combatirlos, uno a uno como caballeros, a todos juntos como malandrines”.
En torno a las citas precedentes valdría concluir de la manera siguiente: Balaguer, el cual nació un día como hoy, 1 de septiembre, fue bastante coherente con su pensamiento, pues se necesita aborrecer "el ambiente en que me ha tocado nacer..." para convertirse en títere o mano derecha de un dictador como el presidente Trujillo, y haber encabezado él mismo un período de terror, corrupción y violación a los derechos humanos como fueron sus tristemente célebres doce años de gobiernos.
(Publicado en la prensa nacional el 6 de junio de 1991)
"SAN JOAQUÍN DE NAVARRETE"
Por : Domingo Caba Ramos.
Joaquín Antonio Balaguer Ricardo. Hijo de padre puertorriqueño, Joaquín Balaguer Lespier;y madre dominicana, Carmen Celia Ricardo, nació en la villa de Navarrete , Santiago, el 1 de septiembre de 1906, hace hoy exactamente cien años, y murió el 14 de julio del 2002.
Poeta, político, maestro de escuela pública, profesor universitario, diplomático, orador, ensayista, crítico literario, seis veces presidente de la República Dominicana de manera oficial y dos veces interino (1960 y 1962), está considerado como uno de los seres más dichosos, afortunados y con suerte de los nacidos en esta tierra . Idolatrados por sus seguidores y venerados por sus antiguos enemigos, la naturaleza lo dotó de una memoria prodigiosísima y una inteligencia fuera de lo común.
A los dieciséis años se graduó de bachiller y a esa misma edad (1922) no sólo publica sus dos primeros libros de versos:"Salmos paganos" y " Claros de luna", sino que nos encontramos con él escribiendo enjundiosos artículos y editoriales en las páginas del diario, La Información. Tanto lo acompañó la suerte en vida que posiblemente sea el único mandatario ciego y nonagenario que ha tenido el privilegio de dirigir los destinos de una nación latinoamericana.
En sus gobiernos, es verdad, el país avanzó bastante en términos de infraestrtura física; pero en sus gobiernos, él mismo lo confesó, la corrupción siempre se detuvo en la puerta de su despacho, tanto que más de trescientos dominicanos se transformaron de pobres en nuevos millonarios.
En sus gobiernos, la represión política y el terrorismo de Estado campearon por sus fueros, y, en tal virtud, fueron muchos los dominicanos que desaparecieron, murieron, recibieron torturas o pasaron buena parte de su juventud en las celdas de una cárcel inmunda.
Pero a pesar de eso, y como una muestra más de la dicha alrededor de la cual giró la existencia, del otrora anciano presidente, al morir este, los mismos que lo adversaron y sufrieron los rigores de su látigo gubernamental lo declaran nada más y nada menos que "PADRE DE LA DEMOCRACIA DOMINICANA. Y días después, borran el nombre de nuestro inolvidable patricio Juan Pablo Duarte y designan con el de "Joaquín Balaguer" la autopista que conduce de Santiago a Navarrete. Y con motivo del centenario cumpleaños de su nacimiento hoy se aboga porque se llame Joaquín Balaguer a la presa Higuey - Aguacate.
Los que ayer lo combatieron hoy lo citan con orgullo, a tal extremo que me atrevo a asegurar que si al actual presidente de República, doctor Leonel Fernández, se le preguntara en quién desearía clonar después de muerto, la respuesta no se haría esperar : en Joaquín Balaguer, y no en Juan Boch, su maestro político.
Y como si todo fuera poco, Rafael Corporán de los Santos, en un arrastre de irracional servilismo y fanatismo desbordado, propone públicamente que el fundador del Partido Reformista sea canonizado con el nombre de "SAN JOAQUIN DE NAVARRETE".
Es tal el proceso progresivo de " balaguerización" que vive el país, que no descartamos la posibilidad de que la folklórica, pintoresca y no menos payasesca propuesta del Viejo Corpo se convierta en cualquier momento en realidad, y de que hasta nos encontremos un buen día con los familiares de Orlando Martínez y Narciso González ( Narcisazo ) encabezando un amplio movimiento popular de carácter nacional, orientado a lograr que una vez más se modifique el contenido de nuestra Carta Magna, para que en lugar de República Dominicana nuestro país lleve el nombre de Joaquín Balaguer. Merced a esta modificación, el Art. 1 del referido texto constitucional, diría de la manera siguiente:
"ART. 1 EL PUEBLO DOMINICANO CONSTITUYE UNA NACION ORGANIZADA EN ESTADO LIBRE E INDEPENDIENTE, CON EL NOMBRE DE JOAQUIN BALAGUER"
(Publicado en la prensa nacional el 1 de junio del 2007)
jueves, 29 de agosto de 2013
EN ESTA ALTA CUESTA DE LA NOCHE.
(Último poema de Tomás Hernández Franco)
Por: Domingo Caba Ramos.
Fechada en Santo Domingo, el día 2 de septiembre de 1952, el entonces prestigioso diario La Nación
publicó una extensa esquela acerca de la muerte del ilustre poeta tamborileño, Tomás Hernández Franco (Abril 29, 1904 – Septiembre, 1, 1952), en cuyo primer párrafo se lee lo siguiente:
«El distinguido escritor y poeta dominicano, don Tomás Hernández Franco,
falleció en horas de la mañana de ayer en esta ciudad, en el hospital Salvador
Gautier, después de que la ciencia médica agotó todos los recursos para
devolverle la salud perdida. El señor Hernández Franco había sido trasladado
desde su residencia de Tamboril, en Santiago de los Caballeros, a esta ciudad
para ser hospitalizado. El cadáver del escritor y poeta fue trasladado en horas
de la mañana a Tamboril donde recibirá cristiana sepultura. La irreparable
muestre del distinguido escritor dominicano – continúa la reseña de La Nación
- quien fue uno de los más apreciados
colaboradores de este diario, enluta las letras nacionales. Su fallecimiento ha
llenado de tristeza a cientos de corazones que le querían y estimaban. La
Nación hace llegar su más sentida condolencia, en primer lugar a su esposa,
doña Amparo Tolentino, a sus hijos Tomás
y Luciano, a su hermano espiritual, el célebre pintor dominicano don Jaime
Colson, y a todos cuantos se sientan afectados por tan doloroso descenso »
Tres meses antes de su muerte, en junio de 1952, Hernández Franco compuso “En
esta alta cuesta de la noche”, su último poema, especie de autoelegía y
en el que su autor parece presentir la muerte que en septiembre del
antes citado año lo sorprendería en su lecho de enfermo del Hospital Salvador B. Gautier. Junto a otros poemas : Oración para el próximo dolor”, Puedo jura ahora, Canción de amor en
muerte para el hijo e Inventar la
palabra mansa, conformó el reducido
volumen que con el título de Poemas Póstumos fue publicado un mes
después ( octubre ) de la desaparición física
del autor.
“En esta alta cuesta de la noche”, es una de esas piezas poéticas
que por su fúnebre acento parecen haber
sido compuestas casi al pie del sepulcro. Se trata de un
poema de lírico y doloroso acento, en
cuyos versos late la presencia del yo interior del poeta, y es por ello que dichos versos entrañan subjetivismo, intimismo y la manifestación de
los sentimientos ante una realidad
objetiva: la muerte. La muerte que el poeta parece aceptar resignadamente y con
la cual parece sostener un diálogo definitivo y confidencial.
EN ESTA ALTA CUESTA DE LA NOCHE
«En esta alta cuesta de la noche,
de montaña a montaña,
y de mar a mar,
eres tú, silencio, el único que
hablas,
y es tu estentórea voz,
la que alza el huracán en los gritos
del miedo.
Estoy vencido por ti, silencio,
pero yo puedo hablarte,
pero desde lo último de mi última cobardía:
porque hasta la noche está sin ti, sin
nadie,
y tan vacía.
Hay un perro que ladra, asustado por
haberte olfateado,
¡te presiente!
una flor invisible que en el aire se mueve,
debe estar su perfume tan quieto y
tan inútil,
y hay un niño que quisiera ver en
sueño a los ángeles,
soñando su sonrisa porque ha visto,
¡y tu voz tan opaca hablando de la
muerte!
Lo sé. Es de ella de quien quieres
hablar, silencio,
y subiendo la sombra insomne de la
noche,
frente a tu tribuna sin lenguas y sin
gestos,
ante ti, yo, desnudo, ante lo que no
dices,
Aplaudo, yo, único, solo, tu inmortal
argumento.
“Es que la tumba espera,
y esperan los gusanos”
Antes de yo nacer, silencio, mi voz,
como la tuya,
anda suelta, sin eco, por noches como
esta,
era una voz sin huesos, sin sangre,
sin cerebro,
Y temblaba en el viento como una cosa
loca.
De aquello de ser loca, a través de
mil muertes,
es el miedo de ahora,
el miedo de ella misma,
frente a ti, silencio, sin respuesta
en la noche.
y hay que subir la cuesta del insomnio
sin luz, silencio, hacia tu tumba y
tus gusanos».
TOMÁS HERNÁNDEZ FRANCO
Tamboril junio de 1952
jueves, 22 de agosto de 2013
EL MÉDICO SÍ TIENE QUIEN LE ESCRIBA
Por: Domingo Caba Ramos.
«Un médico - se lee en Wikipedia – es un profesional que practica la medicina y que intenta mantener y recuperar la salud humana mediante el estudio, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad o lesión del paciente. En la lengua española, de manera coloquial, se denomina también doctor a estos profesionales, aunque no hayan obtenido el grado de doctorado. El médico – amplía la muy consultada y popular Enciclopedia - es un profesional altamente cualificado en materia sanitaria, que es capaz de dar respuestas generalmente acertadas y rápidas a problemas de salud, mediante decisiones tomadas habitualmente en condiciones de gran incertidumbre, y que precisa de formación continuada a lo largo de toda su vida laboral» (http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia)
En su diario accionar, el médico ejerce una continua y triple labor científica: curar la enfermedad, prevenir su ocurrencia y determinar, mediante estudios, las causas que la originan.
El propósito fundamental que persigue todo médico es preservar la salud corporal del paciente y aliviar sus padecimientos. De la salud mental se encargan los sicólogos y los siquiatras. Si embargo, valdría preguntarse, ¿puede existir salud mental sin salud corporal?, ¿puede permanecer tranquila nuestra mente cuando existe, por ejemplos, un dolor que no nos deja dormir, un tumor que crece diariamente o un problema ocular que amenaza con nublar para siempre nuestra visión?
Pienso que no.
Desde que el médico corrige el problema orgánico, las estructuras mentales de inmediato se fortifican, se iluminan, desapareciendo, como por encanto, los procesos depresivos que antes las mantenían sumidas en un decaimiento o colapso eterno. Todo esto significa que más allá de su función esencial, el médico opera, sin que esa sea la naturaleza de su ejercicio, como un verdadero profesional de la conducta, por cuanto preña de alegría y paz espiritual el mundo mental del paciente cada vez que logra erradicar el mal que tanto lo atormentaba.
Pero no solo eso. En su quehacer preventivo, el médico tiene que desarrollar un continuo y sistemático trabajo de orientación sanitaria, y esa labor, indiscutiblemente, lo convierte en un auténtico educador.
Debo confesar que el efecto sicológico que ejerce en mí la simple presencia del médico es sorprendente: el solo verlo llegar, el mal parece ceder y el dolor parece mitigarse. Por esa razón siempre he sentido una gran admiración y respeto por la clase médica . Tanto es el respeto, que son escasos los médicos que, sin importar los muy jóvenes que sean, yo me atreva a tutearlos.
Se dirá, en contra de mi parecer, que son muchos los médicos que no actúan en sintonía con el juramento hipocrático, que son sinvergüenzas, mercaderes, insensibles o que les importa más el dinero que la salud del paciente.
Eso, desgraciadamente, es cierto; pero esas sombras que desafortunadamente empañan la imagen de solo una parte de estos profesionales, de ningún modo borra la esencia e importancia de su misión. Piense solamente, amigo lector, qué sería del mundo si no existieran médicos. Piense en el bienestar que invade su cuerpo cuando un médico evita que usted o un pariente muera, pierda un órgano o logra que el dolor desaparezca.
El 18 de agosto es el Día del Médico dominicano. Sirva esta fecha para felicitar a todos los médicos en su día, muy especialmente a aquellos que ejercen su noble misión iluminados por la luz del amor, la comprensión y la solidaridad.
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