CARTA ABIERTA AL INSTITUTO DUARTIANO.
Por: Domingo Caba Ramos
Respetables miembros del Instituto Duartiano:
Como parte de las actividades programadas para celebrar el bicentenario del nacimiento de nuestro Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, hecho ocurrido el 26 de enero de 1813, la institución que ustedes dignamente representan solicitó a la Liga de Beisbol Profesional de la República Dominicana ( LIDOM) que durante el desarrollo del campeonato de beisbol invernal 2012 – 2013 se interprete en cada juego la canción titulada “Canto a la Patria”, del laureado compositor dominicano, Juan Luis Guerra.
La LIDOM acogió positivamente esa solicitud, como bien se lee en una nota publicada en su página de Internet, en la que se informa que «Acogiendo una atinada iniciativa del Instituto Duartiano, en cada partido del evento se difundirá el tema “Canto a la Patria”, de la autoría de Juan Luis Guerra, previa invitación a los presentes a través de los altoparlantes a ponerse de pies y guardar la debida reverencia al Padre de la Patria»
Esa patriótica iniciativa, así como cualquier otra encaminada a rendir homenaje de “amor, respeto y gratitud” al padre de nuestra Independencia, me parece, realmente, muy atinada. Lo que sí me parece muy no atinado es el tema musical que se ha seleccionado para rendir ese homenaje, no porque este carezca de valor literario, sino porque en ese “Canto a la Patria”, no late el ideal duartiano ni mucho menos arde la pira del patriotismo.
Ese “Canto”, señores académicos, no conecta con nuestros símbolos patrios y la grandeza histórica de nuestro Libertador, ni mucho menos entraña el sentimiento patriótico del pueblo dominicano. Más que esto, lo que puede es crear confusión en niños y adolescentes que bien pudieran asumirlo como un himno patrio en un momento en que la Escuela Dominicana, desafortunadamente, no le confiere ya la importancia que a los himnos a la Patria antes se le daba.
Por eso me sorprende poderosamente que la recomendación para que se entone dicho “Canto” en los estadios haya provenido del Instituto Duartiano, organismo que por tener como función proyectar los auténticos ideales del fundador de la Trinitaria, bien pudo aprovechar tan oportuna ocasión y sugerir que se cantara el HIMNO A DUARTE, en cuyas letras vibra el alma nacional, letras que aprendimos cuando niño en la escuela, razón por la cual yacen posadas en un rinconcito del corazón de todos los dominicanos. Y es que en ninguna otra composición, como en la escrita por Ramón Emilio Jiménez, se plasma con rasgos tan definidores la verdadera personalidad y grandeza histórica de Juan Pablo Duarte.
Interpretando el HIMNO A DUARTE en los estadios, con la proyección de sus letras y la imagen del Patricio en pantalla gigante, se logran varios propósitos: rescatarlo del olvido, inyectarlo en la conciencia de de niños, jóvenes y adolescente, poniéndolos así en contacto con una canción que talvez nunca han escuchado, pero que sí representa nuestros más auténticos valores nacionales. Por último, traer a la mentes de la masa de adultos presentes, los más dulces y patrióticos recuerdos de sus años de infancia, años en que quizás, en la escuela donde cada uno estudiaba, tuvieron que izar o bajar la bandera nacional al son de las notas gloriosas de dicho canto.
Es por esas y otras razones que me atrevo a sugerirles que tanto en la serie semifinal como en la final del presente campeonato, en lugar del “Canto a la Patria”, de Juan Luis Guerra, se entone el “Himno a Duarte”, de Ramón Emilio Jiménez.
Respetuosamente,
Prof. Domingo Caba Ramos.
jueves, 20 de diciembre de 2012
sábado, 15 de diciembre de 2012
LA CORRUPCIÓN NO ADMINISTRATIVA
Por: Domingo Caba Ramos
«Me he propuesto hacer un abordaje médico y psicológico del país en el que cuento, analizo y llego a la conclusión de que el país está sumergido en una enfermedad grave que es el “tigueraje”» (Dr. José Dúnker)
Desde la muerte de Trujillo hasta la fecha es mucho lo que se ha escrito acerca de la corrupción administrativa en la República Dominicana. Sin embargo, de la otra corrupción, la no administrativa, es muy poco lo que ha dicho, a pesar de que diariamente recibimos de ella sus letales efectos.
A los dominicanos solo parece preocuparle el derroche de los recursos del Estado llevado a cabo por un determinado funcionario; pero no así las prácticas fraudulentas en que fuera de la administración pública se incurre cuando se brinda o solicita un servicio. Con tal de lograr un propósito, en esta tierra de Duarte, Caamaño y Luperón, todo vale. No creo que exista otra parte del mundo en el que como la patria dominicana tenga tanta presencia el famoso principio maquiavélico aquel de que «El fin justifica los medios»
Por eso estamos sumergidos, no solo en una grave enfermedad llamada “tigueraje”, al decir de nuestro reputado siquiatra, José Dúnker, sino en la cultura del fraude, del engaño o del aprovechamiento. Por eso debemos estar siempre a la defensiva. Por eso el mecánico, el plomero, el técnico de radio o televisión, el abogado, el médico, etc., te dobla y hasta triplica el costo normal del servicio prestado si te ven la cara de forastero , que andas en un buen vehículo o saben que vives en un sector residencial.
Los casos sobran y se repiten todos los días:
Un plomero, para corregir una filtración en mi casa, cuya labor tardó solo cuarenta minutos me solicitó el pago de cuatro mil pesos. Casi me da un paro cardíaco. Se produjo el natural regateo y el estafador con traje de plomero, aceptó que le pagara solo mil pesos.
En 1999 solicité en Santiago los servicios profesionales de un abogado y profesor universitario de (Q.E.P.D.) con tal de recuperar los doscientos mil pesos que el administrador de una empresa constructora no pretendía devolver, después de haber violado el contrato de venta de un apartamento. El estafador con traje de abogado recuperó el dinero, pero para que este llegara a mis bolsillos tuve que someter el caso ante la fiscalía del distrito judicial de esta ciudad.
Un hermano nuestro va a un taller a cambiar el tambor de su carro. En lo que montaban la pieza nueva se ausentó durante media hora. Cuando regresó, ya la pieza estaba supuestamente instalada. ¿Cuál? La misma que estaba dañada.
Un anciano residente en San José de las matas recibe de su hijo radicado en Nueva York un moderno televisor. Lo enciende y al notar que no funciona, arranca en su B.M.W y se lo lleva a un técnico en Santiago. El televisor estaba en perfecto estado, pero el don no sabía manipularlo. Consciente de eso, el ladrón con traje de técnico tomó el soldador, quitó varias piezas supuestamente en mal estado y le dijo al hombre que debía comprarlas, traérselas y regresar al día siguiente a buscar el aparato, no sin antes decirle que el trabajo valía quinientos pesos. Cuando el anciano volvió al taller, esta vez se presentó en un lujoso y moderno carro marca Lexus. Esto fue más que suficiente para que nuestro técnico, en lugar de quinientos, le cobrara mil pesos, a los que hay que añadir a su favor, las piezas nuevas compradas.
Una pariente nuestra le cogió con practicarse una cirujía plástica en la nariz. Más de un cirujano honesto le había dicho que médicamente esa cirujía no procedía. Ella, sin embargo, insistió y habló con un famoso estafador con traje de cirujano plástico de Santiago, muy ligado a los medios de comunicación, el cual simuló haber realizado el procedimiento quirúrgico, después que mi pariente le depositara en su cuenta la suma de cinco mil dólares.
¿Y no es también corrupción la aberrante conducta de un “profesor” o mal llamado “educador” consistente en cambiar notas por sexo o dinero?
Quizás se deba a que la conducta irregular de muchos funcionarios sirva de ejemplo negativo a la población, pero lo cierto es que la corrupción no administrativa es tan dañina y común como la admnistrativa.
Por: Domingo Caba Ramos
«Me he propuesto hacer un abordaje médico y psicológico del país en el que cuento, analizo y llego a la conclusión de que el país está sumergido en una enfermedad grave que es el “tigueraje”» (Dr. José Dúnker)
Desde la muerte de Trujillo hasta la fecha es mucho lo que se ha escrito acerca de la corrupción administrativa en la República Dominicana. Sin embargo, de la otra corrupción, la no administrativa, es muy poco lo que ha dicho, a pesar de que diariamente recibimos de ella sus letales efectos.
A los dominicanos solo parece preocuparle el derroche de los recursos del Estado llevado a cabo por un determinado funcionario; pero no así las prácticas fraudulentas en que fuera de la administración pública se incurre cuando se brinda o solicita un servicio. Con tal de lograr un propósito, en esta tierra de Duarte, Caamaño y Luperón, todo vale. No creo que exista otra parte del mundo en el que como la patria dominicana tenga tanta presencia el famoso principio maquiavélico aquel de que «El fin justifica los medios»
Por eso estamos sumergidos, no solo en una grave enfermedad llamada “tigueraje”, al decir de nuestro reputado siquiatra, José Dúnker, sino en la cultura del fraude, del engaño o del aprovechamiento. Por eso debemos estar siempre a la defensiva. Por eso el mecánico, el plomero, el técnico de radio o televisión, el abogado, el médico, etc., te dobla y hasta triplica el costo normal del servicio prestado si te ven la cara de forastero , que andas en un buen vehículo o saben que vives en un sector residencial.
Los casos sobran y se repiten todos los días:
Un plomero, para corregir una filtración en mi casa, cuya labor tardó solo cuarenta minutos me solicitó el pago de cuatro mil pesos. Casi me da un paro cardíaco. Se produjo el natural regateo y el estafador con traje de plomero, aceptó que le pagara solo mil pesos.
En 1999 solicité en Santiago los servicios profesionales de un abogado y profesor universitario de (Q.E.P.D.) con tal de recuperar los doscientos mil pesos que el administrador de una empresa constructora no pretendía devolver, después de haber violado el contrato de venta de un apartamento. El estafador con traje de abogado recuperó el dinero, pero para que este llegara a mis bolsillos tuve que someter el caso ante la fiscalía del distrito judicial de esta ciudad.
Un hermano nuestro va a un taller a cambiar el tambor de su carro. En lo que montaban la pieza nueva se ausentó durante media hora. Cuando regresó, ya la pieza estaba supuestamente instalada. ¿Cuál? La misma que estaba dañada.
Un anciano residente en San José de las matas recibe de su hijo radicado en Nueva York un moderno televisor. Lo enciende y al notar que no funciona, arranca en su B.M.W y se lo lleva a un técnico en Santiago. El televisor estaba en perfecto estado, pero el don no sabía manipularlo. Consciente de eso, el ladrón con traje de técnico tomó el soldador, quitó varias piezas supuestamente en mal estado y le dijo al hombre que debía comprarlas, traérselas y regresar al día siguiente a buscar el aparato, no sin antes decirle que el trabajo valía quinientos pesos. Cuando el anciano volvió al taller, esta vez se presentó en un lujoso y moderno carro marca Lexus. Esto fue más que suficiente para que nuestro técnico, en lugar de quinientos, le cobrara mil pesos, a los que hay que añadir a su favor, las piezas nuevas compradas.
Una pariente nuestra le cogió con practicarse una cirujía plástica en la nariz. Más de un cirujano honesto le había dicho que médicamente esa cirujía no procedía. Ella, sin embargo, insistió y habló con un famoso estafador con traje de cirujano plástico de Santiago, muy ligado a los medios de comunicación, el cual simuló haber realizado el procedimiento quirúrgico, después que mi pariente le depositara en su cuenta la suma de cinco mil dólares.
¿Y no es también corrupción la aberrante conducta de un “profesor” o mal llamado “educador” consistente en cambiar notas por sexo o dinero?
Quizás se deba a que la conducta irregular de muchos funcionarios sirva de ejemplo negativo a la población, pero lo cierto es que la corrupción no administrativa es tan dañina y común como la admnistrativa.
jueves, 29 de noviembre de 2012
ACERCA DE LA VOZ "PRIMERAMENTE" Y OTROS MITOS LINGUÍSTICOS.
Por:
Domingo Caba Ramos.
En el uso y
enseñanza de la lengua española son diversos los falsos conceptos o mitos
gramaticales que cada cierto tiempo se crean y difunden. Y es tal la magnitud
y/o reiteración de su difusión, que no obstante su esencia falaz, lo
hablantes los asumen y defienden como si
se tratara de verdades incuestionables. Alcanzan, de esa manera, la categoría
de auténticas falacias: argumentos falsos aparentemente verdaderos.
Entre los más comunes y divulgados mitos
gramaticales merecen citarse los siguientes:
· «El acento destruye el diptongo»
· «Las letras mayúsculas no se
acentúan»
· «La palabra ‘etcétera’
ya no se usa, sino ‘entre otros’»
· «La z debe pronunciarse diferente a la s »
· «No se debe decir ‘primeramente’,
porque no existe ‘segundamente’, ‘terceramente’, etc.»
Son falsos o carentes de soportes lingüísticos los
juicios precedentes porque:
1.
El
diptongo nunca se destruye. En palabras como ‘María’, por ejemplo, nunca
ha existido diptongo, sino hiato. Y en virtud de este planteo, a todas luces
carece de pertinencia lingüística alegar que la tilde presente en dicho nombre
destruyó el diptongo; sencillamente porque no se puede destruir lo que no
existe.
2.
El empleo
de las mayúsculas no exime de marcar la tilde siempre que así lo establezcan
las reglas generales de acentuación.
3.
Es
incierto que la palabra etcétera ya no se usa o fue excluida del repertorio
léxico del mundo hispanohablante. Tanto la voz ‘etcétera’ como la
construcción léxica ‘entre otros’ se emplean para cerrar enumeraciones inconclusas, como bien lo
establece el Diccionario Panhispánico de dudas (2005), de la Asociación de
Academias de la Lengua Española : «
Procedente de la expresión latina ‘et caetera’, se usa siempre para cerrar
enumeraciones incompletas. En la escritura va siempre precedida de una coma y
se emplea frecuentemente en forma abreviada» ( Pág. 279)
4.
Una de las
características del español de América es el
SESEO, fenómeno lingüístico que consiste en pronunciar como s la z
y la c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera. Tales
letras representan el mismo fonema (el fonema /s/), razón por la cual no debe establecerse entre ellas distinción
fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba
pronunciarse igual que la sílaba sa, en la palabra sapo. O, lo que es lo
mismo, en Hispanoamérica se escribirá “zapato”, pero se pronunciará
siempre “sapato”.Sencillamente, en el mundo hispanohablante la z nunca
debe pronunciarse.
¿Primeramente o en primer lugar?
En cuanto a la voz “Primeramente”, vale aclarar que se trata de
un adverbio de tiempo
que significa “Previamente,
anticipadamente, antes de todo”. Con este valor, dicha voz tiene como correlatos o
términos alternativos los adverbios “Últimamente” y “Finalmente”. Esto significa que la acción que no se realizó primeramente, fue porque se ejecutó últimamente o finalmente.
a) “Tan pronto llegamos, fuimos primeramente a visitar a nuestros padres.
b) Primeramente deben
devolver el dinero, luego veremos lo que hacemos”.
Primeramente se emplea también como adverbio de orden: Así aparece recogido
en el Diccionario de la Real
Academia Española. En este texto igualmente aparecen los términos: segundamente,
terceramente, y cuartamente; pero
se indica que están en desuso. Como adverbio ordinal se utiliza para introducir el primer
elemento de una enumeración o de una serie discursiva. Sus correspondientes
correlatos son: En primer lugar, en
segundo lugar, en tercer lugar, etc.:
a)
“Primeramente leyó la obra, luego la analizó y después la expuso ”
b)
“Primeramente redactó un resumen, luego
estudió el contenido y al final se examinó”
Todo lo
antes expuesto es más que ilustrativo para reiterar que se trata de un falso
concepto o mito gramatical el tan propalado argumento de que no debemos decir "primeramente" porque no existe "segundamente"
ni "terceramente", etc.
domingo, 25 de noviembre de 2012
ODA HEROICA A LAS HERMANAS MIRABAL
Por:
Domingo Caba Ramos.
"…Muchos
dominicanos fueron asesinados en 1960, entre ellos tres hermanas de la sección
de Conuco, Salcedo, pertenecientes a la respetada familia Mirabal, cuyos
esposos estaban encarcelados por participar en la conspiración originada por la
invasión del 14 de Junio del año anterior. El asesinato de las Hermanas
Mirabal, ocurrido el 25 de Noviembre de 1960, colmó los ánimos de la gente
sensata y decente contra Trujillo y acrecentó la atmósfera de profunda
animadversión que ya existía contra el Gobierno…"
En esta fecha, 25 de noviembre , el pueblo dominicano recuerda con dolor el
bestial asesinato de las hermanas Patria, Teresa y Minerva Mirabal perpetrado
por el régimen trujillista un día como
hoy, pero del año 1960.
“El ojo de la bestia”,
dice nuestra aguerrida poetisa Carmen Natalia, “les siguió las pisadas” hasta dispararles o introducirles “plomo a la espalda como hacen los cobardes”
En su “Oda heroica a las hermanas Mirabal”, a
mi juicio, uno de los más bellos y
estremecedores poemas lírico-épicos de la
literatura dominicana, Carmen Natalia Martínez, petromacorisana y militante
antitrujillista, condena la acción ejecutada en contra de tres mariposas que si
bien fueron “hechas para el beso”,
fueron “pasto de las balas”.
Veamos el contenido del poema :
ODA
HEROICA A LAS HERMANAS MIRABAL
«No hubo blancura igual a su blancura,
nardo, azucena, lirio…magnolia de su
carne,
carne hecha para el beso, fue pasto
de las balas,
las Mirabal cayeron bajo el plomo
cobarde.
No hubo dulzura igual a su dulzura,
los ríos se crecieron para llorar por
ellas,
palomas con el pecho florecido en
claveles,
las Mirabal cayeron de cara a las
estrellas.
Ayudadme a subirlas al pedestal de
piedra,
donde grava la historia los nombres de sus mártires,
ayudadme a decir qué cosa grande hicieron
estas mujeres- cíclopes, estas mujeres-ángeles.
Allí donde más hondo fue el dolor de los hombres,
y más honda la herida sangrante de la tierra,
donde fue más profundo el surco de las lágrimas,
y más amargo el llanto… allí bajaron ellas.
Allí donde más alto fue el grito de combate,
y más enhiesto el puño frente a las bayonetas,
donde más levantada fue la frase precisa,
y más erguido el
pecho… allí bajaron ellas.
Allí donde más lejos llegó la valentía,
y apuró el sacrificio su retama postrera,
allí donde más lejos plantara el heroísmo,
su bandera de sangre… allí bajaron ellas.
El ojo de la bestia les siguió la pisada,
ojo y plomo a la espalda, como hacen los cobardes,
la tierra abrió los brazos para ceñir sus cuerpos,
las Mirabal cayeron taladas como árboles…»
Las manos del verdugo deshojaron los nardos,
cortaron, como, tallos las lenguas silenciadas,
las estrellas besaron su carne por vez última,
las Mirabal cayeron con el plomo a la espalda.
Mas ya el nardo no es nardo, pues se ha vuelto piedra,
piedra el enhiesto puño. Piedra la frente alta,
piedra el pecho y los ojos y la boca sin lengua,
las Mirabal cayeron para alzarse en estatuas.
Y sus bocas, sin lenguas, han de seguir hablando,
y sus tres corazones palpitando en la piedra,
perennemente vivas en el alma del pueblo,
las Mirabal cayeron para volverse eternas.
domingo, 18 de noviembre de 2012
JUAN SANCHEZ LAMOUTH Y DIONISIO LOPEZ CABRAL : CURIOSAS COINCIDENCIAS.
Juan
Sánchez Lamouth, destacado poeta, nació
en la ciudad de Santo Domingo el 24 de junio de 1929, y falleció un día como
hoy, 18 de noviembre de 1968. Era uno de los poetas preferidos del también
poeta Dionisio López Cabral (1956 – 2006), quien al igual que su ídolo
literario murió un día como hoy, 18 de
noviembre del 2006.
Ambos desarrollaron una vida bohemia, falleciendo uno y otros
muy jóvenes, víctima de los efectos del alcoholismo.
Ambos carecieron de una
elevada formación académica, pero sí estaban dotados de una sólida sensibilidad
literaria.
Ambos eran sumamente pobres, de origen humilde, de extracción
barrial.
Por su pobreza, vida sencilla, su bohemia existencia y condición de personas humildes, ambos recibieron el
menosprecio de la élite intelectual dominicana.
Uno y otro eran dos especies de peregrinos de
la cultura: Mientras que Lamouth recorría y
su voz poética tronaba en las calles de
los barrios de Santo Domingo, López Cabral hacía lo mismo en las calles
del Centro Histórico de Santiago.
ASÍ NO, POETA
DIONISIO LOPEZ CABRAL (1956 – 2006), “El poeta del pueblo”, falleció en su ciudad
natal, Santiago de los Caballeros, un día como hoy, el 18 de noviembre del 2006.
Una semana antes de su muerte, luego de visitarlo en su lecho de enfermo,
publiqué, en los periódicos El Nacional y La Información, el artículo que a
continuación me complace compartir con todos mis amables lectores:
ASI NO, POETA
(En reconocimiento y respeto al “Poeta del pueblo”, Dionisio López Cabral)
Por: Domingo Caba Ramos
Por: Domingo Caba Ramos
“Con el
viento que no ha llegado
mi verso limpia distancias”
(Manuel del Cabral)
«En la noche de este primer lunes de noviembre, vi al poeta postrado en su lecho de enfermo, paralizados sus movimientos y apagado, por inviolables imperativos médicos, el eco persistente de su voz huracanada.
En la noche de este primer lunes de noviembre, lo vi tendido en una de las camas distribuidas en la siempre indeseada quinta planta del principal recinto hospitalario de la Región del Cibao, con su triste mirada perdida en la distancia.
En la noche de este primer lunes de noviembre, observé su cuerpo exhausto o desprovisto de esa fuerza vital que siempre hemos percibido en la voz y en los corporales movimientos del famoso bardo santiaguero.
En la noche de este primer lunes de noviembre, supe que algunos de sus amigos, entre ellos, poetas y escritores , en un decoroso gesto de fraternal y poco común solidaridad que los enaltece, en ocasiones han tenido que bañarlo y ayudarlo a levantar del lecho nada grato en el que desde hace veinte días yace acostado.
En la noche de este primer lunes de noviembre, impulsado talvez por su convencido “aguiluchismo”, y consciente, posiblemente, de mi irrenunciable “escogidismo”, tan pronto me vio, suavemente bajó el volumen del radito que yacía encima de su pecho adolorido, para informarme con firmeza, pero sin su efusión característica: « Las Águilas están ganando y El Escogido perdiendo… »
En fin, en la noche de este primer lunes de noviembre percibí el dolor plasmado en su rostro demacrado, y al contemplarlo en tan enfermizo estado, me pareció escuchar el eco persistente de una voz interior que me invitaba a decir con pesaroso e imperativo acento:
No poeta, así no, así no quiero verte.
mi verso limpia distancias”
(Manuel del Cabral)
«En la noche de este primer lunes de noviembre, vi al poeta postrado en su lecho de enfermo, paralizados sus movimientos y apagado, por inviolables imperativos médicos, el eco persistente de su voz huracanada.
En la noche de este primer lunes de noviembre, lo vi tendido en una de las camas distribuidas en la siempre indeseada quinta planta del principal recinto hospitalario de la Región del Cibao, con su triste mirada perdida en la distancia.
En la noche de este primer lunes de noviembre, observé su cuerpo exhausto o desprovisto de esa fuerza vital que siempre hemos percibido en la voz y en los corporales movimientos del famoso bardo santiaguero.
En la noche de este primer lunes de noviembre, supe que algunos de sus amigos, entre ellos, poetas y escritores , en un decoroso gesto de fraternal y poco común solidaridad que los enaltece, en ocasiones han tenido que bañarlo y ayudarlo a levantar del lecho nada grato en el que desde hace veinte días yace acostado.
En la noche de este primer lunes de noviembre, impulsado talvez por su convencido “aguiluchismo”, y consciente, posiblemente, de mi irrenunciable “escogidismo”, tan pronto me vio, suavemente bajó el volumen del radito que yacía encima de su pecho adolorido, para informarme con firmeza, pero sin su efusión característica: « Las Águilas están ganando y El Escogido perdiendo… »
En fin, en la noche de este primer lunes de noviembre percibí el dolor plasmado en su rostro demacrado, y al contemplarlo en tan enfermizo estado, me pareció escuchar el eco persistente de una voz interior que me invitaba a decir con pesaroso e imperativo acento:
No poeta, así no, así no quiero verte.
Quiero
verte recorrer las calles de tu pueblo en una noche cualquiera, preñando de
versos, símbolos y metáforas el vientre de la Gran Ciudad.
No poeta, así no, así no quiero verte.
Quiero verte iluminando el horizonte con el “ayer de tu canto”
No poeta, así no, así no quiero verte.
Quiero verte una vez más multiplicando tu voz a través de tus líricos gritos, calificados por tu amigo entrañable, Tomás Morel, como “puñaladas que agujerean las noches misteriosas de lo insondable”
No poeta, así no, así no quiero verte.
Quiero verte iluminando el horizonte con el “ayer de tu canto”
No poeta, así no, así no quiero verte.
Quiero verte una vez más multiplicando tu voz a través de tus líricos gritos, calificados por tu amigo entrañable, Tomás Morel, como “puñaladas que agujerean las noches misteriosas de lo insondable”
No poeta, así no, así no quiero verte.
Quiero verte de nuevo en tu habitat, construyendo tus siempre originales, repentinos y breves versos. Tan breves, que parecen “escritos casi sin palabras”. Versos de tan rápida lectura, que bien podríamos compararlos con esos relámpagos que iluminan, con su efímero fulgor, el horizonte sombrío: llegan y tan veloz desaparecen, que su existencia difícil resultaría admitirla, de no ser por la estela de luz que dejan tras sus pasos.
No poeta, así no, así no me gusta verte.
Mas que en la cama de una quinta y aborrecible planta hospitalaria , prefiero verte pletórico de vitalidad, desplazándote, como siempre lo has hecho, de un escenario cultural a otro, discutiendo sobre arte y literatura, declamando, pariendo poemas, gestando cultura y violentando rígidos protocolos , para tronar con tu verbo explosivo, ya sea para defender tu punto de vista sobre un tema específico, o para declamar o dar a conocer el último parto de tu fértil imaginación creadora o algunos de los tantos versos que de manera repentina afloran a la fuente inagotable de tu manantial poético. Porque tú, poeta, con mucha propiedad bien podría decir lo mismo que sobre sí pregonó el famosísimo gaucho cantor, Martín Fierro:
“Cantando me he de morir,
cantando me han de enterrar,
y cantando he de llegar,
al pie del eterno padre,
dende el vientre de mi madre
vine a este mundo a cantar.
Que no se trabe mi lengua,
ni me falte la palabra,
el cantar mi lengua labra,
y, poniéndome a cantar,
cantando me han de encontrar
aunque la tierra se abra”»
Quiero verte de nuevo en tu habitat, construyendo tus siempre originales, repentinos y breves versos. Tan breves, que parecen “escritos casi sin palabras”. Versos de tan rápida lectura, que bien podríamos compararlos con esos relámpagos que iluminan, con su efímero fulgor, el horizonte sombrío: llegan y tan veloz desaparecen, que su existencia difícil resultaría admitirla, de no ser por la estela de luz que dejan tras sus pasos.
No poeta, así no, así no me gusta verte.
Mas que en la cama de una quinta y aborrecible planta hospitalaria , prefiero verte pletórico de vitalidad, desplazándote, como siempre lo has hecho, de un escenario cultural a otro, discutiendo sobre arte y literatura, declamando, pariendo poemas, gestando cultura y violentando rígidos protocolos , para tronar con tu verbo explosivo, ya sea para defender tu punto de vista sobre un tema específico, o para declamar o dar a conocer el último parto de tu fértil imaginación creadora o algunos de los tantos versos que de manera repentina afloran a la fuente inagotable de tu manantial poético. Porque tú, poeta, con mucha propiedad bien podría decir lo mismo que sobre sí pregonó el famosísimo gaucho cantor, Martín Fierro:
“Cantando me he de morir,
cantando me han de enterrar,
y cantando he de llegar,
al pie del eterno padre,
dende el vientre de mi madre
vine a este mundo a cantar.
Que no se trabe mi lengua,
ni me falte la palabra,
el cantar mi lengua labra,
y, poniéndome a cantar,
cantando me han de encontrar
aunque la tierra se abra”»
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