viernes, 29 de junio de 2012

AL MAESTRO SIN CARIÑO
(A Pedro, Gernalda y Basilio Caba)

Como repite mi exalumno y hoy destacado académico, Pancho Zapata, formo parte de una “dinastía” magisterial conformada por los hermanos a quienes está dedicado el presente artículo. Dinastía a la que me integré como cuarto y último miembro, y a la cabeza de la cual se encuentra mi hermano Pedro, competente y consagrado educador, a quien sin pasión tenemos que considerar como uno de los más nobles seres humanos paridos en nuestro hermoso y siempre amado Valle del Cibao.

Fiel amigo, excelente y amoroso padre, esposo ejemplar y hermano solidario, él fue el ejemplo a seguir en nuestra tortuosa, pero placentera trayectoria docente. El mismo ejemplo que en términos del comportamiento general a todos, tempranamente, nos inyectó nuestra fenecida y siempre recordada madre: doña Librada.

Fue Pedro el primero en inculcarnos la idea de que un buen maestro tiene que desempeñar sus delicadas funciones con entrega y responsabilidad, planificar siempre las clases que imparte, leer e investigar mucho para mantenerse actualizado sobre los principales acontecimientos que se verifican en el mundo de la ciencia y la cultura, enseñar siempre con el ejemplo, y, sobre todo, respetar a los alumnos y mostrar interés por todo lo que ataña a la formación general de estos.

Exmaestro y director de educación básica y media en el municipio de Moca, el hoy abogado, master en derecho internacional y profesor universitario, nos enseñó que si bien las autoridades no son dadas a reconocer o incentivar la labor del maestro, no por esta razón, este debe comportarse de manera irresponsable en el ejercicio de sus funciones. Y nos enseñó también, que no es verdad que el maestro es un apóstol, como históricamente, política y maliciosamente, han querido presentarlo los sustentadores del status quo, con el deliberado propósito de invalidar cualquier tipo de lucha reivindicativa. Y que si así fuera, entonces estaríamos frente a frente a un apóstol muy singular: un apóstol afectado por las mismas necesidades y problemas vitales que sufren los demás seres. Un apóstol que viste, que se enferma, que paga agua y luz, que se alimenta, que necesita divertirse, comprar libros y actualizar sus conocimientos, que paga alquiler de casa, que compra leche, que pasea, baila y bebe ron, wisky, cerveza y vino. Un apóstol que tiene que enfrentar los múltiples problemas económicos que la vida le plantea. Un apóstol, en fin, que necesita tener resueltas sus condiciones materiales de existencia, y que está en el deber de reclamar sus derechos en pos de una vida mejor.

Lo expresado en el párrafo anterior, debo resumirlo afirmando que yo creo en el maestro responsable, en el que actualiza sus conocimientos y abraza con pasión el noble oficio que ejerce; pero yo también creo que el trabajo docente debe ser científicamente supervisado, y a la luz de esa supervisión, al maestro que revele un buen desempeño, hay que motivarlo, incentivarlo y mejorarle sus condiciones de vida. Porque como muy sabiamente dijo en una ocasión el presidente de la General Motors : “ Ningún empleado podrá trabajar con calidad ni mucho menos identificarse con la empresa si está desmotivado, no devenga un salario justo, ni disfruta de una plan de incentivos que le permitan resolver sus problemas fundamentales”

Este sábado, 30 de junio, se celebrará en nuestro país el “Día del maestro”. El día del ser que ejerce el más noble y digno de los oficios del universo. Ese día no habrá gran despliegue publicitario, como ocurre en otras fechas, ni se publicarán, en la prensa nacional, enjundiosos editoriales, espectaculares reportajes o apasionados artículos exaltando el trabajo de este abnegado servidor.

Y es que no obstante la importancia de la labor que realiza, al maestro casi nadie lo incentiva, motiva o reconoce su trabajo. Nadie parece entender que sólo él es capaz de borrar las tinieblas de la ignorancia y abrir las puertas del conocimiento. Al contrario, como recompensa , el maestro dominicano, extrañamente, lo único que recibe es crítica e interesados cuestionamientos, realidad que lo convierte en el gran vilipendiado. Como bien se registra en las letras de la canción: “El cura cree que es ateo / y el alcalde comunista / y el cabo jefe de puesto/ dice que es un anarquista…”

La sociedad sólo le pide, pero muy poco le da, empezando por quien más debería concederle ¬: el Estado Dominicano. “Te pago como obrero, pero debes enseñar como un científico…”, parece ser la máxima social dominicana.

Estamos conscientes de que tan adversa actitud podría estar alimentada por la práctica irregular de muchos profesores que no han sabido comportarse a la altura de su investidura; pero que debido a la ausencia de un científico procedimiento de supervisión docente, desafortunadamente se mantienen activos provocando más daños que beneficios dentro del sistema educativo. Un sistema injusto, sectario, politizado y altamente contaminado ideológicamente. Un sistema que muy poco ha hecho para premiar y retener a sus mejores talentos, y que no ha sido capaz de establecer categorizaciones importantes técnicamente estructuradas en virtud de las competencias y desempeño de cada quien, evitando así que todos los educadores sean “medidos con la misma vara” o valorados de la misma forma.

Un sistema, en fin, al cual muy pocas veces se refieren o parecen exonerar de culpas, en los que a sus males atañen, quienes de manera impresionista critican despiadadamente la gestión del maestro, tratando de presentarlo como único culpable de la mala calidad de la enseñanza y demás fallas vigentes en la escuela dominicana , olvidando, talvez, que la mala práctica que en la base del mismo pueda incurrir un maestro , no es más que la viva expresión de las irregularidades cometidas en su cúspide por las autoridades que lo administran, las cuales consumen más tiempo defendiendo rabiosamente los intereses del partido en el poder que diseñando planes y programas orientados a desarrollar y modernizar la enseñanza pública. Autoridades que no propician las condiciones materiales y espirituales requeridas para que en nuestras escuelas reine la paz, nunca se interrumpan las clases, y el maestro se sienta motivado a ejercer su trabajo con alegría, dedicación, gusto y entusiasmo.

Para los maestros de verdad. Para ese maestro sin cariño, activo o pensionado, que en medio de tan desmotivador y adverso panorama laboral es y fue capaz capaz de ejercer con responsabilidad el delicado oficio que la sociedad puso en sus manos, vayan nuestro más sentido y sincero reconocimiento.

miércoles, 13 de junio de 2012

LUIS NUÑEZ MOLINA : PERFIL BIOGRAFICO DE UN ILUSTRE MAESTRO (*)


Por : Domingo Caba Ramos.


Todo parece indicar que cada país, cada región, cada pueblo y cada comunidad, cual madre bienhechora, están llamados a traer al mundo a uno o más maestros signados por la luminosidad de su trayectoria o por la inevitable trascendencia de sus valiosas ejecutorias.

Y así, por citar sólo algunos casos en los ámbitos tanto nacional como internacional, vemos cómo la república hermana de Venezuela pare al gran educador y escritor Andrés Bello; Puerto Rico, al maestro y antillanista Eugenio María de Hostos; Argentina, a Domingo Faustino Sarmiento; Chile, a Gabriela Mistral; República Dominicana, a nuestro inmenso Pedro Henríquez Ureña; Santiago de los Caballeros, a Ercilia Pepín y doña Herminia Pérez Vda. Pimentel ( doña Mamina); El Seibo, a Pilar Constanzo; San Francisco de Macorís, a doña Antera Mota; Guayubín, a Aurora Tavárez Belliard; la Capital, a doña Salomé Ureña, Abigail Mejía y Zoraida Vda. Surcar, entre otros. Y Moca, o, como parte de esta, la dinámica y laboriosa comunidad de Ceiba de Madera, da a luz a ese consagrado educador y gloria del magisterio nacional que en vida llevó por nombre Luis Napoleón Núñez Molina.

Nació este distinguido maestro en Ceiba de Madera, Moca, en el seno de un humilde hogar, el día 10 de enero del 1910 y murió en la ciudad de Santo Domingo, a la edad de sesenta años, el 29 de diciembre de 1970. Nació en un hogar donde imperaba la pobreza y escaseaban los recursos económicos; pero en el que abundaba el buen ejemplo, el culto a la fe, al amor al trabajo, a la honradez y el respeto a los más auténticos y sanos valores.

Fueron sus padres don Luis Napoleón Núñez Morel (Ponono) y doña Apolonia Molina, fallecida esta cuando el pequeño Luis apenas había cumplido los siete años de edad.

Sus primeras letras las recibió de la señorita Rosita Velásquez, hermana de quien fuera vicepresidente de la República, el doctor Federico Velásquez y Hernández.

Fue Rosita una empírica pero entusiasta educadora, quien aprovechando que en la comunidad y sectores vecinos no había escuelas públicas, habilitó su residencia para impartirles clases particulares a cuantos niños deseaban recibir el sagrado pan de la enseñanza. Y ella fue, talvez, la primera en descubrir la gran afición por los estudios y poderosa inteligencia de su pupilo, y, posiblemente, la primera persona que orientó al padre en el sentido de propiciar la continuación de los estudios del hijo en la ciudad de Santiago de los Caballeros.

Esa aspiración no encontró mayores problemas para materializarse gracias a que un amigo de la familia Núñez Molina, el señor Perucho Cruz, residente en la referida ciudad, y quien entusiasmado por la gran consagración al trabajo escolar del hijo de su amigo Polonio, puso su casa a la disposición para que el inquieto y talentoso alumno pasara a residir allí y pudiera de esa manera cursar los estudios del bachillerato.

Su exitosa labor docente, lo mismo que su valiosa producción bibliográfica, adquieren mayor significación si consideramos que Núñez Molina no cursó estudios universitarios, vale decir, apenas alcanzó el grado de bachiller, pero como un buen autodidacta, y gracias a su gran amor por la lectura y la investigación científica, logró forjarse una cultura casi enciclopédica que muy bien supo ponerla en práctica y plasmarla en cada uno de los libros que escribió. De él bien podemos decir lo mismo que dijera el fenecido y distinguido historiador santiagués don Román Franco Fondeur, para referirse a la eximia educadora Ercilia Pepín: 

“Venciendo obstáculos medioambientales, su insaciable sed de cultura la hizo autodidacta”.

Y ese interés de escribir para enseñar no es más que el fruto de su gran amor por la patria y de su noble empeño por aportar a la educación nacional y compartir sus vastos conocimientos con todos los hermanos de la República Dominicana.

MISIONES INTERNACIONALES.

La seriedad, responsabilidad, honestidad y alta competencia mostradas en el desempeño de sus funciones, dieron lugar a que el profesor Núñez Molina en más de una oportunidad se le requiriera no sólo para ejecutar delicadas tareas a lo interno de nuestro territorio, sino también para representar al país en misiones extranjeras:

En 1952 participó en el Seminario Interamericano de Educación Vocacional, llevado a cabo en Universidad de Maryland, Washington, D.C.

En 1955 representó al país en el Congreso de Educación Católica, organizado en Santiago de Chile.

En 1964 volvió a representar a la República Dominicana en la Conferencia sobre Ciencia, Educación y Tecnología, llevada a cabo también en Washington. También formó parte de la Comisión Nacional de Geografía.

DISTINCIONES RECIBIDAS.

Por sus méritos alcanzados, entre otros reconocimientos, en 1954 el profesor Núñez Molina fue condecorado con la Medalla del honor de educación.

En 1964 se organizó en Moca un concurrido acto de homenaje en que se le declaró “MAESTRO EXCELSO”. A dicha actividad acudieron delegaciones de toda la región del Cibao.

En 1966, un tanto agotado y después de treinta y dos años de labor ininterrumpida, solicita su jubilación, y en tal virtud, el Poder Ejecutivo emitió el decreto No. 1336, de fecha 7 de junio del ese mismo año, mediante el cual se ordenaba la puesta en retiro del servicio educativo al insigne y consagrado educador mocano. Cuatro años después, el 29 de diciembre del 1970, un tormentoso y doloroso cáncer del colon se encargó de ponerle fin a su fructífera existencia, excluyéndolo para siempre del mundo de los vivos. Sus restos fueron trasladados a Santiago y sepultados en el cementerio de Tamboril, lugar donde aún permanecen.

Destacado miembro de la Comisión Nacional de Geografía, publicó , para estudiantes del nivel  primario, varios libros de textos de historia y geografía dominicanas. Entre estos : Estudios Sociales,  Geografía Patria e Historia Patria para la escuela primaria.  Escribió también un texto de Geografía para el nivel medio titulado  “El territorio dominicano”.    

NÚÑEZ MOLINA : EL SER HUMANO.

Su dedicación, honradez, sencillez e integridad personal no resisten el más mínimo cuestionamiento. Así lo demuestran sus hechos, y así se pone de manifiesto en los juicios valorativos que acerca de él emiten con afectos inocultables amigos y parientes.

Sus hechos hablan por sí solos:

En 1955, como ya lo afirmamos, representó al país en el Congreso de Educación Católica, llevado a cabo en Santiago de Chile. A su regreso devolvió al tesoro de la Nación la parte del dinero que le sobró de la dieta otorgada para el viaje.

Tanto el doctor Joaquín Balaguer como el presidente provisional Héctor García Godoy le ofrecieron el cargo de Secretario de Estado de Educación, y en ambos casos rechazó la tentadora oferta alegando que esa posición tenía carácter político y de aceptarla iba a tener que actuar en función de ajenas voluntades o atado a intereses partidarios. “Desde una posición menos destacada –argumentaba- puedo servir a mi pueblo mejor y más a gusto con mi conciencia”

A tono con esa conducta poco repetible en un medio cada vez más corrompido y voraz, rechazó también la casa que en una ocasión le donó Trujillo, y cuando se desempeñó como director de la Escuela Normal que hoy lleva su nombre, en Licey al Medio, administró con pulcritud casi diocesana el presupuesto destinado al desenvolvimiento técnico y administrativo de ese prestigioso y primer centro de formación de maestros, fundado en la República Dominicana.

Acerca de las prendas humanas que bordearon la existencia de su hermano Luis, don José Núñez confiesa lo siguiente:

“Fue un ser excelente y un hermano ejemplar. Además de buen hermano, fue buen hijo, buen esposo, buen padre y buen amigo. No creo que exista otro hermano igual y al mismo le estaré siempre agradecido por la ayuda y el ejemplo que a todos nos dio”

En términos bastante parecidos, una de sus hijas, doña Viola Núñez, opina así de su padre:

“Papá para mí fue lo máximo: como padre, como esposo, como hijo y como hermano. Fue un padre excelente y tan honesto que a veces no parecía humano. Con sus hijos fue siempre sumamente firme y recto, pero extremadamente tierno y generoso. Después de Dios, mi padre. Él siempre mantuvo una estrecha relación con Dios y se constituyó en el consejero espiritual de toda la familia. Su muerte para nosotros fue dura e indescriptible, pero nos conforma el legado de su gran ejemplo”.

Y en iguales términos se expresa el profesor Emilio Rodríguez (Niño), quien fuera amigo personal y subalterno de Núñez Molina cuando este de desempeñaba como inspector de educación en Moca:

“Luis Napoleón –afirma don Niño- fue un brillante maestro y un extraordinario jefe y funcionario muy honesto, muy capaz y muy sencillo. Un técnico a quien cuando laboraba en la Secretaría de Educación, todos los secretarios que por allí pasaban tenían necesariamente que consultarlo. Fue, en fin, un ser sumamente honrado, humilde, sin afectación y ajeno por completo a todo lo que fuera vanidad o presunción”

¡Loor!, a esta gloria del magisterio nacional.

¡Honor! a quien honor merece. Pienso que la comunidad de Ceiba de Madera, la Secretaría de Educación y el Poder Ejecutivo han ejecutado un noble acto de justicia al inmortalizar la memoria del ilustre maestro Luis Napoleón Núñez Molina, designando con su nombre el centro educativo que él mismo contribuyera a fundar en la patria chica que lo vio nacer hace noventa y cuatro años.


Muchas Gracias
Ceiba de Madera, Moca
26/01/2004

(*) – (Texto de la semblanza leída por el autor el 26 de enero del 2004 en el solemne acto celebrado en el patio recreativo de la Escuela Primaria e Intermedia “Ceiba de Madera”, Moca, con el fin de dar a conocer el decreto presidencial #1024-03, mediante el cual se designó con el nombre de Luis Napoleón Núñez Molina el referido centro educativo)

viernes, 8 de junio de 2012

JUAN ANTONIO ALIX Y CEIBA DE MADERA

( A mi exalumno Pancho Zapata)

Por : Domingo Caba Ramos
                                                                              Juan Antonio Alix

Ceiba de Madera es una dinámica y trabajadora comunidad mocana, ubicada al pie de la cordillera septentrional y limitada por los distritos municipales de San Víctor, Canca la Reina y Canca la Piedra, este último perteneciente a la provincia de Santiago. En dicha sección nació el insigne educador Luis Napoleón Núñez Molina (1910 -1970), y en ella inició su labor magisterial y nació también, en uno de sus parajes, el autor del presente artículo.

A Ceiba de Madera, de paso a la ciudad de Moca, fue a parar una noche cualquiera el laureado cantor popular Juan Antonio Alix ( Moca,1833 – Santiago ,1918 ), el famoso “Cantor del Yaque”, considerado por la crítica como el más grande poeta popular dominicano de todos los tiempos.

A “Papá Toño”, como le llamaron también sus contemporáneos al afamado bardo popular, en esta localidad no le fue muy bien o no tuvo mucha suerte en función de sus expectativas o de lo que esperaba recibir en esa desafortunada noche... Así lo consigna el propio poeta en una de sus más celebradas décimas, “Tocinos y longanizas” (1878):

«Saliendo de una gallera,
donde fue mi suerte poca,
tomé el camino de Moca,
por la Ceiba de Madera,
como ya de noche era,
y estaba más que nublada,
entré a pedir posada,
en la casa de un amigo,
gente buena, acomodada»

El cansancio y la larga travesía habían hecho estragos en el estómago del poeta:

«Con mi panza no muy llena,
a la puerta le toqué,
y el amo dijo: ¿-quién es?,
le contesté “- gente buena,”
mi amigo tuvo la pena,
de abrir la puerta en seguida,
y con la vela encendida,
me dijo muy sorprendido,
¿de dónde diablo ha salido,
esa cabeza perdida?»

Y como ya era de noche, el recién llegado no pierde tiempo en solicitarle al amigo que le permitiera amanecer en su casa:

«A mi amigo referí,
de dónde salí ese día,
y si él me permitía,
el pasar la noche allí,
él me contestó que sí,
haciéndome desmontar,
y un chico peninsular,
que en la casa se encontró,
mi caballo se llevó,
dizque a darle de cenar…»

De paso llegó igualmente a la casa otro peninsular, “un chusco andaluz” que se hacía llamar “Pancho el epañó”, y quien luego de un heroico relato a lo “Martín Fierro” decidió continuar la ruta. Fue entonces cuando se procedió a prepararle al poeta su lecho correspondiente:

«Pancho tomó su camino,
y con él otros marcharon,
Y una hamaca me colgaron,
debajo de un tocino,
pues llegué casi sin tino,
porque me atacó un calambre,
mis tripas como un alambre,
delgaditas las tenía,
y al no comer ese día,
me hallaba muerto del hambre»

La presencia de un tocino provocador encima del lecho asignado, creó en el poeta la ilusión de que antes de acostarse era casi seguro que los dueños de la casa lo sorprenderían con un sabroso y suculento sancocho:

«Lo malo es el soñar,
entre todos mis defectos,
pues sueño siempre con muertos,
si me acuesto sin cenar,
pero aquí he de masticar,
dije para mí en Madera,
pues al ver la tasajera,
dije “ajitadera precisa,
y esta noche… corredera”»

Tan seguro estaba de esto el decimero, que no desmayó en conseguir los materiales que le servirían para condimentar el tan ansiado y esperado manjar:

«Un gran ají montesino,
por fortuna conseguí,
porque le viene al ají,
a un sancocho de tocino,
busqué allí con un vecino,
de naranja un vinagrito,
Y para más apetito,
eché un trago de aguardiente,
Y arreglé mi limpiadientes,
con la punta de un palito»

Pero todas las esperanzas se desvanecieron cuando ya en la media noche, el señor, con amabilidad inigualable, le dice al viajero:

«Ya me voy a retirar,
usted querrá descansar,
como en su cara se ve,
solamente desearé
que pase una noche fresca,
y cuando a usted le parezca,
la lámpara apagaré»

A escuchar tan gentil y no menos decepcionante despedida, la frustración se anida en el alma del poeta:

«Yo nada le respondí,
porque perdí la esperanza,
de meter allí en mi panza,
un sancocho con ají,
y así que solo me vi,
lo dije medio sin tino,
“¡Adiós ají montesino,
limpiadientes y vinagrito,
adiós sancocho maldito,
de longaniza y tocino”!»

El bardo peregrino, hambriento o con su “ panza no muy llena “, no le quedó más que aceptar la triste realidad:

«No tuve más que aguantar,
Y a acostarme muy tristón,
Porque mi amigo Lescón,
Nada me dio de cenar,
Después pude averiguar,
Que como tarde ya era,
No estaba la cocinera,
Ni quien fuera a la cocina,
Y pasé buena canina,
En la Ceiba de Madera»

Pero no solo al jinete le fue mal en la ruta, vale decir, para el caballo tampoco hubo cerna, a pesar de que se lo habían llevado “dizque a darle de cenar”:

«Como tuve un gran desvelo,
temprano me levanté,
y un caballo encontré,
amarrado de un ciruelo,
como limpio estaba el suelo,
yerba no pude encontrar,
pero pude averiguar,
que en lugar de estar comiendo,
pasó la noche leyendo,
El Correo de Ultramar» (*)


(Notas: El caso, poéticamente prerrelatado, le fue confirmado al autor del presente artículo por don Armando Velásquez (Q.E.P.D.), un anciano de mucho respeto  y credibilidad, nativo de la referida comunidad. Don Armando era pariente del médico y  exvicepresidente de la República, Federico Velásquez y Hernández ( 1867, Guazumal, Tamboril - 1934, Puerto Rico)

(*) El Correo de Ultramar fue un periódico que a pesar de ser editado en España circulaba en Santo Domingo en la segunda mitad del siglo XIX.

JUAN ANTONIO ALIX Y CEIBA DE MADERA

( A mi exalumno Pancho Zapata)

Por : Domingo Caba Ramos
                                                                              Juan Antonio Alix

Ceiba de Madera es una dinámica y trabajadora comunidad mocana, ubicada al pie de la cordillera septentrional y limitada por los distritos municipales de San Víctor, Canca la Reina y Canca la Piedra, este último perteneciente a la provincia de Santiago. En dicha sección nació el insigne educador Luis Napoleón Núñez Molina (1910 -1970), y en ella inició su labor magisterial y nació también, en uno de sus parajes, el autor del presente artículo.

A Ceiba de Madera, de paso a la ciudad de Moca, fue a parar una noche cualquiera el laureado cantor popular Juan Antonio Alix ( Moca,1833 – Santiago ,1918 ), el famoso “Cantor del Yaque”, considerado por la crítica como el más grande poeta popular dominicano de todos los tiempos.

A “Papá Toño”, como le llamaron también sus contemporáneos al afamado bardo popular, en esta localidad no le fue muy bien o no tuvo mucha suerte en función de sus expectativas o de lo que esperaba recibir en esa desafortunada noche... Así lo consigna el propio poeta en una de sus más celebradas décimas, “Tocinos y longanizas” (1878):

«Saliendo de una gallera,
donde fue mi suerte poca,
tomé el camino de Moca,
por la Ceiba de Madera,
como ya de noche era,
y estaba más que nublada,
entré a pedir posada,
en la casa de un amigo,
gente buena, acomodada»

El cansancio y la larga travesía habían hecho estragos en el estómago del poeta:

«Con mi panza no muy llena,
a la puerta le toqué,
y el amo dijo: ¿-quién es?,
le contesté “- gente buena,”
mi amigo tuvo la pena,
de abrir la puerta en seguida,
y con la vela encendida,
me dijo muy sorprendido,
¿de dónde diablo ha salido,
esa cabeza perdida?»

Y como ya era de noche, el recién llegado no pierde tiempo en solicitarle al amigo que le permitiera amanecer en su casa:

«A mi amigo referí,
de dónde salí ese día,
y si él me permitía,
el pasar la noche allí,
él me contestó que sí,
haciéndome desmontar,
y un chico peninsular,
que en la casa se encontró,
mi caballo se llevó,
dizque a darle de cenar…»

De paso llegó igualmente a la casa otro peninsular, “un chusco andaluz” que se hacía llamar “Pancho el epañó”, y quien luego de un heroico relato a lo “Martín Fierro” decidió continuar la ruta. Fue entonces cuando se procedió a prepararle al poeta su lecho correspondiente:

«Pancho tomó su camino,
y con él otros marcharon,
Y una hamaca me colgaron,
debajo de un tocino,
pues llegué casi sin tino,
porque me atacó un calambre,
mis tripas como un alambre,
delgaditas las tenía,
y al no comer ese día,
me hallaba muerto del hambre»

La presencia de un tocino provocador encima del lecho asignado, creó en el poeta la ilusión de que antes de acostarse era casi seguro que los dueños de la casa lo sorprenderían con un sabroso y suculento sancocho:

«Lo malo es el soñar,
entre todos mis defectos,
pues sueño siempre con muertos,
si me acuesto sin cenar,
pero aquí he de masticar,
dije para mí en Madera,
pues al ver la tasajera,
dije “ajitadera precisa,
y esta noche… corredera”»

Tan seguro estaba de esto el decimero, que no desmayó en conseguir los materiales que le servirían para condimentar el tan ansiado y esperado manjar:

«Un gran ají montesino,
por fortuna conseguí,
porque le viene al ají,
a un sancocho de tocino,
busqué allí con un vecino,
de naranja un vinagrito,
Y para más apetito,
eché un trago de aguardiente,
Y arreglé mi limpiadientes,
con la punta de un palito»

Pero todas las esperanzas se desvanecieron cuando ya en la media noche, el señor, con amabilidad inigualable, le dice al viajero:

«Ya me voy a retirar,
usted querrá descansar,
como en su cara se ve,
solamente desearé
que pase una noche fresca,
y cuando a usted le parezca,
la lámpara apagaré»

A escuchar tan gentil y no menos decepcionante despedida, la frustración se anida en el alma del poeta:

«Yo nada le respondí,
porque perdí la esperanza,
de meter allí en mi panza,
un sancocho con ají,
y así que solo me vi,
lo dije medio sin tino,
“¡Adiós ají montesino,
limpiadientes y vinagrito,
adiós sancocho maldito,
de longaniza y tocino”!»

El bardo peregrino, hambriento o con su “ panza no muy llena “, no le quedó más que aceptar la triste realidad:

«No tuve más que aguantar,
Y a acostarme muy tristón,
Porque mi amigo Lescón,
Nada me dio de cenar,
Después pude averiguar,
Que como tarde ya era,
No estaba la cocinera,
Ni quien fuera a la cocina,
Y pasé buena canina,
En la Ceiba de Madera»

Pero no solo al jinete le fue mal en la ruta, vale decir, para el caballo tampoco hubo cerna, a pesar de que se lo habían llevado “dizque a darle de cenar”:

«Como tuve un gran desvelo,
temprano me levanté,
y un caballo encontré,
amarrado de un ciruelo,
como limpio estaba el suelo,
yerba no pude encontrar,
pero pude averiguar,
que en lugar de estar comiendo,
pasó la noche leyendo,
El Correo de Ultramar» (*)


(Notas: El caso, poéticamente prerrelatado, le fue confirmado al autor del presente artículo por don Armando Velásquez (Q.E.P.D.), un anciano de mucho respeto  y credibilidad, nativo de la referida comunidad. Don Armando era pariente del médico y  exvicepresidente de la República, Federico Velásquez y Hernández ( 1867, Guazumal, Tamboril - 1934, Puerto Rico)

(*) El Correo de Ultramar fue un periódico que a pesar de ser editado en España circulaba en Santo Domingo en la segunda mitad del siglo XIX.

sábado, 26 de mayo de 2012

¿QUE ES LA MADRE?
Por : Domingo Caba Ramos
(A doña Librada Ramos Vda. Caba)

Desde el punto de vista semántico madre es un término que entraña múltiples connotaciones o valores significativos. Se trata de una voz que hasta cierto grado se torna un tanto indefinible. Y es que madre no es simplemente la “hembra que ha parido”, como apunta el diccionario académico. Ni tampoco, la mujer que nos ha dado el ser, como diría el hombre del pueblo.

La madre es mucho más que eso:

Es la luz en medio de la tiniebla.
El alivio en medio del dolor.
La calma en medio de la tormenta.
La paz en medio de la guerra.
La esperanza en medio de la angustia.
La alegría en medio de la tristeza
La sonrisa en medio del llanto.
La seguridad en medio del peligro.
La fe en medio de la incertidumbre.
El agua en medio de la sequía.
Es la brújula que orienta el norte al capitán del barco que ha perdido el rumbo.
La madre es un ser que en lugar de “Día” debiera tener “días”.
Un ser a quien le pertenecen todos los domingos del mes y todos los días del año.
La madre es, en fin, amor, ternura, entrega y sacrificio.

(Artículo publicado en el Listín Diario, el 30 de mayo de 1991, seis años antes de la muerte del noble ser a quien en esa fecha fue dedicado)

lunes, 14 de mayo de 2012



LOS PROGRAMAS DE OPINION EN LA REPUBLICA DOMINICANA

Los programas de opinión que  se transmiten a través de la radio y la televisión siempre han existido en la Republica  Dominicana; pero nunca como  ahora su número  había crecido tanto.  Y nunca como ahora se habían politizado tanto.

Esos programas, anteriormente, casi siempre lo realizaban periodistas en ejercicio, y en sus comentarios, si bien  podían estar equivocados, muy raras veces se percibían en ellos intenciones políticas. Hoy, la realidad es otra, esto es, en cada juicio que emiten,  la mayoría de los analistas políticos  dejan ver  sus “refajos “partidarios.  

Escudándose tras una falsa neutralidad, los llamados programas destinados a comentar la noticia, se han convertido en verdaderos espacios políticos, y sus productores, en voceros genuinos del líder o partido de su preferencia.  Se trata de “comunicadores” que no desperdician oportunidades en combatir rabiosamente al partido que adversan y defender apasionadamente  aquel por el cual simpatizan. Esta práctica, vale resaltarlo, se  incrementó  a partir del  mismo momento en que los partidos políticos, especialmente cuando llegaban al poder, decidieron reservar  grandes sumas de dinero  con la finalidad de  comprar conciencias, silencios y opiniones.

A partir de ahí, y ahora parece que se est  en el momento cumbre, cada palabra tiene un precio. Cada opinión tiene un precio. Cada silencio tiene un precio. Y es por eso que a partir de ahí, un periodista, ya sea por  la publicidad o el sueldo  que recibe del Estado, defiende lo indefendible y justifica lo injustificable. Y es por eso que me resulta altamente asqueante escuchar  programas de análisis con olor a signos de peso o en los que el fanatismo resplandece como brilla la luz del sol. 

Los comentaristas contrarios al gobierno, de su parte, convierten sus espacios en un bastión en contra de las acciones de este y un instrumento de constante promoción electoral.

Lo cierto es que muchos de estos programas, en lugar de los nombres que los identifican, ms bien deberían llamarse: “El P.R.D. en marcha”, “La voz del P.L.D.”, “Vanguardia del pueblo por televisión”, “La voz del P.R.D.”, “Ecos morados” y “Orientación perredeísta”, entre otros.

 Cuando yo me siento a ver o a  escuchar un programa de opinión, persigo dos propósitos: que me informen y  me orienten o iluminen mi mente, no que me adoctrinen o manipulen mi conciencia. No es mi intención que a través de la radio y la televisión me abarroten el cerebro de ideas blancas o moradas, o que por un lado me presenten a Leonel y a Danilo como los buenos de la película y a Hipólito como el malo, o viceversa.  Espero que cada concepto emitido resulte lo ms objetivamente posible, porque no es posible, por ejemplo, que para un comunicador todo lo que el gobierno haga este bien, mientras que para otro todo lo que venga  del poder  est mal. Eso es fanatismo y manipulación perversa.

Por esa razón, creo que no pasan de cinco los programas de opinión que a nivel nacional captan mi atención. En lugar de escuchar los otros, prefiero sintonizar un espacio pagado del P.R.D. o del P.L.D. Por lo menos así, estoy seguro qué mensajes voy a percibir.




martes, 17 de abril de 2012

EL SEXISMO LINGUÍSTICO : ¿MITO O REALIDAD?

EL SEXISMO LINGUISTICO: ¿MITO O REALIDAD? (*)

Por: Domingo Caba Ramos (**)

"E l feminismo ortodoxo, acrítico y acultural entiende, tal como se lo enseñó el marxismo o la sociolingüística, que la lengua es un instrumento de dominación al servicio de la sociedad machista"

(Diógenes Céspedes)



Con el título de “El constructivismo en la transformación curricular “, hace varios años cayó en mis manos un libro en cuya dedicatoria se lee lo siguiente:

“Dedico esta obra de manera muy especial a los maestros y maestras de mi país; y a todos y todas aquellos y aquellas que puedan leerla. Lo hago de esta manera, ya que considero que los mismos y las mismas son los y las profesionales más meritorios y meritorias que tienen una nación, un pueblo y el mundo. Son ellos y ellas, los padres y las madres de los y las profesionales, los agentes de cambios, transformadores, forjadores, moldeadores y modificadores de caracteres de la sociedad y el mundo. (1)

Tan monótona o pesada construcción gramatical, propia de la llamada “lengua no sexista”, se repite a diario en discursos como el que se trascribe a continuación:

«Señoras y señores:

"Gracias por asistir a esta importante reunión. Todos y todas fueron convocados y convocadas para analizar qué podemos hacer en beneficio de los y las moradores y moradoras de esta comunidad que hoy forman parte de la gran masa de damnificados y damnificadas, víctimas de las recientes inundaciones. En condiciones bastante infrahumanas, esos y esas damnificados y damnificadas yacen alojados y alojadas en diferentes lugares o refugios en espera de la ayuda humanitaria que podamos ofrecerles todos y todas los y las que nos consideramos ser verdaderos y verdaderas cristianos y cristianas o totalmente identificados e identificadas con el dolor ajeno"

Valdría imaginarse lo tormentoso que sería leer un libro o escuchar un extenso discurso abarrotados de semejantes galimatías, o en el que tan inarmónica y tediosa sintaxis se haya empleado como forma de expresión. Como bien lo afirma mi recordado maestro, doctor Diógenes Céspedes (2):

« Con toda honestidad, pasar de una página de un libro o un artículo con estos torniquetes, se vuelve un martirio»

Pero a pesar de lo racional y válido que parezca el juicio de este reputado académico, la forma de expresión lingüística (lengua no sexista),empleada en el fragmento precitado, abarrotada de “torniquetes” o dobletes genéricos, es la que recomiendan las líderes feministas, por cuanto, según ellas , no discrimina ni excluye u oculta la presencia de la mujer ; ni mucho menos destaca la supremacía masculina.

Vale resaltar, sin embargo, la vacilación en que se incurre cuando se utiliza la antes citada lengua, toda vez que se intenta evitar el sexismo lingüístico apelando a la duplicidad genérica en nombres y pronombres; pero no en los adjetivos que los califican. Así, en la dedicatoria antes transcrita, se habla de “los y las profesionales, transformadores, moldeadores, forjadores y modificadores…”, cuando a la luz de la lógica antisexista, lo recomendable hubiera sido escribir: “los y las profesionales transformadores / transformadoras, moldeadores/moldeadoras, forjadores/forjadoras y modificadores/modificadoras”.

En el proceso de elaboración de uno y otro discurso bien pudo haberse utilizado una construcción sintáctica de mayor pertinencia lingüística, obteniéndose, en el primer caso, por ejemplo, el siguiente resultado:

«Dedico esta obra de manera especial a los maestros de mi país y a todos aquellos que puedan leerla. Lo hago de esta manera, ya que considero que los mismos son los profesionales más meritorios que tienen una nación, un pueblo y el mundo. Son ellos, los padres de los profesionales, los agentes de cambios, transformadores, forjadores, moldeadores y modificadores de caracteres de la sociedad y el mundo…»

Obviamente que la expresión, aparte de más armónica, elegante y comunicativa, resulta menos cursi y más en sintonía con el principio de economía lingüística; pero no obstante su evidente pertinencia, el ala ortodoxa del movimiento feminista la rechazaría por entender que en ella se han utilizado formas lingüísticas que sólo hacen referencias al género masculino y que, por tanto, excluyen, ocultan o discriminan lo femenino. Cuestionaría su uso, por entender que tales formas resultan discriminatorias por razones de sexo, vale decir, por considerar que al emplearlas se incurre en sexismo lingüístico.

El sexismo lingüístico

El sexismo lingüístico ha sido definido como todos aquellos vocablos que, debido a la forma de expresión escogida por el hablante, resultan discriminatorios por razones de sexo. Al sexismo lingüístico, o lengua sexista, el feminismo le opone la lengua no sexista o, como prefieren llamarla muchos de sus dirigentes y seguidores, la “lengua con perspectiva de género”, entendiéndose como tal, una lengua que no discrimina por razones de género ni destaca el predominio de uno de los sexos.

Para combatir el sexismo en el uso de la lengua, el feminismo, a mediados de la década de los ochenta, publicó unas recomendaciones, muy polémicas por cierto y, a nuestro juicio, insostenibles desde el punto de vista lingüístico, las principales de las cuales se transcribirán en otra parte del presente ensayo.

Etapas del sexismo lingüístico

El doctor Álvaro García Meseguer, una de las personas que más ha escrito sobre el tema, en un extenso y enjundioso trabajo titulado “El español: una lengua no sexista”, publicado en la red de Internet sin fecha, describe las etapas recorridas en el estudio del sexismo lingüístico (3):

1ª etapa: Se desconoce su existencia. No se detecta el sexismo lingüístico. Esta etapa ha durado en España hasta mediados de los años setenta.

2ª etapa: Se descubre el sexismo lingüístico y su existencia comienza a difundirse en la sociedad. Esta etapa en España se ubica en torno a 1980.

3ª etapa: El feminismo intenta crear estrategias para combatir el sexismo lingüístico. Se publican recomendaciones al respecto. Estamos a mediados de la década de los ochenta.

4ª etapa: Corresponde al momento actual. Se hacen patentes los inconvenientes que trae consigo el seguir las recomendaciones anteriormente mencionadas y se crea un conflicto entre dos bandos: unos que defienden esas normas y otros que las atacan. De manera simplista podemos decir que a los primeros les importa más la mujer que el lenguaje, y que a los segundos les sucede lo contrario.

Son numerosas las alternativas o propuestas establecidas para el uso de una lengua no sexista; pero antes de entrar en consideración, veamos sólo algunos de los postulados que han servido de base de sustentación para su formulación teórica.

Postulados feministas sobre la lengua

a) La lengua es un instrumento de dominación de la mujer al servicio de la sociedad machista.

b) La lengua es sexista porque la cultura es y ha sido masculina.

c) El término mujer hace referencia exclusivamente al sexo femenino, sin embargo, hombre alude tanto al individuo de sexo masculino como a todo el género humano, sin distinción de sexos, y este hecho da lugar a ambigüedades y, en ocasiones, a una ocultación de la mujer.

d) El sexismo que se evidencia en nuestra lengua no es más que reflejo de la histórica y real situación de opresión de las mujeres en todas las esferas.

e) Los hombres han nombrado la realidad a su manera diciendo lo que es y no es a través del lenguaje.

f) La lengua española es discriminatoria, porque el idioma hablado y escrito produce estereotipos que deforman el concepto humano de lo femenino.

g) Como en todos los campos, también existe discriminación de las mujeres por medio del lenguaje. Si queremos avanzar en el camino de la efectiva igualdad entre mujeres y hombres debemos combatir esa discriminación.

h) La forma actual de hablar y escribir no representa a las mujeres.

i) Es necesario romper con el lenguaje sexista en búsqueda de un mundo de igualdad entre mujeres y hombres.

Así piensa el feminismo radical y ortodoxo en materia de lengua. Ya veremos algunas de sus famosas alternativas, propuestas o recomendaciones en pos de una lengua sexualmente igualitaria.

Sexismo lingüístico y estrategias para evitarlo

Según la óptica feminista, apuntábamos anteriormente, se incurre en sexismo lingüístico cuando se utiliza cualquier expresión que resulte discriminatoria por razones de sexo. Que la lengua española es sexista y, por ende, androcéntrica, por cuanto discrimina, infravalora, subordina, excluye, quita la palabra y oculta la presencia de la mujer; porque destaca el protagonismo masculino y alude a la mujer no directamente, sino a través de su relación con el hombre. Es lo que la etnóloga y antropóloga mexicana, doctora Marcela Lagarde (1948), ha denominado “usos misóginos del léxico y de la gramática.”

También afirmábamos que en la década de los ochenta se publicaron unas recomendaciones con las que se pretendía poner fin a una forma de hablar y escribir que, al decir de sus gestoras, no representa a las mujeres y que, por el contrario, las excluye. Específicamente en 1989, el Instituto de la Mujer, correspondiente al Ministerio de Asuntos Sociales de España, publica sus famosas y muy polémicas propuestas en pos del uso de un lenguaje no sexista. (4)


“Los cambios que, a partir de las reivindicaciones de las mujeres, se están produciendo en los papeles sociales de ambos sexos - apunta el citado Instituto - exigen una adecuación de la lengua para liberarla de estos estereotipos discriminatorios. En otra palabra, para liberarla de usos sexistas”

Para eliminar tales usos, y en reacción al valor genérico que en español tiene el masculino, el organismo oficial peninsular aboga por una lengua sensata que no quite la palabra a nadie; y, en consecuencia, propone, entre otras, las siguientes alternativas:

1. Cuando nos referimos a la vez, tanto al masculino como al femenino, evitar el uso, con sentido universal, de las palabras "hombre", "hombres" y los plurales masculinos, por cuanto el término hombre no representa a las mujeres, y al emplearlo como falso genérico se oculta o desdibuja la presencia, las aportaciones y el protagonismo de las mujeres. Se trata de realidades distintas y, como tales, deben ser nombradas. Se propone, en consecuencia, la sustitución de hombre y hombres, en estos casos, por persona o personas, ser humano o seres humanos, hombres y mujeres o mujeres y hombres, sin dar preferencia en el orden al masculino o al femenino.

En virtud de lo antes dicho, el feminismo propone que se utilicen genéricos universales o nombres colectivos no asociados a ningún sexo: en lugar de “los profesores”, el profesorado; en lugar de “los niños”, la niñez; en lugar de “los alumnos”, el alumnado; en lugar de “los ciudadanos”, la ciudadanía. O recurrir a dobletes genéricos que se refieran a los dos sexos: los profesores y las profesoras y viceversa; los niños y las niñas o viceversa; los alumnos y las alumnas o viceversa; los ciudadanos y las ciudadanas o viceversa. Y en vez de “los derechos del hombre”, mejor “los derechos de los hombres y las mujeres o de las mujeres y los hombres”

2. Evitar el uso exclusivo del masculino para referirse a oficios o cargos, especialmente si quien los desempeña es una mujer. En este caso deberá emplearse formas femeninas como: oyenta, jueza, médica, gerenta, conserja, estudianta, jefa, dirigenta, etc.…

3. Se debe evitar que las mujeres usen el masculino, tanto plural como singular, cuando se refieren a sí mismas: “todas nosotras” y no “todos nosotros”; “cada una debe pensar así” y no “cada uno debe pensar así”

4. Abolir la práctica de identificar a la mujer con el apellido del hombre: Filomena de García, Andrómeda de Pérez, Venancia de Peralta, etc.

5. “En ocasiones, se cita a las mujeres como categoría aparte, después de utilizar el masculino plural como omnicomprensivo o representando a los hombres como grupo principal y añadiendo a las mujeres como grupo dependiente o propiedad del anterior. Esa forma de expresión ofrece una imagen de subordinación de un grupo respecto a otro. Así, en vez de la frase sexista: “Los nómadas se trasladaban con sus enseres, mujeres, ancianos y niños de un lugar a otro”, dígase: “Los grupos nómadas se trasladaban con sus enseres de un lugar a otro”

6. Los términos señora y señorita refieren el estado civil de la mujer en evidente asimetría con “señorito”, no aplicado al hombre, al cual se le llama señor sea soltero o casado. Abolir, pues el título “señorita”, el cual tiende a disminuir, y llamar señora a la mujer casada o soltera.

7. Cuando se utilicen dobletes o empleo de los dos géneros gramaticales, se recomienda concordarlos con el último artículo o sustantivo: “los y las nuevas trabajadoras” o “las y los nuevos trabajadores”

Para Miguel García Posada (1944 – 2012) filólogo, escritor y crítico literario español, estas propuestas carecen por completo de valor o importancia lingüística. “Ya todos el mundo conoce – escribe al respecto - las famosas normas para evitar el lenguaje sexista,
redactadas por gente que, sin duda, sabe mucho de sexismo; pero muy poco de lenguaje”

Los defensores del antisexismo lingüístico han puesto igualmente de moda el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, por entender que dicho signo incluye en su trazo las vocales a y o: es@s niñ@s. También el uso de barras: las/los; nuestro/nuestra.

Las recomendaciones precitadas resumen la tesis no sexista e inclusiva sustentada por la orientación feminista : el término mujer no puede, como sucede en la práctica lingüística del español, estar representado por la voz hombre, pues de esa forma se la excluye del discurso cotidiano y se le opacan o borran sus acciones.

Con excepción de la propuesta #4, las demás, desde el punto de vista lingüístico, las considero innecesarias, insostenibles y, sobre todo, absurdas.

Posición de la Real Academia Española

Las propuestas para el uso de una lengua no sexista, encuentran su rechazo o entran en contradicción con lo planteado y prescrito al respecto por la Real Academia Española (RAE) en dos de sus textos fundamentales: el Diccionario panhispánico de dudas (2005) y la Nueva gramática de la lengua española (2010), ambos de carácter panhispánico y consensuados por la Asociación de Academias de la Lengua Española.

« En los sustantivos que designan seres animados – se lee en el Diccionario panhispánico de dudas – el masculino gramatical no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar a la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: El hombre es un animal racional; El gato es un buen animal de compañía. 
Consecuentemente – amplía el precitado lexicón - los nombres apelativos masculinos, cuando se emplean en plural, pueden incluir en su designación a seres de uno y otro sexoLos hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales; En mi barrio hay muchos gatos (de la referencia no quedan excluidas ni las mujeres prehistóricas ni las gatas). Así, con la expresión los alumnos podemos referirnos a un conjunto formado exclusivamente por alumnos varones, pero también a un colectivo mixto, formado por chicos y chicas… » (5)

En relación con la sistemática y persistente campaña que con el propósito de “desmaculinizar” la lengua, desarrolla y ha desarrollado durante años el movimiento feminista, la R.A.E., en el texto antes referido, apunta lo siguiente:

« A pesar de ello, en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística (Subrayado nuestro, D.C), se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: “Decidió luchar ella, y ayudar a su compañeros y compañeras…”. Se olvida de que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo – y debió –decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros”» (6)

Aludir a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y las ciudadanas), con el afán de no incurrir en la supuesta “discriminación lingüística” constituye, según el Diccionario panhispánico de dudas, una “innecesaria costumbre”, generadora de “engorrosas repeticiones”, las que, unidas al deseo de mitigar la pesadez de la expresión que esas repeticiones provocan, se tratará de evitar mediante “la creación de soluciones artificiosas” que contravienen las normas de la gramática: las y los ciudadanos” (7)

Sobre el mismo tema, y en iguales o parecidos términos se expresa la RAE, en una de sus más recientes obras, la Nueva gramática de la lengua española, publicada en marzo del 2010:

« El masculino es en español el GENERO NO MARCADO, y el femenino, el MARCADO. En la designación de personas y animales, los sustantivos de género masculino se emplean para referirse a los individuos de ese sexo, pero también para designar a toda la especie, sin distinción de sexos, sea en singular o en plural. Así, están comprendidas las mujeres en Un estudiante universitario tiene que esforzarse muchos hoy en día para trabajar y estudiar a la vez. Se abarca asimismo a las osas en El oso es un animal plantígrado. Estos casos – aclara la Nueva Gramática – corresponden al USO GENERICO del masculino. Sin embargo, razones extralingüísticas (subrayado nuestro, D.C) o contextuales pueden dar a entender que se habla solo de varones…» (8)

En relación con el uso frecuente de los dobles genéricos, la docta corporación lingüística sostiene que:

« En el lenguaje político, administrativo y periodístico se percibe una tendencia a construir series coordinadas por sustantivos que manifiesten los dos géneros: los alumnos y las alumnas; A todos los chilenos y a todas las chilenas; tus hijos y tus hijas… El circunloquio es innecesario en esos casos, puesto que el empleo del género no marcado (masculino) es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo. Se prefiere, por lo tanto, Los alumnos de esta clase se examinarán el jueves; Es una medida que beneficia a todos los chilenos; ¿Cómo están tus hijos? » (9)

La doble mención genérica, de acuerdo con el criterio académico, solo es admisible, cuando se interpreta como señal de cortesía en ciertos usos vocativos: señoras y señores; amigas y amigos; damas y caballeros, etc.

El uso de la arroba (@) como signo lingüístico.

La @ es un símbolo de masa, no un signo lingüístico, razón por la cual se reputa como un recurso desacertado o carente de valor gramatical cuando se emplea para integrar en una misma palabra los dos géneros gramaticales: apreciad@s amig@s; pero además de su esencia no lingüística, en ocasiones este recurso, la @, no siempre resulta aplicable por cuanto transgrede las normas de la concordancia. Es lo que sucede en la secuencia “en el día del niñ@”, toda vez que del es un artículo contracto que se refiere solo al masculino y, en consecuencia, nunca podría ser antepuesto a un nombre femenino.

Más explícito es lo que al respecto se establece en el Diccionario panhispánico de dudas:

«Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y ciudadanas, etc.), ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: *l@s niñ@s. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en *Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño» (10)

Comparto en todas sus partes estos juicios de la Real Academia Española acerca de un tema que como el supuesto sexismo lingüístico presente en el español, tantas polémicas o teorías contrapuestas ha generado y genera.

Los comparto, no solo porque dichos juicios se apoyan en razones eminentemente lingüísticas, sino porque al igual que el citado organismo, entiendo que los argumentos antisexistas se fundamentan en criterios extralingüísticos, específicamente sociopolíticos. Porque considero que los desdoblamientos genéricos, tales como : «diputados y diputadas, padres y madres, niños y niñas, funcionarios y funcionarias, bienvenidos y bienvenidas, todos y todas, etc.»), constituyen verdaderas e innecesarias piruetas lingüísticas, altamente cansonas y carentes por completo de elegancia ; y porque pese al deseo de ciertos grupos colectivos de presentar la lengua como rehén histórico del machismo social, el uso genérico del masculino gramatical tiene que ver con el criterio básico de cualquier lengua: economía y simplificación. O sea, obtener la máxima comunicación con el menor esfuerzo posible, evitando decir con cuatro palabras lo que bien puede expresarse con solo dos.

El sexismo lingüístico visto por lingüistas y escritores

Además de la Real Academia Española (RAE), opuesto al uso de desdoblamientos (Ellos y ellos, los padres y las madres, todos y todas, bienvenidos y bienvenidas…), así como a la tesis feminista de que la lengua española es sexista, excluyente y discriminatoria, es también el parecer de connotados lingüistas, escritores y académicos dominicanos y de otras partes del mundo hispánico.

El uso del masculino genérico o utilizado para designar a todos los individuos de la especie, constituye el blanco principal hacia el cual van dirigidas las persistentes críticas formuladas por las combativas representantes del feminismo radical, por entender estas que de esa manera se oculta , “invisibiliza” o desdibuja la imagen de la mujer. Por esa razón se intenta reivindicar la presencia femenina con la alusión explícita a los dos géneros. Si bien este argumento del sexismo lingüístico cuenta con el apoyo de un reducido número de personas que lo defienden y reafirman, en el mundo hispanohablante son más (la mayoría) quienes lo rechazan, entre estos especialistas en la materia, por considerarlo insustancial o carente por completo de soportes lingüísticos. Es el caso, por ejemplo, del insigne filólogo español Gregorio Salvador (1927).

Dialectólogo , exvicepresidente de la Real Academia Española y uno de los académicos que con mayor firmeza ha rechazado los desdoblamientos genéricos y el rasgo sexista que se le atribuye al idioma español, para el brillante lingüista granadino carecen de fundamentos científicos los cuestionamientos emitidos contra el valor genérico del masculino, por cuanto , según sus palabras : "La lengua es un sistema económico de expresión y el masculino vale en este caso como término neutro que sirve para masculino y femenino"

Otro lingüista peninsular, Fernando Lázaro Carreter (1923 – 2004), filólogo y expresidente de la RAE, al tratar el polémico tema, presenta “un absurdo pero ilustrativo” ejemplo: "A todos y todas los dueños y dueñas de perros y perras…", para concluir planteando que “Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico".

Madrileño, filólogo, poeta, narrador, brillante traductor literario y uno de los escritores de mayor valía con que cuenta actualmente España, Javier Marías Franco (1951), en un artículo publicado en la red titulado “Cursilerías lingüísticas” (El País - Cultura - 20-03-1995) , más incisivo y contundente en sus juicios, califica de “horrenda” “cursi” y “ mojigatería insufrible” la práctica de la doble mención genérica (11) :

« El plural ‘los escritores’ – sostiene el afamado novelista- engloba también a las escritoras -es una mera convención de la lengua-, y me parece cursi la vigilancia que hoy lleva a tanta gente a decir "los escritores y las escritoras", "las niñas y los niños" (o a escribir, con fórmula bancaria y horrenda, "el lector /a") »

Y al referirse a la utilización del masculino para nombrar a todos los individuos de la especie, Marías la exime de toda intención discriminatoria:

« En cuanto al uso genérico de hombre, es otra convención sin más, como lo es decir "el león vive en la selva", "el perro es el mejor amigo del hombre" o "los escoceses son tacaños"Por eso a este escritor  le parece « una mojigatería insufrible andar diciendo "el león y la leona viven en la selva", "el perro y la perra son los mejores amigo y amiga del hombre y de la mujer" o "los escoceses y las escocesas son tacaños y tacañas »

La línea de pensamiento de estos y otros lingüistas españoles, puesta de manifiesto en el rechazo a la tesis antisexista, es por entero compartida, en la República Dominicana, por prestantes escritores y consagrados estudiosos de la lengua, como los doctores Diógenes Céspedes, Bruno Rosario Candelier y Orlando Alba, miembros todos de la Academia Dominicana de la Lengua.

Reafirmando la tesis de que la postura feminista se funda en razones sociopolíticas, no lingüísticas, Diógenes Céspedes sostiene que el feminismo ha llevado la lucha de clases al plano de la lengua.

“El feminismo ortodoxo, acrítico y acultural – Plantea al respecto el reputado ensayista y crítico literario - entiende, tal como se lo enseñó el marxismo o la sociolingüística, que la lengua es un instrumento de dominación al servicio de la sociedad machista”

Y en relación con la utilización de dobletes genéricos (todos y todas, los maestros y las maestras, bienvenidos y bienvenidas etc.), el autor de Lengua y poesía en Santo Domingo en el siglo XX (1985) afirma: «Con toda honestidad, pasar de una página de un libro o un artículo con estos torniquetes, se vuelve un martirio »

En uno de sus más recientes libros, el afamado escritor y crítico mocano, doctor Bruno Rosario Candelier (12), llama “plaga de género” a la práctica feminista consistente en mencionar los dos géneros gramaticales:

« En primer lugar – señala - rechazamos lo que denominamos la plaga del género, señalizada en el uso innecesario del doble género ( “Los/las dominicanos/as, “A todos y a todas, etc.), puesto que si se dice “los dominicanos”, esa expresión incluye a todos los dominicanos de cualquier género… y si se dice “Buenos días a todos”, no hay que especificar “y a todas”puesto que “todos” envuelve a los seres humanos presentes, en cuya categoría están incluidas las mujeres.…» (13).

Esa artificiosa e irracional “plaga de género” constituye, para el doctor Candelier, una práctica inoportuna y ridícula:

«Porque decir: “Los y las ciudadanas”, o “Los y las ciudadanos”, o “Las y los ciudadanos”, contraviene la preceptiva de la concordancia gramatical, y más aún, es ridículo, inoportuno y sobreabundante» (14)

Y en cuanto a la inclusión que se atribuye al género masculino, el actual presidente de la Academia Dominicana de la Lengua sostiene que esa función genérica o inclusiva «no implica discriminación de sexo, sino la aplicación, por convención cultural, de la ley lingüística de economía expresiva sancionada por el uso y la norma de la lengua…» (15)

La costumbre de utilizar artificiosos recursos (dobletes, barra y arroba) para evitar el supuesto sexismo o discriminación de la mujer en el uso de la lengua, ha merecido también el autorizado y sabio juicio del laureado lingüista dominicano Orlando Alba (16), posiblemente el investigador que más ha escrito acerca del español dominicano.

Exprofesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y, en la actualidad, catedrático en la Universidad Brigham Young en Provo, Utah, Estados Unidos, en el caso específico de los dobles genéricos, Alba, igual que los especialistas antes citados, destaca su naturaleza sociopolítica, no lingüística, y rechaza su uso al afirmar que «la alusión explícita a ambos sexos no es necesaria, ni se puede justificar con argumentos lingüísticos. Se explica, acaso, desde la perspectiva de la corrección política, pero no de la corrección en el uso de la lengua» (17)

Y sobre el uso del masculino con valor genérico, sostiene que «La utilización del masculino para designar a todos los individuos de la especie, solo busca eficiencia, y no tiene intención discriminatoria de la mujer. No implica, en lo absoluto una ‘ocultación de la mujer a través del lenguaje’» (18). Este genérico empleo, según este destacado investigador, no sólo incluye a las personas, sino también a los animales. Por eso, al presentar como ejemplos: “El ladrido de los perros no los dejó dormir” y “En el barrio hay muchos gatos”, puntualiza que “no se exonera de culpa a las perras” ni “se excluyen de la referencia las gatas”, y acto seguido reflexiona : “Pero a pocos se les ocurre pensar que en estos casos hay sexismo lingüístico, y que por algún tipo de conspiración machista se está privilegiando a los animales machos sobre sus parejas hembras”

El singular también es genérico.

"Lo mismo que el masculino, el número singular – explica Orlando Alba - también se utiliza con valor global, toda vez que incluye al plural, como se aprecia en la oración “El perro es el mejor amigo del hombre”, en la que de acuerdo al autor, “no se hace referencia a un perro y a un hombre en particular, sino a los perros y a los hombres en general… (19)

Conforme al anterior planteo, al eminente sociolingüista cibaeño le extraña que la lucha contra el masculino con valor inclusivo no haya ido pareja con la campaña contra el uso del singular con valor global, “Porque – agrega – no es justo combatir la supuesta injusticia contra el género femenino, y no hacer lo mismo con respecto a la misma “falta” cometida en contra del número plural” (20)

El uso no sexista y sus indeseables consecuencias

Enfocado el problema desde una visión científica y al margen de toda postura subjetivista, es innegable que el uso de la lengua , como pretende la rama ortodoxa o radical del movimiento feminista, genera los más negativos resultados que afectan, ,fundamentalmente, la concordancia, la economía expresiva y la elegancia de la frase, vale decir, la estructura morfosintáctica del discurso. Merced a este juicio y apoyado en razones auténticamente lingüísticas, el profesor Alba, a modo de colofón, considera que ese uso no sexista de la lengua, especialmente de los dobletes genéricos, origina consecuencias nada gratas y deseables como son las siguientes:

1. Crea verdaderas piruetas lingüísticas.
2. Se originan repeticiones engorrosas y unas estructuras sintácticas innecesariamente complicadas y, por consiguiente, insufribles, pesadas, repetitivas, enrevesadas y extravagantes.
3. Se produce una visible incongruencia en la aplicación de la concordancia.
4. El nivel de ridiculez y cursilería del texto aumenta.
5. Conlleva, por último, el empobrecimiento de la capacidad expresiva de la lengua.

A MODO DE CONCLUSIÓN.

Yo también considero que quienes redactaron las famosas propuestas para evitar el sexismo en la lengua, podrán “saber mucho de sexismo, pero muy poco de lenguaje”. De haber enfocado el problema con una visión científico - lingüística y no desde una óptica ideológico - clasista, sus propulsores bien pudieron entender que al utilizar los dobletes genéricos propios de la  denominada lengua con perspectiva de género ( no sexista ) :

a) Se confunde el género biológico (hembra/varón) con el género gramatical (masculino/ femenino) o, lo que es lo mismo, se identifica el género gramatical con sexo, olvidando talvez, que existen seres asexuados (las cosas) a los que sí se les puede atribuir un género; pero jamás encasillarlos en un sexo determinado. ¿A qué conduce eso? “A una confusión semántica y a una sintaxis enemiga de la ley del menor esfuerzo como principio innegociable de la comunicación lingüística” –responde el profesor Diógenes Céspedes.

b) Se viola el principio de economía lingüística o ley del menor esfuerzo. Para comprobar esto, sólo hay que descubrir las palabras que sobran cada vez que se utilizan monótonos dobletes genéricos en frases del tipo: los y las amigos y amigas, todos y todas, maestros y maestras, etc.; o en párrafos como: “Los empleados y las empleadas gallegos y gallegas están descontentos y descontentas por haber sido instados e instadas, e incluso obligados y obligadas, a declararse católicos y católicas”.

c) Se incurre en violación o desconocimiento de las reglas de la concordancia del español. Una de estas establece que dos sustantivos de diferentes géneros demandan en masculino plural el adjetivo que los califica: “Niños y niñas traviesos…” Pero el ultrafeminismo rechaza por machista este precepto y le opone sus engorrosas e indigeribles duplicaciones: “Niños y niñas traviesos y traviesas”.

d) Se olvida que la función fundamental de la lengua es la comunicación. La construcción sintáctica que pretende el feminismo, por farragosa, resulta confusa, oscura y poco comunicativa.

e) Se olvida que la lengua española no es en sí misma tan sexista como parece, sino el uso que de ella hace el hablante. En tal virtud vale destacar que el escritor, profesor e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, Álvaro Meseguer, publicó en 1977 el libro “Lenguaje y discriminación sexual ”, donde establecía que la lengua española era profundamente sexista; pero diecinueve años después se retracta cuando en su nueva obra, ¿Es sexista la lengua española?, (Paidós, 1996, Barcelona, pág.17), admite que había confundido género y sexo, que la lengua española es inocente y que el sexismo lingüístico radica en el hablante o en el oyente, pero no en la lengua.

f) Se ignora, como muy juiciosamente afirma Miguel García Posada, que el genérico masculino no es suprimible: pertenece al código básico del idioma, no al uso individual. Que en español, el masculino es el término no marcado y por eso niño puede servir para ambos géneros, contrario a niña que sólo significa niña, toda vez que el femenino es el término marcado.

g) Se Incurre en vacilaciones frecuentes. Esta vacilación se manifiesta de dos maneras:

1. Se distinguen o expresan los dos géneros en el sustantivo, pero no en el adjetivo que lo califica: “No votaré por candidatos y candidatas corruptos…” (¿Por qué no corruptas?)

2. Tanto en la expresión oral como escrita, una misma palabra aparece usada con distinción de género en un momento, y en otro no. Así, es común leer publicaciones en uno de cuyos párrafos se lee: “Es papel de los/las maestros/maestras es leer y fomentar el amor por la lectura…”Sin embargo, en el párrafo siguiente, el mismo autor escribe que: “Sabemos que los maestros siempre han sido los grandes olvidados…” (¿Por qué esta vez se obvió la distinción genérica, al expresar solamente maestros y no los/las maestros y maestras?

¿Por qué se producen estos casos de vacilación?

Sencillamente, porque el hablante que así procede no tiene internalizada en su cerebro esa estructura sintáctica, esto es, los desdoblamientos; porque actúa movido por la moda, por la imitación, sin conciencia lingüística, por presión, vale decir, para evitar la etiqueta de machista, o quizás, para estar bien o no entrar en contradicción con el movimiento feminista.

El feminismo ha sabido penetrar e insertar sus normas en los documentos de muchas instituciones públicas de la República Dominicana, pero fundamentalmente en aquellos que versan sobre el proceso de transformación curricular de la educación dominicana. De ahí que sea muy común escuchar a maestros, técnicos, empleados y funcionarios del Ministerio de Educación hablar de alumnos y alumnas, maestros y maestras, profesores y profesoras, etc., los cuales, al igual que otros carecen por completo de pertinencia desde el punto de vista lingüístico.

A esa profusión de dobletes, algunos autores los llaman «cursilerías », « insensatez, ñoñeces o locuras feministas», « plagas de género » “piruetas”, “circunloquios”, “tonterías”, “mojigatería”,” ridiculeces”, etc. Yo, en cambio, prefiero denominarlos “Ridiculez lingüística” y “Extravagancias léxicas”. Y las voces que se oponen a esas formas feministas han sido denominadas por sus defensoras: “alaridos misóginos”, “posturas patriarcales”, “rugidos discrepantes”

Ya nos imaginamos cómo variarían los nombres y las siglas de nuestras instituciones en caso de que se cumpla ciegamente el mandato feminista: a) Cámara de diputados y diputadas de la República Dominicana, Asociación Dominicana de Profesores y profesoras ( ADPP) , Sociedad de padres y madres, amigos y amigas de la escuela, Colegio de ingenieros e ingenieras, arquitectos y arquitectas, agrimensores y agrimensoras, Asociación de locutores y locutoras de Santiago ( ALLS), Colegio de abogados y abogadas de la República Dominicana, Día de los enamorados y enamoradas, Día de los /las fieles difuntos y difuntas, Partido de los/las Trabajadores y Trabajadores Dominicanos y Dominicanas ( PTTDD) , etc.

Oponerse a estas formas de expresión, de ningún modo implica desconocer o resistirse a la evolución de la lengua o adoptar una actitud en contra de la igualdad de derechos de la mujer, como afirman o contraargumentan sus radicales defensoras.

La lengua, como afirma Gili Gaya “no permanece inalterable”, esto es, cambia. Y cambia, nadie lo discute; porque solo así puede cumplir con su función y renovarse permanentemente, y porque necesita adaptarse constantemente a los cambios que se producen en el mundo, como única forma de dar respuestas a las necesidades de sus usuarios; pero esa evolución, conviene precisarlo, se origina de manera natural, nunca por presión externa de un grupo reducido de hablantes, sino impulsada por la fuerza de su dinámica interna.

La lengua se resiste de inmediato a cualquier tipo de control externo, y es de ahí que el cambio lingüístico, el cual se caracteriza por ser armónico y sistémico, ni se propone ni se impone; pues de ocurrir así, los hablantes no lo asumirían o adoptarían una actitud de radical resistencia. Por eso a nadie ha de extrañar el rechazo casi unánime que ha recibido el intento del movimiento feminista de tratar de imponer sus formas expresivas en el mundo hispanohablante.

Cónsono con la ideología y el discurso feminista, Bartolo García Molina,  ensayista , destacado profesor universitario y fiel promotor del uso de la lengua con visión de género, al referirse al tema del sexismo lingüístico  escribe que "el sexismo discursivo y lingüístico refuerzan la desigualdad y la discriminación hacia la mujer" (21)  A tono con este planteo, el precitado autor establece un paralelo entre  lengua no sexista y  trato a la mujer, al sostener que “Hay que rescatar lo femenino de la marginación discursiva. Si no se valora la mujer en el discurso, - puntualiza – tampoco se valorará lo suficiente en la práctica. También lo inverso aplica; si no se valora la mujer en la realidad o la práctica, tampoco se valorará en el discurso” (22) 

Necesariamente tengo que disentir o expresar mi desacuerdo con el punto de vista de mi exmaestro de Fonética y Fonología, por cuanto a la luz de la realidad, tan reivindicativo y no menos dignificador juicio no se sostiene, toda vez que son muchos los hombres que cuando hablan en público, abarrotan su léxico de formas feministas, asumiendo así un discurso que no sienten ni comparten; mas, en el ámbito familiar, ejercen contra sus parejas la más bestial de las violencias. Otros, como muchos dirigentes y candidatos políticos, muy especialmente en los procesos electorales, les encantan hablar destacando los dos géneros en sus discursos, con el único y deliberado propósito de vender una falsa imagen de identidad con el mundo femenino y captar de esa manera la simpatía y el voto de la mujer.

Los ideólogos del archifeminismo califican de “machista” a todo aquel que se oponga o no comulgue con sus postulados y prácticas antisexistas. Pensar así, es poseer una visión desenfocada o al margen por completo de la verdadera esencia del problema.

Todos debemos apoyar la justa lucha de las mujeres en pos de sus derechos de igualdad y en contra de la irracional violencia masculina que mentes insensatas ejecutan en su perjuicio. Pero esa violencia, de entrada, hay que tratar de encontrarla y combatirla primero en el seno profundo de la sociedad y no en la estructura interna de la lengua.


 (*) -  El presente ensayo fue publicado en la prensa nacional (marzo 2012).  En mayo de este año, la Academia Dominicana de la Lengua lo incluyó en el libro "Sexismo lingüístico y doble género"

(**) - DOMINGO CABA RAMOS

a) Profesor universitario de Lengua y Literatura.
b) Columnista de varios periódicos dominicanos.
c) Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de Lengua.
d) Cursó estudios de Maestría en Educación Superior: Mención Lingüística. (UASD)
3) Licenciado en Educación: Mención Filosofía y Letras. (UASD)
4) Maestro Normal Primario (Esc. Normal "Luis Núñez Molina) 

NOTAS:

1. Pedro Norberto García. El Constructivismo en la transformación curricular. Santo Domingo, Ediciones Nativo, CXA, 2000, p. 9

2. Crítico literario, ensayista, poeta, profesor, narrador, periodista, lingüista y Premio Nacional de Literatura 2007.

3http://elies.rediris.es/elies16/Garcia.html#2definicion

4http://www.archena.es/files/Mat_11_evitarsexismolenguaje.pdf

5. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario panhispánico de dudas. Colombia, Santillana 2005, p. 311

6. Ob. Cit., p. 311

7Ob. Cit... p. 311

8. 
Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Nueva gramática de la lengua española. México, Editorial Planeta, 2010, p.25

9. Ob. Cit. p.25

10. Diccionario panhispánico de dudas, p.312

11. http://elpais.com/diario/1995/03/20/cultura/795654016_850215.html

12. Filólogo, crítico literario, ensayista, novelista, profesor universitario, Premio Nacional de Literatura 2008 y presidente de la Academia Dominicana de la Lengua.

13. Bruno Rosario Candelier. El ánfora del lenguaje. Santo Domingo, Editora Teófilo, 2008, p.293

14. Ob. Cit., p.296

15. Ob. Cit., p.296.

16. Orlando Alba cursó estudios de licenciatura en Educación: Mención Español (Universidad Católica Madre y Maestra – Santiago de los Caballeros), maestría en Lingüística (Universidad de Puerto Rico, Recinto Río Piedras) y doctorado en Filología Hispánica (Universidad Complutense de Madrid). Entre sus obras merecen citarse : La identidad lingüística de los dominicanos (2009) , Lengua y beisbol en la República Dominicana ( 2006),Cómo hablamos los dominicanos ( 2004 ),Nuevos aspectos del español en Santo Domingo (2000), El español dominicano dentro del contexto americano ( 1995), Estudios sobre el español dominicano ( 1990),Variación fonética y diversidad social en el español dominicano de Santiago.

17. Orlando Alba. La identidad lingüística de los dominicanos. Santo Domingo, Editora Búho, 2009, p. 150)

18. Ob. Cit., p.153

19. Ob. Cit., p.155

20. Ob. Cit., p. 155
21.   Redacción. Santo Domingo, Edit.Surco, 2012, p.47
22.Lengua, pensamiento y educación. Santo Domingo, Edit.Surco, 2006, p.39