Por: Domingo Caba Ramos

La norma jurídica así lo establece:
usted roba, desfalca al Estado, difama e injuria, por ejemplos, y aparece un
juez que en primera instancia emite una sentencia mediante la cual se le
condena a tantos años de prisión. Parecería entonces que del mismo tribunal lo
montan en una guagua y lo enfundan en una cárcel durante el tiempo que indique
la sentencia; mas como dice nuestro Poeta Nacional, Pedro Mir, «pero no…». La
sentencia antes debe ser leída o notificada a la parte condenada. Y como no se
considera irrevocable o definitiva, al imputado se le concede el derecho de
apelarla o recurrirla en tribunales superiores ( Corte de Apelación, Suprema
Corte…) , y ese recurso de apelación y casación surte un efecto suspensivo,
vale decir, suspende la ejecución de la pena, razón por la cual, hasta que el
más alto tribunal confirme el dictamen o emita una sentencia definitiva, el
corrupto, desfalcador o difamador imputado se desplazará por «esas calles de
Dios» «tan campante como Johnny Walker». Y entre instancias e instancias, el
proceso de apelación/casación puede tardar años.
Para muestras, basta solo un botón: los
imputados del caso Coral fueron sometidos en el 2021. Les dictaron medida de
coerción consistente en prisión preventiva (18 meses). Vencido este tiempo,
hubo que liberarlos, y no fue hasta cinco años después, en el día de ayer,
cuando se les dictó sentencia condenatoria en un tribunal de primer grado.
Ahora deben esperar en sus casas a que se les notifique la medida, luego la
apelarán y quién sabe el tiempo que esos «angelitos» permanecerán comiendo y
durmiendo en sus respetivos domicilios. Es lo que sucede con el «detective» y
otros famosos difamadores de las redes sociales que andan por ahí:
recientemente fueron condenados a cumplir prisión, pero no hay uno solo que
esté en la cárcel.
De toda forma, tenemos que admitir que
en el sistema judicial hemos avanzado, pues ver a un mayor general y a otro
oficial superior presos en el pasado, y muy especialmente en los gobiernos de
Balaguer, era mucho más que un sueño.
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