jueves, 17 de enero de 2013

¿EXISTE LA FELICIDAD?



Prof. Domingo Caba Ramos.

Sobre este tema, históricamente,  es mucho lo que se ha escrito y discutido. Sólo hay que recordar las reflexiones filosóficas de los pensadores griegos pertenecientes al período posaristotélico mejor conocido como Helenismo. Surgen en este las llamadas escuelas helenísticas ( Cinismo, Estoicismo, Escepticismo, Epicureísmo, Eclecticismo…) ,  las cuales tenían en común que todas utilizaron  la filosofía  como medio para  presentar un ideal de vida o la concepción de que la vida es una búsqueda continua de la felicidad, y la filosofía la única vía aceptada para encontrarla.  ¿Dónde encontrar la felicidad? Los epicúreos responden que “en placer” Los estoicos dicen que “en la virtud”, y los escépticos afirman que “en la imperturbabilidad”

En términos más específicos, los representantes de la escuela  cínica consideraban que la base de la felicidad y la virtud se encontraba en el desprecio a las normas sociales establecidas, en la renuncia a la riqueza y a todas las satisfacciones provenientes de los sentidos. Siguiendo a Sócrates, Antístenes creía que el ideal de vida buena es el que se basa en la autosuficiencia y en la libertad. Por eso despreciaba los bienes materiales ya que siempre nos atan. La autonomía del sabio debe estar por encima de las costumbres y convenciones o normas sociales

Los pensadores de la escuela estoica (estoicos)  afirmaban, en otro orden, que la felicidad radica en  liberarse de las pasiones, en el autodominio, en el sosiego del alma, en la indiferencia y en el vivir conforme a la naturaleza. Las pasiones tienen que ser controladas por la razón., pues nos provocan intranquilidad y desasosiego. Su ideal era la ataraxia (“apatía”), la condena de toda emoción.

El escepticismo es la concepción, escuela o corriente filosófica opuesta al dogmatismo que sostiene que no se puede alcanzar la verdad y que el conocimiento es imposible. Pone en duda la posibilidad del conocimiento de la realidad objetiva. Los escépticos dudan de todas las formas del conocimiento. El sujeto no puede aprehender el objeto. La objetividad es imposible, pues los factores subjetivos lo impiden. El escepticismo, en consecuencia, se asocia al agnosticismo.

. El escepticismo, al igual que las demás escuelas helenísticas, tuvo como objetivo presentar un ideal de vida. En tal virtud sostenía, como los escépticos, que para  alcanzar la felicidad o tranquilidad del alma, la ataraxia, vale decir,  la imperturbabilidad, tranquilidad del ánimo.  Para esta corriente, la vida feliz se consigue mediante el autodominio. El hombre sabio usa la razón para evitar que las circunstancias del momento perturben su serenidad. Con la razón, debemos distanciarnos de las circunstancias que nos alteran. La gente es infeliz porque se deja abrumar por demasiados elementos.


El epicureísmo fue  fundada por Epicuro (341-270 a. d. C).  Como las demás doctrinas helenísticas, la filosofía de Epicuro se convierte en un medio para dar a conocer sus postulados de carácter ético y presentar lo que a su juicio debe ser el nivel o modo de vida que debe llevarse a cabo. Afirman los epicúreos que la felicidad consiste en dominar las pasiones,  llevar una vida tranquila y eliminar cualquier práctica que pueda complicarla o todo lo que sea capaz de atormentar al ser humano, como la tristeza, la angustia, el aburrimiento, el dolor, y las preocupaciones inútiles. El sabio es autosuficiente. No necesita grandes riquezas y lujos para ser feliz. La felicidad se obtiene evitando el dolor.

Así reflexionaban estos pensadores acerca de la felicidad. Son muchos, sin embargo, los que piensan que la felicidad no existe, sino momentos felices. Y parecen tener razón quienes así opinan cuando en  apenas segundos pasamos de un espacio jubiloso a otro de gran tristeza, o cuando hoy navegamos en el mar del placer, mientras que mañana se nos verá postrado en la sala de cirugía tratando de eliminar el mal que de permanecer podría borrar para siempre la sonrisa de nuestros rostros.


jueves, 10 de enero de 2013

EL PLAN NACIONAL DE ALFABETIZACION : UN COMPROMISO DE TODOS .
  Por: Domingo Caba Ramos.

“La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo…” 

(Paulo Freire)


 En su discurso de juramentación como presidente de la República Dominicana, el pasado 16 de agosto, el licenciado Danilo Medina expresó lo siguiente:

 « Una de nuestras primeras acciones de gobierno será declarar la eliminación del analfabetismo como alta prioridad nacional. Tenemos que sentir como una ofensa nacional, social y personal, que existan hermanos y hermanas esclavizados por la ignorancia»

 Y acto seguido invita a los dominicanos, casi a manera de ruego, a cooperar con el Plan:

 «Desde este momento, invitamos a todos los dominicanos y dominicanas de buena voluntad, a ser protagonistas de esta hermosa epopeya. ¡Vamos Compatriotas, que nadie se quede rezagado! ¡Llevemos el amor y la esperanza hechos letras a más de 700,000 dominicanos y dominicanas, que nos están esperando! ¡Será una victoria que recordaremos para siempre! ¡La educación es el nuevo nombre de la libertad!»

 El Plan, como lo había anunciado el Presidente, se inició el lunes de la presente semana. Y como bien lo había solicitado este, nadie debe permanecer rezagado e indiferente frente a esta feliz y patriótica iniciativa. Un plan que si bien fue concebido y está siendo financiado por el Gobierno, en su ejecución debemos participar todos los que como el sacerdote y educador brasileño, Paulo Freire, creemos que solo a través de la educación se rompen las cadenas de la opresión y abren las puertas de la libertad. Todos los que entendemos que no existe liberación sin educación.

 « La alfabetización – apunta José Barreiro en el prólogo al libro La educación como practica de la libertad, del antes citado pedagogo – solo será auténticamente humanista en la medida en que procure la integración del individuo a su realidad nacional, en la medida en que le pierda el miedo a la libertad, en la medida en que pueda crear en el educando un proceso de recreación, de búsqueda, de independencia y, a la vez, de solidaridad» (1979: 14). Estos propósitos, indiscutiblemente, solo es posible alcanzarlos cuando el iletrado se convierte “en dueño de su propia voz”

 ¿ Por qué y para qué alfabetizar? 

Para Pablo Freire “educar es concienciar”. O como bien lo explica su prologuista, Barreiro :

« La conciencia del analfabeto es una conciencia oprimida. Enseñarle a leer y escribir es algo más que darle un simple mecanismo de expresión. Se trata de procurar en él, concomitantemente, un proceso de concienciación,o sea, de liberación de su conciencia con vistas a su posterior integración en su realidad nacional, como sujeto de su historia y de la historia…» (Ob. Cit. )

Por eso entendemos que el Plan Nacional de Alfabetización que en esta semana se puso en marcha en nuestro país, no debe tener banderas ni colores, esto es, no debe asumirse con apasionamiento, sectarismo o fanatismo partidario. Si realmente presumimos de patriotas y nacionalistas, debemos poner nuestra voluntad al servicio de esta noble y patriótica misión. Debemos contribuir para que cada iletrado dominicano abandone  su mundo sombrío, se encuentre con la luz, transforme su conciencia y se convierta en protagonista de su propia historia.

El Plan Nacional de Alfabetización es, en fin, un compromiso de todos.

sábado, 29 de diciembre de 2012

LA ENSEÑANZA DE LA LITERATURA Y EL ALTO COSTO DE LAS OBRAS LITERARIAS.

Por: Domingo Caba Ramos.

 “El hábito y el amor a la lectura literaria forman la mejor llave que podemos entregar al niño para abrirle el mundo de la cultura universal”. 

 (Pedro Henríquez Ureña)

 Casi todos los tratadistas en la materia, y nuestra práctica docente así lo confirma, coinciden en postular que el modo más efectivo de enseñar literatura consiste en poner al alumno en contacto directo y constante con el texto literario.

“La literatura-apunta José Romera Castillo - es un instrumento válido en la formación de los individuos porque se proyecta sobre la problemática vital de estos, sirve para transformar la realidad y, a la vez, es instrumento de goce y placer” (Didáctica de la Lengua y la Literatura, 1979, pág. 145).

Y en lo que respecta a las metas que se persiguen con su enseñanza, el connotado metodólogo y crítico literario español plantea que con la literatura se pueden conseguir, entre otros objetivos:

 a) Incrementar la capacidad de observación, reflexión, análisis, crítica y comunicación, para conseguir que el docente no sea un autómata, sino dueño de sí mismo.

 b) Conocer para comprender mejor el pensamiento ajeno y, así, ejercitar el suyo.

 c) Utilizar mejor el lenguaje, teniendo los textos literarios como espejo en donde mirarse.

 d) Proporcionar hábitos críticos sobre todo con el comentario de textos.

 e) Iniciar a los alumnos en la escritura creadora, es decir, en la manifestación de sus pensamientos y sentimientos para desarrollar la capacidad creativa. 

Nótese la gran importancia que en cada uno de los objetivos propuestos confiere el autor a la práctica de la lectura, análisis y crítica de obras literarias. Y es que el máximo propósito de todo programa, clase o curso de literatura debe estar dirigido a desarrollar la capacidad creativa, de análisis y el espíritu crítico del educando, de tal manera que este cuente con las habilidades necesarias que le permitan descubrir los valores estéticos, así como desentrañar las ideas, mensaje o sentido profundo de un texto literario.

 Para que dicho propósito se materialice, Romera Castillo entiende que “el papel del profesor se ha de invertir al tradicional. El docente será un orientador, un sembrador de semillas, no un señor feudal. Sus conocimientos, por mucho que sepa, son débiles, para basar en ellos su autoridad o una autoridad de saberlo todo que raya más con la magia que con la ciencia”. (ob. cit., pág. 147).

 Solo así el estudiante encontrará sentido a la clase de literatura. Solo así el profesor logrará vencer o desterrar, como bien lo aconsejaba el ilustre poeta Antonio Machado, “la solemne tristeza de las aulas”.

Nuestro gran maestro y lingüista, Pedro Henríquez Ureña, en un enjundioso trabajo titulado “Aspectos de la enseñanza literaria en la escuela común”, formula al respecto la siguiente pregunta: ¿Cómo habremos entonces de enseñar literatura en nuestras escuelas secundarias? Y acto seguido responde:

“Del único modo posible: poniendo al estudiante en contacto con grandes obras. En nuestros pueblos de la América española esta manera de enseñanza demanda gran atención del profesor: hay que acostumbrar al estudiante a leer mucho y hay que comprobar que lee; hay que habituarlo a la lectura de obras difíciles, allanándole la vía con explicaciones y aclaraciones de orden histórico y lingüístico, pero también haciéndole comprender que nada de sólido y duradero se alcanza sin trabajo”. (Tomado de la Revista Scritura, del Departamento de Letras de la UASD, No. 2, 1981. pág.137)

 Sabemos que en el sistema educativo dominicano resulta mucho más que difícil cumplir estrictamente con estos principios metodológicos. La razón es bastante sencilla: muchas, por no decir la mayoría, de esas grandes obras que atinadamente recomienda leer el hijo mayor de Salomé Ureña no aparecen en las librerías, muy especialmente en las ubicadas fuera de la capital del país, y cuando aparecen, sus precios son tan altos que ningún estudiante de escasos recursos económicos estaría en condición de comprarlas.

 En Santiago, por ejemplo, no hay para qué buscar, entre otras, obras tan brillantes en su género como la tragicomedia M’hijo el dotor, del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez; El señor presidente, del narrador guatemalteco Miguel Ángel Asturias; Los gobernadores del rocío, del novelista haitiano Jacques Roumain; Lavorágine, del colombiano José Eustasio Rivera, y Solo cenizas hallarás, del destacado narrador dominicano, Pedro Vergés. Y si usted pregunta cuántos cuestan, por ejemplos, obras maestras como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez o Los hermanos Karamasov, del novelista ruso Fedor Dostoievski, le responderán que RD$775 la primera y RD$675 la segunda.

 Ante tan adversa realidad, al profesor de literatura no le queda otro camino que apelar a la poco recomendada práctica del fragmentarismo, la que si bien tiene su importancia, toda vez que un fragmento, llámese este capítulo, estrofa, acto, etc., puede despertar el interés por el contenido total de la obra, tiene de negativo que impide al alumno formarse sobre esta, esa visión general que sólo se logra con la lectura completa del texto literario.

Ahora que ya el 4% del PIB para la educación se pondrá en ejecución, se impone, pues, la necesidad de que el Estado Dominicano, a través del Ministerio de Educación, implemente una política cultural tendente a abaratar los precios de las obras literarias, de manera que el verbalismo expositivo no cubra todo el tiempo en que se desarrolla la acción docente, y la enseñanza de la literatura resulte, en consecuencia, más activa, dinámica, significativa y, sobre todo, placentera.

jueves, 20 de diciembre de 2012

CARTA ABIERTA AL INSTITUTO DUARTIANO.

 Por: Domingo Caba Ramos


 Respetables miembros del Instituto Duartiano:

 Como parte de las actividades programadas para celebrar el bicentenario del nacimiento de nuestro Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, hecho ocurrido el 26 de enero de 1813, la institución que ustedes dignamente representan solicitó a la Liga de Beisbol Profesional de la República Dominicana ( LIDOM) que durante el desarrollo del campeonato de beisbol invernal 2012 – 2013 se interprete en cada juego la canción titulada “Canto a la Patria”, del laureado compositor dominicano, Juan Luis Guerra. La LIDOM acogió positivamente esa solicitud, como bien se lee en una nota publicada en su página de Internet, en la que se informa que «Acogiendo una atinada iniciativa del Instituto Duartiano, en cada partido del evento se difundirá el tema “Canto a la Patria”, de la autoría de Juan Luis Guerra, previa invitación a los presentes a través de los altoparlantes a ponerse de pies y guardar la debida reverencia al Padre de la Patria»

 Esa patriótica iniciativa, así como cualquier otra encaminada a rendir homenaje de “amor, respeto y gratitud” al padre de nuestra Independencia, me parece, realmente, muy atinada. Lo que sí me parece muy no atinado es el tema musical que se ha seleccionado para rendir ese homenaje, no porque este carezca de valor literario, sino porque en ese “Canto a la Patria”, no late el ideal duartiano ni mucho menos arde la pira del patriotismo.

 Ese “Canto”, señores académicos, no conecta con nuestros símbolos patrios y la grandeza histórica de nuestro Libertador, ni mucho menos entraña el sentimiento patriótico del pueblo dominicano. Más que esto, lo que puede es crear confusión en niños y adolescentes que bien pudieran asumirlo como un himno patrio en un momento en que la Escuela Dominicana, desafortunadamente, no le confiere ya la importancia que a los himnos a la Patria antes se le daba.

Por eso me sorprende poderosamente que la recomendación para que se entone dicho “Canto” en los estadios haya provenido del Instituto Duartiano, organismo que por tener como función proyectar los auténticos ideales del fundador de la Trinitaria, bien pudo aprovechar tan oportuna ocasión y sugerir que se cantara el HIMNO A DUARTE, en cuyas letras vibra el alma nacional, letras que aprendimos cuando niño en la escuela, razón por la cual yacen posadas en un rinconcito del corazón de todos los dominicanos. Y es que en ninguna otra composición, como en la escrita por Ramón Emilio Jiménez, se plasma con rasgos tan definidores la verdadera personalidad y grandeza histórica de Juan Pablo Duarte.

 Interpretando el HIMNO A DUARTE en los estadios, con la proyección de sus letras y la imagen del Patricio en pantalla gigante, se logran varios propósitos: rescatarlo del olvido, inyectarlo en la conciencia de de niños, jóvenes y adolescente, poniéndolos así en contacto con una canción que talvez nunca han escuchado, pero que sí representa nuestros más auténticos valores nacionales. Por último, traer a la mentes de la masa de adultos presentes, los más dulces y patrióticos recuerdos de sus años de infancia, años en que quizás, en la escuela donde cada uno estudiaba, tuvieron que izar o bajar la bandera nacional al son de las notas gloriosas de dicho canto.

 Es por esas y otras razones que me atrevo a sugerirles que tanto en la serie semifinal como en la final del presente campeonato, en lugar del “Canto a la Patria”, de Juan Luis Guerra, se entone el “Himno a Duarte”, de Ramón Emilio Jiménez.

Respetuosamente, Prof. Domingo Caba Ramos. 

sábado, 15 de diciembre de 2012

LA CORRUPCIÓN NO ADMINISTRATIVA 

Por: Domingo Caba Ramos

«Me he propuesto hacer un abordaje médico y psicológico del país en el que cuento, analizo y llego a la conclusión de que el país está sumergido en una enfermedad grave que es el “tigueraje”» (Dr. José Dúnker)

Desde la muerte de Trujillo hasta la fecha es mucho lo que se ha escrito acerca de la corrupción administrativa en la República Dominicana. Sin embargo, de la otra corrupción, la no administrativa, es muy poco lo que ha dicho, a pesar de que diariamente recibimos de ella sus letales efectos.

 A los dominicanos solo parece preocuparle el derroche de los recursos del Estado llevado a cabo por un determinado funcionario; pero no así las prácticas fraudulentas en que fuera de la administración pública se incurre cuando se brinda o solicita un servicio. Con tal de lograr un propósito, en esta tierra de Duarte, Caamaño y Luperón, todo vale. No creo que exista otra parte del mundo en el que como la patria dominicana tenga tanta presencia el famoso principio maquiavélico aquel de que «El fin justifica los medios»

Por eso estamos sumergidos, no solo en una grave enfermedad llamada “tigueraje”, al decir de nuestro reputado siquiatra, José Dúnker, sino en la cultura del fraude, del engaño o del aprovechamiento. Por eso debemos estar siempre a la defensiva. Por eso el mecánico, el plomero, el técnico de radio o televisión, el abogado, el médico, etc., te dobla y hasta triplica el costo normal del servicio prestado si te ven la cara de forastero , que andas en un buen vehículo o saben que vives en un sector residencial.

Los casos sobran y se repiten todos los días:

 Un plomero, para corregir una filtración en mi casa, cuya labor tardó solo cuarenta minutos me solicitó el pago de cuatro mil pesos. Casi me da un paro cardíaco. Se produjo el natural regateo y el estafador con traje de plomero, aceptó que le pagara solo mil pesos.

En 1999 solicité en Santiago los servicios profesionales de un abogado y profesor universitario de (Q.E.P.D.) con tal de recuperar los doscientos mil pesos que el administrador de una empresa constructora no pretendía devolver, después de haber violado el contrato de venta de un apartamento. El estafador con traje de abogado recuperó el dinero, pero para que este llegara a mis bolsillos tuve que someter el caso ante la fiscalía del distrito judicial de esta ciudad.

 Un hermano nuestro va a un taller a cambiar el tambor de su carro. En lo que montaban la pieza nueva se ausentó durante media hora. Cuando regresó, ya la pieza estaba supuestamente instalada. ¿Cuál? La misma que estaba dañada.

 Un anciano residente en San José de las matas recibe de su hijo radicado en Nueva York un moderno televisor. Lo enciende y al notar que no funciona, arranca en su B.M.W y se lo lleva a un técnico en Santiago. El televisor estaba en perfecto estado, pero el don no sabía manipularlo. Consciente de eso, el ladrón con traje de técnico tomó el soldador, quitó varias piezas supuestamente en mal estado y le dijo al hombre que debía comprarlas, traérselas y regresar al día siguiente a buscar el aparato, no sin antes decirle que el trabajo valía quinientos pesos. Cuando el anciano volvió al taller, esta vez se presentó en un lujoso y moderno carro marca Lexus. Esto fue más que suficiente para que nuestro técnico, en lugar de quinientos, le cobrara mil pesos, a los que hay que añadir a su favor, las piezas nuevas compradas.

Una pariente nuestra le cogió con practicarse una cirujía plástica en la nariz. Más de un cirujano honesto le había dicho que médicamente esa cirujía no procedía. Ella, sin embargo, insistió y habló con un famoso estafador con traje de cirujano plástico de Santiago, muy ligado a los medios de comunicación, el cual simuló haber realizado el procedimiento quirúrgico, después que mi pariente le depositara en su cuenta la suma de cinco mil dólares.

¿Y no es también corrupción la aberrante conducta de un “profesor” o mal llamado “educador” consistente en cambiar notas por sexo o dinero?

 Quizás se deba a que la conducta irregular de muchos funcionarios sirva de ejemplo negativo a la población, pero lo cierto es que la corrupción no administrativa es tan dañina y común como la admnistrativa.

jueves, 29 de noviembre de 2012

ACERCA DE LA VOZ "PRIMERAMENTE" Y OTROS MITOS LINGUÍSTICOS.


Por: Domingo Caba Ramos.

En  el uso y enseñanza de la lengua española son diversos los falsos conceptos o mitos gramaticales que cada cierto tiempo se crean y difunden. Y es tal la magnitud y/o reiteración de su difusión, que no obstante su esencia falaz, lo hablantes  los asumen y defienden como si se tratara de verdades incuestionables. Alcanzan, de esa manera, la categoría de auténticas falacias: argumentos falsos aparentemente verdaderos.

Entre los más comunes y divulgados mitos gramaticales merecen citarse los siguientes:

·       «El  acento destruye el diptongo»
·       «Las letras mayúsculas no se acentúan»
·       «La palabra ‘etcétera’ ya no se usa, sino ‘entre otros’»
·       «La z debe pronunciarse diferente a la s »
·       «No se debe decir ‘primeramente’, porque no existe ‘segundamente’, ‘terceramente’, etc.»
Son falsos o carentes de soportes lingüísticos los juicios precedentes porque:

1.       El diptongo nunca se destruye. En palabras como ‘María’, por ejemplo, nunca ha existido diptongo, sino hiato. Y en virtud de este planteo, a todas luces carece de pertinencia lingüística alegar que la tilde presente en dicho nombre destruyó el diptongo; sencillamente porque no se puede destruir lo que no existe.

2.       El empleo de las mayúsculas no exime de marcar la tilde siempre que así lo establezcan las reglas generales de acentuación.

3.       Es incierto  que la palabra etcétera  ya no se usa o fue excluida del repertorio léxico del mundo hispanohablante. Tanto la voz ‘etcétera’ como la construcción léxica ‘entre otros’ se emplean para cerrar   enumeraciones inconclusas, como bien lo establece el Diccionario Panhispánico de dudas (2005), de la Asociación de Academias de la Lengua Española : « Procedente de la expresión latina ‘et caetera’, se usa siempre para cerrar enumeraciones incompletas. En la escritura va siempre precedida de una coma y se emplea frecuentemente en forma abreviada» ( Pág. 279)

4.       Una de las características del español de América es el  SESEO, fenómeno lingüístico que consiste en pronunciar como s la z y la c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera. Tales letras representan el mismo fonema (el fonema /s/), razón por la cual  no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que la sílaba sa, en la palabra sapo. O, lo que es lo mismo, en Hispanoamérica se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”.Sencillamente, en el mundo hispanohablante la z nunca debe pronunciarse.

¿Primeramente o en primer lugar?

En cuanto a la voz “Primeramente”, vale aclarar que se trata de un adverbio de tiempo que significa “Previamente, anticipadamente, antes de todo”. Con este valor, dicha voz tiene como correlatos o términos alternativos los adverbios “Últimamente” y “Finalmente”.   Esto significa que  la acción que no se realizó primeramente, fue porque se ejecutó últimamente o finalmente.


 a) “Tan pronto llegamos, fuimos primeramente a visitar a nuestros padres.
b) Primeramente deben devolver el dinero, luego veremos lo que hacemos.

 Primeramente se emplea también  como adverbio de orden: Así aparece recogido en el Diccionario de la Real Academia Española. En este texto   igualmente aparecen los términos: segundamente, terceramente, y cuartamente; pero se indica que están en desuso. Como adverbio ordinal   se utiliza para introducir el primer elemento de una enumeración o de una serie discursiva. Sus correspondientes correlatos son: En primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar, etc.:

a)     Primeramente leyó la obra, luego la analizó y después la expuso ”
b)     “Primeramente redactó un resumen, luego estudió el contenido y al final se examinó”

Todo lo antes expuesto es más que ilustrativo para reiterar que se trata de un falso concepto o mito gramatical el tan propalado argumento de que no debemos decir "primeramente" porque no existe "segundamente" ni "terceramente", etc.

domingo, 25 de noviembre de 2012

ODA HEROICA A LAS HERMANAS MIRABAL



Por: Domingo Caba Ramos.

"…Muchos dominicanos fueron asesinados en 1960, entre ellos tres hermanas de la sección de Conuco, Salcedo, pertenecientes a la respetada familia Mirabal, cuyos esposos estaban encarcelados por participar en la conspiración originada por la invasión del 14 de Junio del año anterior. El asesinato de las Hermanas Mirabal, ocurrido el 25 de Noviembre de 1960, colmó los ánimos de la gente sensata y decente contra Trujillo y acrecentó la atmósfera de profunda animadversión que ya existía contra el Gobierno…"

( FRANK MOYA PONS )




En esta fecha, 25 de noviembre ,  el pueblo dominicano recuerda con dolor el bestial asesinato de las hermanas Patria, Teresa y Minerva Mirabal perpetrado por  el régimen trujillista un día como hoy, pero del año  1960.

 “El ojo de la bestia”, dice nuestra aguerrida poetisa Carmen Natalia, “les siguió las pisadas” hasta dispararles o introducirles “plomo a la espalda como hacen los cobardes”

 En su “Oda heroica a las hermanas Mirabal”, a mi juicio, uno de los más bellos y
estremecedores poemas lírico-épicos de la literatura dominicana, Carmen Natalia Martínez, petromacorisana y militante antitrujillista, condena la acción ejecutada en contra de tres mariposas que si bien fueron “hechas para el beso”, fueron “pasto de las balas”. 

Veamos el contenido del poema :


ODA HEROICA A LAS HERMANAS MIRABAL

           «No hubo blancura igual a su blancura,
           nardo, azucena, lirio…magnolia de su carne,
           carne hecha para el beso, fue pasto de las balas,
           las Mirabal cayeron bajo el plomo cobarde.

           No hubo dulzura igual a su dulzura,
           los ríos se crecieron para llorar por ellas,
           palomas con el pecho florecido en claveles,
           las Mirabal cayeron de cara a las estrellas.

           Ayudadme a subirlas al pedestal de piedra,
donde grava la historia los nombres de sus mártires,
ayudadme a decir qué cosa grande hicieron
estas mujeres- cíclopes, estas mujeres-ángeles.

Allí donde más hondo fue el dolor de los hombres,
y más honda la herida sangrante de la tierra,
donde fue más profundo el surco de las lágrimas,
y más amargo el llanto… allí bajaron ellas.

Allí donde más alto fue el grito de combate,
y más enhiesto el puño frente a las bayonetas,
donde más levantada fue la frase precisa,
y  más erguido el pecho… allí bajaron ellas.

Allí donde más lejos llegó la valentía,
y apuró el sacrificio su retama postrera,
allí donde más lejos plantara el heroísmo,
su bandera de sangre… allí bajaron ellas.

El ojo de la bestia les siguió la pisada,
ojo y plomo a la espalda, como hacen los cobardes,
la tierra abrió los brazos para ceñir sus cuerpos,
las Mirabal cayeron taladas como árboles…»

Las manos del verdugo deshojaron los nardos,
cortaron, como, tallos las lenguas silenciadas,
las estrellas besaron su carne por vez última,
las Mirabal cayeron con el plomo a la espalda.

Mas ya el nardo no es nardo, pues se ha vuelto piedra,
piedra el enhiesto puño. Piedra la frente alta,
piedra el pecho y los ojos y la boca sin lengua,
las Mirabal cayeron para alzarse en estatuas.

Y sus bocas, sin lenguas, han de seguir hablando,
y sus tres corazones palpitando en la piedra,
perennemente vivas en el alma del pueblo,
las Mirabal cayeron para volverse eternas.