domingo, 18 de noviembre de 2012

JUAN SANCHEZ LAMOUTH Y DIONISIO LOPEZ CABRAL : CURIOSAS COINCIDENCIAS.



Por : Domingo Caba Ramos 




Juan Sánchez Lamouth,  destacado poeta, nació en la ciudad de Santo Domingo el 24 de junio de 1929, y falleció un día como hoy, 18 de noviembre de 1968. Era uno de los poetas preferidos del también poeta Dionisio López Cabral (1956 – 2006), quien al igual que su ídolo literario  murió un día como hoy, 18 de noviembre del 2006. 

Ambos desarrollaron una vida bohemia, falleciendo uno y otros muy jóvenes, víctima de los efectos del alcoholismo.

 Ambos carecieron de una elevada formación académica, pero sí estaban dotados de una sólida sensibilidad literaria. 

Ambos eran sumamente pobres, de origen humilde, de extracción barrial.

 Por su pobreza, vida sencilla,  su bohemia existencia y condición de  personas humildes, ambos recibieron el menosprecio de la élite intelectual dominicana.  

 Uno y otro eran dos especies de peregrinos de la cultura: Mientras que Lamouth recorría y  su voz poética tronaba en las calles de  los barrios de Santo Domingo, López Cabral hacía lo mismo en las calles del Centro Histórico de Santiago.

 Finalmente, ambos produjeron una obra poética que por su  incalculable valor  y calidad  enaltece las letras nacionales.


ASÍ NO, POETA



DIONISIO LOPEZ CABRAL (1956 – 2006), “El poeta del pueblo”, falleció en su ciudad natal, Santiago de los Caballeros, un día como hoy, el 18 de noviembre del 2006. Una semana antes de su muerte, luego de visitarlo en su lecho de enfermo, publiqué, en los periódicos El Nacional y La Información, el artículo que a continuación me complace compartir con todos mis amables lectores:



ASI NO, POETA
 
(En reconocimiento y respeto al “Poeta del pueblo”, Dionisio López Cabral)
Por: Domingo Caba Ramos

“Con el viento que no ha llegado
mi verso limpia distancias”

(Manuel del Cabral)

«En la noche de este primer lunes de noviembre, vi al poeta postrado en su lecho de enfermo, paralizados sus movimientos y apagado, por inviolables imperativos médicos, el eco persistente de su voz huracanada.

En la noche de este primer lunes de noviembre, lo vi tendido en una de las camas distribuidas en la siempre indeseada quinta planta del principal recinto hospitalario de la Región del Cibao, con su triste mirada perdida en la distancia.

En la noche de este primer lunes de noviembre, observé su cuerpo exhausto o desprovisto de esa fuerza vital que siempre hemos percibido en la voz y en los corporales movimientos del famoso bardo santiaguero.

En la noche de este primer lunes de noviembre, supe que algunos de sus amigos, entre ellos, poetas y escritores , en un decoroso gesto de fraternal y poco común solidaridad que los enaltece, en ocasiones han tenido que bañarlo y ayudarlo a levantar del lecho nada grato en el que desde hace veinte días yace acostado.

En la noche de este primer lunes de noviembre, impulsado talvez por su convencido “aguiluchismo”, y consciente, posiblemente, de mi irrenunciable “escogidismo”, tan pronto me vio, suavemente bajó el volumen del radito que yacía encima de su pecho adolorido, para informarme con firmeza, pero sin su efusión característica: « Las Águilas están ganando y El Escogido perdiendo… »

En fin, en la noche de este primer lunes de noviembre percibí el dolor plasmado en su rostro demacrado, y al contemplarlo en tan enfermizo estado, me pareció escuchar el eco persistente de una voz interior que me invitaba a decir con pesaroso e imperativo acento:

No poeta, así no, así no quiero verte.

Quiero verte recorrer las calles de tu pueblo en una noche cualquiera, preñando de versos, símbolos y metáforas el vientre de la Gran Ciudad.
 

No poeta, así no, así no quiero verte.
 

Quiero verte iluminando el horizonte con el “ayer de tu canto”
 

No poeta, así no, así no quiero verte.
 

Quiero verte una vez más multiplicando tu voz a través de tus líricos gritos, calificados por tu amigo entrañable, Tomás Morel, como “puñaladas que agujerean las noches misteriosas de lo insondable”

 No poeta, así no, así no quiero verte.

Quiero verte de nuevo en tu habitat, construyendo tus siempre originales, repentinos y breves versos. Tan breves, que parecen “escritos casi sin palabras”. Versos de tan rápida lectura, que bien podríamos compararlos con esos relámpagos que iluminan, con su efímero fulgor, el horizonte sombrío: llegan y tan veloz desaparecen, que su existencia difícil resultaría admitirla, de no ser por la estela de luz que dejan tras sus pasos.

No poeta, así no, así no me gusta verte.

Mas que en la cama de una quinta y aborrecible planta hospitalaria , prefiero verte pletórico de vitalidad, desplazándote, como siempre lo has hecho, de un escenario cultural a otro, discutiendo sobre arte y literatura, declamando, pariendo poemas, gestando cultura y violentando rígidos protocolos , para tronar con tu verbo explosivo, ya sea para defender tu punto de vista sobre un tema específico, o para declamar o dar a conocer el último parto de tu fértil imaginación creadora o algunos de los tantos versos que de manera repentina afloran a la fuente inagotable de tu manantial poético. Porque tú, poeta, con mucha propiedad bien podría decir lo mismo que sobre sí pregonó el famosísimo gaucho cantor, Martín Fierro:

“Cantando me he de morir,
cantando me han de enterrar,
y cantando he de llegar,
al pie del eterno padre,
dende el vientre de mi madre
vine a este mundo a cantar.

Que no se trabe mi lengua,
ni me falte la palabra,
el cantar mi lengua labra,
y, poniéndome a cantar,
cantando me han de encontrar
aunque la tierra se abra”
»

jueves, 15 de noviembre de 2012

MUCHAS GRACIAS AL CENTRO COMUNAL “TAMBORIL”
Por : Domingo Caba Ramos.

 "El Centro Comunal Tamboril se honra en distinguir al Lic. Domingo Caba Ramos por sus aportes culturales a Tamboril, especialmente por su profesionalidad y dominio de nuestra lengua española, trascendiendo el ámbito nacional, lo que nos enaltece y nos llena de orgullo"

 Así reza el contenido de la placa de reconocimiento que recientemente (20/10/2012) me otorgó esa prestigiosa institución en solemne acto en el que también fueron reconocidas ocho distinguidas personalidades del municipio de Tamboril.

 Muchas gracias al equipo directivo del referido Centro Comunal, encabezado por mi amigo José Pérez ( Oché), por honrarme con tan apreciada y grata distinción. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

(Para conocer mejor a Leonel Fernández Reyna)

SOFISMAS, LENGUA Y DOMINACION.

Desde la época de los sofistas, en la antigua Grecia, los sofismas siempre se han utilizado como un efectivo recurso discursivo con el fin de convencer al sujeto perceptor. Era la época en la que a los llamados maestros de la retórica ( sofistas) les interesaba más el poder persuasivo de la palabra que la verdad que a t
ravés de esta se transmitiera. De ahí la procedencia del término sofisma.

¿Qué es un sofisma?

Acerca del vocablo sofisma, llamado también falacia, apunta Irving M. Copy lo siguiente:

“En el estudio de la lógica – se acostumbra reservar el nombre de ‘falacia’ a aquellos razonamientos que, aunque incorrectos, son psicológicamente persuasivos. Por tanto – continúa Copy – definimos falacia como una forma de razonamiento que parece
correcta, pero resulta no serlo cuando se la analiza cuidadosamente” (Introducción a la lógica, 1981, págs. 81/82)

Para Juan Carlos González García (Diccionario de filosofía, 2006, pág.357) sofisma es una “Argumentación incorrecta, que a primera vista puede parecer correcta, utilizada en una discusión o en una exposición. Es una falacia utilizada de forma intencional para convencer a alguien…”

Para una mejor comprensión del término, yo prefiero definirlo, “en lengua dominicana” como un argumento falso aparentemente verdadero. O, lo que es lo mismo, como una mentira que parece verdad.

Todo el que utiliza un sofisma o falacia persigue siempre el mismo propósito: engañar al que escucha, esto es, confundirlo, ilusionarlo o presentarle una imagen falsa e invertida de la realidad.

Si bien originalmente el uso de este recurso se circunscribía de manera exclusiva al debate político, con el fin de vencer y convencer al adversario, con el paso del tiempo empezó a tener vigencia en otras áreas de la vida humana, tales como la publicidad y, muy especialmente, en el debate forense llevado a cabo por los abogados en su ejercicio defensivo.

Conforme a lo antes dicho, y en el caso específico de la República Dominicana, es lamentable que la política le haya robado al actual presidente de este país la oportunidad de ejercer de manera continua la carrera de derecho. De haber ocurrido así, no dudamos de que el nombre del ilustre hijo de Villa Juana hoy hubiera estado registrado como el más brillante abogado dominicano de todos los tiempos y uno de los más famosos del mundo. Nadie como él maneja con tanta maestría los sofismas. Nadie como él retuerce o distorsiona tanto la realidad, a tal nivel que bien podríamos considerarlo como el último gran sofista dominicano. La mejor prueba de eso son los malabarismos que emplea en cada comparecencia pública en su interés por demostrar que en su gobierno los dominicanos vivimos en una especie de paraíso, y que si algo malo existe, ello se debe a prácticas irregulares heredadas de la administración perredeísta.

Los sofismas, sin embargo, se parecen mucho a las metáforas: se gastan y lexicalizan de tanto usarse, perdiendo su credibilidad o poder de persuasión, los primeros; y perdiendo su poder de evocación o de impactar emocionalmente las segundas (metáforas gastadas) Esa es la razón por la cual los discursos del Presidente provocan muy poco interés. Sencillamente, el pueblo no cree en sus palabras.

Vale resaltar las diferencias abismales que existen entre Leonel Fernández e Hipólito Mejía, anterior presidente del país, en lo que respecta a sus conductas lingüísticas. Este último, en el acto comunicativo actúa por impulso, confrontando serios problemas para concentrarse, organizar y procesar las ideas en el cerebro. Por eso interrumpe o no espera que el interlocutor termine de hablar, insulta, cambia rápido de un tema a otro y dice imprudentemente lo que debiera callar.

Leonel, en cambio, es muy reflexivo, frío, cuidadoso, calculador y procesa de tal forma lo que va a decir, que mediante el uso de sus falacias sería capaz de encantar serpientes peligrosas en las no menos peligrosas selvas australianas.

( LA INFORMACION, 27/7/2011)

sábado, 10 de noviembre de 2012

DE NUESTRA LENGUA FÁUNICA Y VEGETARIANA. 

(Al mi maestro y lingüista, Dr. Celso Benavides – In Memoriam)  
Por: Domingo Caba Ramos.

Pienso que a pesar de lo mucho que en la República Dominicana  hemos avanzado en el orden material, científico y tecnológico, nuestro país continúa siendo una aldea.

Pienso que a pesar del Metro, la red de internet,  las imponentes torres arquitectónicas,  la exorbitante cantidad de publicaciones periódicas y canales de televisión, de ser el nuestro uno de los países de América con más universidades y el primero en usar teléfonos celulares (1987), la conducta y creencias  del dominicano promedio están matizadas por visibles rasgos aldeanos.

Pienso, finalmente, que hasta el más desarrollado de nuestros grandes centros urbanos, bien podríamos considerarlo, con las palabras de  don Héctor Inchaustegui Cabral, como una “Ciudad Rural”. Talvez sea esta una de las principales razones que conducen a los hablantes dominicanos a denominar su realidad  valiéndose de comparaciones  mediante el uso de imágenes, símiles y metáforas lexicalizadas que aluden al mundo animal y vegetal.

A muchas de esas construcciones comparativas, vale confesarlo, no les encontramos explicación o coherencia lógica desde el punto de vista semántico; pero independientemente de esto, lo cierto es que tales formas expresivas  forman parte de nuestro repertorio lingüístico, razón por la cual los dominicoparlantes, sin exceptuar niveles socioculturales, las utilizamos en nuestra diaria conversación. El español dominicano lo describimos en tal virtud como lengua fáunica, zoológica, botánica o vegetariana. Algunos ejemplos valdrían a modo de ilustración.

Una acción ejecutada con celeridad o prontitud es, en nuestro país, un acto realizado “en lo que dicen berenjena”  (Y a propósito de berenjena, resulta extraño y un tanto curioso que esta palabra, formada por cuatro sílabas, sea empleada como símbolo de rapidez, a sabiendas de que existen otras que por estar constituidas por una o dos sílabas se pronuncian mucho más rápido)

_« Ya no te quiero, por tanto, me importa un “pepino” lo que hagas con tu vida…»… - le dice Andrómeda a su esposo Bernabé. (No sé por qué siempre tiene que ser un pepino lo que nunca importa, y no un melón, un limón, un tomate, etc.)

Incurrir en sacrificios en pos de la supervivencia es lo mismo que guayar la “yuca”. Ser dichoso es nacer como la “auyama” Una mujer bella y elegante es un “tronco” de hembra. Sorprender en una acción a quien procede en forma inadvertida es atraparlo asando “batata”. Molestarse o ser afectado por un sentimiento de intensa ira es ponerse como un “ají  o rojo como un “tomate”. Desplomarse al suelo de repente es caerse como una “guanábana”.

El más antiguo miembro de una institución, más que un ser humano es un viejo “roble”. Del anciano que luce fuerte y vigoroso se dirá que está como un “campeche”, en tanto que se denominará “ñame” a todo ser racional que en su comportamiento muestre signos de torpeza y brutalidad. (Tampoco entiendo por qué se insiste en presentar a nuestro jugoso ñame tropical como símbolo de torpeza y falta de inteligencia) 

Contestarle firmemente a alguien, destacando las  razones y  verdades que este no desearía escuchar es, sencillamente, mandarlo a freír “tuzas”.  Enfrentar un problema en forma superficial equivale a  tratarlo por la “rama”.  Y para resaltar la imposibilidad de superar el problema de conducta no corregido en la infancia, el botánico refrán no se  hace esperar: “Árbol que nace torcido jamás sus ramas  endereza”                                                                                         

Cuando se encuentre en círculos de amigos, sin importar, vale reiterarlo, la clase social a que pertenezcan, preste mucha atención a las intervenciones de cada uno y posiblemente escuchará expresiones como las siguientes:

a)     -“¡Diablo, qué ‘vaina’…! mientras los funcionarios están en las ‘papas’, el pueblo sigue guayando la ‘yuca…’”

b)    -“Al senador Winston Guerrero se le ha puesto la ‘piña’ agria. Están pagando diez millones por su cabeza y un general acaba de demandarlo por difamación. La verdad es que ese tipo no es ‘manguito’ ni mucho menos un ‘maíz’: para echarle la ‘cuaba’  o acusar al gobernador, al fiscal y al comandante de la policía de Baní de proteger a los narcotraficantes en esta zona, hay que ser muy valiente. Los acusados no son chivitos  jarto e ‘jobos’ ”…

c)     -“No me desprecies y olvides que de cualquier ‘yagua’ vieja sale tremendo alacrán”

d)    -“Pensé – dice Rufo, el Bichán – que la novia de mi amigo Eustaquio era otra cosa; pero es un ‘fleco’ viejo y con unos ‘calabazos’…

Y para indicar que una realidad, aunque desafortunada tenemos que aceptarla, la frase  utilizada no podía ser menos vegetariana y folklórica:

 “El ‘tabaco’ es fuerte, pero que fumárselo…”

El mundo animal, igual o talvez más que el vegetal, está permanentemente presente en el habla popular dominicana. Esta se nos presenta pletórica de referencias zoológicas que en forma figurada aluden a las más diversas manifestaciones de la vida nacional.  Así se pone de manifiesto en otro parlamento, protagonizado esta vez por nuestro pintoresco y ya mencionado personaje, Rufo, el Bichán:

« Al barrio ha llegado  un tipo que priva en bichán y “león”. Parece que él no sabe que aquí el único “león” y  bichán soy yo, Rufo, el “caballo”, el “toro” y verdadero “pato” macho del barrio. Me informan – continúa Rufo – que al carajo ese, parece que yo no le caigo bien; pero más le vale que no choque conmigo, pues él debe saber que frente a mí no es más que un simple “pollito”, que aunque priva en “tíguere”, todo el mundo dice que es un “bobo” viejo, más pendejo que una “gallina”, y cuando lo atacan, corre más que una “guinea”. Que de la guardia lo botaron por “gato” e irresponsable, ya que acostumbraba a salir de “lechuza” o abandonar su trabajo sin el permiso de sus superiores. Por eso, si me sigue provocando, le daré una paliza que lo pondré a ver “animitas” y muerto ese “abejón”»

Pero no sólo son fáunicas o zoológicas en el español dominicano las voces puestas en boca del precitado, barrial  y folklórico personaje.


En nuestro país le llaman ‘perro’ a una persona  si es odiosa o poco cortés; ‘puerco’, si es antihigiénica; ‘gato’, al ladrón; ‘burro ’, al iletrado o a quien actúa en forma terca e irracional; ‘chivo o culebro’, a quien da muestras de sospecha y desconfianza, o procede de manera esquiva frente a los demás; ‘avispa y cacata’, a la mujer conflictiva, de espíritu bélico o muy dada al pleito; ‘pato’, a quien muestra destrezas al nadar; ‘gallina’, a las personas cobardes ;‘cotorra’, a quien  habla demasiado; ‘mono’ o ‘mona’ , al hombre  mujer  feos o desprovistos de atractivos físicos, ‘pichón’, al joven inexperto; ‘zorro’, al muy astuto, ‘tiguerito’, al niño travieso o de reducida edad , ‘pájaro’ al hombre  homosexual o afeminado.

“¿Por qué los dominicanos hablamos así, tan diferentes a los hablantes de otros países americanos?” – me preguntó en una ocasión, bastante inquieta, una amiga y ejecutiva bancaria de la ciudad de Santiago.

Tales  formas de expresión  – le respondí - forman parte de las numerosas variantes dialectales propias del dialecto dominicano. Este dialecto, en su vinculación con el español de América y el español peninsular, comparte una serie de rasgos lingüísticos comunes que permiten el entendimiento, la comprensión y la intercomunicación entre los hablantes de los países del llamado mundo hispánico; pero al mismo tiempo, y como parte de su proceso evolutivo, poco a poco va creando sus particulares giros expresivos, los cuales, en última instancia, se constituyen en sus rasgos diferenciadores. De ahí que no siempre un mismo término soporte igual significado en todas las comunidades hispanohablantes. Como bien aparece consignado en la muy famosa copla del no menos famoso son cubano:

«En Cuba merengues hacemos,
sancochados en una paila,
lo que en Quisqueya se baila,
en Cuba nos lo comemos…»

La explicación es bastante sencilla: para los cubanos, merengue es un dulce especial elaborado con azúcar y clara de huevo, mientras que para los dominicanos no es más que su principal ritmo folklórico.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   
  Lo cierto es que así se comporta nuestra lengua o variante dialectal llamada español dominicano:desde que empezamos a hablarla, comenzamos  a pasear la flora y la fauna dominicana por los senderos comunicativos de nuestra cotidiana práctica lingüística.



viernes, 2 de noviembre de 2012

DON ALFREDO RAMOS : UN CANTOR POPULAR PERDIDO EN LAS MARAÑAS DEL ANONIMATO.
 
(In Memoriam)

Por : Domingo Caba Ramos.

El 9 de mayo de 1991 murió en la comunidad de don Pedro, Tamboril, a la edad de 83 años, el destacado poeta popular Alfredo Ramos y Ramos.

Músico, poeta, agricultor, ejemplar padre de familia y poseedor de un jovial y alegre espíritu, don Alfredo poseía un talento poético natural y un dominio asombroso del arte de la versificación. Como buen cultor de la poesía popular descolló en la décima que, como todos sabemos, es la estrofa por excelencia de este tipo de expresión poética.

Al decir de uno de sus hijos, el profesor Máximo Ramos, don Alfredo escribió “montones de décimas”, pudiéndose apreciar en una gran parte de ellas, afirmamos nosotros, una clara influencia de ese genio del verso popular que se llamó Juan Antonio Alix y un apego fiel a los cánones o principios que norman la versificación tradicional española. Poseía igualmente el talento repentista o don de la improvisación del Maestro Mónica (Meso Mónica), otro de los grandes bardos populares dominicanos de todos los tiempos.

A don Alfredo Ramos apenas si lo conocí. Solo en una sola oportunidad tuve el honor de conversar con él. Por la investigación, supe que había ganado más de un concurso de décimas, entre ellos, el Concurso Tierra y Alma, organizado en 1980 por los ministerios de Educación y Agricultura, así como otros de los tantos organizados por Radio Santa María. Que era un asiduo lector, y que sólo cursó el cuarto año del nivel básico. Mas le sobró talento para crear bellas espinelas como por ejemplo esta, de inconfundible tono humorístico y en la que el autor destaca la gran sagacidad mostrada por los ladrones en el momento de realizar sus pillas acciones:

“A un señor por desventura
lo mataron sin piedad
para con facilidad
robarle la dentadura
pues como el ladrón procura
trabajar curiosamente
en un acto sorprendente
según lo menciona el caso
le dieron cuatro balazos
y le llevaron los dientes.”

O como en las que siguen, compuestas en 1984 y dedicadas al magisterio en lucha:

“Les inculco no reduzcan,
ni se cansen de luchar,
que así podrán alcanzar,
lo que en tantos años buscan,
sus avances no los truncan,
pues ya muy claro se ve,
que esos malvados tupés,
que en nada son competentes,
lo que buscan brutalmente,
es destruir la A.D.P."

Su bajo nivel académico o falta de formación teórica contrasta notablemente con su capacidad para hilvanar versos. El bien pudo haber expresado con las palabras del gaucho Martín Fierro:

Yo no soy cantor letrao,
más si me pongo a cantar,
no tengo cuando acabar,
y me envejezco cantando:
las coplas me van brotando
como agua del manantial”.

Los historiadores literarios dominicanos, lamentablemente, toman muy poco en cuanta a estos fieles representantes del folklore poético nacional. El más claro ejemplo de este planteo lo constituye el caso del poeta santiaguero Luis Camejo, quien no obstante ser uno de nuestros más brillantes epigramistas, apenas conocemos su producción quienes de una u otra forma estamos vinculados al fabuloso mundo de la literatura. En los programas escolares y libros de textos su nombre brilla por su ausencia.

Creemos, sin embargo, que es justo reconocer el don creativo de todos aquellos vates populares que a través de la historia se han encargado de brindarnos la sabia de su arte en nuestros campos, aldeas, villas y ciudades. Como el destacado decimero tamborileño, don Alfredo Ramos y Ramos, quien en vida se distinguió como:

UN INGENIOSO CANTOR POPULAR PERDIDO EN LAS MARAÑAS DEL ANONIMATO.