miércoles, 29 de diciembre de 2010
EUGENIO DE JESUS MARCANO FONDEUR (1923 – 2003)
Para quienes desconocen la labor de este destacado botánico y entomólogo dominicano que en una ocasión se autodefinió como “un profesor viejo y feo que a veces priva en saber…”, he aquí solamente algunos datos acerca de la luminosa trayectoria científica y docente del ilustre tamborileño que hoy ocupa nuestra atención.
Hijo de Jesús María Marcano Santana y de Clemencia Bienvenida Fondeur, Eugenio de Jesús Marcano (Geno) nació en la comunidad de Licey Arriba, Tamboril (Licey los Marcanos), el 27 de septiembre de 1923, y murió en la ciudad de Santo Domingo el 18 de septiembre del 2003.
Realizó sus primeros estudios en la escuela elemental de Licey al Medio, pasando luego a la Escuela Primaria de Tamboril, centro en donde completó la educación primaria. En Santiago de los Caballeros continuó sus estudios secundarios en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat,” donde obtuvo el título de Maestro Normal de Primera Enseñanza. También cursó estudios comerciales.
Años más tarde se trasladó a la provincia de Santiago Rodríguez, en cuya capital, Sabaneta, desempeñó el puesto de contable en el Banco Agrícola y fundó la primera escuela comercial de este municipio: el Instituto Comercial San Ignacio de Loyola.
En abril de 1947contrajo nupcias con la joven Consuelo Martínez, unión que originó el nacimiento de sus cinco hijos: José Eugenio, Clemencia Consuelo, Jesús María, Matilde Asunción y Eugenio de Jesús.
Nunca terminó el bachillerato. Abandonó los estudios secundarios cuando cursaba el tercer año decepcionado o insatisfecho con el profesor de Química, el cual enseñaba teoría y teoría, pero nada de demostración en el laboratorio. Decidió entonces por sí solo construir sus propios caminos en el campo de la investigación científica.
LABOR DOCENTE
Fue profesor – director de la primera escuela de comercio que funcionó en Sabaneta.
En el año 1953 fue nombrado profesor de Botánica en la Academia Comercial “Santiago”, en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat” y en la Escuela Normal “ Prof. Emilio Prud – Homme”, pertenecientes todas estas instituciones educativas a la ciudad de Santiago de los Caballeros.
En febrero de 1955 fue nombrado Curador del herbario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), año a partir del cual impartió en esta las cátedras de Botánica, Entomología y Geología, del departamento de Biología, de la Facultad de Ciencias de esa alta casa de estudios. En ese mismo año se le designó profesor de las mismas asignaturas en el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal.
LABOR CIENTIFICA.
Como parte de su incansable y fecunda labor científica, el profesor Marcano participó en numerosos congresos internacionales. Entre estos:
1. XXI Congreso Internacional de Apicultura. Universidad de Maryland, E.U.A., 1966.
2. IV Congreso Internacional de Zoología. México, 1977.
3. XIII Período de sesiones de la Comisión Forestal para América Latina. México, 1980.
4. X Período de sesiones de la Comisión Forestal para América del Norte. Patzcuaro, Micoacán, México, 1980.
5. XI Congreso Internacional de Botánica. Seattle, E.U.A., 1969
CARGOS DESEMPEÑADOS.
• Director del Museo Nacional de Historia Natural de Santo Domingo.
• Asesor honorífico del Jardín Botánico.
• Investigador honorífico asociado en Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural de Santo Domingo. ( 1985 )
• Field Asóciate Invertebrate, Paleo Florida State Museum, Gainesville, E.U.A. ( 1984-1987 )
PUBLICACIONES.
Los hallazgos encontrados por Marcano Fondeur en el mundo natural, frutos de sus constantes investigaciones, aparecen recogidos en los diversos libros que publicó. Forman parte de estos, los siguientes títulos:
1964. Manual de Botánica general y sistemática
1964. Apuntes para el estudio de los insectos dañinos a nuestra agricultura.
1973. Informe sobre la flora apícola dominicana.
1974. Insectos que atacan los frijoles en el Valle de San Juan
1975 Zonas ecológicas dominicanas.
1975 Las plantas venenosas y la medicina popular
1975 La apicultura en la región oriental.
1976. Informe preliminar sobre la flora apícola de Venezuela.
1977. Plantas venenosas en República Dominicana.
1980. Decálogo para la conservación de la naturaleza en la R. D
1982. Formación de La Isabela, pleistoceno temprano.
1984. Introducción a los problemas de la conservación de la R.D.
1987. Nuevos escorpiones de la República Dominicana. La Habana, Cuba.
SOCIEDADES CIENTIFICAS A LAS QUE PERTENECIO.
a) Sociedad Dominicana de Botánica ( miembro co – fundador )
b) Academia de Ciencias de la República Dominicana ( miembro co – fundador )
c) Sociedad Dominicana de Entomología
d) Sociedad Dominicana de Geología
e) Sociedad Dominicana de Orquideología
DISTINCIONES RECIBIDAS.
Como premio a sus valiosos aportes en beneficio del avance educativo y científico de la República Dominicana, fueron muchos los honores o reconocimientos recibidos por este eminente investigador de parte de diferentes instituciones y organismos socioculturales, tales como la UASD, la Academia de Ciencias de la República Dominicana, Instituto Politécnico Loyola, ANPA, Asociación Dominicana de Ciencias Biológicas, Asociación de Estudiantes de Biología de la UASD, Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, Sociedad Ecológica del Cibao, UTESA, programa “El gordo de la semana”, Museo Nacional de Historia Natural, Instituto Agrario Dominicano, etc.
El 8 de febrero de 1975, la Universidad Autónoma de Santo Domingo le otorgó el título de Doctor Honoris Causa de Biología, y en 1978, el ayuntamiento de tamborileño emitió una resolución declarándolo “HIJO DISTINGUIDO DEL MUNICIPIO DE TAMBORIL”
Como podrá apreciarse, la labor desarrollada por este incansable investigador de nuestro mundo natural fue más que fecunda. El, junto al también tamborileño José de Jesús Jiménez Almonte (1905 – 1982), figura entre los científicos naturalistas de mayor relieve nacidos en la República Dominicana en el siglo XX .
Para quienes desconocen la labor de este destacado botánico y entomólogo dominicano que en una ocasión se autodefinió como “un profesor viejo y feo que a veces priva en saber…”, he aquí solamente algunos datos acerca de la luminosa trayectoria científica y docente del ilustre tamborileño que hoy ocupa nuestra atención.
Hijo de Jesús María Marcano Santana y de Clemencia Bienvenida Fondeur, Eugenio de Jesús Marcano (Geno) nació en la comunidad de Licey Arriba, Tamboril (Licey los Marcanos), el 27 de septiembre de 1923, y murió en la ciudad de Santo Domingo el 18 de septiembre del 2003.
Realizó sus primeros estudios en la escuela elemental de Licey al Medio, pasando luego a la Escuela Primaria de Tamboril, centro en donde completó la educación primaria. En Santiago de los Caballeros continuó sus estudios secundarios en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat,” donde obtuvo el título de Maestro Normal de Primera Enseñanza. También cursó estudios comerciales.
Años más tarde se trasladó a la provincia de Santiago Rodríguez, en cuya capital, Sabaneta, desempeñó el puesto de contable en el Banco Agrícola y fundó la primera escuela comercial de este municipio: el Instituto Comercial San Ignacio de Loyola.
En abril de 1947contrajo nupcias con la joven Consuelo Martínez, unión que originó el nacimiento de sus cinco hijos: José Eugenio, Clemencia Consuelo, Jesús María, Matilde Asunción y Eugenio de Jesús.
Nunca terminó el bachillerato. Abandonó los estudios secundarios cuando cursaba el tercer año decepcionado o insatisfecho con el profesor de Química, el cual enseñaba teoría y teoría, pero nada de demostración en el laboratorio. Decidió entonces por sí solo construir sus propios caminos en el campo de la investigación científica.
LABOR DOCENTE
Fue profesor – director de la primera escuela de comercio que funcionó en Sabaneta.
En el año 1953 fue nombrado profesor de Botánica en la Academia Comercial “Santiago”, en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat” y en la Escuela Normal “ Prof. Emilio Prud – Homme”, pertenecientes todas estas instituciones educativas a la ciudad de Santiago de los Caballeros.
En febrero de 1955 fue nombrado Curador del herbario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), año a partir del cual impartió en esta las cátedras de Botánica, Entomología y Geología, del departamento de Biología, de la Facultad de Ciencias de esa alta casa de estudios. En ese mismo año se le designó profesor de las mismas asignaturas en el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal.
LABOR CIENTIFICA.
Como parte de su incansable y fecunda labor científica, el profesor Marcano participó en numerosos congresos internacionales. Entre estos:
1. XXI Congreso Internacional de Apicultura. Universidad de Maryland, E.U.A., 1966.
2. IV Congreso Internacional de Zoología. México, 1977.
3. XIII Período de sesiones de la Comisión Forestal para América Latina. México, 1980.
4. X Período de sesiones de la Comisión Forestal para América del Norte. Patzcuaro, Micoacán, México, 1980.
5. XI Congreso Internacional de Botánica. Seattle, E.U.A., 1969
CARGOS DESEMPEÑADOS.
• Director del Museo Nacional de Historia Natural de Santo Domingo.
• Asesor honorífico del Jardín Botánico.
• Investigador honorífico asociado en Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural de Santo Domingo. ( 1985 )
• Field Asóciate Invertebrate, Paleo Florida State Museum, Gainesville, E.U.A. ( 1984-1987 )
PUBLICACIONES.
Los hallazgos encontrados por Marcano Fondeur en el mundo natural, frutos de sus constantes investigaciones, aparecen recogidos en los diversos libros que publicó. Forman parte de estos, los siguientes títulos:
1964. Manual de Botánica general y sistemática
1964. Apuntes para el estudio de los insectos dañinos a nuestra agricultura.
1973. Informe sobre la flora apícola dominicana.
1974. Insectos que atacan los frijoles en el Valle de San Juan
1975 Zonas ecológicas dominicanas.
1975 Las plantas venenosas y la medicina popular
1975 La apicultura en la región oriental.
1976. Informe preliminar sobre la flora apícola de Venezuela.
1977. Plantas venenosas en República Dominicana.
1980. Decálogo para la conservación de la naturaleza en la R. D
1982. Formación de La Isabela, pleistoceno temprano.
1984. Introducción a los problemas de la conservación de la R.D.
1987. Nuevos escorpiones de la República Dominicana. La Habana, Cuba.
SOCIEDADES CIENTIFICAS A LAS QUE PERTENECIO.
a) Sociedad Dominicana de Botánica ( miembro co – fundador )
b) Academia de Ciencias de la República Dominicana ( miembro co – fundador )
c) Sociedad Dominicana de Entomología
d) Sociedad Dominicana de Geología
e) Sociedad Dominicana de Orquideología
DISTINCIONES RECIBIDAS.
Como premio a sus valiosos aportes en beneficio del avance educativo y científico de la República Dominicana, fueron muchos los honores o reconocimientos recibidos por este eminente investigador de parte de diferentes instituciones y organismos socioculturales, tales como la UASD, la Academia de Ciencias de la República Dominicana, Instituto Politécnico Loyola, ANPA, Asociación Dominicana de Ciencias Biológicas, Asociación de Estudiantes de Biología de la UASD, Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, Sociedad Ecológica del Cibao, UTESA, programa “El gordo de la semana”, Museo Nacional de Historia Natural, Instituto Agrario Dominicano, etc.
El 8 de febrero de 1975, la Universidad Autónoma de Santo Domingo le otorgó el título de Doctor Honoris Causa de Biología, y en 1978, el ayuntamiento de tamborileño emitió una resolución declarándolo “HIJO DISTINGUIDO DEL MUNICIPIO DE TAMBORIL”
Como podrá apreciarse, la labor desarrollada por este incansable investigador de nuestro mundo natural fue más que fecunda. El, junto al también tamborileño José de Jesús Jiménez Almonte (1905 – 1982), figura entre los científicos naturalistas de mayor relieve nacidos en la República Dominicana en el siglo XX .
jueves, 23 de diciembre de 2010
SU ÚLTIMA NOCHEBUENA
Por : Domingo Caba Ramos
( A Basilio Caba y Josefina Rubio - Gina - )
( A Basilio Caba y Josefina Rubio - Gina - )
Doña Librada Ramos, Vda. Caba. Última foto, tomada por su nieta Claritza en el encuentro que se describe, en el momento en que ingería una reducidísima porción de su bebida favorita : ponche "Crema de oro")
“La ausencia tiene un frío,
que penetra en las almas,
y las sume, las sume,
en una honda nostalgia…
que semeja la muerte,
que semeja a la nada…”
(Domingo Moreno Jimenes)
“La presencia del Año Nuevo, entre otros días navideños, le era un tanto indiferente, vale decir, no le emocionaba del todo; pero el día de nochebuena su estado espiritual se tornaba totalmente distinto. Ese día, un regocijo incontenible embargaba su alma. Un alma cronológicamente casi anciana, pero sicológicamente casi joven. Un alma alegre, noble, festiva, comprensiva y entusiasta”
Y en el párrafo siguiente ampliaba:
“En las primeras horas de la tarde de tan tradicional y regocijante fecha la veíamos ya bañadita, empolvada y enfundada en su clásico vestido color crema, nublando el invernal horizonte vespertino con el humo emanado del cigarrillo que muy señorialmente inhalaba, mientras se balanceaba con aire triunfal en su vieja y cantarina mecedora de caoba”
En cuanto a sus manifestaciones ya en el momento del encuentro, así describía yo su conducta:
“Y ya en plena noche, la luz de la tierna sonrisa que se desprendía de su moreno rostro, parecía alcanzar mayor esplendor hasta el punto de opacar el fulgor de un lucero tímidamente atrincherado en un rincón del estrellado espacio celestial… Y presa de la emoción, elevaba el volumen del radio tan pronto escuchaba su canción favorita. Y en el momento de la cena comía con voracidad… Y abrazaba y besaba a cada uno de sus hijos. E ingería, a escondida de algunos de estos, el anís o el ponche médicamente prohibidos: sus bebidas favoritas”
En diciembre de 1996 compartimos con ella su última nochebuena. Ese día su estado de ánimo parecía distinto al de las demás nochebuenas: apenas comió, apenas reía, su rostro lucía apagado y su mirada, en ocasiones, se perdía en el lejano horizonte. Ese día, mi viuda y siempre recordada madre, doña Librada, no parecía la misma. Quizás su cuerpo estaba siendo azotado desde ya por los efectos devastadores del fulminante paro cardíaco que cincuenta y tres días después ( 16/2/97) paralizó los latidos de su tierno corazón, excluyéndola para siempre del mundo de los mortales.
“A partir de tan infausta fecha - escribimos en el precitado texto - las navidades sin su presencia, ya no tienen para sus hijos el mismo significado, la misma alegría, el mismo sabor, el mismo tono jubiloso”
Y a partir de dicha fecha, el veinticuatro de diciembre de cada año, cuando muere la tarde y se apaga el sol, suelo presentarme al camposantos donde yacen sus restos, provisto de rosas y claveles rojos, y allí, junto a ella, al pie de su tumba solitaria, permanezco acompañándola por varios minutos para que no sienta sola y piense que la hemos olvidado.
Allí, cada año, en el más acá, acostumbro a postrarme al pie de su sagrada sepultura para compartir con ella su día favorito de navidad, un día que de seguro habrá de estar alegremente celebrando en uno de los espacios insondables del más allá.
“La ausencia tiene un frío,
que penetra en las almas,
y las sume, las sume,
en una honda nostalgia…
que semeja la muerte,
que semeja a la nada…”
(Domingo Moreno Jimenes)
Hace tres años, en un artículo publicado en la prensa nacional, expresé que “la nochebuena era su día”, el día de la época navideña que más disfrutaba y que con más júbilo esperaba, quizás por la gran alegría que sentía cuando compartía junto a sus hijos y nietos en los encuentros familiares. Por eso, en el referido artículo, afirmaba yo lo siguiente:
“La presencia del Año Nuevo, entre otros días navideños, le era un tanto indiferente, vale decir, no le emocionaba del todo; pero el día de nochebuena su estado espiritual se tornaba totalmente distinto. Ese día, un regocijo incontenible embargaba su alma. Un alma cronológicamente casi anciana, pero sicológicamente casi joven. Un alma alegre, noble, festiva, comprensiva y entusiasta”
Y en el párrafo siguiente ampliaba:
“En las primeras horas de la tarde de tan tradicional y regocijante fecha la veíamos ya bañadita, empolvada y enfundada en su clásico vestido color crema, nublando el invernal horizonte vespertino con el humo emanado del cigarrillo que muy señorialmente inhalaba, mientras se balanceaba con aire triunfal en su vieja y cantarina mecedora de caoba”
En cuanto a sus manifestaciones ya en el momento del encuentro, así describía yo su conducta:
“Y ya en plena noche, la luz de la tierna sonrisa que se desprendía de su moreno rostro, parecía alcanzar mayor esplendor hasta el punto de opacar el fulgor de un lucero tímidamente atrincherado en un rincón del estrellado espacio celestial… Y presa de la emoción, elevaba el volumen del radio tan pronto escuchaba su canción favorita. Y en el momento de la cena comía con voracidad… Y abrazaba y besaba a cada uno de sus hijos. E ingería, a escondida de algunos de estos, el anís o el ponche médicamente prohibidos: sus bebidas favoritas”
En diciembre de 1996 compartimos con ella su última nochebuena. Ese día su estado de ánimo parecía distinto al de las demás nochebuenas: apenas comió, apenas reía, su rostro lucía apagado y su mirada, en ocasiones, se perdía en el lejano horizonte. Ese día, mi viuda y siempre recordada madre, doña Librada, no parecía la misma. Quizás su cuerpo estaba siendo azotado desde ya por los efectos devastadores del fulminante paro cardíaco que cincuenta y tres días después ( 16/2/97) paralizó los latidos de su tierno corazón, excluyéndola para siempre del mundo de los mortales.
“A partir de tan infausta fecha - escribimos en el precitado texto - las navidades sin su presencia, ya no tienen para sus hijos el mismo significado, la misma alegría, el mismo sabor, el mismo tono jubiloso”
Y a partir de dicha fecha, el veinticuatro de diciembre de cada año, cuando muere la tarde y se apaga el sol, suelo presentarme al camposantos donde yacen sus restos, provisto de rosas y claveles rojos, y allí, junto a ella, al pie de su tumba solitaria, permanezco acompañándola por varios minutos para que no sienta sola y piense que la hemos olvidado.
Allí, cada año, en el más acá, acostumbro a postrarme al pie de su sagrada sepultura para compartir con ella su día favorito de navidad, un día que de seguro habrá de estar alegremente celebrando en uno de los espacios insondables del más allá.
viernes, 5 de noviembre de 2010
USO Y ABUSO DEL POSESIVO "SU"
A todo el que se dedique a la práctica de la redacción, se le recomienda proceder con sumo cuidado en el momento de emplear el posesivo apocopado “su”, toda vez que del uso abusivo de esta forma pronominal, pueden resultar las más tormentosas confusiones u oscuras ambigüedades.
A tono con lo antes expresado, mucho más enfáticas nos parecen las palabras de Gonzalo Martín Vivaldi, al plantear que: “El abuso de pronombres puede ser defecto muy corriente al que hay que prestar atención, ya que tal abuso es, a veces, no sólo incorrecto, sino también poco elegante y hasta confuso” (Curso de redacción, 1971, Pág. 65).
Tratándose del “su” apocopado, el abuso genera mayores complicaciones semánticas por la vaguedad resultante del empleo de un pronombre que alude a diferentes personas gramaticales. Ya sea a una tercera persona (su de él, su de ella, su de ellos). Ya sea a una segunda persona (su de usted, su de ustedes)
“En realidad – continua Vivaldi- en lo que se refiere al su, la culpa de las posibles anfibologías resultantes hay que achacárselas a la pobreza del idioma. Los franceses tienen “son”, “ses”, “leur” y “leurs”. En nuestro idioma todo se reduce a “su, sus” (Ob, cit., Pág.66)
Para evitar la vaguedad originada por el uso del preindicado pronombre, Samuel Gili Gaya (Curso superior de sintaxis española, 1972) recomienda el recurso de “añadir a “su”el nombre del poseedor, o el pronombre que le representa, acompañado de la preposición ‘de’, siempre que pueda haber duda: “su casa de Luis; su casa de ellos; su casa de usted, etc.”
No obstante ser ese uno de los recursos de que se vale el idioma para resolver el problema, por razones de elengacia sintáctica, preferimos, en lugar del “su” que acompaña al nombre del poseedor, el artículo antepuesto al nombre del objeto o ser poseído. Así, en lugar de “su casa de Luis”, “su casa de ellos”, resultaría mas fluido expresar” la casa de Luis”, “la casa de ellos…”
Para evitar confusiones, Vivaldi, finalmente, aconseja:
a) Colocar el su de tal suerte que se refiera al nombre anterior mas cercano.
b). Hacer construcciones indirectas pronominales. Así, en vez de “se le llenaron sus ojos de lágrimas”, conviene escribir: “se le llenaron los ojos de lágrimas”…
DOS CASOS MUY ILUSTRADORES.
Primer caso.
En el vespertino El Nacional (oct., 6,1998.Pág. 25) fue publicado el siguiente titular “HOMBRE MATA YERNO, HIERE A SU HIJA” Y al leer el mismo, la pregunta fluye casi en forma automática: ¿Hija de quién es la dama herida, del yerno o del hombre que lo hirió?
.
En el susodicho titular, la ambigüedad es mucho más que evidente. Como evidente resulta también el tono anfibológico presente en el lead o párrafo de entrada, a pesar de que aquí el contexto salva o aclara la situación:
“Un hombre mató de una cuchillada a su yerno e hirió de tres puñaladas a su hija, en el sector Los Minas, de esta capital…”
Pero no sólo en el lead. La ambigüedad u oscuridad conceptual se repite en el segundo y sexto párrafo del preindicado texto noticioso:
“Antonio Monegro (párrafo segundo) le dio una puñalada mortal por la espalda a Elías Ortiz Suriel, mientras su nieto de dos años, Starling Javier, salvó la vida milagrosamente porque una vecina lo protegió” Merced al mensaje que se expresa en esta nota valdría preguntarse: ¿Nieto de quién es el niño Starling Javier, de Antonio Monegro o de Elías Ortiz Suriel?
“Todavía esta mañana (sexto párrafo) a Marisol Monegro no se le había comunicado que su esposo había sido asesinado por su padre. La madre del occiso informó a reportero del El Nacional, que salvó la vida milagrosamente, porque su yerno trató de matarla también a ella…”
Y en virtud de lo expresado en el párrafo pretranscrito, una vez más tendríamos necesariamente que preguntarnos: ¿ 1) Al esposo de Marisol Monegro, quién lo mató, el padre de esta o el progenitor de aquel? 2) ¿Yerno de quién es el sujeto que se menciona en la segunda oración, de la madre del occiso, o del occiso mismo?
Segundo caso.
En su edición dominical del 19 de agosto del 2007, Pág. 6A, en el periódico Listín Diario se lee un titular cuya estructura formal es bastante parecida a la del que se publicó en El Nacional, y que comentamos y transcribimos en el primer párrafo del presente apartado: “HOMBRE MATA A SU PADRE E HIERE A SU MADRE” Y al desarrollar la noticia, escribe el periodista y reportero de la redacción del referido matutino (Listín) en Santiago, lo siguiente:
“Un hombre que sufre de epilepsia mató a anoche a machetazos a su padre e hirió a su madre, mientras dormían en su casa del paraje el Samanán, de Montellano, en la provincia de Puerto Plata…”
Como en el texto primero, en el antes citado se aprecia la misma vaguedad, la misma imprecisión, la misma confusión… Y, en tal virtud, sobre el mismo bien podríamos formularnos casi las mismas preguntas orientadas a demandar respuestas aclaratorias de las dudas que esa vaguedad genera en la mente del lector.
Estas y otras ambigüedades podrían evitarse mediante el uso de pronombres demostrativos (este, esta, esa, aquel, aquella, etc.) que se refieran directamente al ser de quien se habla. Así, y tomando como ejemplo el titular “Hombre mata yerno, hiere a su hija”, el redactor bien pudo haber escrito: “Hombre mata yerno, hiere a hija de este”, si la hija era del yerno. O “Hombre mata yerno, hiere a hija de aquel”, si la hija era del hombre.
Emplear el posesivo apocopado “su”, sin incurrir en imprecisiones semánticas como las precedentemente comentadas, requiere mucho cuidado y dominio de la redacción. Quien no esté seguro de ese cuidado o de ese dominio, es preferible que no use o controle el uso abusivo de esta espinosa y tormentosa forma pronominal.
A todo el que se dedique a la práctica de la redacción, se le recomienda proceder con sumo cuidado en el momento de emplear el posesivo apocopado “su”, toda vez que del uso abusivo de esta forma pronominal, pueden resultar las más tormentosas confusiones u oscuras ambigüedades.
A tono con lo antes expresado, mucho más enfáticas nos parecen las palabras de Gonzalo Martín Vivaldi, al plantear que: “El abuso de pronombres puede ser defecto muy corriente al que hay que prestar atención, ya que tal abuso es, a veces, no sólo incorrecto, sino también poco elegante y hasta confuso” (Curso de redacción, 1971, Pág. 65).
Tratándose del “su” apocopado, el abuso genera mayores complicaciones semánticas por la vaguedad resultante del empleo de un pronombre que alude a diferentes personas gramaticales. Ya sea a una tercera persona (su de él, su de ella, su de ellos). Ya sea a una segunda persona (su de usted, su de ustedes)
“En realidad – continua Vivaldi- en lo que se refiere al su, la culpa de las posibles anfibologías resultantes hay que achacárselas a la pobreza del idioma. Los franceses tienen “son”, “ses”, “leur” y “leurs”. En nuestro idioma todo se reduce a “su, sus” (Ob, cit., Pág.66)
Para evitar la vaguedad originada por el uso del preindicado pronombre, Samuel Gili Gaya (Curso superior de sintaxis española, 1972) recomienda el recurso de “añadir a “su”el nombre del poseedor, o el pronombre que le representa, acompañado de la preposición ‘de’, siempre que pueda haber duda: “su casa de Luis; su casa de ellos; su casa de usted, etc.”
No obstante ser ese uno de los recursos de que se vale el idioma para resolver el problema, por razones de elengacia sintáctica, preferimos, en lugar del “su” que acompaña al nombre del poseedor, el artículo antepuesto al nombre del objeto o ser poseído. Así, en lugar de “su casa de Luis”, “su casa de ellos”, resultaría mas fluido expresar” la casa de Luis”, “la casa de ellos…”
Para evitar confusiones, Vivaldi, finalmente, aconseja:
a) Colocar el su de tal suerte que se refiera al nombre anterior mas cercano.
b). Hacer construcciones indirectas pronominales. Así, en vez de “se le llenaron sus ojos de lágrimas”, conviene escribir: “se le llenaron los ojos de lágrimas”…
DOS CASOS MUY ILUSTRADORES.
Primer caso.
En el vespertino El Nacional (oct., 6,1998.Pág. 25) fue publicado el siguiente titular “HOMBRE MATA YERNO, HIERE A SU HIJA” Y al leer el mismo, la pregunta fluye casi en forma automática: ¿Hija de quién es la dama herida, del yerno o del hombre que lo hirió?
.
En el susodicho titular, la ambigüedad es mucho más que evidente. Como evidente resulta también el tono anfibológico presente en el lead o párrafo de entrada, a pesar de que aquí el contexto salva o aclara la situación:
“Un hombre mató de una cuchillada a su yerno e hirió de tres puñaladas a su hija, en el sector Los Minas, de esta capital…”
Pero no sólo en el lead. La ambigüedad u oscuridad conceptual se repite en el segundo y sexto párrafo del preindicado texto noticioso:
“Antonio Monegro (párrafo segundo) le dio una puñalada mortal por la espalda a Elías Ortiz Suriel, mientras su nieto de dos años, Starling Javier, salvó la vida milagrosamente porque una vecina lo protegió” Merced al mensaje que se expresa en esta nota valdría preguntarse: ¿Nieto de quién es el niño Starling Javier, de Antonio Monegro o de Elías Ortiz Suriel?
“Todavía esta mañana (sexto párrafo) a Marisol Monegro no se le había comunicado que su esposo había sido asesinado por su padre. La madre del occiso informó a reportero del El Nacional, que salvó la vida milagrosamente, porque su yerno trató de matarla también a ella…”
Y en virtud de lo expresado en el párrafo pretranscrito, una vez más tendríamos necesariamente que preguntarnos: ¿ 1) Al esposo de Marisol Monegro, quién lo mató, el padre de esta o el progenitor de aquel? 2) ¿Yerno de quién es el sujeto que se menciona en la segunda oración, de la madre del occiso, o del occiso mismo?
Segundo caso.
En su edición dominical del 19 de agosto del 2007, Pág. 6A, en el periódico Listín Diario se lee un titular cuya estructura formal es bastante parecida a la del que se publicó en El Nacional, y que comentamos y transcribimos en el primer párrafo del presente apartado: “HOMBRE MATA A SU PADRE E HIERE A SU MADRE” Y al desarrollar la noticia, escribe el periodista y reportero de la redacción del referido matutino (Listín) en Santiago, lo siguiente:
“Un hombre que sufre de epilepsia mató a anoche a machetazos a su padre e hirió a su madre, mientras dormían en su casa del paraje el Samanán, de Montellano, en la provincia de Puerto Plata…”
Como en el texto primero, en el antes citado se aprecia la misma vaguedad, la misma imprecisión, la misma confusión… Y, en tal virtud, sobre el mismo bien podríamos formularnos casi las mismas preguntas orientadas a demandar respuestas aclaratorias de las dudas que esa vaguedad genera en la mente del lector.
Estas y otras ambigüedades podrían evitarse mediante el uso de pronombres demostrativos (este, esta, esa, aquel, aquella, etc.) que se refieran directamente al ser de quien se habla. Así, y tomando como ejemplo el titular “Hombre mata yerno, hiere a su hija”, el redactor bien pudo haber escrito: “Hombre mata yerno, hiere a hija de este”, si la hija era del yerno. O “Hombre mata yerno, hiere a hija de aquel”, si la hija era del hombre.
Emplear el posesivo apocopado “su”, sin incurrir en imprecisiones semánticas como las precedentemente comentadas, requiere mucho cuidado y dominio de la redacción. Quien no esté seguro de ese cuidado o de ese dominio, es preferible que no use o controle el uso abusivo de esta espinosa y tormentosa forma pronominal.
viernes, 29 de octubre de 2010
LA MARCHA DE LOS PENDEJOS
En la Venezuela pre Chávez, sacudida por la corrupción en todos los órdenes, uno de sus más brillantes hijos, el escritor Arturo Uslar Pietri, convocó a una marcha nacional de todos los pendejos. Fue como si el reivindicativo y famoso grito « ¡Proletarios del mundo uníos!», se trocara de repente por ¡Pendejos del mundo uníos!
Pienso que igual llamado es necesario hacerlo en República Dominicana, país en donde bien podríamos hablar de la existencia de dos clases sociales antagónicas no identificadas aún por los cientistas sociales: los pendejos y los “otros”
¿Y quiénes son los pendejos?
« Los pendejos – apunta el narrador, ensayista y filólogo, Andrés L Mateo – son, históricamente, quienes nunca se han aprovechado de la riqueza pública.Son seres de buena fe descendidos de otro universo que alimentaron la manía sacrosanta de recordar el catecismo cuando las briznas de la tentación les nubló el pensamiento…» (Al filo de la dominicanidad, p.65, 1966)
Los pendejos – amplío yo – son la mayoría: los marginados, sufridos y sacrificados. Los que todavía creen que se existen principios éticos y morales que rigen la conducta humana.
Pendejos son los que pagan impuestos, la luz, agua y demás servicios públicos. Los que aplauden y vibran de emoción al escuchar las promesas casi divinas emanadas de las bocas “sacrosantas” del líder que se eleva en la tribuna. Los que después de cuatro o cinco años años de estudio en la universidad, si es que encuentran trabajo, tienen que conformarse con pírricos salarios, mientras el “compañerito” del partido recibe sin trabajar jugosos ingresos.
Pendejos son los que llegan pobres a un cargo, y pobres salen del mismo. Los que por fanatismos políticos son capaces de quebrantar la armonía familiar, echándose de enemigos” a hermanos, padres, parientes y relacionados.
Pendejos, en fin, son los que el 16 de mayo, cada cuatro años, se levantan bien temprano, interesado en ser los primeros en depositar el voto redentor.
¿Y los “otros”, quiénes son?
Sencillamente, la minoría: los privilegiados, los que se encaraman en el abatimiento, la marginalidad y maltratado lomo de los pendejos para ascender al cielo del progreso y la prosperidad. Los que llegan en chancletas y bicicletas a los puestos y salen en yipetas de los mismos.
Los “otros” son los que un día organizan largas filas para regalar funditas, “juguetes y bicicletas” a las mismas familias que durante el resto del año, por faltas de recursos, no pueden comer, vestir, enfrentar sus problemas de salud ni enviar sus hijos a la escuela. Los que en un sala capitular reciben mensualmente entre cuarenta y doscientos mil pesos por ejercer el cargo “honorífico” (regidor) que la sociedad puso en sus manos.
Los “otros” son los que critican en la oposición lo mismos errores en que incurrían cuando estaban en el poder. Los que tratan de embullar a las masas o crear en sus mentes realidades encantadas con frases tales como “Todavía falta mucho por hacer…”, “E’pa lante que vamos…”, “Ni injusticias ni privilegios…”, “A todos los llevo en el corazón…”, etc.
Los otros, en fin, son los que te besan en campaña, pero te ignoran en el gobierno. Los que piensan que los pendejos son más pendejos de la cuenta; vale decir, los que entienden que los pendejos no piensan o carecen por completo de memoria e inteligencia.
En la Venezuela pre Chávez, sacudida por la corrupción en todos los órdenes, uno de sus más brillantes hijos, el escritor Arturo Uslar Pietri, convocó a una marcha nacional de todos los pendejos. Fue como si el reivindicativo y famoso grito « ¡Proletarios del mundo uníos!», se trocara de repente por ¡Pendejos del mundo uníos!
Pienso que igual llamado es necesario hacerlo en República Dominicana, país en donde bien podríamos hablar de la existencia de dos clases sociales antagónicas no identificadas aún por los cientistas sociales: los pendejos y los “otros”
¿Y quiénes son los pendejos?
« Los pendejos – apunta el narrador, ensayista y filólogo, Andrés L Mateo – son, históricamente, quienes nunca se han aprovechado de la riqueza pública.Son seres de buena fe descendidos de otro universo que alimentaron la manía sacrosanta de recordar el catecismo cuando las briznas de la tentación les nubló el pensamiento…» (Al filo de la dominicanidad, p.65, 1966)
Los pendejos – amplío yo – son la mayoría: los marginados, sufridos y sacrificados. Los que todavía creen que se existen principios éticos y morales que rigen la conducta humana.
Pendejos son los que pagan impuestos, la luz, agua y demás servicios públicos. Los que aplauden y vibran de emoción al escuchar las promesas casi divinas emanadas de las bocas “sacrosantas” del líder que se eleva en la tribuna. Los que después de cuatro o cinco años años de estudio en la universidad, si es que encuentran trabajo, tienen que conformarse con pírricos salarios, mientras el “compañerito” del partido recibe sin trabajar jugosos ingresos.
Pendejos son los que llegan pobres a un cargo, y pobres salen del mismo. Los que por fanatismos políticos son capaces de quebrantar la armonía familiar, echándose de enemigos” a hermanos, padres, parientes y relacionados.
Pendejos, en fin, son los que el 16 de mayo, cada cuatro años, se levantan bien temprano, interesado en ser los primeros en depositar el voto redentor.
¿Y los “otros”, quiénes son?
Sencillamente, la minoría: los privilegiados, los que se encaraman en el abatimiento, la marginalidad y maltratado lomo de los pendejos para ascender al cielo del progreso y la prosperidad. Los que llegan en chancletas y bicicletas a los puestos y salen en yipetas de los mismos.
Los “otros” son los que un día organizan largas filas para regalar funditas, “juguetes y bicicletas” a las mismas familias que durante el resto del año, por faltas de recursos, no pueden comer, vestir, enfrentar sus problemas de salud ni enviar sus hijos a la escuela. Los que en un sala capitular reciben mensualmente entre cuarenta y doscientos mil pesos por ejercer el cargo “honorífico” (regidor) que la sociedad puso en sus manos.
Los “otros” son los que critican en la oposición lo mismos errores en que incurrían cuando estaban en el poder. Los que tratan de embullar a las masas o crear en sus mentes realidades encantadas con frases tales como “Todavía falta mucho por hacer…”, “E’pa lante que vamos…”, “Ni injusticias ni privilegios…”, “A todos los llevo en el corazón…”, etc.
Los otros, en fin, son los que te besan en campaña, pero te ignoran en el gobierno. Los que piensan que los pendejos son más pendejos de la cuenta; vale decir, los que entienden que los pendejos no piensan o carecen por completo de memoria e inteligencia.
lunes, 18 de octubre de 2010
EN TORNO A LA PRONUNCIACION DE LA Z
La pregunta que sirve de título al presente artículo es muy común en los cursos de lengua española que se imparten en nuestras universidades. La respuesta a tan importante cuestionamiento lingüístico bien podría resumirse como sigue:
Una de las características del español de América es el SESEO. Consiste este fenómeno lingüístico en pronunciar como s las letras z y c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera) Tales letras representan el mismo sonido, vale decir, no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que sa, en sapo. O, lo que es lo mismo, en el mundo hispánico se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”
No sucede igual en el centro, norte y este de España, en cuyas hablas se pronuncia como z la s y la c que precede a las vocales e, i, originándose así el fenómeno llamado CECEO. En tal virtud, un hablante ceceante dirá [zemana] por semana, [revizión] por revisión, [zemento] por cemento, [zine] por cine.
Aunque el ceceo es un fenómeno dialectal presente en algunas zonas del sur de España, su difusión en esa zona es de mucho menor extensión que el seseo.
“El seseo – se lee en el Diccionario panhispánico de dudas – es general en toda Hispanoamérica, lo es en Canarias y en parte de Andalucía, y se da en algunos puntos de Murcia y Bandajoz. También existe seseo entre las clases populares de Valencia, Cataluña, Mallorca y el País Vasco, cuando hablan castellano, y se da asimismo en algunas zonas rurales de Galicia. El seseo meridional español (andaluz y canario) y el hispanoamericano gozan de total aceptación en la norma culta” (2005: 598)
De la cita e ideas preindicadas se infiere lo siguiente:
a) Todos los hispanoamericanos son seseantes, por tanto, en esta parte del mundo hispanohablante, la letra z carece por completo de esencia fonética o sonido propio, esto es, funciona no como fonema, sino como la expresión gráfica del fonema /s/. Lo mismo sucede con la c, la cual se pronuncia como s ( ante e,i ) y como k ( ante a,o, u )
b) Conforme a lo expresado en el apartado anterior, en Hispanoamérica es inaceptable pronunciar la z con una articulación distinta de la que se da a la s, como lo enseñaba el maestro dominicano en la escuela antigua. Vale recordar al respecto lo que siempre nos decía un profesor y destacado lingüista en mis años de estudios en la UASD: “Quien en Hispanoamérica mete la z en la pronunciación, también mete la pata…”
c) Si bien el ceceo cubre un radio de acción que abarca la mayor parte de España, no es verdad que todos los españoles son ceceantes o “hablan con la zeta”, como se afirma popularmente. Este fenómeno, como ya se explicó, sólo se verifica en el centro, norte y este de España. Los canarios en su totalidad, así como una buena parte de andaluces, murcianos, catalanes y gallegos, son seseantes, vale decir, pronuncian las palabras “azul”, “cine”, “Saturno” y “corazón”, como las articula un dominicano, un colombiano o un cubano. Dirían, pues [ asul], [ sine] , [ Saturno] y [ corazón ]
La pregunta que sirve de título al presente artículo es muy común en los cursos de lengua española que se imparten en nuestras universidades. La respuesta a tan importante cuestionamiento lingüístico bien podría resumirse como sigue:
Una de las características del español de América es el SESEO. Consiste este fenómeno lingüístico en pronunciar como s las letras z y c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera) Tales letras representan el mismo sonido, vale decir, no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que sa, en sapo. O, lo que es lo mismo, en el mundo hispánico se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”
No sucede igual en el centro, norte y este de España, en cuyas hablas se pronuncia como z la s y la c que precede a las vocales e, i, originándose así el fenómeno llamado CECEO. En tal virtud, un hablante ceceante dirá [zemana] por semana, [revizión] por revisión, [zemento] por cemento, [zine] por cine.
Aunque el ceceo es un fenómeno dialectal presente en algunas zonas del sur de España, su difusión en esa zona es de mucho menor extensión que el seseo.
“El seseo – se lee en el Diccionario panhispánico de dudas – es general en toda Hispanoamérica, lo es en Canarias y en parte de Andalucía, y se da en algunos puntos de Murcia y Bandajoz. También existe seseo entre las clases populares de Valencia, Cataluña, Mallorca y el País Vasco, cuando hablan castellano, y se da asimismo en algunas zonas rurales de Galicia. El seseo meridional español (andaluz y canario) y el hispanoamericano gozan de total aceptación en la norma culta” (2005: 598)
De la cita e ideas preindicadas se infiere lo siguiente:
a) Todos los hispanoamericanos son seseantes, por tanto, en esta parte del mundo hispanohablante, la letra z carece por completo de esencia fonética o sonido propio, esto es, funciona no como fonema, sino como la expresión gráfica del fonema /s/. Lo mismo sucede con la c, la cual se pronuncia como s ( ante e,i ) y como k ( ante a,o, u )
b) Conforme a lo expresado en el apartado anterior, en Hispanoamérica es inaceptable pronunciar la z con una articulación distinta de la que se da a la s, como lo enseñaba el maestro dominicano en la escuela antigua. Vale recordar al respecto lo que siempre nos decía un profesor y destacado lingüista en mis años de estudios en la UASD: “Quien en Hispanoamérica mete la z en la pronunciación, también mete la pata…”
c) Si bien el ceceo cubre un radio de acción que abarca la mayor parte de España, no es verdad que todos los españoles son ceceantes o “hablan con la zeta”, como se afirma popularmente. Este fenómeno, como ya se explicó, sólo se verifica en el centro, norte y este de España. Los canarios en su totalidad, así como una buena parte de andaluces, murcianos, catalanes y gallegos, son seseantes, vale decir, pronuncian las palabras “azul”, “cine”, “Saturno” y “corazón”, como las articula un dominicano, un colombiano o un cubano. Dirían, pues [ asul], [ sine] , [ Saturno] y [ corazón ]
jueves, 14 de octubre de 2010
MARIO VARGAS LLOSA : PREMIO NOBEL DE LITERATURA
La Academia Sueca de ciencias, por fin, decidió otorgarle el Premio Nóbel de Literatura al laureado escritor peruano Mario Vargas Llosa. Y decimos por fin, toda vez que el autor de “La fiesta del chivo” había sido varias veces nominado al prestigioso galardón, pero a pesar de sobrarle méritos, nunca había sido favorecido con el mismo. Algo igual sucedió con Jorge Luis Borges, con la diferencia de que a este nunca se le concedió la universal distinción .
Desde que se otorgó por vez primera en 1901, cientos tres escritores han recibido el Premio Nóbel de Literatura. Entre estos, sólo diez son de lengua castellana, seis de origen americano y cuatro de nacionalidad española.
Vargas Llosa se convierte así, en el sexto escritor hispanoamericano y el noveno de lengua española que recibe ese reconocimiento. En orden de antigüedad, esos galardonados son los siguientes:
1904: José Echegaray y Izaguirre (España),
1922: Jacinto Benavente (España)
1945: Gabriela Mistral (Chile)
1956: Juan Ramón Jiménez (España)
1967: Miguel Ángel Asturias (Guatemala)
1971: Pablo Neruda (Chile)
1982: Gabriel García Márquez (Colombia)
1989: Camilo José Cela (España)
1990: Octavio Paz (México)
2010: Mario Vargas Llosa (Perú)
Aunque nació ( 1936 ) en Arequipa, ciudad ubicada al sur de Lima, al año de nacidoVargas Llosa se trasladó junto a su madre a la ciudad de Cochabamba, Bolivia, donde pasó su niñez y realizó parte de sus primeros estudios.
Célebre novelista, cuentista, ensayista, periodista, dramaturgo y político, está considerado como una de las figuras cumbres de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Es autor de una vasta y original producción que renovó substancialmente el concepto de la novela realista sujeta a la forma documental o testimonial. En su personalidad literaria interactúan el creador y el crítico que analiza con agudeza su propia creación.
Entre sus más renombradas novelas merecen citarse : La ciudad y los perros ( 1963 ), La casa verde ( 1966 ), Pantaleón y las visitadoras ( 1973 ) , Conversación en la catedral ( 1969 ), La tía Julia y el escribidor ( 1977 ), La guerra del fin del mundo ( 1981 ).
Como ensayista ha publicado importantes trabajos acerca de la obra literaria de varios escritores, tales como García Márquez, Gustave Flaubert, José María Arguedas y José Lezama Lima.
Aparte del Premio Nóbel, este novelista ha sido objeto de otros no menos importantes reconocimientos, entre estos, el muy afamado Premio Cervantes, la más alta distinción que se concede a un escritor de lengua española.
La Academia Sueca de ciencias, por fin, decidió otorgarle el Premio Nóbel de Literatura al laureado escritor peruano Mario Vargas Llosa. Y decimos por fin, toda vez que el autor de “La fiesta del chivo” había sido varias veces nominado al prestigioso galardón, pero a pesar de sobrarle méritos, nunca había sido favorecido con el mismo. Algo igual sucedió con Jorge Luis Borges, con la diferencia de que a este nunca se le concedió la universal distinción .
Desde que se otorgó por vez primera en 1901, cientos tres escritores han recibido el Premio Nóbel de Literatura. Entre estos, sólo diez son de lengua castellana, seis de origen americano y cuatro de nacionalidad española.
Vargas Llosa se convierte así, en el sexto escritor hispanoamericano y el noveno de lengua española que recibe ese reconocimiento. En orden de antigüedad, esos galardonados son los siguientes:
1904: José Echegaray y Izaguirre (España),
1922: Jacinto Benavente (España)
1945: Gabriela Mistral (Chile)
1956: Juan Ramón Jiménez (España)
1967: Miguel Ángel Asturias (Guatemala)
1971: Pablo Neruda (Chile)
1982: Gabriel García Márquez (Colombia)
1989: Camilo José Cela (España)
1990: Octavio Paz (México)
2010: Mario Vargas Llosa (Perú)
Aunque nació ( 1936 ) en Arequipa, ciudad ubicada al sur de Lima, al año de nacidoVargas Llosa se trasladó junto a su madre a la ciudad de Cochabamba, Bolivia, donde pasó su niñez y realizó parte de sus primeros estudios.
Célebre novelista, cuentista, ensayista, periodista, dramaturgo y político, está considerado como una de las figuras cumbres de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Es autor de una vasta y original producción que renovó substancialmente el concepto de la novela realista sujeta a la forma documental o testimonial. En su personalidad literaria interactúan el creador y el crítico que analiza con agudeza su propia creación.
Entre sus más renombradas novelas merecen citarse : La ciudad y los perros ( 1963 ), La casa verde ( 1966 ), Pantaleón y las visitadoras ( 1973 ) , Conversación en la catedral ( 1969 ), La tía Julia y el escribidor ( 1977 ), La guerra del fin del mundo ( 1981 ).
Como ensayista ha publicado importantes trabajos acerca de la obra literaria de varios escritores, tales como García Márquez, Gustave Flaubert, José María Arguedas y José Lezama Lima.
Aparte del Premio Nóbel, este novelista ha sido objeto de otros no menos importantes reconocimientos, entre estos, el muy afamado Premio Cervantes, la más alta distinción que se concede a un escritor de lengua española.
viernes, 24 de septiembre de 2010
EL PODER EDUCATIVO DE NUESTROS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL.
Por : Domingo Caba Ramos
“Colocar al frente de un programa de radio o de televisión a un discapacitado lingüístico es como poner de inspector de semáforos a un daltónico…”
( Pedro Luis Barcia )
La teoría pedagógica sitúa los medios de comunicación social, “mas media” o medios de información, como sería lo más aceptado denominarlos, dentro de los llamados poderes educativos, entendiéndose como tales, todas aquellas instituciones u organismos que ejercen influencia educativa en el individuo. Son, al decir de Francisco Larroyo, las “Agencias que más activamente influyen en la formación de las nuevas generaciones”.
Los demás poderes educativos son la escuela, la familia, la Iglesia y el Estado. A la luz de lo que es y ha sido la práctica cotidiana de los diferentes medios de información que operan en República Dominicana, valdría la pena preguntarse, ¿cumplen los medios precitados con la noble misión de ejercer influjos positivos en las jóvenes generaciones de nuestro país?, ¿educan realmente tales medios?
En otras palabras, la prensa, la radio, la televisión, etc., ¿forman o deforman; fomentan ellos verdaderos valores, o, por el contrario, incentivan los contravalores en las frágiles mentes de nuestros niños y jóvenes? Todos estos cuestionamientos afloran casi de manera automática a mi pensamiento:
a) Cuando aprecio la débil presencia de programas educativos en la radio y la televisión.
b) Cuando percibo la elevadísima proporción de imágenes agresivas que se proyectan diariamente por nuestra pantalla chica.
c) Cuando leo en la prensa los calificativos peyorativos o epítetos martillantes, insultantes y denigrantes que suelen utilizar nuestros líderes políticos, religiosos y sindicales para combatir las ideas de sus oponentes.
d) Cuando en lugar del argumento razonado y fundamentado teóricamente, en el debate político se apela al insulto y a la ofensa de tipo personal.
e) Cuando observo o escucho aquellos programas de radio y televisión en los que la chercha insustancial y los comentarios insípidos, chabacanos o carentes de peso social constituyen sus principales soportes.
F) Cuando aprecio el bajo nivel académico que muestran la mayoría de los locutores que laboran en las estaciones de radio, muchos de los cuales, en lugar de hablar, más bien lo que hacen es vocear frente a un micrófono.
g) Cuando escucho a un locutor o productor de televisión emitir argumentos baladíes, baladronadas o blasonadas intrascendentes de inconfundible carácter pedantesco, carentes por completo de la más mínima importancia para el interés colectivo y bastante distorsionadores del comportamiento de la gran masa de tele-espectadores.
h) Cuando leo los reportes noticiosos plagados de errores ortográficos, sintácticos y semánticos.
i) Cuando escucho la desastrosa pronunciación, vulgaridades, exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar las noticias a través de la radio y la televisión, expresándose como si estuvieran en el banco del parque o en la gradería del estadio
j) Cuando leo o escucho a muchos de nuestros cronistas de farándula en cuyos comentarios se hace más hincapié en la vida personal del artista que en el trabajo profesional por este realizado.
k) Cuando escucho la desastrosa pronunciación, vulgaridades, exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar las noticias a través de la radio y la televisión, expresándose como si estuvieran en el banco del parque o en la gradería del estadio.
l) En fin, cuando todas las mañanas escuchamos a un anciano comunicador, con ínfulas de "humano enciclopédico", emitir sus inmundicias verbales a través de un programa de radio.
Me pregunto, finalmente, si los medios de comunicación social de República Dominicana cumplen cabalmente con su papel educativo, cada vez que observo a muchas de las personas que a ellos tienen acceso, maltratar o irrespetar los más elementales principios de la lengua de Cervantes.
“Colocar al frente de un programa de radio o de televisión a un discapacitado lingüístico es como poner de inspector de semáforos a un daltónico…”
( Pedro Luis Barcia )
La teoría pedagógica sitúa los medios de comunicación social, “mas media” o medios de información, como sería lo más aceptado denominarlos, dentro de los llamados poderes educativos, entendiéndose como tales, todas aquellas instituciones u organismos que ejercen influencia educativa en el individuo. Son, al decir de Francisco Larroyo, las “Agencias que más activamente influyen en la formación de las nuevas generaciones”.
Los demás poderes educativos son la escuela, la familia, la Iglesia y el Estado. A la luz de lo que es y ha sido la práctica cotidiana de los diferentes medios de información que operan en República Dominicana, valdría la pena preguntarse, ¿cumplen los medios precitados con la noble misión de ejercer influjos positivos en las jóvenes generaciones de nuestro país?, ¿educan realmente tales medios?
En otras palabras, la prensa, la radio, la televisión, etc., ¿forman o deforman; fomentan ellos verdaderos valores, o, por el contrario, incentivan los contravalores en las frágiles mentes de nuestros niños y jóvenes? Todos estos cuestionamientos afloran casi de manera automática a mi pensamiento:
a) Cuando aprecio la débil presencia de programas educativos en la radio y la televisión.
b) Cuando percibo la elevadísima proporción de imágenes agresivas que se proyectan diariamente por nuestra pantalla chica.
c) Cuando leo en la prensa los calificativos peyorativos o epítetos martillantes, insultantes y denigrantes que suelen utilizar nuestros líderes políticos, religiosos y sindicales para combatir las ideas de sus oponentes.
d) Cuando en lugar del argumento razonado y fundamentado teóricamente, en el debate político se apela al insulto y a la ofensa de tipo personal.
e) Cuando observo o escucho aquellos programas de radio y televisión en los que la chercha insustancial y los comentarios insípidos, chabacanos o carentes de peso social constituyen sus principales soportes.
F) Cuando aprecio el bajo nivel académico que muestran la mayoría de los locutores que laboran en las estaciones de radio, muchos de los cuales, en lugar de hablar, más bien lo que hacen es vocear frente a un micrófono.
g) Cuando escucho a un locutor o productor de televisión emitir argumentos baladíes, baladronadas o blasonadas intrascendentes de inconfundible carácter pedantesco, carentes por completo de la más mínima importancia para el interés colectivo y bastante distorsionadores del comportamiento de la gran masa de tele-espectadores.
h) Cuando leo los reportes noticiosos plagados de errores ortográficos, sintácticos y semánticos.
i) Cuando escucho la desastrosa pronunciación, vulgaridades, exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar las noticias a través de la radio y la televisión, expresándose como si estuvieran en el banco del parque o en la gradería del estadio
j) Cuando leo o escucho a muchos de nuestros cronistas de farándula en cuyos comentarios se hace más hincapié en la vida personal del artista que en el trabajo profesional por este realizado.
k) Cuando escucho la desastrosa pronunciación, vulgaridades, exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar las noticias a través de la radio y la televisión, expresándose como si estuvieran en el banco del parque o en la gradería del estadio.
l) En fin, cuando todas las mañanas escuchamos a un anciano comunicador, con ínfulas de "humano enciclopédico", emitir sus inmundicias verbales a través de un programa de radio.
Me pregunto, finalmente, si los medios de comunicación social de República Dominicana cumplen cabalmente con su papel educativo, cada vez que observo a muchas de las personas que a ellos tienen acceso, maltratar o irrespetar los más elementales principios de la lengua de Cervantes.
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